Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2020

Trump y Johnson, los servidores polticos del capitalismo

Richard D. Wolff
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Durante el ltimo medio siglo los capitalismos de EE. UU. y el Reino Unido han liderado el camino que deshace los legados paralelos del New Deal y de las socialdemocracias europeas. Desde su pareja ascendente Thatcher-Reagan hasta su imitacin descendente Trump-Johnson, el capitalismo neoliberal ha reemplazado al capitalismo keynesiano. Los capitalistas corporativos privados financiaron campaas efectivas para celebrar el neoliberalismo. Estados Unidos y el Reino Unido lo institucionalizaron al desregular y privatizar ms y a mayor velocidad que en cualquier otro lugar.

Durante el mismo perodo los capitalistas privados atacaron a la clase trabajadora en tres frentes. El neoliberalismo proporcion la cobertura ideolgica para ese ataque. Sus idelogos insistieron en que sus objetivos -desregulacin y privatizacin- traeran prosperidad y crecimiento para todos, un programa de beneficio mutuo para todos. El neoliberalismo barri a muchos keynesianos y socialdemcratas que haban flaqueado, sobre todo tras la dcada de 1960 cuando ya no podan preservar, y mucho menos hacer avanzar, las ganancias de la clase trabajadora conseguidas despus de la depresin de 1929. Resignados ante el neoliberalismo, muchos lderes de partidos de centroizquierda, laboristas y socialistas se redefinieron como meros defensores de sus modalidades menos duras.

El primer frente en el ataque del capitalismo fue la subcontratacin de la produccin y el empleo. Al principio, la manufactura se traslad de los viejos centros del capitalismo (Europa occidental, Estados Unidos, Japn) a China, India y otras zonas de bajos salarios. Las grandes ganancias obtenidas por los primeros subcontratistas forzaron una tercerizacin competitiva ms tarde. Muchas industrias de servicios siguieron su ejemplo. Los neoliberales saludaron la globalizacin. Segn ellos, demostraba eficiencia y prosperidad gracias a la desregulacin y la privatizacin.

Las empresas menos movibles (construccin, comercio minorista, comida rpida, etc.) aumentaron sus ganancias al abrir un segundo frente contra la clase trabajadora: decidieron contratar de forma creciente, y con salarios cada vez ms bajos, a inmigrantes desesperados por escapar de las crisis econmicas, polticas y militares en sus pases de origen. Los indocumentados resultaban especialmente atractivos al carecer de recursos legales ante salarios impagados, condiciones laborales ilegales, etc. Su trabajo estaba desprotegido.

El tercer frente en el ataque de los empresarios fue ms importante que la subcontratacin o la inmigracin. En una nueva ola de automatizacin, los ordenadores, los robots y la inteligencia artificial aumentaban las ganancias al desplazar a los trabajadores. La automatizacin permiti que los empresarios redujeran las facturas salariales en relacin con los ingresos procedentes de las ventas. Entonces, los idelogos atribuyeron las crecientes ganancias a la globalizacin ventajosa para todos del capitalismo neoliberal.

La ideologa neoliberal no dur mucho. La creciente brecha entre ganadores y perdedores de la globalizacin fortaleci las crticas ideolgicas a las afirmaciones sobre el mutuo beneficio. Las corporaciones, los mercados burstiles, los capitalistas de riesgo y los pocos que se enriquecieron (ganancias de capital, dividendos, comisiones de fusin, etc.) fueron los claros ganadores. Los altos ejecutivos obtuvieron enormes remuneraciones. Los altos asesores profesionales disfrutaron de grandes salarios y bonificaciones. Los perdedores, por otro lado, eran casi todos los dems, la gran mayora. Los trabajadores tuvieron que sufrir el estancamiento de los salarios y un mayor deterioro de los trabajos. Las grandes ciudades industriales (Detroit, Cleveland, etc.) se atrofiaron junto a las pequeas ciudades del Cinturn del xido y gran parte de las zonas rurales estadounidenses.

Los salarios reales promedio llevan estancados desde la dcada de 1970. Perseguir el sueo americano hizo que millones de ciudadanos incurrieran en deudas personales crecientes (hipotecas, prstamos para automviles, tarjetas de crdito y tambin prstamos estudiantiles). Eso agreg ansiedades crediticias a la angustia ya acumulada por los salarios planos reales, la erosin de los beneficios y una seguridad laboral cada vez menor. El triple ataque del capital caus muchas heridas.

La exportacin del empleo, la importacin de inmigrantes con salarios bajos y la automatizacin se combinaron para generar esa combinacin ideal para el capitalismo de aumento de la productividad y salarios estancados. A partir de la dcada de 1980, las ganancias se dispararon y se elevaron los mercados burstiles. Esas ganancias proporcionaron gran parte del dinero que prestaron a una clase trabajadora para compensar los salarios estancados. El aumento de las deudas personales demostr ser una base econmica frgil, aunque ayud a ocultar la brecha que creca velozmente entre ricos y pobres.

