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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2020

EE.UU.-China
A dnde nos puede llevar el conflicto?

Pierre Rousset
LAnticapitaliste


Actualmente, Estados Unidos y China son las dos nicas potencias mundiales que se enfrentan a escala mundial. Y a medida que el conflicto se agrava, emergen una tendencia: la divisin en dos tendencias con ambiciones hegemnicas en competencia.

Primera certeza: la rivalidad entre Estados Unidos, la potencia existente, y China, su contendiente, constituye el principal (pero no el nico) factor estructural de la situacin poltica mundial. Junto a l, en segundo plano, tenemos el caos social y ecolgico engendrado por el sistema neoliberal. Esta rivalidad se da en todos los mbitos: militar, espacial, econmico, tecnolgico, alianzas estratgicas, modelo poltico o cultural

Segunda certeza: a pesar de la interdependencia econmica y financiera entre estas dos potencias, heredada del perodo en el que se dio la integracin de la nueva China capitalista en la divisin internacional del trabajo y en la globalizacin neoliberal, que permita contener el conflicto en el seno del marco anterior, hacia delante, este marco est puesto en cuestin y nos adentramos en una situacin imprevisible.

La actual dinmica de distanciamiento conlleva muchos riesgos. Va en contra de los intereses de las grandes firmas multinacionales. Cualquier sancin que imponga una de estas potencias rivales a la otra puede tener un efecto boomerang, incluso en relacin al empleo. Esta guerra comercial puede sumarse a otros factores de inestabilidad a las puertas de la prxima recesin mundial (por ejemplo, las medidas de Trump estn orientadas, de hecho, a asfixiar el desarrollo chino) y abrir una grave crisis financiera, agudizada por el peso de la deuda. Si bien la situacin no es irreversible, por el momento esta dinmica est abierta.

Por un lado, el orden neoliberal contina su marcha, en lo fundamental, mediante la firma de nuevos acuerdos comerciales y, por otro, Donald Trump ha dinamitado espacio de concertacin intergubernamental, como la OMC, y trata de excluir del terreno de juego a Beijing con vistas a reconstituir el liderazgo estadounidense. Es ah donde China (a pesar de algunas deficiencias) se muestra como un actor importante en el sector de las nuevas tecnologas y ahora est masivamente presente en todas las regiones del planeta (si exceptuamos el rtico, donde, sin embargo, compromete enormes recursos para posicionarse bien[1] y en el Antrtico). Semejante desgarro no puede ser sino catico. La novedad es que Xi Jinping, tras haber desestimado durante largo tiempo a su homlogo y haber fanfarroneado anunciando que habamos entrado en el siglo chino, ahora parece que se prepara para ello.

La guerra comercial

El 15 de enero, China y Estado Unidos acaban de firmar un acuerdo preliminar que supuestamente debe poner fin a la guerra fra comercial que les opone desde hace 18 meses. Sin embargo, como seala la periodista Martin Orange, en realidad se trata de una tregua temporal[2]. A medida que se acercan las elecciones, Trump tiene inters en poner en sordina la situacin. Xi, por su parte, se ve confrontado a un conjunto de dificultades internas, entre ellas la ralentizacin del crecimiento chino, as como los efectos derivados de las medidas adoptadas por Washington. Est obligado a ganar tiempo y valorar despus el resultado de las prximas elecciones presidenciales americanas el 3 de noviembre de 2020.

La Fase 1, segn la terminologa estadounidense, del proceso que debera llevar a una normalizacin de las relaciones comerciales, no compromete a mucho. China acepta planificar junto a Washington la compra suplementaria de productos americanos por valor de 200 mil millones de dlares en dos aos, pero no renuncia a lo fundamental: subvencionar a las empresas estatales y abrir sus mercados. Estados Unidos se compromete a no impulsar ningn nuevo incremento tarifario en los prximos meses y a suspender los procesos iniciados contra Beijing por la manipulacin monetaria. En resumen, este acuerdo preliminar es una forma de mantener el status quo. La Fase 2 se pospone hasta noviembre, es decir, tras las elecciones presidenciales en EE UU.

