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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2020

Rebelin en los Andes
Ecos econmico-polticos del levantamiento popular ecuatoriano

Alberto Acosta y John Cajas Guijarro
Rebelin


Si la libertad significa algo es, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere or"

(George Orwell)

La rebelin como semilla de un nuevo futuro

S, rebelin en los Andes ecuatorianos y en muchos otros puntos de toda Nuestra Amrica como Chile, Bolivia, Colombia, Hait... En definitiva, la frustracin popular creada y acumulada por la civilizacin de la desigualdad, y los estragos que sta va dejando en la periferia del mundo, ha generado una explosin social que hace temblar al escenario poltico nacional y regional. Semejante movilizacin popular equivale a un terremoto que mueve y cuestiona las bases de nuestras sociedades inequitativas e injustas, y hasta cuestiona a las viejas formas y los viejos conceptos usados para entender a los sectores populares y su sufrimiento.

Aqu los reduccionismos son inadmisibles pues oscurecen el panorama e impiden construir estrategias que potencien esta oleada de luchas de resistencia. La lista de problemas y frustraciones acumulados es larga y no se reduce a una u otra medida econmica o poltica particular. Sin ser la nica ni la mayor causa, en el caso ecuatoriano una parte importante de la frustracin popular se alimenta del deterioro econmico vivido desde los fines del progresismo y que es exacerbado por el neoliberalismo contemporneo. Al desempleo y la miseria que nacen de ese deterioro se suma el vandlico intento del gobierno de Lenn Moreno de eliminar de golpe el subsidio a los precios de los combustibles. Pero en el fondo el problema tiene muchas ms aristas. El peso de las estructuras clasistas, patriarcales, xenfobas, racistas y dems persiste y hasta aflor con redoblada fuerza en oposicin a las mltiples protestas liberadoras (p.ej. indgenas, feministas, laborales). A su vez, las violencias extractivistas propias de un interminable proceso de conquista y colonizacin explican tanto los autoritarismos, como la corrupcin, junto con las crecientes resistencias en los territorios que tambin comienzan a inundar los mbitos urbanos. En definitiva, la pobreza y la inequidad van de la mano de las frustraciones de amplios grupos en especial jvenes movilizados sin nada que perder, pues hasta el futuro se les ha robado...

Comprender tal complejidad no es fcil. En ningn caso emergen salidas democrticas claras. Al contrario, las sombras de la militarizacin de la poltica asoman como constante en varios rincones de Nuestra Amrica. A su vez, la democracia sigue marginada a meros eventos electorales que, para colmo, ni siquiera son respetados en varios pases. Estas respuestas represivas se nutren de los rasgos ms conservadores, retrgrados y nauseabundos de diversas lites empresariales, polticas y hasta periodsticas, empeadas en buscar explicaciones desde los epifenmenos del proceso. Como ejemplo, en el caso ecuatoriano, el discurso oficial intent posicionar el mensaje de que las protestas vividas en el pas entre el 2 y el 13 de octubre de 2019 buscaban generar un golpe de Estado; discurso eminentemente falso pues la movilizacin popular se dio como rechazo a las medidas econmicas morenistas (sobre todo la eliminacin al subsidio de los combustibles dispuesto en el decreto 883 que finalmente fue derogado), mientras que los anhelos golpistas provinieron de apenas algunos grupsculos que queran pescar a ro revuelto (muchos de ellos incluso en alianza con el corresmo).

Dentro de esa complejidad se nota el agotamiento de una modalidad de acumulacin y de sus sistemas polticos sean progresistas o neoliberales sustentados en profundas estructuras injustas, coloniales y forzadas a niveles explosivos por las demandas insaciables del capitalismo global. Bien anota Ral Zibechi: Las revueltas de octubre en Amrica Latina tienen causas comunes, pero se expresan de formas diferentes. Responden a los problemas sociales y econmicos que genera el extractivismo o acumulacin por despojo, la suma de monocultivos, minera a cielo abierto, mega-obras de infraestructura y especulacin inmobiliaria urbana. A esta lectura cabra agregar los problemas nacidos de las propias contradicciones del capitalismo perifrico, bajo las cuales los pases latinoamericanos son constantemente empujados a perpetuar su carcter de economas primarias exportadoras, siempre vulnerables y dependientes.

Por cierto, la condicin primario-exportadora en el caso ecuatoriano es en extremo frgil e incierta. La propia era petrolera ecuatoriana est entrando en su ocaso. Por ejemplo, algunas estimaciones sealan que, entre 2024 y 2035, el Ecuador se volvera un importador neto de petrleo. Como atenuante del ocaso petrolero se trata de vender la idea de un boom minero que augurara el futuro del desarrollo econmico para el pas segn la retrica del poder. As, al igual que sucediera en su momento con el petrleo, los discursos oficiales y de mltiples sectores promineros construyen quimeras sobre el potencial extractivista del pas. Potencial que, por cierto, al revisar las estadsticas oficiales ofrecidas tanto por fuentes gubernamentales como por las propias mineras transnacionales, ni siquiera en trminos econmicos llegara a generar al Estado un ingreso significativo capaz de reemplazar a los ingresos petroleros. Asimismo, cada vez se conocen ms detalles tanto dentro como fuera del Ecuador sobre la terrible realidad de los extractivismos (petroleros, mineros y dems), los cuales tienen a la violencia y a la corrupcin como condiciones necesarias para su cristalizacin.

A la par de las patologas extractivistas, la poblacin de a pie, sea desde el mundo rural o urbano, sufre un estancamiento social de aos, sufre del aumento de la pobreza, sin esperanzas de un maana mejor, sin participar democrticamente en la toma de decisiones, mirando cmo grandes grupos locales y transnacionales junto con burocracias y lites doradas lucran de millonarios beneficios (incluso derivados del robo y la corrupcin). En vez de que esos ganadores de las pocas de bonanza paguen los costos de la crisis, se insiste en plantear a los extractivismos y a la sobreexplotacin laboral como opciones indiscutibles para superar los inocultables problemas econmicos.

A esa misma poblacin a la que ya se le viene cargando el peso de la crisis, el poder gubernamental intent pedirle comprensin para que acepte la eliminacin de los subsidios a los combustibles y soporte ms medidas econmicas que asfixian sus posibilidades de vida. Como si esa poblacin fuera la responsable de la crisis y tuviera que pagar por acciones que nunca decidi. As, persiste la perversa lgica de que las ganancias se privatizan y las prdidas se socializan, y todo con la complicidad entre Estado y grandes grupos de poder econmico y poltico...
Frente a semejante injusticia e indolencia desde el poder, qu le queda al pueblo a ms de la resistencia (derecho consagrado en la Constitucin de la Repblica, en su artculo 98)? Cabe aclarar que la resistencia y la rebelin no significan desmanes ni crmenes, no significan violencia sin sentido. Significan levantarse contra poderes que, por aos, por dcadas, actan contra los intereses populares. Y fue justo esa resistencia y rebelin la que inund sobre todo las calles de Quito en las jornadas de octubre; jornadas que en ninguna circunstancia deban poner en riesgo la vida de inocentes pero que lo hicieron sobre todo por la brutalidad de la represin estatal... Ya el corresmo intent en su momento acallar las voces de resistencia (en especial de aquellos defensores de la vida que han hecho frente a los extractivismos). Dio duros golpes, pero no lo logr. El morenismo tampoco logra acallar esas voces de resistencia.

