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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2020

El plan del imperialismo sionista y la imposicin del siglo

Nicola Hadwa y Silvia Domenech
Rebelin


El presidente de los Estados Unidos Donald Trump declar en una reunin al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York el 24 de septiembre de 2019, refirindose a los resultados de las elecciones de la Knesset, que "nuestra relacin es con Israel"[1], lo que es, efectivamente, muy real.

Y lo es no slo porque no sea una relacin con individuos, o porque sea meramente una relacin que nace de los intereses comunes entre las transnacionales que se encuentran entremezclados. Lo es porque ambos, a pesar de ser tan distintos - los Estados Unidos, un pas grande y poderoso, que surge a partir de la colonizacin britnica de Amrica, e Israel, una entidad pequea, que surge artificialmente de un acuerdo de la ONU -, tienen un a historia semejante. Los dos nacen de la colonizacin y el primero, adems, de las guerras internas y el esclavismo -. Los dos, igualmente, son producto de la ocupacin de las tierras de los habitantes y/o tribus indgenas, de las masacres de stos ltimos y la limpieza tnica, as como de la expansin de su territorio a expensas de apoderarse de las riquezas de los otros pueblos al servicio de las transnacionales que son las que determinan la historia de los saqueos de otros. Sus polticas tambin son similares pues responden a los mismo intereses y necesidades, los del sionismo. La de Estados Unidos, sobre todo a partir de la dcada del 80 del siglo pasado. Y la de Israel, desde siempre, por constituir su base terrenal primaria.

En ambos impera a la altura de hoy, por ende, la misma ideologa. Una ideologa que naci de la interaccin entre los intereses religiosos, representados en el evangelismo pre-milenarista, y los intereses geopolticos del Imperio Britnico con los del gran capital financiero judo (como los Rothschild, Warburg, Morgan y otros) que, asentado ya en Europa, se establece y se expandi a su vez, desde mediados del siglo XIX, en Estados Unidos, y los intereses del naciente etnonacionalismo judo[2] - asociado al surgimiento del sionismo como movimiento poltico, tambin desde esa fecha.

Una ideologa exclusivista y racista que promueve, al margen y por encima del resto de los mortales, un sistema de pensamiento que busca imponer los intereses materiales de aquellos que detentan el poder para obtener rentabilidad y hegemona, lo que implica no slo dominar, sino tambin perpetuar sus intereses de forma que sus aliados los perciban como intereses comunes, y se subordinen a ellos, an a costa de los intereses de sus propios pueblos.

No es casual por ello que sea Estados Unidos el pas que ms ha apoyado y financiado a Israel en todos los sentidos, hecho que, precisamente, imprime un carcter unvoco, engaoso, a dicha relacin. Esa entidad, no obstante actuar con inusitada violencia y con total desprecio por las normas y leyes internacionales, as como aparentar y dar a entender que es poseedora de un poder incontrastable e invencible, es slo parte del problema. El sionismo, fusionado con el imperialismo, no slo ha logrado convertir a Israel en el gendarme norteamericano en el Medio Oriente, sino que ha horadado y corrompido la sociedad norteamericana, subordinando prcticamente a Estados Unidos, que debera ser un gran pas, en funcin de sus intereses.

El plan para apoderarse del Medio Oriente, debilitarlo y dividirlo es de ambos

El Medio Oriente constituye una regin de vital importancia para los Estados Unidos tanto por sus recursos naturales, como por su posicin estratgica, jugando su dominio un papel central en el mantenimiento de su hegemona. El plan para apoderarse del Medio Oriente surge en medio de la Guerra fra, momento en que la regin medio oriental se convierte en uno de los importantes escenarios de tensin y confrontacin de un mundo bipolar. Y es un plan que, compartido con Israel, se ha valido de distintos medios para lograr sus fines.

El primer momento

En efecto, el plan surge en un mundo en el que los sionistas, luego de la guerra de 1967, refuerzan su poder, intentando la destruccin de la mayor parte de Palestina, afianzando la ocupacin y configurando condiciones para imposibilitar el desarrollo independiente palestino en el plano econmico y poltico. Y momento en que los Gobiernos rabes, en el marco de una aparente unidad sostenida por la doctrina panrabe y su basamento tnico cultural, brindan apoyo condicionado, y se esfuerzan por manipular, acercar a sus intereses y representar la lucha palestina, que resurge y se reorganiza.