Sin embargo, las actuales sanciones aduaneras, que afectan a 360 mil millones de dlares de productos chinos desde hace ms de un ao, continan. Estas sanciones ya han tenido un efecto sobre los flujos de capital y comercial, dando lugar a cambios en la organizacin industrial y en la cadena de valor. Por ejemplo, las transferencias intra-empresariales entre China y Taiwn no son suficientes para sortearlas y las multinacionales estadounidenses, sobre todo las del sector electrnico e informtico, se relocalizan en Asia del Sudeste (Vietnam). La repatriacin de la produccin a la madre patria es ms limitada. A pesar del incremento de los salarios chinos, Beijing conserva importantes activos: mano de obra cualificada, el nivel de formacin general de la poblacin, el desarrollo de infraestructuras, un importante mercado interno, produccin de componentes, riqueza en tierras raras

Las dependencias de Beijing

La interdependencia econmica significa que en determinados mbitos, China es vulnerable, si bien en otros (incluso en el de la inteligencia artificial) se sita en una buena posicin. Refirmonos a dos de ellos: los microprocesadores y el lugar que ocupa el dlar estadounidense a nivel internacional.

La economa china lleva un retraso considerable (dos o tres generaciones) en materia de microprocesadores. En concreto, depende de los suministros de Taiwn o de Cora del Sur. Y claro, los microprocesadores se utilizan para todo; constituyen un verdadero taln de Aquiles, ya que EE UU ha abierto la guerra en el frente de las altas tecnologas, amenazando con impedir que China tenga acceso a los componentes estadounidenses.

Lograr avanzar en la gama de los microprocesadores no es cosa banal. Segn el profesor Zhou Zhiping (universidad de Beijing) har falta entre cinco y diez aos para recuperar ese retraso[3]. Ms an cuando en ese dominio el pas carece tanto de ingenieros cualificados como de una cadena de aprovisionamiento y de un ecosistema industrial apropiado.

Lo paradjico es que China ha seguido a sus rivales en el dominio de los circuitos integrados. En 1965 era capaz de producirlos, lo que no era el caso ni de Taiwn ni de Corea del Sur. La revolucin cultural, la represin estudiantil y, despus, el reinado de la Banda de los Cuatro redujo ese potencial a cenizas. Una generacin perdida para la formacin de ingenieros, ya que muchos de esos cerebros huyeron a Estados Unidos. De cara al futuro, se plantea una cuestin: Permitir el recurso a la inteligencia artificial eludir el bloqueo de los microprocesadores clsicos a Beijing[4]?

Por otra pare, desde hace poco y de manera muy acelerada, China est en vas de deshacerse de los bonos de tesoro americano (posee alrededor de 1 billn de dlares!) para financiarse en tiempos de ralentizacin econmica, pero tambin por razones de seguridad. Aunque no sean grandes, estas desinversiones muestran la voluntad de Beijing de poner fin a su dependencia de la moneda americana. Al mismo tiempo, el Banco de China diversifica sus reservas y compra mucho oro[5].

Por muy increble que parezca, Estados Unidos, de forma unilateral, se ha otorgado el derecho de perseguir en justicia a quien en el resto del mundo utilice los dlares estadounidenses en transacciones que considere contrarias a la poltica de Washington. Es el arma que utiliza en estos momentos para reforzar el bloqueo de Irn. A la larga, a nada que Beijing de garantas de que no manipular su tasa de cambio, el yuan chino podra servir de moneda de recambio (al igual que el yen japons o el euro?).