El crac de 2008 hizo dolorosamente visible lo que haba quedado oculto. Rompi las promesas de polticos, acadmicos y medios de comunicacin de que las lecciones aprendidas y las reformas instauradas garantizaban que nunca volveran a ocurrir cracs como el de 1929. El colapso de 2008 expuso tambin duras realidades sociales. Estados Unidos y el Reino Unido se haban vuelto mucho ms desiguales econmica y polticamente. Ambos gobiernos respaldaron rpidamente rescates muy costosos para los mismos bancos que haban ayudado a causar el crac. Ambos gobiernos pagaron los rescates con ingresos fiscales progresivamente decrecientes y con nuevos prstamos. Y ambos se refirieron a la deuda creciente del gobierno para justificar la austeridad para todos los dems. La nica diferencia apreciada fue que los laboristas y los demcratas abogaron por una austeridad menos dura que los conservadores y los republicanos.

Una vez revelado que funcionan mucho mejor para la clase empresarial que para la clase empleada, los capitalismos corren grandes riesgos. Surgen preguntas y crticas sistmicas, se desafa el statu quo y se fortalecen los movimientos sociales a favor de un cambio sistmico. Eso ha venido sucediendo durante las crisis capitalistas del pasado ​​y ciertamente despus de la de 1929. El capitalismo necesita de programas polticos e ideolgicos que preserven el sistema para superar las crisis an ms de lo que esos programas son necesarios entre crisis.

Desde 2008 el nacionalismo volvi a jugar un papel clave en la supervivencia del capitalismo. Lo haba hecho anteriormente con motivo, por ejemplo, de las promesas de Mussolini y Hitler de hacer que Italia y Alemania fueran grandes otra vez contra los enemigos, en su mayora extranjeros pero tambin nacionales (aquellos que no eran genuinamente italianos o arios). La ideologa nacionalista (en el sentido antiextranjeros) cubra el refuerzo o la reconstruccin administrados por el Estado (es decir, fascista) de la relacin empleador-empleado que define el capitalismo y que haba sido fuertemente desafiada en la depresin de los aos treinta. El eslogan de hacer grande de nuevo a Estados Unidos de Trump juega con el sentimiento de prdida de muchos estadounidenses antes y despus de 2008. Ataca a los inmigrantes y juega sucio con los socios de comercio exterior como si fueran los causantes de las prdidas sentidas por los estadounidenses. En el Reino Unido, el programa del Brexit de Johnson vitupera a los europeos como si fueran los causantes de las profundas desigualdades econmicas y polticas del Reino Unido. Atacar y confinar a los extranjeros, incluidos los inmigrantes, son los temas principales de los actuales servidores polticos del capitalismo.

Esos servidores protegen al capitalismo de sus propias crisis y de sus muy desiguales e impopulares respuestas polticas. A menudo eligen el nacionalismo porque les sirve bien. No hay nada nuevo en eso.

La izquierda necesita responder de tres formas fundamentales. Primero, debe enfatizar cmo la guerra mundial y el holocausto fueron la consecuencia de la ltima vez que el capitalismo posterior a la depresin utiliz el nacionalismo como chivo expiatorio. En segundo lugar, debera denunciar la poltica de chivos expiatorios que busca desviar la ira de la clase trabajadora de un capitalismo propenso a las crisis. La inmigracin, el comercio, las polticas arancelarias o la integracin europea definen el terreno de debate preferido del capitalismo, no el de una izquierda crtica. La respuesta central de la izquierda ante el nacionalismo capitalista debera ser esta: el capitalismo es el problema y la transicin a un sistema nuevo, diferente y fundamentalmente democrtico es la respuesta.

Esa respuesta se centra en la democratizacin de las empresas. Las reformas del capitalismo (sistemas de asistencia social, New Deal, socialdemocracias, etc.), por valiosas y duras que sean, nunca son seguras cuando la produccin se organiza de forma capitalista. Una pequea minora posee y dirige las empresas (pblicas y/o privadas), recoge los beneficios y controla a la mayora de cada empresa, a sus empleados. Luego utiliza esas ganancias y ese poder para deshacer cualquier reforma ganada por la clase trabajadora.

La monarqua/oligarqua de facto dentro de las empresas capitalistas contradice la democracia hoy tan completamente como lo hizo histricamente fuera de las empresas. Debido a que las reformas de los reinos rara vez perduraron, la sociedad moderna aboli finalmente las monarquas. Asimismo, las reformas de las empresas capitalistas rara vez perduran. Lo que necesitamos son cooperativas de trabajadores para democratizar las empresas desplazando a sus capitalistas.

Los servidores polticos del capitalismo, pasados y presentes, reformistas y neoliberales, juntas directivas privadas y gerentes pblicos estatales, reproducen ese sistema. Despus del colapso de 2008, los rescates, la austeridad y la creciente desigualdad, el capitalismo y sus servidores polticos son ahora especialmente vulnerables. El cambio del sistema es la oportunidad de este momento histrico. Ese debera ser nuestro proyecto poltico.

Richard Wolff es autor de los libros Capitalism Hits the Fan y Capitalisms Crisis Deepens. Es el fundador de Democracy at Work.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2020/02/11/capitalisms-political-servants-trump-and-johnson/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter