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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2006

Agravios y consecuencias
El terrorista en el espejo

Noam Chomsky
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Terror es un trmino que provoca con razn emociones fuertes y preocupacin profunda. La preocupacin primordial debera llevar, naturalmente, a adoptar medidas que mitigaran la amenaza, que ha sido grave ya en el pasado y que lo va a ser incluso an ms en el futuro. Para proceder seriamente, hemos de establecer algunas directrices. Aqu van algunas, muy sencillas:

  1. Los hechos importan, aunque no nos gusten.

  2. Los principios morales elementales importan, incluso si tienen consecuencias que preferiramos no enfrentar.

  3. Que haya una relativa claridad importa. No tendra sentido buscar una definicin absolutamente precisa de terror, o de cualquier otro concepto, fuera de las ciencias experimentales y de las matemticas y, a menudo, incluso ah. Pero deberamos buscar claridad suficiente para al menos distinguir la nocin terror de otras dos nociones que bordean preocupantemente sus lmites: agresin y legtima resistencia.

Si aceptamos estas directrices, hay caminos muy constructivos para abordar los problemas del terrorismo, que son muy graves. Se afirma habitualmente que algunas de las polticas actuales no ofrecen soluciones. Revisen los archivos y creo que encontrarn que hay una alternativa exacta ante esa acusacin: Presentan soluciones, pero no me gustan.

Supongan, pues, que aceptamos esas sencillas directrices. Volvamos a la Guerra contra el Terror. Una vez que los hechos importan, importa el hecho de que George W. Bush no declar la Guerra el 11-S, sino que fue la administracin Reagan, hace veinte aos, quien lo hizo.

Llegaron al poder afirmando que su poltica exterior enfrentara lo que el Presidente denomin como diablico azote del terrorismo, una plaga extenda por depravados adversarios de la misma civilizacin en un retorno a la barbarie en la edad moderna (Secretario de Estado George Shultz). La campaa se conform adoptando la forma particularmente virulenta de plaga: el terrorismo internacional dirigido desde el estado. El foco principal fue Amrica Central y Oriente Prximo, pero alcanz el sur de Africa, el Sureste Asitico y donde uno ose mirar.

Un segundo hecho es que la guerra se declar y se llev a cabo ms o menos por la misma gente que estaba dirigiendo la guerra, otra vez declarada, contra el terrorismo. El componente civil de esa Guerra contra el Terror tiene al frente a John Negroponte, designado el pasado ao para supervisar todas las operaciones de contraterrorismo. Como Embajador que fue en Honduras, estuvo a cargo de la mayor operacin de la primera Guerra contra el Terror, la guerra de la contra hacia Nicaragua, promovida y lanzada sobre todo desde bases estadounidenses en Honduras. Volveremos a examinar sus tareas. El componente militar de la Guerra de nuevo declarada estaba dirigido por Donald Rumsfeld. Durante la primera fase de la Guerra contra el Terror, Rumsfeld fue el enviado especial de Reagan en Oriente Prximo. All, su principal cometido fue establecer estrechas relaciones con Sadam Husein para que EEUU pudiera proporcionarle ayuda a gran escala, incluidos medios para desarrollar armas de destruccin masiva, prosiguiendo mucho despus con las bestiales atrocidades contra los kurdos y el fin de la guerra con Irn. El objetivo oficial, en absoluto disimulado, era la responsabilidad que Washington asumi para ayudar a los exportadores estadounidenses y el notablemente unnime punto de vista de Washington y sus aliados britnicos y arabo-saudes de que cualquiera que fueran los pecados del dirigente iraqu, ofreci a Occidente y a la regin una mejor esperanza para la estabilidad de su pas que la que podan ofrecer aquellos que sufrieron su represin afirm Alan Cowell, el corresponsal en Oriente Prximo del New York Times, describiendo el criterio de Washington acerca de que George Bush I autoriz a Sadam para aplastar, en 1991, la rebelin chi que probablemente habra derrocado al tirano.