En efecto, ms all de formalidades, los gobiernos de Rafael Correa y de Lenn Moreno son la continuidad de algo ms grave: el retorno de un proyecto neoliberal que, por aos, ha estado latente y ahora quiere consolidarse definitivamente en el Ecuador as sea desde la fuerza, el autoritarismo y hasta desde el fascismo. El desperdicio corresta de una dcada es imperdonable, como lo son tambin las semillas que ste sembr para que ahora el morenismo acelere la marcha neoliberal y reprima al pueblo desde la violencia estatal.

Mientras los distintos grupos de poder al parecer se preparan para imponer el neoliberalismo desde el autoritarismo (a la vez que mantienen terribles pugnas entre s), las luchas populares necesitan organizarse y verse a s mismas como luchas de dimensiones mltiples. Tienen una dimensin clasista y ambiental (trabajo y Naturaleza contra capital), una dimensin decolonial (como la histrica reivindicacin indgena), una dimensin feminista y antipatriarcal, una dimensin opuesta a la xenofobia y al racismo... en definitiva, una lucha mltiple que debe buscar un maana ms justo para todas y todos. Una lucha que, desde la rebelin, ser la semilla de un nuevo futuro.

Dentro de ese nuevo futuro un elemento clave es la urgencia de construir y planificar una nueva economa, al servicio de la vida humana individuos y comunidades y en estrecha armona con la Naturaleza. Construir esa nueva economa es crucial pues la economa dominante en la civilizacin actual asfixia al mundo humano y natural, a la par que acumula capital y poder en beneficio de reducidos segmentos de la poblacin. Y mientras tanto a los desposedos del sistema no les queda ms remedio que morir en el olvido, o luchar para desmoronar una economa que siempre busca salir de sus crisis sacrificando sus vidas - y a la misma Naturaleza - para sostener el poder de unas cuantas lites.

Una dcada desperdiciada como elemento crucial de la crisis

Luego de vivir todo un boom petrolero, el segundo luego de que iniciaron las exportaciones de crudo amaznico en agosto de 1972, desde 2015 la economa ecuatoriana vive un estancamiento prolongado. Tal estancamiento econmico visible sobre todo desde los ltimos aos del gobierno de Correa se ha agudizado con el gobierno de Moreno sobre todo en 2019 y su aplicacin de medidas de austeridad empujadas tanto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como por varios grupos de poder locales. Son innegables los resultados de esa combinacin de un estancamiento de aos y de la aplicacin de polticas de austeridad.

Por ejemplo, se observa:

Ingreso promedio por habitante que no crece: Segn informacin del Banco Central del Ecuador (BCE), mientras en 2014 dicho ingreso llegaba a 6.347 dlares anuales, para 2019 se prev un ingreso de 6.320 dlares anuales.
Reduccin del empleo adecuado: Segn informacin del Instituto Nacional de Estadsticas y Censos (INEC) en diciembre de 2014 el 49,3% de trabajadores tenan un empleo adecuado, el cual cay a 38,5% en marzo de 2017; proporcin prcticamente idntica a la registrada en septiembre de 2019.

Aumento del desempleo: A septiembre de 2019 el 5,9% de trabajadores estaban desempleados, siendo la tasa de desempleo ms alta registrada luego de diciembre de 2016, cuando el desempleo lleg al 6,5% (INEC).

Aumento de la pobreza, sobre todo rural: Entre diciembre de 2014 y septiembre de 2019 la proporcin de poblacin pobre ha aumentado de 22,5% a 23,9%. Aqu el mayor impacto se concentra en el rea rural, donde para el mismo perodo la proporcin de poblacin pobre ha aumentado de 35,3% a 40,3% (INEC).

Aumento de la desigualdad: Entre diciembre de 2014 y septiembre de 2019 el ndice de Gini del ingreso por habitante ha aumentado de 0,467 a 0,486 puntos (INEC).

A estos breves indicadores de la grave situacin econmica ecuatoriana se puede agregar tendencias cada vez ms visibles como el cierre de pequeas empresas, el mayor deterioro de actividades agrcolas y campesinas, las mayores distorsiones fiscales y hasta monetarias. A la par, una creciente frustracin y desesperanza popular
Juno a todos estos elementos tambin emergen urgencias fiscales, pues el sector pblico se mantiene gastando ms de los ingresos que logra obtener: desde 2009 hasta 2018 el dficit del sector pblico no financiero sum 32.120 millones de dlares. Sin embargo, dichas urgencias fiscales no deben verse como causa, sino como manifestacin de una estructura econmica ecuatoriana compleja, de problemas profundos y de larga duracin, la cual histricamente ha demostrado una enorme fragilidad ante los shocks externos.

A esa estructura se ha combinado el hecho de que, desde los ltimos aos del corresmo, y en todo el morenismo, el Ecuador vive una poca cada vez ms sombra donde se conjuga la falta de transformaciones, el desperdicio de una dcada y una crisis persistente.

En particular, recurdese que en 2009 el sistema capitalista internacional enfrent la segunda mayor crisis de su historia, ante la cual el gobierno ecuatoriano del entonces presidente Rafael Correa reaccion con la repatriacin de parte importante de reservas internacionales. Muchas de esas reservas se canalizaron como inversin domstica a la banca pblica para financiar una supuesta transformacin de la matriz productiva que finalmente fue todo un fracaso. Si se hubiese dado esa transformacin hubiera sido posible que el Ecuador sea menos vulnerable a los vaivenes del mercado externo. Pero no fue as, y en vez de que el corresmo use en su momento la repatriacin de reservas internacionales en proyectos que generen ingresos futuros para el Estado, ms bien se termin creando una dependencia econmica en la obtencin de deuda externa primeramente de origen chino y luego a travs de los mercados financieros internacionales a travs de la emisin de bonos (que el corresmo arranc en 2014).

Un ejemplo dramtico de desperdicio corresta es el sector petrolero y sus afines. Por ejemplo, en vez de desperdiciar unos 1.500 millones de dlares en construir una refinera invisible hablamos de la Refinera del Pacfico - el gobierno corresta pudo usar ese dinero para consolidar una autntica industria petroqumica y de produccin de cauchos y plsticos. Igualmente, si a esa industria petroqumica se complementaba con una autntica repotenciacin de la refinera de Esmeraldas en vez de gastar ms de 2 mil millones de dlares en una estafa entonces las presiones a la salida de divisas por importaciones de productos derivados del petrleo se habran reducido notablemente.

Y as como ste, hay muchos otros casos en donde el corresmo pudo promover transformaciones estructurales y reducir la dependencia econmica del pas, pero que terminaron en toda una dcada desperdiciada y sin transformaciones estructurales. Un despilfarro a todas luces infame si se toma en cuenta los ingentes recursos obtenidos por el Estado sobre todo por exportaciones petroleras (ms de 86 mil millones de dlares entre enero de 2007 y abril de 2017). En definitiva, el desperdicio y la no-transformacin son parte de los grandes causantes de la grave crisis que actualmente afronta el pas.