En ese primer momento, que abarca ms o menos el perodo que va desde finales de la dcada del 70 del siglo pasado, hasta alrededor de la mitad de la primera dcada del siglo XXI, el medio para llevar a la prctica ese plan fue, ante todo, las fuerzas de defensa israel, siendo estas fuerzas las empleadas p ara realizar la invasin al Lbano del 2006 y, tambin, las utilizadas de forma paralela desde el 2004 contra los palestinos en la Franja de Gaza.

El mito de la superioridad militar del invencible Israel fue roto, sin embargo, hace trece aos, cuando Hezbollah, partido poltico militar del pueblo libans, no slo resisti la invasin de que era objeto su pas por parte de los sionistas, armados, financiados y totalmente apoyados por los Estados Unidos, sino que resurgi de la guerra intacto y gozando an de un mayor apoyo entre la masa del pueblo.

Esa invasin sionista al Lbano, no obstante, no fue un acto aislado, ni algo que se intentaba por primera vez. La misma fue una accin, delineada ya en el informe que, en 1996, se elabora bajo la direccin de Richard Perle, prominente consejero de Defensa de Bush, dirigido al estrenado entonces primer ministro sionista Benjamn Netanyahu para asegurar, en las nuevas condiciones, el reino sionista [3]. E igualmente, en el llamado Plan Yinon [4], plan sionista para debilitar y dividir el Medio Oriente publicado en 1982, se prevea invadir el Lbano y dividirlo en pequeos estados segn las religiones all existentes. Resultados que obtuvieron parcialmente durante las invasiones masiva de Israel al Lbano en 1978, y en la de junio de 1982. En la Franja de Gaza, a pesar de ser el ejrcito sionista uno de los ejrcitos del mundo mejor armado, tambin all fue derrotado por los combatientes de la resistencia. Y no logr ningn objetivo ni poltico ni militar tampoco ni en el 2008 ni en el 2014. Ms, como siempre, para dar muestras de su podero la emprendi contra la poblacin, bombardeando y asesinando civiles a mansalva.

Mientras esto suceda, el ejrcito norteamericano y la CIA, claro est, eran utilizados para asegurar el dominio de Estados Unidos en Amrica Latina slo hay que recordar (obviando las anteriores) las intromisiones y golpes de estado en Bolivia 1971, Uruguay, Chile 1973, Argentina 1976, El Salvador 1979, Granada 1983, Panam 1989, Nicaragua 1990, Per 1992, Hait 2004 y Honduras 2009 -. Y, por supuesto, para intervenir en otras partes del mundo - Afganistn 1979-1989, 2001; Irak 1991-2003, 2003-2011 -.

Paralelo a ello, emplean tambin grupos terroristas asociados a movimientos mal llamados islamistas, funcionales al imperialismo - como los Hermanos Musulmanes y los muyahidines afganos -, y/o apoyan la creacin de nuevos grupos Al Qaeda, Talibanes, etc -, que son reactivados con la desaparicin de la URSS y el campo socialista europeo, dirigindolos en particular contra Rusia, pero tambin a China. Y prolifera el empleo, adems, en el antiguo espacio exsovitico y en las exrepblicas socialistas, de la intervencin indirecta - las llamadas, de forma genrica, "revoluciones de colores" o golpes suaves -, estrenadas hace unos 30 aos con las revoluciones de terciopelo en Checoslovaquia, Bulgaria y Rumania, la bulldozer en Yugoslavia, la Naranja en Ucrania y la revolucin de las Rosas en Georgia, y tambin los Golpes suaves en Polonia, RDA y Hungra. As como la asistencia a otras fuerzas militares en sus tareas como al ejrcito sudafricano, junto a Israel, en la guerra de Angola y a las Fuerzas de Defensa del Lbano durante la Guerra civil 1975-1990 de ese pas [5].

