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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2020

Puede ser el feminismo la fuerza social que ponga freno a la crisis climtica?

Nazaret Castro
La Marea climtica

El feminismo seala que la destruccin de la naturaleza y la desvalorizacin del cuerpo de las mujeres tienen una raz comn, son comunes las soluciones?


Instagram Eli Zunzunegui

 

La crisis climtica afecta de una manera diferenciada a las mujeres. Lo vienen documentando informes de entidades como la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) y ECODES , que revelan que ellas son las que ms sufren los efectos de la crisis climtica. Los motivos van de la feminizacin de la pobreza a las prcticas mdicas discriminatorias que se practican en algunos territorios. Pero el vnculo entre las mujeres y la emergencia climtica, tomada como uno de los sntomas ms claros de la crisis ecolgica y civilizatoria que enfrentamos, es mucho ms profundo. Hace tiempo insiste en ello la corriente ecofeminista, que pone en el centro del debate la raz comn entre la explotacin de la naturaleza y la violencia contra las mujeres.

Las mujeres han sido naturalizadas y la Naturaleza, feminizada, concebida como una fuente de recursos infinitos: el capitalismo, en su necesidad de expansin infinita, es una de las formas de la voluntad de dominio patriarcal, sintetiza la filsofa ecofeminista Alicia Puleo, que resume el ecofeminismo con dos palabras: autocuidado y justicia global. En palabras de Cristina Alonso, activista de Amigos de la Tierra, el sistema es capitalista y es patriarcal: lo uno necesita de lo otro porque en verdad se trata del mismo rgimen. Y, por lo tanto, la bsqueda de soluciones y el tejido de resistencias deben ir, tambin, de la mano.

Ese vnculo entre el capitalismo en su fase neoextractivista, que avanza de modo acelerado y depredador sobre los territorios, se evidencia en el Sur global. All, cree la feminista y acadmica argentina Vernica Gago, los feminismos estn vinculados a las luchas antiextractivas, que son luchas campesinas e indgenas histricas. Desde esa convergencia de las luchas, la nocin de cuerpo y territorio es una clave poderosa para entender por qu el patriarcado explota y oprime algunos de ellos con especial ensaamiento.

El extractivismo es patriarcal

La consigna poltica El extractivismo es patriarcal, que se ha difundido en conflictos recientes, expresa la capacidad del movimiento feminista para hacer un anlisis que da cuenta de la crisis civilizatoria, agrega Gago. Las trabajadoras rurales argentinas, desde movimientos como la Unin de Trabajadores de la Tierra (UTT), afirman que el agronegocio es patriarcal . Y no debiramos olvidar que el agronegocio, y el sistema agroalimentario en su conjunto, es un elemento clave para frenar la crisis climtica: en 2014, un informa de la Va Campesina calcul que entre un 47 y un 57% de todas las emisiones gases de efecto invernadero tienen que ver, directa o indirectamente, con el sistema agroalimentario.

Sin justicia de gnero no hay soberana alimentaria, asegura, por su parte, Blanca Ruibal, activista de Amigos de la Tierra Espaa. Ruibal cree que el ecologismo est cada vez ms influenciado por la fuerza de las mujeres del Sur global, su defensa de cuerpos y territorios y sus reflexiones acerca del ecofeminismo. Debemos preguntarnos por el origen del ecologismo europeo para entender que ha sido un movimiento de hombres blancos y urbanos y que, medio siglo despus, nuestra apuesta es por interseccionalizar y descolonizar el movimiento. As lo est demandando, aade Ruibal, la Red de Jvenes Amigos de la Tierra Europa: Quieren un movimiento menos blanco, menos masculino y ms inclusivo.

Salir de la mirada desarrollista

Los feminismos blancos y occidentales han tenido una mirada desarrollista, no han sido crticos con nuestros estilos de vida, reflexiona Marta Pascual, activista del rea de Ecofeminismo de Ecologistas en Accin en Madrid y de Feministas por el Clima. Cul puede ser, entonces, el rol de un movimiento en el que converjan las demandas ecologistas con las feministas? Debemos cuestionar el modelo de produccin y consumo, y rechazar las soluciones individualistas que propone el sistema, para avanzar hacia soluciones colectivas, afirma Cristina Alonso, de Amigos de la Tierra.