Continuidad neoliberal entre el corresmo y el morenismo

Queda prohibido olvidar que fue el propio corresmo el que transit del progresismo a un neoliberalismo transgnico: un neoliberalismo hbrido que no desmantela al Estado e incluso aprovecha su poder para reanimar la acumulacin capitalista a travs de la aplicacin de polticas propias del Consenso de Washington, pero readecuadas a una economa de gran participacin del sector pblico. A travs de esa transicin, el corresmo cre las condiciones para poner al Ecuador al borde del abismo econmico y social. Est prohibido olvidar que fue el gobierno de Correa el que retorn al pas al WC (Consenso de Washington) con medidas como: TLC con la Unin Europa; ms extractivismo (incluyendo la explotacin del ITT y la megaminera); alianzas pblico-privadas y fallidas propuestas de privatizar activos estatales; entrega a capitales transnacionales de campos petroleros (p.ej. campo Auca) y puertos (p.ej. Posorja, Puerto Bolvar y Manta); cuasi-privatizacin de la salud va convenios con clnicas privadas y de la educacin superior al implementar un sistema de ingreso discriminatorio que fomenta el negocio de la educacin privada; agresivo endeudamiento y entreguismo al imperialismo chino; retorno a los mercados financieros con emisin de bonos de deuda externa desde 2014; retorno al FMI con un crdito en 2016 usando como pretexto el terremoto del 16 de abril; consolidacin de grandes grupos econmicos que acumularon millonarias utilidades; reduccin del impuesto a la renta para sociedades de 25% a 22% entre 2010-2013; remisiones tributaria en favor de grandes grupos en 2008 y 2015; reintroduccin de la flexibilizacin laboral desde 2016; el ya mencionado fracaso en las polticas de transformacin de la matriz productiva; criminalizacin de la protesta social y desarticulacin de fuerzas sociales, en especial indgenas y trabajadores (incluso creando organizaciones paralelas); despilfarro y corrupcin desmedidos y de niveles histricos; entre otros abusos e irresponsabilidades.
A ms de arrancar una nueva senda neoliberal, cabe recordar que fue Correa quien prcticamente impuso a Moreno como candidato a la presidencia, denotando la falta de una real estructura democrtica dentro del entonces partido gobernante (Alianza Pas). Y no solo eso, sino que incluso Alianza Pas ha mostrado una total ausencia de cohesin y fortaleza interna pues buena parte del inicio del gobierno morenista se concentr ms en la disputa poltica con el corresmo. Como resultado de ello, la problemtica econmica se dej en segundo plano, al punto que con el pasar del tiempo el gobierno de Moreno termin tomando medidas econmicas apresuradas, muchas veces improvisadas y opuestas a los intereses populares.

En todo caso, y pese a las diferencias polticas a prima facie, el morenismo ha continuado la senda neoliberal arrancada por el corresmo, de modo que ambos gobiernos son cmplices en la debacle nacional. Pero, sin duda, el morenismo ha acelerado la marcha con medidas como: continuidad de los millonarios beneficios a los grandes grupos econmicos, como la remisin tributaria de 2018; continuidad del proceso privatizador arrancado con Correa con alianzas pblico-privadas y monetizacin de activos estatales; eliminacin del subsidio a la gasolina sper; continuidad de un agresivo ajuste fiscal sobre todo contrayendo la inversin pblica (tal como ya lo hizo el corresmo); expansin an ms agresiva del endeudamiento externo; entrega del dinero electrnico a la banca privada (para que siga lucrando millonariamente como lo hizo durante el corresmo); impedimento de que el Banco Central adquiera ttulos del Estado (herramienta que puede ser til en medio de la crisis y la dolarizacin pero que el corresmo us irresponsablemente); TLC con la Asociacin Europea de Libre Comercio (EFTA), prximo ingreso a la Alianza del Pacfico (para lo cual debe firmar un TLC con todos los miembros de la Alianza) e inters en un TLC con Estados Unidos; sumisin al imperialismo norteamericano, incluyendo posible regreso de la influencia militar de EEUU y debilitamiento de la integracin regional; reinstalacin de los Tratados Bilaterales de Inversin; ampliacin de la explotacin del ITT y continuidad de un entreguismo megaminero que no generar grandes ingresos al pas; despidos masivos de funcionarios pblicos en vez de revisar integralmente los salarios de la burocracia dorada y minimizar los efectos sobre el desempleo; gabinete formado por representantes directos de mltiples grupos econmicos; entre otras medidas y acciones.

De las tortuosas improvisaciones neoliberales al acuerdo con el FMI

Sobre el devenir neoliberal de Moreno, cabe agregar que ste ha sido tortuoso pero persistente y se ha acelerado en especial desde su segundo ao de gobierno. Si bien en octubre de 2017 el morenismo anunci su primer paquete de medidas econmicas, todava denotaba cierto carcter hbrido progresista. Sera luego, en abril de 2018 con el anuncio de un segundo bloque de medidas en la ley de fomento productivo, aprobada en agosto, cuando el hedor neoliberal morenista se volvera inocultable (aqu destac la eliminacin del impuesto a la renta por varios aos para nuevas inversiones junto con las previamente mencionadas condonaciones tributarias). Tambin en 2018, se concret la eliminacin del subsidio a la gasolina sper, de forma improvisada siguiendo meros criterios fiscales, sin ningn anlisis integral (hasta se provoc un efecto sustitucin en donde se redujo el consumo de gasolina sper, pero se increment el consumo de gasolina extra). Para diciembre del mismo ao, se anunci otro paquete de medidas, en donde se insista en una optimizacin de los subsidios a los combustibles. Finalmente, luego de ese camino turbulento, en marzo de 2019 el gobierno firm una carta de intencin con el FMI, lo cual le permiti acceder a un acuerdo de financiamiento con ese y otros multilaterales por 10.200 millones de dlares a tres aos, con el cual el pas ha quedado de rodillas ante las aspiraciones transnacionales de mantenerlo como apndice primario-exportador del capitalismo mundial.

As, para enfrentar el estancamiento generalizado de la economa (y en especial cubrir la brecha fiscal), el gobierno de Moreno decidi repetir la vieja receta fondomonetarista de cargar el peso de la crisis a los estratos populares y medios y acelerar la destruccin de la Naturaleza. En particular, dado un esquema dolarizado que impide las devaluaciones, el FMI ha planteado que se debe ampliar la competitividad del pas con mayores flexibilizaciones laborales y de normas ambientales, es decir, con mayor explotacin laboral-natural. En otras palabras, dicha receta busca recuperar la acumulacin capitalista afectando a los sectores populares, del campo y la ciudad: deteriorar la vida de las mayoras para sostener el privilegio y el poder de unos pocos.