No por casualidad se escriba en ese mismo ao 2006:

Entonces con apoyo norteamericano, Israel lanz su ltima ofensiva. Con un aumento domestico en los Estados Unidos para la salida de Irak, la clase gobernante esta esperanzada en que el militarismo israel en la regin disminuya la opinin popular antiguerra. Israel, por su parte, trata de atraer ms a los Estados Unidos y a los otros poderos con el propsito de hacer cumplir ms aun el statu quo imperialista. Generalmente, con el crecimiento de las luchas antiimperialistas, Israel y los Estados Unidos estaban esperanzados que un despliegue renovado de su podero militar atemorizara a las masas hasta alcanzar la sumisin [6] . Pero no fue as.

Un segundo momento

Es a raz de la derrota sionista en el Lbano que los Estados Unidos deciden re-dirigir la utilizacin de los grupos terroristas, apoyando la creacin de organizaciones, como el Estado Islmico, las cuales comienzan a ser empleadas por Washington y sus aliados como arma de balcanizacin. O sea, para desmembrar los pases rabes e islmicos , particularmente del Mshreq medio oriental (la parte ms oriental o Levante que incluye a pases tales como Lbano, Irak, Siria, Irn, Jordania, Palestina histrica y otros), y destruir sus estructuras, con el fin, entre otros, de que ‎no pudieran oponerse, ni prescindir de Estados Unidos, ni de Israel. Con este nuevo medio se inaugura, podra decirse, un segundo momento en la bsqueda del objetivo de plan sionista-norteamericano, al cual se incorporan como sujetos activos las ricas monarquas de Arabia Saudita, Qatar, Bahrin, siendo stas las que dan el apoyo financiero y logstico [7]. Todo esto en el marco de una nueva estrategia de guerra a la sombra, donde los aliados de Estados Unidos juegan el papel ejecutor a cuenta de ste, que sigue teniendo el liderazgo.

Ya para el ao 2017, sin embargo, puede apreciarse el alcance de la derrota sufrida por ese plan. Y es as dado que, a pesar de que entre el 2010 y el 2017 se aplicaron de forma conjunta todos los medios - empleo de tropas norteamericanas en Irak, Afganistn y Siria; fuerzas de defensa israel en Gaza y Siria; golpes de estado e intervenciones indirectas durante la Primavera rabe; la guerra de Libia; guerra de drones y bombardeos masivos en Yemen, Pakistn y Somalia; el apoyo y uso tctico de las organizaciones terroristas -. A pesar de todo ello, no pudieron lograr sus fines. Ese plan ha sido prcticamente derrotado en Irak y en Siria. Por cierto, no porque Trump haya convencido a los sauditas para que no apoyaran a los terroristas, sino, ante todo, por la heroica resistencia de ambos pueblos, y el apoyo brindado a ellos por otros pueblos como el ruso y el iran.

Tercer momento  

Retomar el objetivo del plan exigi tanto a Israel como a Estados Unidos, entonces, modificar los medios. Ms an si se tiene en cuenta que las condiciones externas en que el plan se desarrolla han cambiado a su vez de forma importante y tambin lo ha hecho el equilibrio de fuerzas. El triunfo de Trump en las elecciones del 2016, con el considerable apoyo de los evanglicos blancos - que votaron por l en un 81 por ciento en las elecciones del 2016 -, propicia y facilita las condiciones necesarias para ello.

Por ello, siguiendo las tendencias de las condiciones polticas internas, alrededor de los medios empleados para llevar el plan a la prctica se producen, ms que cambios pues todos los anteriores seguiran siendo vlidos -, toda una serie de decisivos ajustes. Ajustes, por cierto, muy peligrosos. Se trata de que, junto al aumento del presupuesto de defensa, las muestras de su podero militar, y el mantenimiento del apoyo de los grupos terroristas -, se eleva a la vez mucho ms el nivel de influencia del poder zionista dentro de EEUU (que incluye, no olvidemos, al sionismo cristiano), para hacer de este pas el musculo de hierro y poltico que asegure el triunfo de esa ideologa, an a costa de los propios intereses del pueblo norteamericano.

Su estrategia de desinformacin parte de que la causa de los problemas de esa regin no est en la entidad sionista ni el wahabismo impulsado por Arabia Saudita (lase grupos terroristas), sino que es Irn, se basa en la alianza estadounidense-rabe-sionista como instrumento para contrarrestar la cada vez mayor influencia de Irn en la regin y, con ello, debilitar a Rusia, pas con el cual Irn tiene amplia cooperacin, y tambin impedir el desarrollo de la nueva ruta de la seda de china que utilizar el puerto de Shabajar en irn que ya se encuentra en operaciones [8].