En los ltimos aos ha habido un crecimiento de la conciencia ecologista dentro del movimiento feminista, apunta Pascual. Cada vez hay ms estudios que documentan que la pobreza ambiental es una pobreza muy feminizada, que ellas corren mayores riesgos cuando se ven forzadas a migrar por emergencias climticas; al mismo tiempo, va calando la idea de que las mujeres son una fuerza transformadora, por su capacidad de intervenir, de sostener los cuidados; y esto lleva a una valorizacin de los saberes tradicionalmente asociados a las mujeres, que se ajustan al equilibrio ecolgico, aade.

Hasta qu punto, sin embargo, estas preocupaciones han calado en el feminismo mainstream? Es difcil, porque el feminismo responde a cuestiones ms inmediatas, como el acoso sexual, la maternidad forzada o la violacin; tomar conciencia de la injusticia climtica y de cmo nos afectar requiere ms informacin cientfica, ms empata con humanos y animales, y una actitud decidida de prevenir el dao futuro. El feminismo mainstream no ha tomado nota an de la poca geolgica e histrica tan especial que vivimos, y por tanto, no siente la necesidad de priorizar cuestiones como la insostenible sociedad de consumo o la destruccin llevada a cabo por las corporaciones del agronegocio o la megaminera. Es difcil, pero no imposible, opina Puleo.

Antdoto contra el greenwashing

Un movimiento social donde converjan las demandas del feminismo y del ecologismo, que ponga en el centro el sostenimiento de la vida, puede ser, tambin, la vacuna contra las recetas del capitalismo verde o de eso que llaman greenwashing; es decir, la pretensin de que con pequeas medidas aisladas podemos resolver el problema de la sostenibilidad, sin poner en jaque al sistema econmico en su conjunto. Desde Argentina, Gago lo explica as: Creo que los feminismos territoriales, populares, disidentes son clave para profundizar estas luchas y para evitar la captura mainstream y edulcorada que pretende imponer falacias como capitalismo verde o marketing ambientalista.

Las soluciones individuales son peligrosas, porque ahondan la brecha social, resume Ruibal. Charo Morn aporta un ejemplo: Con el Green New Deal se transmite la idea de que cambiando la matriz energtica a paneles solares est todo solucionado, cuando sabemos que no habra minerales suficientes para ello, y adems no habra justicia social. La propuesta debe pasar por el decrecimiento, pero eso no implica prescindir de la calidad de vida; al revs: valorizar los cuidados, la articulacin comunitaria, el hacer cosas juntas, es fuente de satisfaccin y nos permitir afrontar la que se nos viene. Lo colectivo es lo que nos hace felices, los vnculos con los otros, y eso es exactamente lo contrario de lo que nos ofrece el modelo. La felicidad est en organizarse y pasar tiempo con otros, no en un centro comercial.

Definiendo el campo de batalla

De ah que, el 8 de marzo de 2019, la huelga de cuidados y la huelga laboral fuesen simultneas a una huelga de consumo. Lo que se pretenda era denunciar que el sistema productivo es un campo de batalla. Las mujeres del Sur global estn defendiendo territorios que son fundamentales para la sostenibilidad de la vida del planeta; esas prcticas nos muestran el camino. Y nuestro camino aqu pasa por denunciar qu es lo que hay detrs de una cadena de produccin, seala Pascual.

Eso es algo, recuerda Cristina Alonso, que la economa ecolgica ya vena trabajando, pero es con el feminismo que se incorpora el tema de los cuidados, que es la base del iceberg y muestra cmo el sistema, para su reproduccin, necesita del trabajo que realizan los cuerpos feminizados. Con ambos enfoques de la mano, se pueden visibilzar todas las externalidades, que no son slo ambientales, sino tambin sociales, abunda Alonso.

El feminismo ha de practicar la sororidad internacional, y eso pasa, hoy, por la ecojusticia para las mujeres que habitan pases empobrecidos, cree Alicia Puleo. En definitiva, la convergencia entre ecologismo y feminismo no slo permite un diagnstico ms atinado, sino que propone tambin los caminos de resistencia y previene de la cooptacin de las luchas por el sistema capitalista.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/feminismo-fuerza-social-crisis-climatica/



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