Sadam est siendo finalmente procesado por sus delitos. El primer proceso, ahora en curso, es por los delitos cometidos en 1982. 1982 fue un ao importante en las relaciones entre EEUU e Iraq. Fue ese mismo ao cuando Reagan sac a Iraq de la lista de estados que apoyaban el terrorismo a fin de que la ayuda pudiera fluir hasta su amigo en Bagdad. Rumsfeld visit entonces la capital para confirmar los acuerdos. Si juzgamos por los informes y comentarios, aunque se considere de mala educacin mencionar cualquiera de estos hechos, permtanme sugerir que algunos otros personajes ms deberan estar sentados junto a Sadam en el banquillo de la justicia. Al sacar a Sadam de la lista de estados que apoyaban al terrorismo, se produjo un vaco. Ese vaco se llen de forma inmediata con Cuba, quiz en reconocimiento del hecho de que las guerras terroristas de EEUU contra Cuba desde 1961 haban llegado a su cenit, incluidos algunos sucesos que deberan aparecer justo ahora en primera pgina en algunas sociedades que valoraban su libertad, a lo cual volver en breve. De nuevo, todo eso nos est diciendo algo sobre las actitudes reales de las elites frente a la plaga de la edad moderna.

Una vez que se prosigui la primera Guerra contra el Terror por aquellos que ahora han declarado de nuevo la guerra, o sus inmediatos mentores, lo lgico es que cualquiera que se interese seriamente por la actual Guerra contra el Terror preguntara de una vez cmo se desarroll la de los aos ochenta. Sin embargo, la cuestin est virtualmente prohibida. Lo cual se puede entender tan pronto como investiguemos los hechos: la primera Guerra contra el Terror se convirti rpidamente en una guerra terrorista brutal y asesina por todos los rincones del mundo adonde lleg, dejando sociedades tan traumatizadas que quiz no se puedan recuperar nunca. Huelga decir que lo que sucedi no es que sea oscuro sino que es inaceptable doctrinalmente, por tanto se trata de evitar que pueda ser examinado. Desenterrar los archivos es un ejercicio esclarecedor, con enormes implicaciones de cara al futuro.

Esos son varios de los hechos fundamentales y son los que sin duda importan. Volvamos a la segunda de las directrices: los principios morales bsicos. El ms bsico de todos es una obviedad autntica: las personas decentes se aplican a ellas mismas las mismas normas que aplicaran a los dems, o ms estrictas an. La adhesin a este principio de universalidad tendra muchas consecuencias tiles. Para empezar, se salvaran muchos rboles. Si se cumpliera ese principio, se reducira radicalmente la informacin publicada y los comentarios acerca de asuntos polticos y sociales. Eliminara virtualmente la disciplina puesta de moda hace poco sobre la teora de la Guerra Justa. Y hara casi borrn y cuenta nueva con respecto a la Guerra contra el Terror. La razn es la misma en todos los casos: se rechaza el principio de universalidad, en la mayor parte de los casos de forma tcita, aunque en otros explcitamente. Esas son afirmaciones demoledoras. Las he expuesto crudamente a propsito para invitarles a desafiarlas y espero que lo hagan. Creo que encontrarn que aunque las afirmaciones estn un tanto en nmeros rojos, sin embargo estn incmodamente cercanas a la certeza y, de hecho, profusamente documentadas. Prueben suerte Vds. mismos y vern.