Un paso primordial para para eso es lograr que la entidad sionista sea aceptada pblicamente en una alineacin regional junto a las naciones rabes reaccionarias y monrquicas ms fuertes. Por ello, la llamada normalizacin de las relaciones con la entidad sionista [9], pasa a ser un elemento fundamental. Lo que tiene un doble fondo pues, con ella, se pretende tambin hacer ver al mundo islmico chiita como el principal enemigo de los pueblos rabes, y no el estado sionista y su aliado norteamericano. Pero la normalizacin de las relaciones con la entidad sionista tiene tambin un gran obstculo, sobre todo desde el ngulo de su apoyo por los pueblos rabes. Y ese obstculo se llama la lucha y la resistencia contra la ocupacin del pueblo palestino.

As, las decisiones de Donald Trump reconociendo a Jerusaln como la capital de la entidad sionista, y de trasladar su embajada a Tel Aviv; las sanciones al pueblo palestino - al suspender sus fondos de financiamiento a la Agencia de Naciones Unidas para ‎los Refugiados de Palestina en el Medio Oriente (UNRWA, siglas en ingls), y los de ayuda a Cisjordania y Gaza -, as como el reconocimiento de la ‎soberana israel sobre el Goln sirio - ocupado en contra de las resoluciones 242/1967 y 497/1981 de la ONU -, han sido acciones de calentamiento bien planificadas y calculadas, preparando el terreno para concretar su plan ms elaborado y definitivo. O lo que es lo mismo, para introducir el medio milagroso que, desde su punto de vista, salvar y traer la paz a la regin, el acuerdo del siglo. Un acuerdo que, partiendo de pensar al Medio Oriente como un negocio inmobiliario, pretende comprar a los palestinos con el dinero de las monarquas feudales y traidoras rabes con los sauditas y el reino de Bahrin a la cabeza, ofrecindoles una vida mejor a cambio de renunciar a su tierra, a su derecho a defenderse y, a fin de cuentas, a cambio de eliminar su lucha y su causa contra el sionismo.

Desconocer la lucha del pueblo palestino, y suponer que, a pesar de es a larga y heroica lucha, y el apoyo que sta tiene entre los pueblos rabes y musulmanes, los palestinos cambiaran esa historia, sus derechos y sus ideales por dinero; pensar, adems, que los pueblos rabes y musulmanes no los rechazaran, ha sido una vez ms, una muestra del carcter y la prepotencia del actual gobierno norteamericano y su falta de valores. Pero no slo. Ha sido tambin un grave error. Y no ha sido el nico.

Los pueblos rabes no slo han rechazado el Acuerdo, sino que han iniciado planes concretos para oponerse y luchar contra ellos dado que ahora, ms que nunca, ha quedado claro el panorama y ya no hay espacio ni tiempo de dudas. Ya no se puede seguir engaando a los pueblos, estos ya han visto los verdaderos rostros y las fuerzas traidoras. Y las posiciones han quedado bien definidas. Por un lado, junto al imperialismo y su aliado la entidad sionista, los traidores de siempre: las monarquas feudales con Arabia Saudita al frente y los gobiernos dictatoriales y tteres encabezados por Egipto y Jordania. Y, por otro, apoyadas por las fuerzas progresistas antiimperialistas, los palestinos que, junto a Hezbollah, Irn, Siria, Yemen, Irak forman lo que se denomina el Eje de la Resistencia. Las cartas, por tanto, estn tiradas y al imperio y su aliado Israel solo les queda el argumento de la agresin, intimidacin y la guerra contra un eje de resistencia ms unido, mejor armado y con mucha experiencia acumulada en las guerras de Siria e Irak, sin que las monarquas puedan desde dentro traicionarlos, como lo han hecho durante dcadas.

Nace la nueva unidad con mayor claridad poltica donde el enemigo y sus aliados estn claramente identificados y con la determinacin de luchar y no transar. Esta realidad, puede decirse sin temor alguno, que conseguir la victoria, la liberacin de los territorios rabes ocupados y pronto, una a una, caern las monarquas feudales. Y, con ello, el plan ser derrotado definitivamente.