Con la bendicin del FMI, el morenismo present a inicios de octubre de 2019 otro polmico paquete de medidas econmicas. Dentro de esas medidas constaban puntos de poca relevancia como eliminar impuestos a la importacin de bienes de tecnologa (celulares, computadoras, etc.) y reducir impuestos a vehculos de menos de 32 mil dlares. Por otra parte, constaban medidas aceptables, aunque insuficientes como: pago por tres aos de una contribucin especial de empresas con ingresos anuales por ms de 10 millones de dlares (lo que en un primer anuncio se dijo que recaudara 300 millones de dlares en tres aos pero luego ira cambiando); reduccin o eliminacin de aranceles para maquinaria, equipos y materias primas a pequeos y medianos emprendedores; ampliacin en mil millones de dlares de crditos hipotecarios; impulso a una ley de extincin de dominio; incremento, en 300 mil familias, al milln que ya recibe algn tipo de bono, adems del incremento en 15 dlares mensuales de esos bonos (aunque esta medida ms parece una respuesta apurada ante el incremento de la pobreza en el pas); ajuste salarial en el sector pblico (aunque sin tocar ingresos de burocracia dorada).

En un tercer nivel se encontraban medidas claramente cuestionables, destacndose el intento de eliminar subsidios al disel y a la gasolina extra solo por razones fiscales. Con el retiro indiscriminado y brutal de los subsidios se increment temporalmente en ms de 100% los precios de los combustibles y en un 40% la tarifa del transporte pblico, sobre todo por el incremento del disel (el cual tambin impacta al aparato productivo de diversas y complejas formas que deben estudiarse con mayor profundidad).

La medida era torpe, tanto en fondo como en forma, pues se tom sorpresivamente cuando todo apuntaba a que en su lugar se iba a incrementar el Impuesto al Valor Agregado en dos o tres puntos porcentuales. De hecho, lo ms probable es que hasta ltimo momento el gobierno buscaba incrementar el IVA; pero, como ya se vea que en la Asamblea no haba los votos suficientes para aprobar la medida, el morenismo prefiri cargarse directamente al pueblo a ltima hora eliminando de golpe los subsidios a los combustibles por medio del llamado decreto 883 , muy seguramente para mantener el respaldo del FMI.

El abrupto y fallido intento de eliminar los subsidios a los combustibles

El intento de eliminar de golpe los subsidios a los combustibles a ltima hora por medio del decreto 883 evidenci la improvisacin econmica que, como ya hemos dicho, el morenismo ha practicado desde el inicio de su gobierno. Sin duda, tal accionar gubernamental constituye un acto de vandalismo econmico inspirado por las presiones fondomonetaristas y por varios grupos locales que pugnan por llegar al poder a futuro. Un vandalismo econmico a todas luces injusto, por decir lo menos, pues el gobierno escuch ms al FMI y a los grandes grupos de poder locales que a sectores populares cuya vida sufre por medidas que ahondan la condicin dependiente de nuestra economa. Para colmo, el gobierno busc imponer una medida con un impacto muy grande sin ningn anlisis riguroso ni ningn dilogo previo, sino desde una total prepotencia y falta de sentido democrtico en la elaboracin de la poltica econmica del pas.

Adems, dado un estancamiento econmico y un deterioro social prolongados que han aumentado la incertidumbre en las expectativas populares, al eliminar abruptamente los subsidios a los combustibles el gobierno cre ms incertidumbres y aceler el deterioro de las expectativas. Incluso ese duro golpe al bolsillo popular impact gener un mayor descontento social, en especial por un contexto en donde persisten subsidios perversos que el Estado otorga a grandes grupos econmicos (p.ej. condonacin de intereses por moras tributarias y hasta la exoneracin del impuesto a la renta en varios casos). As, qued en evidencia que aun en la improvisacin, la poltica econmica gubernamental piensa ms en sostener al capital que en ayudar al pueblo... en teora su real mandante.
Ahondando en la crtica al intento de eliminar de forma generalizada el subsidio a los combustibles, es claro en primer lugar que dicha eliminacin no afectaba a grupos que s pueden pagar precios ms altos, adems que desincentivaba el contrabando. Por estos y muchos otros argumentos, era claro que se deben buscar formas de eliminar el subsidio a los combustibles afectando a esos grupos. Lo inadmisible era golpear a sectores vulnerables ya afectados por el estancamiento econmico de aos. Antes de tomar una medida de tal magnitud, era crucial hacer mltiples anlisis sobre la estructura de costos del transporte pblico para estimar el potencial efecto sobre los pasajes a causa de eliminar subsidios (incluso para enfrentar cualquier conducta especulativa con las tarifas de los pasajes).

Tambin cabe destacar que, antes de tomar cualquier medida sobre combustibles, era vital estimar los posibles efectos sobre precios y cantidades producidas y demandas para los dems bienes y servicios. Es obvio que el transporte es un servicio que influye en los costos de casi toda la economa. De hecho, el efecto inmediato ms fcil de esperar sera una mayor inflacin. Sin embargo, el Ecuador no vive tiempos normales, sino un estancamiento de ingresos y hasta monetario que complica el escenario. Podra suceder que, a corto plazo, aumenten los precios en productos especficos que la poblacin no pueda dejar de consumir (p.ej. alimentacin), lo cual reducira el poder adquisitivo para comprar otros bienes, reduciendo igualmente su cantidad demandada y producida. As, en algunos casos podra incrementarse los precios, pero en otros el estancamiento de precios podra persistir, mientras que la crisis econmica no se superara o incluso podra agravarse por la cada de la demanda. Por ende, el ajuste lleva a una reduccin del ingreso real de la poblacin quiz mucho ms agudo del que se diera si no hubiera estancamiento (y quiz tampoco dolarizacin). Para colmo, esas mayores presiones recesivas deterioraran las ya dbiles condiciones laborales.

Por cierto, cabe insistir en que la eliminacin del subsidio a los combustibles y un seguro incremento de pasajes seran cuestiones que el pas sufrira en menor magnitud si, en el corresmo, se hubiera llevado a cabo con seriedad y sobre todo con honestidad el proyecto de la Refinera del Pacfico y, en general, un apoyo frontal a la industria petroqumica y a otras industrias locales desde el Estado. Si en vez de aplanar un terreno por ms de 1.500 millones de dlares realmente el corresmo ampliaba las capacidades de refinacin se habra ahorrado miles de millones de dlares en importaciones de derivados de petrleo. Hasta para la dolarizacin eso hubiera significado un alivio significativo. Pero, en vez de eso, el pas se asfixia al importar derivados y hasta con su salida de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP), el morenismo parecera planear tanto una ampliacin de las cuotas de extraccin petrolera, as como buscar ms simpatas con el imperialismo norteamericano...
Una rebelin entre transportistas, znganos y un dilogo televisado

El martes 1 de octubre de 2019 el gobierno de Lenn Moreno en cadena nacional anunci al pas como gran logro que no se aumentaba el IVA, pero se haba decidido eliminar el subsidio a los combustibles, accin que se ejecut por medio del decreto 883 que entr en vigor desde las 0:00 horas del jueves 3 de octubre. Las reacciones contra ese decreto emergieron casi de inmediato, pues ese mismo da arranc un paro de transportistas a la vez que mltiples sectores sociales comenzaron a movilizarse, sufriendo una fuerte represin por parte de la polica nacional desde el inicio de las protestas (como sucediera con estudiantes de la Universidad Central durante la maana de ese da). Incluso, como muestra del excesivo uso de la fuerza, el gobierno de Moreno decret el mismo 3 de octubre un estado de excepcin en todo el pas con una duracin original de 60 das.

Mientras que el paro de transportistas solo dur dos das es decir, hasta el viernes 4 de octubre y no impidi la eliminacin de los subsidios a los combustibles, mltiples sectores sociales destacndose la Confederacin de Nacionalidades Indgenas del Ecuador (CONAIE), el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), estudiantes universitarios y dems se mantuvieron en las movilizaciones, las cuales tomaron ms fuerza sobre todo cuando el gobierno anunci un techo de 32% en el incremento de los pasajes del transporte pblico. A su vez, Moreno no tuvo ningn problema en denotar su prepotencia afirmando el 5 de octubre que se oiga bien: no voy a cambiar la medida. Que quede claro: se elimin el subsidio, se acab la zanganera. Sin embargo, era tarde... haba empezado la rebelin de los znganos.

En efecto, desde el lunes 7 de octubre empez a llegar a Quito una gran marcha protagonizada por el movimiento indgena, mientras las protestas continuaban en la capital as como en varias provincias del pas (junto con algunos desmanes peculiares). Justo aquel da, Moreno traslad la sede de gobierno hacia Guayaquil, y en cadena nacional con un trasfondo negro, fallas en el teleprnter y rodeado por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas anunci que se mantena la eliminacin de los subsidios a los combustibles a la vez que acus al corresmo de promover un intento de golpe de estado. Asimismo, el gobierno anunci un toque de queda parcial en zonas estratgicas del Ecuador que se ejecutara entre las 20:00 y las 05:00 de lunes a domingo durante los das la vigencia del estado de excepcin decretado el 3 de octubre.

Para el 8 de octubre, a Quito fueron llegando cada vez ms miembros del movimiento indgena que se iban concentrando sobre todo en el parque El Arbolito, as como en el gora de la Casa de la Cultura. Mientras, las protestas continuaban y se volvieron cada vez ms intensas sobre todo a los alrededores de la Asamblea Nacional que, por unos minutos, fue tomada por varios manifestantes. Por otro lado, ese mismo da se reportaba el allanamiento a medios de comunicacin contrarios al rgimen de Moreno.

Posteriormente, el mircoles 9 se vivi en el centro de Quito una gran movilizacin popular protagonizada tanto por la CONAIE como por el FUT. Por su parte, en Guayaquil las fuerzas sobre todo socialcristianas convocaron tambin a movilizaciones, durante las cuales su representante mximo Jaime Nebot no pudo contener varios de los sentimientos hasta racistas que florecen desde varias oligarquas del pas al recomendar a los protestantes del movimiento indgena que se queden en el pramo. De hecho, ya desde das anteriores, varias de las lites del pas se fueron juntando entre s y con el gobierno en un solo discurso en contra de las movilizaciones populares, denotando una clara unidad en defensa de intereses de clase burgueses. A su vez, en el mismo da la Agencia Nacional de Trnsito anunciaba el incremento de 10 centavos en la tarifa del transporte urbano en todos los cantones del pas que ofrecieran el servicio. Luego, en la noche de ese 9 de octubre se dara un acto infame: bombas lacrimgenas fueron lanzadas por la polica nacional en la Universidad Politcnica Salesiana y la Pontificia Universidad Catlica, las cuales junto con la universidad Central y otros espacios dieron acogida a los miembros del movimiento indgena para que pernoctaran.

Aqu, por cierto, cabe destacar que mientras las lites se juntaban en un solo discurso en contra de la lucha popular, justamente esos sectores populares demostraron una enorme solidaridad tanto al acoger como al brindar mltiples apoyos desde donaciones hasta participacin directa en cocinas comunitarias para sostener la presencia de la poblacin indgena desde su llegada a la capital el 7 de octubre.

Posteriormente, el jueves 10 se conoci del fallecimiento de al menos cuatro personas en la represin a las movilizaciones populares de das anteriores, incluyendo la muerte del dirigente de la CONAIE en Cotopaxi, Inocencio Tucumbi y de cuatro personas ms segn la Defensora del Pueblo. En reaccin a semejante represin, ese da el movimiento indgena mantuvo una concentracin en el gora de la Casa de la Cultura en la cual se exiga la entrega de los cuerpos de los compaeros fallecidos. Ese momento fue de extrema tensin pues, mientras la CONAIE hizo tal exigencia, al mismo tiempo se mantuvieron dentro del gora a diez policas y a una treintena de periodistas; en un momento son hasta el rumor de una posible intervencin de la fuerza pblica para sacar a los uniformados que se encontraban ah, cosa que al final no sucedi (de lo contrario se hubiera dado una tragedia terrible). Luego de horas de tensin, y en un ambiente en donde la lucha se combin con el pesar de la muerte, se celebr el funeral del dirigente indgena fallecido cuyo cuerpo fue entregado al movimiento indgena y su fretro fue cargado por cuatro de los policas que se encontraban en el gora. A la noche de aquel peculiar da los policas fueron liberados. Mientras esos eventos sucedan en Quito, se registraba que organizaciones campesinas e indgenas lograban tomarse ya seis gobernaciones provinciales en Chimborazo, Bolvar, Napo, Pastaza y Morona Santiago.

Los eventos del 10 de octubre marcaran una posterior y justificada radicalizacin de la protesta social, sobre todo en reaccin a la represin morenista de das pasados. As, para el viernes 11 (pese a que haba sido declarado feriado) se registr el cierre de carreteras en 17 de las 24 provincias del pas, a la vez que se anunci la llegada de un millar de indgenas desde la Amazona a Quito. Y sera justo en ese da que se registrara otro hecho infame. En los exteriores de la Asamblea Nacional surgi una aparente tregua entre miembros polica-ejrcito y los manifestantes, a los cuales se les permiti ubicarse frente a la Asamblea y descansar de manera pacfica. Sin embargo, en medio de esa tregua y a los pocos minutos de que concluyera una cadena nacional en la cual Lenn Moreno llamaba al dilogo directo con el movimiento indgena, se dara una embestida a mansalva de gases lacrimgenos en contra de personas que se mantenan en actitud pacfica y hasta compartan alimentos con la fuerza pblica. A tal grado llegara la represin de ese momento que incluso se report la cada de gases lacrimgenos tanto en el hospital Eugenio Espejo como en la maternidad Isidro Ayora.

Desde aquel da, a manera de defensa, los protestantes formaran cadenas humanas con cientos de personas para en una peculiar hermandad en medio de la lucha popular levantar barricadas sobre todo en las cercanas de la Asamblea Nacional y del parque El Arbolito. A tal punto lleg el levantamiento popular que, para el sbado 12 de octubre, en Quito se dara un cierre casi generalizado de las principales calles junto con el cierre de varios mercados. Mientras, en aquel sbado se pasara de la belleza y fuerza desplegada por una importante movilizacin de colectivos de mujeres en la capital, al punto ms alto de la actitud represiva del gobierno de Moreno que decret el toque de queda y la militarizacin de Quito (en supuesta respuesta a atentados como el que sufri la Contralora General del Estado ese da). Pese a semejante disposicin, las protestas continuaron desde las barricadas, y en la noche los barrios de la ciudad se uniran a un multitudinario cacerolazo en oposicin a la represin vivida hasta ese momento. Horas antes, la CONAIE anunciaba que aceptaba participar en el dilogo convocado por Moreno el da anterior, pero siempre que existieran ciertas garantas mnimas a la vez que dicho dilogo adquiera un carcter pblico y pueda ser visto por toda la poblacin.

Llegado el domingo 13 de octubre y pese al toque de queda, la movilizacin popular y las barricadas iban aumentando en mltiples barrios de Quito (tanto en El Arbolito como en sectores al norte y sur de la urbe), al punto que la ciudad prcticamente perdi por completo su normalidad: varias zonas mostraban un escenario similar a una situacin de guerra. Intentando apaciguar la situacin, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas anunci que el toque de queda decretado por Moreno el da anterior se suspenda temporalmente desde la 11:30 hasta las 20:00, mientras que las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana hicieron de mediadores entre el gobierno y la CONAIE y anunciaron que existira un dilogo entre ambos. Por ltimo, el dilogo arranc ese domingo con una enorme cobertura meditica y expectativas de la poblacin (algo paradjico pues en das pasados varios medios de comunicacin recibiran fuertes crticas por su cobertura cuestionable de las jornadas de protesta). El caso es que, en ese dilogo, luego de mltiples intervenciones y una posicin firme de la CONAIE se acord derogar el decreto 883, suspender las movilizaciones indgenas y elaborar otro decreto sobre los subsidios a los combustibles (cosa ltima que an no se ha concretado). Dado un peculiar manejo meditico de aquel momento, apenas se supo de que se derogaba el decreto 883 surgi un sentimiento de jbilo en varios miembros del movimiento indgena y, en general, de la poblacin movilizada: la rebelin haba terminado y para muchos era el momento de regresar a casa.

Como resultado de todo este proceso de rebelin, al da siguiente lunes 14 de octubre la Agencia Nacional de Trnsito derogara el alza de los pasajes del transporte pblico urbano, de modo que para el martes 15 las tarifas volvieron a su nivel antes del paro nacional. Asimismo, el gobierno emiti el decreto 894 con el cual se derog oficialmente al decreto 883. Y mientras la normalidad fue volviendo al pas, de a poco se ha ido conociendo el trgico saldo de las movilizaciones de octubre: segn la Defensora del Pueblo fallecieron 11 personas, hubo 1.192 aprehensiones y 1.340 heridos. Y mientras an quedan muchas cosas por esclarecer y responsabilidades por determinar por la represin aplicada durante la rebelin popular de octubre, lo cierto es que dicha rebelin cambiara el contexto en el cual se desenvolvera la pugna por la elaboracin de la poltica econmica del pas; una pugna sobre la cual sigue existiendo una enorme incertidumbre...

Otras medidas que el morenismo intenta pero an no logra aplicar

A ms de la eliminacin al subsidio a los combustibles, que termin fracasando y generando un grave costo social, el gobierno de Moreno tiene en la mira otras medidas econmicas que, sin embargo, an no logra aplicar. Entre esas otras medidas destaca, por un lado, la no solo criticable, sino inaceptable, reforma laboral luego de la rebelin de octubre qued suspendida. Dentro de esa reforma que refleja una continuidad de la flexibilizacin laboral ya iniciada por el corresmo se proponen nuevas modalidades de contratacin como: contrato eventual de reemplazo en caso de licencia de maternidad, paternidad, y enfermedades catastrficas; retorno del contrato por obra y por plazo fijo; introduccin de un contrato por emprendimiento bajo el cual las personas naturales o jurdicas nuevas o ya existentes que incurran en nuevas inversiones pueden contratar personal hasta por tres aos, perodo en el cual no existe la indemnizacin por despido intempestivo (casi equivalente a extender por tres aos el llamado perodo de prueba); introduccin del teletrabajo, el cual puede ser permanente, ocasional o parcial (unos pocos das de la semana).

Asimismo, puede mencionarse otras reformas laborales como: eliminacin del recargo del 35% para contratos eventuales y ocasionales; modificacin del empleo juvenil; creacin de una jornada especial de trabajo de 40 horas semanales, con la posibilidad de emplear hasta 10 horas diarias sin reconocimiento de horas extra; creacin de una jornada parcial de trabajo de 20 a 36 horas semanales, igualmente con la posibilidad de emplear hasta 10 horas diarias al trabajador; eliminacin de la jubilacin patronal a cambio de que los empleadores hagan un aporte mensual de 2% de la remuneracin de los trabajadores, valor que podr ahorrarse en el IESS o en fondos privados; entre otras medidas propias de una drstica flexibilizacin laboral que aumenta la explotacin a la fuerza de trabajo en beneficio de la rentabilidad del capital.

Semejante reforma laboral sin duda demuestra su objetivo de que las clases trabajadoras sigan cargando con el grueso del ajuste econmico, ms cuando el pas se encuentra incapacitado de devaluar. En especial, esta receta de clara inspiracin neoliberal y fondomonetarista, golpea a las clases trabajadoras en general, con nfasis en quienes trabajan en microempresas, cooperativas, produccin campesina, actividades artesanales y comerciales pequeas. Sin duda esta es una cuestin medular que la resistencia popular simplemente no puede dejar pasar.
Otro conjunto de medidas que el morenismo no ha logrado implementar incluye a todo un cmulo de reformas legales recogidas en lo que el gobierno eufemsticamente llam ley de crecimiento econmico. De hecho, el nombre completo del proyecto de ley hasta erizaba la piel: Ley Orgnica para la Transparencia Fiscal, Optimizacin del Gasto Tributario, Fomento a la Creacin de Empleo, Afianzamiento de los Sistemas Monetario y Financiero, y Manejo Responsable de las Finanzas Pblicas.

En su primera versin, tal proyecto de ley en esencia planteaba una profunda reforma institucional en la cual destacaba la declaratoria de autonoma del Banco Central del Ecuador, junto con muchas otras reformas de carcter tributario, cambios en el manejo de las finanzas pblicas e incluso cambios en el manejo de la poltica monetaria. Sin embargo, semejante reforma comparable a una ley trole que pretenda recaudar alrededor de 730 millones de dlares (monto mucho menor a los 2.274 millones que se esperaba recaudar de todas las medidas incluyendo la eliminacin de subsidios a los combustibles) y buscaba armar el andamiaje institucional necesario para un fuerte ajuste econmico en 2020, fue archivada por la Asamblea Nacional; archivo que surgi casi de carambola gracias a una peculiar alianza corresta-socialcristiana donde cada grupo ya parecera apuntar al proceso electoral que le espera al Ecuador en 2021.

Ante el archivo que hizo la Asamblea a la primera versin del proyecto de ley de reformas econmicas morenistas, el gobierno present una segunda versin mucho ms reducida, y con un nombre incluso ms potable: Ley orgnica de simplicidad y progresividad tributaria. Pese a su sencillo nombre, dicho proyecto de ley esconde mucho ms de lo que, a priori, se puede pensar. Este proyecto brindara importantes exoneraciones tanto del impuesto a la renta como del impuesto a la salida de divisas a dividendos de inversiones y rendimientos financieros incluso en favor de capitales financieros asentados en parasos fiscales (arts. 5 y 36 del proyecto de ley). Igualmente, se beneficiara a grandes exportadores de productos primarios directamente con una simplificacin tributaria como un impuesto a la renta nico en el sector bananero y dems sectores agropecuarios (arts. 10 y 11) aplicando tasas impositivas casi iguales a aquellas que de manera excepcional se propone conceder a microempresas (art. 33); a esto se agrega la devolucin inmediata de tributos a los exportadores (art. 37). A estas medidas se suman otras de aplicacin generalizada cuando, en realidad, deberan enfocarse a sectores especficos como la eliminacin generalizada del anticipo al impuesto a la renta (art.16), cuando lo mejor era eliminarlo solo para empresas pequeas y medianas.

Por el lado de las grandes operadoras de telecomunicaciones, el proyecto de ley busca extender sus tiempos de derecho de uso del espectro radioelctrico ecuatoriano de 15 a 20 aos (art. 39), les brinda la facilidad de pagar gran parte de esos derechos de uso a travs de proyectos (art.38) y hasta se deja de lado los criterios de inters pblico al definir las tasas que deben pagar tales operadores (en particular, Claro y Movistar) (art.40). Y, para colmo, tras la simplicidad tributaria parece esconderse las intenciones del gobierno de Moreno de sostener el endeudamiento pblico externo (tendencia que, reiteremos, sera iniciada por el corresmo) e incluso de reemplazar deuda interna por externa, con un grave potencial de ampliar el entreguismo hacia el capital financiero local e internacional (arts. 43, 44). Ante todos estos beneficiarios, la progresividad tributaria se reduce a modestas tasas de contribucin nica que se aplicaran a negocios con ingreso mayores a 1 milln de dlares (art.46) y que, segn el gobierno de Moreno, buscaran obtener 177 millones de dlares anuales y 532 millones en tres aos (2020, 2021 y 2022). De hecho, segn el propio gobierno todas las reformas tributarias promovidas por la ley de simplicidad permitiran una recaudacin neta de 620 millones de dlares en 2020 y de 647 millones en 2021.

Con todas estas medias que el morenismo todava se encuentra pugnando por instrumentar, se nota la continuidad de la noche neoliberal que inaugur timidamente el corresmo hace algunos aos, y en donde es cada vez ms evidente las ansias de sobreexplotar al ser humano y a la Naturaleza con el afn de recuperar la rentabilidad capitalista. Y no solo eso. En el caso morenista, prcticamente todas las medidas se han tomado desde una improvisacin infame, casi sin importar que esa actitud ha terminado carcomiendo la vida del pueblo ecuatoriano. Incluso muchas medidas, que se venden como meras reformas de simplificacin, terminan respondiendo a los intereses de grandes capitales, sobre todo primario-exportadores, vinculados a sectores estratgicos como las telecomunicaciones e incluso de capitales financieros locales y transnacionales.

Pensando en otra economa desde el Parlamento de los Pueblos

Como hemos mencionado en este texto, el Ecuador vive graves tendencias econmicas como el estancamiento por cinco aos en los ingresos, el empleo y en la demanda interna. Mientras tanto, la deuda externa crece con la emisin imparable de bonos, pese a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dira que, con el acuerdo firmado por Ecuador en marzo de 2019, ya no se acudira a los mercados internacionales por financiamiento. Por su parte, el autoritarismo y la represin aplicados en el gobierno de Correa, ahora con Moreno se han vuelto la forma redoblada de imponer ajustes econmicos que cargan el estancamiento al pueblo.

Ante una situacin tan compleja y ante tanta improvisacin del gobierno de Moreno, emerge la urgencia de construir una nueva economa para el pas. Una nueva economa donde las decisiones ms importantes no se tomen a puertas cerradas y desde los escritorios de unos cuantos expertos (ni desde organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional), sino desde una democracia participativa plena y desde un enfoque integral que combine con coherencia medidas de corto y largo plazo. El fin ltimo debera ser la democratizacin de la economa, tanto en su planificacin como en su ejercicio prctico.

Justamente la movilizacin popular de octubre ha brindado la oportunidad de que se pueda poner como objetivo una transicin que supere la actual economa y se vaya democratizando la formulacin de la poltica econmica en colectivo. Ejemplo de ello es la propuesta econmica construida por mltiples sectores sociales y populares agrupados en el Parlamento de los Pueblos, Organizaciones y Colectivos Sociales del Ecuador, convocado por la CONAIE. El principio fundamental de dicha propuesta es la transformacin de la economa ecuatoriana, sin quedarse en la bsqueda de simples compensaciones o parches al manejo econmico gubernamental coyuntural. Lo potente de esta propuesta, a ms de su intento por enfrentar los problemas con una visin integral, es su capacidad para interpelar y crear un discurso alternativo al de un gobierno que ha asumido una Carta de Intencin fondomonetarista, demostrando que existen alternativas concretas y abriendo el debate para construir colectivamente otra economa, sin recaer ni en personalismos ni negociaciones a espaldas del pueblo. Es, sin duda alguna, un ejercicio democrtico participativo que merece ser reconocido.

Entre los objetivos bsicos de esa nueva economa resumidos en la propuesta econmica del Parlamento de los Pueblos estn la bsqueda del empleo adecuado; disminuir el desempleo; mejorar ingresos y poder adquisitivo popular; eliminar pobreza y desigualdad en ingresos/riqueza; impedir todo deterioro de la vida como la flexibilizacin laboral; ampliar la inversin y los beneficios sociales existentes; frenar la ampliacin de la frontera petrolera; prohibir toda minera en fuentes de agua, pramos (desde la cota de 2.800 metros), humedales, ros, lagunas, etc.; detener la frontera agrcola en pramos, la deforestacin, la contaminacin del agua, suelos, aire; impedir la flexibilizacin de normas ambientales... En definitiva, detener la vorgine capitalista que disfraza como desarrollo al avance de una sociedad injusta, inequitativa e insostenible. Asimismo, tal propuesta econmica llama a la reflexin sobre la necesidad de superar la dependencia extractivista y de recuperar las capacidades propias de los pueblos para decidir por s mismos su poltica econmica.

Si bien todas estas transformaciones anheladas no nacen de la noche a la maana, la propuesta econmica alternativa comprende la necesidad de que las diferentes dimensiones de la poltica econmica (dimensiones fiscales, monetarias, productivas-laborales, comerciales y dems) deben abordarse en conjunto y sin perder el horizonte transformador. As, a ms de los grandes anhelos, la propuesta econmica tambin incluye varias medidas concretas de aplicacin inmediata que se combinan con medidas de ms larga aplicacin y alcance.

Dentro de esas medidas concretas de la propuesta econmica del Parlamento de los Pueblos se puede mencionar, en trminos fiscales, el aumento de la recaudacin de impuesto a la renta cobrado a los 270 mayores grupos econmicos del pas identificados por el Servicio de Rentas Internas. En 2017 esos grupos obtuvieron casi 68 mil millones de dlares en ingresos, de los cuales solo pagaron 1.540 millones en impuesto a la renta (2,2%). Dado ese dato, la propuesta es incrementar ese cobro del impuesto a la renta en 1.223 millones de dlares adicionales, lo cual representa el 1,8% de los ingresos de esos grupos econmicos. En ese mismo sentido, la propuesta propone implementar un impuesto de 1,1% sobre los activos y de 5% sobre los patrimonios de esos grupos econmicos, medidas que generaran anualmente unos 1.372 millones de dlares en ingresos (ver pgina 9 de la propuesta). Otras medidas fiscales especficas incluyen una potencial reduccin del IVA del 12% al 10% supuestamente enfocada a incentivar la demanda interna (aunque ese efecto debe tomarse con cautela e incluso estudiarse con mayor detenimiento debido al perodo de estancamiento que vive el pas), la renegociacin de contratos petroleros y el pago de una contribucin especial de las telefnicas Claro y Movistar (ver pginas 10-11). Por su parte, sobre los subsidios a los combustibles, la propuesta es que deben mantenerse hasta que se definan criterios de justicia y equidad para la poltica econmica y tributaria (ver pgina 4).

Pasando a polticas monetarias y crediticias, la propuesta econmica incluye medidas como: permitir que el Banco Central realice operaciones de financiamiento de liquidez al sector pblico (aunque, a nuestro criterio, se deberan establecer lmites legales a esas operaciones); devolver al Banco Central el manejo del dinero electrnico, el cual debera usarse como herramienta de fortalecimiento monetario (pudiendo usarse en pago de combustibles, entrega de crditos preferenciales, pago de servicios bsicos e impuestos); rechazar la autonoma del Banco Central propuesta por el FMI y plantear una autonoma autntica con un directorio democrtico conformado por representantes de mltiples sectores sociales (trabajadores, campesinos, indgenas, universidades y dems); mantener requisitos de liquidez para las entidades del sistema financiero; crear un banco del migrante para abaratar costos de transferencias desde el exterior al territorio nacional; integracin de BanEcuador, BIESS y Banco del Pacfico en el Sistema Financiero Plurinacional que rompera oligoplico de la banca privada; reconocimiento a sujetos comunitarios a los que se les pueda otorgar crditos; creacin de un fondo colateral destinado a crdito agrcola, microcrdito, pequea economa campesina; presin para la reduccin de las tasas de inters para micro y pequeas empresas; evaluacin, reformulacin y ampliacin de un seguro agrcola para la pequea economa campesina y economa comunitaria; entre otras propuestas (ver pginas 11 a 13).

A nivel de polticas sectoriales para el fomento productivo, tambin existen propuestas, incluyendo: promocin de la agroecologa, la agricultura familiar campesina y comunitaria; respetar la prohibicin al ingreso de semillas transgnicas; fortalecer sobre todo el turismo ecolgico, comunitario y cultural, priorizando los emprendimientos pequeos y medianos; promover el uso de energas alternativas; brindar mayor participacin a comunas y comunidades en las compras pblicas estatales; eliminar todo beneficio injustificado de la banca como las comisiones por servicios bancarios; fomentar la pesca artesanal; trasformacin del bono de desarrollo humano en un bono productivo y comunitario que incentive a quien lo percibe a emprender en actividades productivas; reestructurar las deudas de campesinos; titularizar tierras, territorios, y dems procesos de legalizacin, todo dentro de los sistemas de administracin de justicia indgena; definir un programa para el cuidado del pramo (ver pginas 14 y 15).

Ahora, incluso ms all de las mltiples medidas especficas presentadas por el Parlamento de los Pueblos, quiz lo ms importante de su propuesta econmica radica en el llamado que hace a la elaboracin democrtica de la poltica econmica, incluso exigiendo la creacin de un espacio en donde sea factible recibir las propuestas de todos los sectores populares y en donde el Estado se encuentre obligado a proveer la informacin necesaria para evaluar dichas propuestas. Todo con el propsito de, a corto plazo, superar el estancamiento econmico y, a largo plazo, encontrar alternativas para superar la modalidad de acumulacin primaria-exportadora, extractivista y dependiente de la economa ecuatoriana (ver pginas 18 y 19).

Si bien ese llamado es sin duda urgente, debe tambin quedar claro que la propuesta econmica alternativa del Parlamento de los Pueblos no es ni un documento perfecto en piedra ni una ley sagrada. Es un intento serio (el cual se suma a muchos intentos previos) de armar un plan econmico alternativo a la vorgine tecnocrtica del poder gubernamental y fondomonetarista; vorgine cargada incluso de fuertes dosis de racismo tecnocrtico segn el cual ni los sectores populares ni los movimientos indgenas son capaces de plantear propuestas econmicas relevantes. De hecho, mientras que la CONAIE ha hecho pblica la propuesta del Parlamente de los Pueblos y ha aceptado entrar en los ms diversos debates y crticas, en cambio el gobierno de Lenn Moreno ha mirado esa propuesta con indiferencia e incluso ha sido enftico en sealar que, por ejemplo, las reformas econmicas que propone no toman en cuenta las propuestas del Parlamento de los Pueblos. De todas formas, sin duda creemos que hay temas cruciales que han quedado fuera de la propuesta alternativa, sobre todo una propuesta que afronte la cuestin de los subsidios a los combustibles y su racionalizacin, as como una propuesta ms profunda sobre la redistribucin y desconcentracin de la propiedad. Pero, al menos, la discusin ha quedado planteada.

As, el Ecuador vive una situacin en donde mientras el gobierno insiste en imponer a la fuerza una poltica econmica retrograda, en cambio, los pueblos, nacionalidades, movimientos sociales y sectores populares en general estn empezando a empoderarse y participar directamente en la discusin y elaboracin de polticas econmicas alternativas y coherentes con una transformacin social. Ambas posturas muestran la disyuntiva entre los grupos de poder que quieren seguir lucrando de la desigualdad, y los sectores populares que necesitan con urgencia de nuevas visiones productivas, reproductivas y distributivas de nuestros recursos, potenciando las actividades propias de una economa social, comunitaria y solidaria encaminada a alcanzar el Buen Vivir o Sumak Kawsay para todas y para todos.

En resumen, la disputa de la economa ecuatoriana se est dando entre dos mundos: el poder gubernamental, econmico y poltico frente al poder popular. Del resultado de esa disputa, se puede terminar con un futuro ms democrtico o se puede hasta caer en las formas modernas de fascismo que van emergiendo a lo largo del mundo. Todo depender de la tenacidad y rebelda con la cual el poder popular siga asumiendo su papel histrico, transformador y liberador. Un papel histrico que es el principal legado de quienes lucharon e incluso perecieron en la rebelin de los Andes.

Este texto hace parte del libro OCTUBRE con aportes de Blanca Chancosa, Apawki Castro, Marlon Santi, Napolen Saltos, Andrs Tapia, Marco Andino, Daniel Ramos, Jos Astudillo, Alejandro Moreano, Natalia Sierra, Mario Unda, Maritza Idrobo, Juan Cuvi, Erika Arteaga, Jos Cueva, Xavier Madonado, Aberto Acosta, John Cajas-Guijarro, Francisco Muoz, Carlos Len. Editado por LA COMUNA, febrero 2020.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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