En algunas ocasiones, al menos de palabra, se defiende la ms elemental de las perogrulladas morales. El Tribunal de Nuremberg es un ejemplo de importancia crucial para los tiempos actuales. Al sentenciar a muerte a los criminales de guerra nazis, el juez Robert Jackson, el Jefe de los Fiscales de EEUU, habl de forma elocuente y memorable acerca del principio de universalidad. Si consideramos como delitos determinados actos que violan los tratados, dijo, son delitos ya sea EEUU o Alemania quien los cometa, y no podemos establecer una norma de conducta criminal contra otros que no estemos dispuestos a invocar contra nosotros No debemos olvidar que los antecedentes sobre los que juzgamos a estos acusados son los antecedentes sobre los que la historia nos juzgar a nosotros maana. Presentar ante estos acusados un cliz envenenado supone ponerlo tambin en nuestros propios labios.

Esta es una clara y honorable afirmacin del principio de universalidad. Pero el mismo juicio de Nuremberg viol de forma decisiva este principio. El Tribunal tena que definir crimen de guerra y crmenes contra la humanidad. Se manipularon cuidadosamente estas definiciones para que los delitos fueran considerados criminales slo si no eran los aliados los que los cometan. Se excluy el bombardeo de urbes con concentraciones de civiles, porque los aliados haban llevado a cabo bombardeos de forma an ms brbara que los nazis. Y los criminales de guerra nazis, como el Almirante Doenitz, pudieron alegar con xito que sus homlogos britnicos y estadounidenses haban desarrollado las mismas acciones. El razonamiento fue perfilado por Telford Taylor, un distinguido abogado internacionalista que fue el jefe de los fiscales de Jackson para Crmenes de Guerra. Explic que castigar al enemigo especialmente al enemigo derrotado- por conductas en las cuales la nacin que las impone se ha visto involucrada, sera tan extremadamente injusto que desacreditara las mismas leyes. Eso es correcto, pero la misma definicin operativa de crimen tambin desacredita a las propias leyes. Tribunales posteriores se han visto desacreditados por el mismo defecto legal, pero la auto-exoneracin de los poderosos del derecho internacional y de los principios morales elementales va ms all del ejemplo anterior y alcanza justo a todos los aspectos de las dos fases de la Guerra contra el Terror.

Volvamos al tercer tema de fondo: definir qu es terror y diferenciarlo de agresin y resistencia legtima. He estado escribiendo sobre el terror durante 25 aos, incluso desde que la administracin Reagan declar su Guerra contra el Terror. He estado utilizando definiciones que parecen ser adecuadas por partida doble: en primer lugar, tienen sentido; y en segundo, son las definiciones oficiales de esas formas de hacer la guerra. Tomando una de esas definiciones oficiales, terrorismo es el uso calculado de la violencia o de la amenaza de violencia para conseguir objetivos que son de naturaleza poltica, religiosa o ideolgica mediante la intimidacin, la coaccin o inculcando temor, tpicamente sobre objetivos civiles. La definicin del gobierno britnico es parecida: Terrorismo es el uso, o amenaza, o accin, de violencia, que causa daos o perturba, y que se planea para influir en gobiernos o intimidar a pueblos con el propsito de hacer progresar una causa poltica, religiosa o ideolgica. Estas definiciones parecen ser bastante claras y en su uso normal resultan cercanas. Tambin parece que hay acuerdo general en que son adecuadas cuando se trata del terrorismo de los enemigos.

Pero, inmediatamente, aflora un problema. Estas definiciones producen una consecuencia completamente inaceptable [para algunos]: llevan a deducir que EEUU es un estado terrorista importante, y lo fue de modo espectacular durante la guerra Reaganita contra el terror. Cojamos, simplemente, el caso ms claro: la guerra de terrorismo de estado dirigida por Reagan contra Nicaragua fue condenada por el Tribunal Internacional, con apoyo de dos resoluciones del Consejo de Seguridad (vetadas por EEUU, con el Reino Unido abstenindose educadamente). Otro caso completamente claro es el de Cuba, donde los antecedentes son hasta ahora voluminosos, sin que quepa polmica alguna. Y hay una larga lista que supera con creces ambas situaciones.