La 5G, un pulso poltico

Trump acusa a Beijing de espionaje industrial o poltico. Quin no lo hace? Fu Estados Unidos quien pirate los telfonos de Angela Merkel y Emmanuel Macron! Hacindolo, Washington se dot de una ventaja real, sobre todo en las negociaciones comerciales, al conocer por adelantado la tctica de sus aliados europeos. Macron est molesto porque el gobierno belga decidi comprar aviones de combate estadounidenses. Y con razn: todas las informaciones de vuelo se envan directamente al constructos del otro lado del Atlntico. En lo que se refiere a las buenas prcticas, parece normal que se detenga en Canad a una dirigente de un grupo de la competencia, a la sazn Huawei, e inculparla, forzndole su pas vecino a mantener a Meng Wanzhou en prisin y a pagar el precio por ello[6]?

China est capacidad para ofrecer el mejor producto 5G (capaz de transferir una inmensidad de datos a una velocidad incomparable) al precio ms barato cuando empiece a implementarse. Las firmas europeas estn bien situadas (Nokia, Ericsson), pero Huawei est a la cabeza de la carrera y se est haciendo con la parte de len en el escenario mundial.

Washington ordena a sus aliados que se posicionen a su favor excluyendo a los chinos en el despliegue de la tecnologa 5G en sus pases. Se trata, sobretodo, de un test poltico. La respuesta de los europeos no es homognea, como es habitual, pero es ms bien negativa o limitada. Solo Canad (?), Australia o Nueva Zelanda parecen ponerse firmes. El test no ha sido muy alentador para Trump.

Prohibicin de intercambios tecnolgicos

La otra medida, ms importante, es la prohibicin a las empresas estadounidenses de vender tecnologa a las empresas chinas; sobre todo en el mbito de las telecomunicaciones (que incluye la actualizacin de sistemas ya existentes, como Google). Esto tendra repercusiones en la reorganizacin del mercado mundial. No solo las GAFA [las cuatro grandes compaas tecnolgicas: Google, Amazon, Facebook, Apple) pierden mercado, sino que llevara al despliegue mundial de tecnologas incompatibles, como ocurri en los aos 70 con los sistemas VHS y Betamax (grabacin de vdeos y casetes). Los DVD convirtieron en obsoleta esa guerra entre dos firmas japonesas (Victor Company y Sony).

El desarrollo de estndares mundiales facilita enormemente la movilidad de capital. Sin embargo, la incompatibilidad de tecnologas se inscribira hoy en el marco de un conflicto global. En el momento en que un pas elije su campo, un nmero an indeterminado de sectores econmicos se veran concernidos por las presiones polticas, comerciales y militares. Washington trabaja con la lgica de la exclusin. Beijing anuncia que sus socios tambin son libres de tratar con quien quieran, pero establece Estados clientes gracias, sobre todo, al arma de la deuda que le permite tomar el control de los puertos en base a concesiones con una duracin que llega hasta 99 aos (el tiempo que dur el estatus colonial de Hong Kong!).

Esto nos lleva a una de las preguntas sin respuestas que hemos planteado en la introduccin de este artculo: qu formas pueden adoptar las zonas de influencia ms o menos exclusivas en la actualidad?

Una geopoltica inestable

La psicologa particular de Donald Trump, sus prioridades electorales y la influencia de la extrema derecha religiosa no estn exentas de consecuencias. Los aliados histricos de EE UU han aprendido a sus expensas que Trump no concuerda con sus intereses. Al punto que el primer ministro de Japn, Abe, ha jugado la carta de la Rusia de Putin para contrarrestar el abandono de Trump.

Sin embargo, la errtica poltica de Trump tambin expresa la enorme tensin que existe en la poltica estadounidense. An siendo dominante, ese imperialismo no tiene el suficiente poder como para controlar el mundo; de ah la tentacin de replegarse cuando sus intereses estn puestos en cuestin en todas partes, y la imposibilidad de una simple retirada. El Medio Oriente es una sorprendente muestra de ello.

Washington necesitara aliados para mantener el orden en el planeta. La unilateralidad de Trump no ayuda a quienes podran ejercer ese papel. Ahora bien existen esos aliados? El nico xito de la Unin Europea es el de haber promovido el actualmente debilitado sistema de la OMC. Las posibilidades de intervencin del Japn estn limitadas por el apego pacifista de su poblacin (que Abe no ha logrado quebrar an) y por el recuerdo de las exacciones cometidas en Asia durante la Segunda Guerra Mundial. No parece que pueda llegar a un acuerdo estable con Rusia contra China; adems, el rea de accin efectiva de Mosc se limita sobre todo a su periferia (que incluye Syria) y a sus capacidades militares.

Washington busca aliados entre las potencias regionales, comenzando por Arabia Saud (semillero del terrorismo islamista radical!). Sin embargo, las llamadas potencias regionales abundan y China parece ser la que ms provecho saca de ello. Esto es cierto en el Medio Oriente (donde tiene acuerdos tanto con Irn como con Arabia Saud, jugando con el hecho de que sea el primer importador mundial de petrleo) y en frica del Norte o en frica subsahariana e incluso, en cierta medida, en Amrica Latina.

El teatro de operaciones en el Indo-Pacfico es un caso especial y significativo. Esta regin se encuentra en el centro del conflicto de Estado Unidos con China. Tras haber tardado mucho, Washington a estabilizado una alianza que incluye a India, Japn (a pesar de las tensiones de Tokio con Washington), Australia y Nueva Zelanda. Beijing ha desplegado uno de sus portaviones y su flota en esta zona y negocia puntos de apoyo con varios Estados insulares. Y est bien situada en la nueva carrera de armamentos, entre ellos las armas hipersnicas, capaces de amenazar desde lejos las fuerzas aeronavales y los territorios adversos. Las reglas de la guerra estn cambiando.

Al despliegue terrestre de China hay que aadir el espacial[7]. Una buena muestra de las dinmicas actuales. En 2011, una ley estadounidense excluy a China de la Estacin espacial internacional (ISSI). Ahora, a causa de ello, China se plantea construir la suya de aqu a 2025. En 2019, Beijing lanz ms cohetes portadores que ningn otro pas: 34 lanzamientos, de los cuales 32 exitosos (contra 27 de EE UU) y, tampoco olvidemos, que ha colocado una sonda en la cara oculta de la Luna. Una muestra de sus grandes avances tecnolgicos, as como de sus colosales inversiones[8].

Nada es irreversible, pero hemos entrado en una situacin profundamente indita con consecuencias altamente imprevisibles. En fin, no hace falta ser adivino para comprender que el conflicto chino-estadounidense va a alimentar la aceleracin de la crisis climtica. Alguien en Washington o Beijing se preocupa por ello?

Notas:

[1] Ver Frdric Lematre et Olivier Truc, "Arctique. Une ambition chinoise", Le Monde, 5-6 de enero de 2020.

[2] https://www.mediapart.fr/journal/economie/150120/la-chine-et-les-etats-unis-decident-d-une-treve-dans-leur-guerre-commerciale

Ver tambin Jack Rasmus, Znet :

https://zcomm.org/znetarticle/trumps-feeble-phase-1-china-us-trade-deal/

[3] https://www.scmp.com/tech/tech-leaders-and-founders/article/3024315/china-needs-five-10-years-catch-semiconductors

[4] https://www.scmp.com/tech/big-tech/article/3024687/how-china-still-paying-price-squandering-its-chance-build-home-grown

[5] Los ttulo norteamericanos han servido para reciclar enormes excedentes comerciales realizados en finales de los aos 90 y mediados de los aos 2010. Martin Orange, op. cit.

[6] Hlne Jouan, "Procs Huawei : le Canada pris en tau entre Washington et Pkin", Le Monde, 23/01/2020

[7] Simon Lepltre, "La Chine simpose comme une puissance spatiale", Le Monde dat du 21/01/ 2020.

[8] En este artculo no abordamos las contradicciones o debilidades del rgimen de Xi Jinping y sus posibles consecuencias.

Artculo publicado en el nmero de febrero de la revista mensual LAnticapitaliste (NPA)

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15578



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