 

Notas

[1] Jonathan S. Tobin. Can Trump, Evangelicals and Right-wing Jews Really Relate to a post-Netanyahu Israel? https://www.haaretz.com/us-news/.premium-can-trump-evangelicals-and-right-wing-jews-relate-to-a-post-netanyahu-israel-1.7900598.

[2] El etnonacionalismo judo, es una forma de nacionalismo en donde la idea de una "nacin" est definida en los trminos de una supuesta etnia, estando asociado al surgimiento del sionismo y su aspiracin a fundar una nacin desde la poltica hacia la cultura, inventando una tradicin para justificar sus aspiraciones polticas.

[3] A clean break: a new strategy to secure the kingdom. http://www.peace.ca/cleanbreak.htm .

[4] Ver: Alfredo Jalife-Rahme. Plan Yinon del gobierno israel para balcanizar Medio Oriente. https://paginatransversal.wordpress.com/2014/09/06/plan-yinon-del-gobierno-israeli-para-balcanizar-medio-oriente/.

[5] Ver: Los golpes de Estado apoyados por EE.UU. en Latinoamrica desde 1948. https://actualidad.rt.com/actualidad/306266-historico-golpes-estado-eeuu-america-latina. Las intromisiones estadounidenses en la poltica internacional. https://mundo.sputniknews.com/infografia/201701311066607510-intromisiones-estados-unidos-mundo/ . Anexo: Guerras de Estados Unidos. https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_de_Estados_Unidos#Siglo_XX . Revoluciones de colores: tecnologa, vctimas y resultados. https://mundo.sputniknews.com/infografia/20141202163398315/ .

[6] El Lbano: el imperialismo rechazado. Declaracin de la Liga por el Partido Revolucionario (LRP-EEUU), 25 agosto del 2006. http://www.lrp-cofi.org/esp/folletos/lebanon_es_250806.html.

[7] WikiLeaks revela: Tambin Arabia Saud apoya a Daesh. https://www.hispantv.com/noticias/oriente-medio/343657/wikileaks-arabia-saudita-apoya-estado-islamico-terrorismo.

[8] Lino Gonzlez Veiguela. Puertos emergentes: la otra cara de la Ruta de la Seda. 27 marzo 2019. https://www.esglobal.org/puertos-emergentes-la-otra-cara-de-la-ruta-de-la-seda/.

[9] Se entiende por normalizacin la convivencia en todos los campos con la entidad sionista, as como su consideracin como un Estado democrtico y de derecho, considerndolo como socio de negocios "normales", y no como lo que es: una potencia ocupante que viola implacablemente los derechos de los palestinos desde hace decenas de aos. Ha sido uno de los objetivos centrales de la poltica exterior de Washington desde la Conferencia de Madrid de 1991, momento a partir del cual se establece una red de intereses entre los pases monrquicos rabes, especialmente los de la familia real saud, de Catar y los Emiratos rabe, con los intereses de las transnacionales norteamericanas y el poder bancario sionista. Para ampliar, ver: Eugenio Garca Gascn. Israel normaliza las relaciones con los rabes a costa de los palestinos e Irn. https://www.publico.es/internacional/oriente-proximo-israel-normaliza-relaciones-arabes-costa-palestinos-e-iran.html ; Nicola Hadwa y Silvia Domenech. Pueden las petromonarquas apoyar la unidad rabe y la cooperacin antisionista? https://www.hispantv.com/noticias/opinion/352191/monarquias-arabes-unidad-israel-sionismo-ocupacion-palestina.

Nicola Hadwa. Analista internacional chileno-palestino. Ex entrenador de la Seleccin Palestina de Ftbol. Director de la Liga Latinoamericana por el Derecho al Retorno y coordinador del Comit de Solidaridad con el Pueblo Palestino de Chile. Especialista en temas principalmente del Medio Oriente. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Silvia Domenech . Investigadora cubana con varios libros publicados. Doctora en Ciencias Econmicas y Profesor Titular de la Universidad de La Habana y la Escuela Superior del PCC.



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