Sin embargo, podemos preguntarnos si esos crmenes, como el del ataque de estado contra Nicaragua, son realmente terrorismo o si elevan el listn hasta el crimen mucho ms grave de agresin. El concepto de agresin fue definido con mucha claridad por el Juez Jackson en Nurenberg en trminos que fueron reiterados bsicamente en una autorizada resolucin de la Asamblea General. Un agresor, propuso Jackson al Tribunal, es un estado que es el primero en cometer acciones tales como invasin de sus fuerzas armadas, con o sin declaracin previa de guerra, del territorio de otro Estado, o Prestacin de apoyo a bandas armadas formadas en el territorio de otro Estado; o denegacin de apoyo, a pesar de la solicitud del Estado invadido; o negarse a adoptar en su propio territorio todas las medidas que estn en su mano para privar a esas bandas de cualquier ayuda o proteccin. La primera provisin se aplica sin ambigedades a la invasin anglo-estadounidense de Iraq. La segunda, de forma clara, se aplicara a la guerra de EEUU contra Nicaragua. Sin embargo, podramos conceder el beneficio de la duda a los actuales detentadores del poder en Washington y a sus mentores, considerndoles slo culpables del crimen menor de terrorismo internacional, pero a escala inmensa y sin precedentes.

Puede recordarse tambin que en Nuremberg se defini la agresin como el supremo crimen internacional, diferencindose de otros crmenes de guerra slo en que contiene en s mismo el mal absoluto acumulado por ejemplo, todo el espanto y dao que ha inundado la torturada tierra de Iraq a partir de la invasin anglo-estadounidense; y tambin en Nicaragua, si la acusacin no se reduce al terrorismo internacional. Y asimismo en Lbano y, hasta llegar a la actualidad, tantas y tantas otras vctimas que son olvidadas con total facilidad con la excusa de que se trat de una accin equivocada. El 13 de enero pasado, un avin de combate controlado a distancia atac un pueblo en Pakistn, asesinando a docenas de civiles, familias enteras que tan slo vivan cerca de una sospechada guarida de Al Qaida. Esas acciones rutinarias atraen poca atencin, un legado del envenenamiento cultural moral llevado a cabo durante siglos de bestialidad imperial.

El Tribunal Internacional no asumi la acusacin de agresin en el caso de Nicaragua. Las razones son instructivas y de enorme relevancia contempornea. El caso de Nicaragua fue presentado por el profesor de Derecho de la distinguida Universidad de Harvard Abram Chayes, anterior consejero legal en el Departamento de Estado. El Tribunal rechaz gran parte de su caso sobre la base de que al aceptar la jurisdiccin creada por el Tribunal Internacional de 1946, EEUU haba introducido una reserva por la que quedaban excluidos de procesamiento en virtud de tratados multilaterales, incluida la Carta de NNUU. El Tribunal, por tanto, tuvo que restringir sus deliberaciones al derecho internacional consuetudinario y a un tratado bilateral Nicaragua-EEUU, a fin de que las acusaciones ms graves quedaran excluidas. Incluso con una esfera tan reducida de actuacin, el Tribunal acus a Washington de uso ilcito de fuerza hablando en romn paladino, de terrorismo internacional- y orden poner fin a los crmenes y el pago de importantes compensaciones. Los Reaganitas reaccionaron mediante una escalada de la guerra, aprobando tambin ataques de sus fuerzas terroristas contra objetivos fciles, blancos constituidos por civiles indefensos. La guerra terrorista dej al pas en ruinas, con un saldo total de victimas equivalente a 2,25 millones en termino per capita en los Estados Unidos, ms del total de todas las victimas de guerra en la historia estadounidense. Una vez que el destrozado pas cay de nuevo bajo control estadounidense, la situacin de miseria se deterior an ms. Ahora es el segundo pas ms pobre de Latinoamrica despus de Hait y de forma accidental, tambin el segundo despus de Hait en la intensidad de la intervencin estadounidense durante el pasado siglo. La forma habitual de lamentar estas tragedias es decir que Hait y Nicaragua aparecen arrasadas por tormentas que ellas mismas han creado. Citando al Boston Globe, en el extremo liberal del periodismo estadounidense. Guatemala figura en el tercer lugar tanto por la miseria como por las intervenciones, ms tormentas fabricadas asimismo por su culpa

Para el canon occidental, nada de esto existe. Todo est excluido no slo de los comentarios e historia en general, sino tambin, elocuentemente, de la inmensa literatura sobre la Guerra contra el Terror declarada de nuevo en 2001, aunque apenas pueda ser puesta en duda su importancia.

Estas consideraciones estn relacionadas con la frontera entre terror y agresin. Qu ocurre con la frontera entre terror y resistencia? Una de las cuestiones que se plantean es la legitimidad de las acciones para conseguir el derecho a la autodeterminacin, libertad e independencia derivadas de la Carta de las Naciones Unidas de los pueblos privados a la fuerza de ese derecho, particularmente de los pueblos bajo regmenes coloniales y racistas y ocupacin extranjera Caen esas acciones bajo el concepto de terror o de resistencia? Las palabras citadas provienen de la denuncia ms enrgica del crimen de terrorismo efectuada en la Asamblea General de UN, en diciembre de 1987, asumida bajo presiones Reaganitas. Por eso es, obviamente, una resolucin importante, incluso ms an por la casi unanimidad del apoyo prestado. La resolucin fue aprobada, por 153 votos afirmativos frente a 2 negativos (slo Honduras se abstuvo). Afirmaba que nada en la presente resolucin podr perjudicar en forma alguna el derecho a la autodeterminacin, libertad e independencia, como se sealaba en las palabras citadas. Los dos pases que votaron en contra de la resolucin explicaron sus razones en la sesin de Naciones Unidas. Se basaban precisamente en el prrafo citado. Entendan que la frase regmenes racistas y coloniales se refera a su aliado, el apartheid sudafricano, que entonces consumaba sus masacres por los pases vecinos y continuaban con la brutal represin dentro del suyo. Evidentemente, EEUU e Israel no podan aceptar la resistencia ante el rgimen del apartheid, especialmente cuando estaba dirigido por el ANC de Nelson Mandela, uno de los grupos ms notoriamente terroristas del mundo, como Washington lo defini en aquella poca. Admitir legitimidad a la resistencia contra la ocupacin extranjera era tambin inaceptable. Se entenda que la frase se refera a la ocupacin militar israel apoyada por EEUU, que entonces cumpla veinte aos. Evidentemente, la resistencia a esa ocupacin no poda ser nunca consentida, aunque en la poca de la resolucin apenas existiera: a pesar de las extendidas torturas, la degradacin, la brutalidad, el robo de la tierra y los recursos y otras concomitancias familiares para la ocupacin militar, los palestinos bajo ocupacin seguan siendo todava Samidin: aquellos que resisten silenciosamente.

No hay vetos a nivel tcnico en la Asamblea General. En el mundo real, un voto negativo de EEUU es un veto, de hecho es un doble veto: la resolucin no se cumple, por lo que resulta vetada como denuncia y como antecedente histrico. Debera aadirse que esa pauta de votacin es muy comn en una amplia gama de cuestiones tanto en la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad. Incluso desde mediados de la dcada de la dcada de los sesenta, cuando el mundo se escap de control, EEUU se mantuvo, con diferencia, a la cabeza de los pases que utilizaban los vetos en el Consejo de Seguridad, Gran Bretaa fue el segundo, sin ningn otro pas que se les aproximara. Tiene tambin algn inters sealar que una mayora del pueblo estadounidense es partidaria de abandonar del derecho al veto y de seguir la voluntad de la mayora incluso si Washington lo desaprueba, hechos virtualmente desconocidos en EEUU, y supongo que tambin en otros lugares. Eso sugiere otra forma conservadora de abordar algunos de los problemas mundiales: prestar atencin a la opinin pblica.

Hasta el momento actual, el terrorismo dirigido o apoyado por los estados ms poderosos no ha parado, eligiendo con frecuencia medios escandalosos. Estos hechos ofrecen una til sugerencia acerca de cmo mitigar la plaga propagada por los depravados adversarios de la civilizacin misma en una vuelta a la barbarie en tiempos modernos: Acabar con la participacin y con el apoyo al terrorismo. Eso contribuira ciertamente a las objeciones proclamadas. Pero esa sugerencia tambin est fuera de agenda por las razones de siempre. Cuando se la invoca en alguna ocasin, la reaccin que se produce nos lleva a reflexionar: una pataleta alegando que quienes hacen esta propuesta, que realmente es ms bien conservadora, culpan de todo a EEUU.

Incluso saneando cuidadosamente la discusin, los dilemas surgen constantemente. Muy recientemente aflor uno cuando Luis Posada Carriles entr de forma ilegal en EEUU. Aunque le apliquemos la definicin operativa restringida de terror, es de forma clara uno de los ms tristemente clebres terroristas internacionales desde los aos de la dcada de los sesenta hasta la actualidad. Venezuela pidi que fuera extraditado para que se enfrentara a la acusacin de haber hecho estallar una bomba en un avin de CUBANA en Venezuela en el que murieron 73 personas. Tras escapar increblemente Posada de una prisin venezolana, el liberal Boston Globe inform, Haba sido contratado por operativos secretos estadounidenses para dirigir la operacin de reabastecimiento desde El Salvador para la contra nicaragense es decir, que haba jugado un papel destacado en atrocidades terroristas que son incomparablemente peores que hacer estallar el avin de CUBANA. De ah el dilema. Citando a la prensa: Si fuese extraditado y se le sometiera a juicio, se estara enviando una seal preocupante a los agentes secretos extranjeros de que no pueden contar con la proteccin incondicional del gobierno estadounidense, y se expondra a la CIA a revelaciones pblicas vergonzosas sobre anteriores actuaciones. Evidentemente, es un problema con difcil solucin.

Afortunadamente, el dilema de Posada fue resuelto por los tribunales, que rechazaron la solicitud de extradicin, violando as el tratado de extradicin firmado entre EEUU y Venezuela. Un da despus, el director del FBI, Robert Mueller, urgi a Europa a acelerar las demandas estadounidenses de extradicin que haban solicitado: Siempre intentamos ver cmo podemos agilizar los procesos de extradicin, dijo. Pensamos que se lo debemos a las vctimas del terrorismo, para que vean que la justicia se cumple de forma eficiente y efectiva. Poco despus, en la Cumbre Ibero-Americana, los dirigentes de Espaa y los pases latinoamericanos apoyaron los esfuerzos de Venezuela para que EEUU extraditara [a Posadas] para someterlo a juicio por el caso del avin de CUBANA, y condenaron de nuevo el bloqueo estadounidense de Cuba, endosando las casi unnimes resoluciones regulares de Naciones Unidas, la ms reciente votada por 179 votos a favor y 4 en contra (EEUU, Israel, las Islas Marshall, Palau). Tras fuertes protestas de la Embajada de EEUU, la Cumbre retir la peticin de extradicin pero se neg a ceder en la demanda de que aquel pas ponga fin a la guerra econmica [contra Cuba]. Posada es libre por tanto de reunirse en Miami con su colega Orlando Bosch. ste est implicado en docenas de crmenes terroristas, incluida la voladura del avin de CUBANA, muchos de ellos en suelo estadounidense. El FBI y el Departamento de Justicia queran deportarle por amenaza a la seguridad nacional, pero Bush puso mucho empeo en garantizarle un perdn presidencial.

Hay muchos ejemplos de ese tipo. Deberamos tenerlos presentes cuando leemos el pronunciamiento apasionado de Bush II de que EEUU no distingue entre quienes cometen actos de terror y quienes los apoyan, porque son igualmente culpables de asesinato, y el mundo civilizado debe llamar a captulo a esos pases. Esto fue lo que se proclam con grandes aplausos en el National Endowment for Democracy unos cuantos das despus de que se rechazara la peticin de extradicin de Venezuela. Los comentarios de Bush plantean otro dilema. Ya que EEUU es parte del mundo civilizado, debera enviar a la fuerza area a bombardear Washington; o declararse a si mismo fuera del mundo civilizado. La lgica es impecable, pero afortunadamente, la lgica ha sido despachada hacia el fondo del agujero de la memoria, al igual que las perogrulladas morales.

La doctrina de Bush de que quienes albergan a terroristas son tan culpables como los mismos terrorismos fue promulgada cuando los talibanes pidieron evidencias antes de entregar a las personas sospechosas, segn EEUU, de terrorismo no haba evidencias crebles, como el FBI concedi muchos meses despus. Esa doctrina es tomada muy en serio. Graham Allison, especialista en relaciones internacionales de Harvard, escribe que se ha convertido de hecho en una norma de relaciones internacionales, revocando la soberana de los estados que proporcionan santuario a los terroristas. Pero slo en el caso de algunos estados, gracias al rechazo del principio de universalidad.

Uno podra haber pensado que tambin se podra haber planteado un dilema cuando John Negroponte fue nombrado para el puesto de jefe del contraterrorismo. Como Embajador en Honduras durante los aos ochenta, estuvo al frente de la mayor estacin de la CIA del mundo, no porque Honduras desempeara un gran papel en los asuntos mundiales, sino porque Honduras era la base principal de EEUU en la guerra terrorista internacional por la que Washington fue condenado por el Tribunal Internacional de Justicia y el Consejo de Seguridad (por ausencia de veto). Conocido en Honduras como el Procnsul, Negroponte tena la misin de asegurar que las operaciones terroristas internacionales, que alcanzaron niveles notables de brutalidad, funcionaran eficientemente. Sus responsabilidades en el control de la guerra sobre el escenario sufrieron un vuelco al prohibirse la financiacin oficial en 1983, y tuvo que cumplir las rdenes de la Casa Blanca de sobornar y presionar a los antiguos generales hondureos para que aumentaran sus apoyos a la guerra terrorista utilizando fondos procedentes de otras fuentes, ms tarde llegaron fondos transferidos ilegalmente de la venta de armas de EEUU a Irn. El ms vicioso de los asesinos y torturadores hondureos fue el General Alvarez Martnez, jefe de las fuerzas armadas hondureas en aquella poca, quien haba informado a EEUU de que tena la intencin de utilizar el mtodo argentino para eliminar a los sospechosos de subversin. Negroponte neg siempre los espantosos crmenes de estado cometidos en Honduras asegurando que la ayuda militar continuara fluyendo para el terrorismo internacional. Conociendo todos los hechos de Alvarez, la administracin Reagan le concedi la medalla del Mrito de la Legin por apoyar el xito de los procesos democrticos en Honduras. La unidad de elite responsable de los peores crmenes en Honduras era el Batalln 3-16, organizado y preparado por Washington y sus asociados neo-nazis argentinos. Los oficiales militares hondureos a cargo del Batalln figuraban en la nmina de la CIA. Cuando el gobierno de Honduras trat finalmente de abordar esos crmenes y llevar a los responsables de los mismos a la justicia, la administracin Reagan-Bush rechaz permitir que Negroponte testificara, como requirieron los tribunales.

No hubo virtualmente reaccin alguna ante el nombramiento de un importante terrorista internacional para el puesto ms importante del contraterrorismo mundial. Ni tampoco frente al hecho de que, justo al mismo tiempo, a la herona de la lucha popular que derroc el atroz rgimen de Somoza en Nicaragua, Dora Mara Tllez, se le negara un visado por terrorista para ir a ensear en el Harvard Divinity School. Su crimen era haber ayudado a derrocar a un tirano y asesino de masas apoyado por EEUU. Orwell no habra sabido si llorar o rer. Hasta el momento, me he estado ajustando a la clase de tpicos que podran abordarse en una discusin sobre la Guerra contra el Terror que no ha sido deformada por las leyes de hierro de la doctrina. Y eso apenas llega a araar la superficie. Pero permtanme ahora asumir la hipocresa y cinismo reinantes en Occidente y mantener la definicin operativa de terror. Es idntica a las definiciones oficiales, pero con la misma excepcin de Nuremberg: el terror inadmisible es tu terror; el nuestro est exento.

Sin duda, incluso con esta limitacin, el terror es un problema importante. Y mitigar o acabar con esa amenaza debera ser una prioridad absoluta. Lamentablemente, no lo es. Todo eso es demasiado fcil de demostrar y, probablemente, las consecuencias van a ser muy graves.

La invasin de Iraq es quizs el ejemplo ms aplastante de la escasa prioridad concedida por los dirigentes anglo-estadounidenses a la amenaza del terror. Los planificadores de Washington haban advertido, incluso a travs de sus propias agencias de inteligencia, que era probable que la invasin aumentara el riesgo del terrorismo. Y as fue, como sus propias agencias de inteligencia lo confirman. El Consejo Nacional de Inteligencia inform hace un ao que Iraq y otros posibles conflictos en el futuro podran proporcionar reclutamiento, campos de entrenamiento, habilidades tcnicas y capacidad para una nueva clase de terroristas que se han profesionalizado y para quienes la violencia poltica se convierte en un fin en s misma, extendindose por todas partes para defender las tierras musulmanas de los ataques de invasores infieles mediante una red globalizada de difusos grupos islmicos extremistas, con Iraq reemplazando ahora los campos de entrenamiento afganos para esa red ms extensa; todo como resultado de la invasin. Un examen gubernamental de alto nivel de la guerra contra el terror dos aos despus de la invasin se centr en cmo afrontar el aumento de una nueva generacin de terroristas entrenados en Iraq en los dos ltimos aos. Altos funcionarios gubernamentales estn concentrando su atencin cada vez ms para poder anticipar lo que uno llam el desangramiento de cientos o miles de yihadistas entrenados en Iraq regresando a sus pases de origen a travs de Oriente Prximo y Europa Occidental. Es un elemento nuevo de una ecuacin nueva, dijo un antiguo funcionario de la administracin Bush. Si no sabes quines estn en Iraq, cmo vas a localizarles en Estambul o en Londres? (Washington Post).

El pasado mayo, la CIA inform que Iraq se ha convertido en un imn para los militantes islmicos de forma parecida a como lo fue el Afganistn ocupado por los soviticos de hace dos dcadas y Bosnia en la dcada de 1990, segn afirmaron los funcionarios estadounidenses en el New York Times. La CIA concluy que Iraq puede probar ser un campo de entrenamiento de extremistas islmicos ms efectivo an de lo que fue Afganistn en los primeros tiempos de Al Qaeda, porque est sirviendo como autntico laboratorio mundial para el combate urbano. Poco despus de las bombas de Londres en julio pasado, Chatham House public un estudio que conclua diciendo que no hay duda de que la invasin de Iraq ha servido para impulsar la red de Al Qaida en cuanto a propaganda, reclutamiento y aumento de financiacin, mientras que ha proporcionado un rea ideal de entrenamiento a los terroristas; y que el Reino Unido estar sometido a riesgos especiales por ser el aliado ms cercano de EEUU y va a horcajadas de la poltica estadounidense en Iraq y Afganistn. Hay extensas evidencias que muestran que como ya se vaticin- la invasin ha aumentado el riesgo de terrorismo y proliferacin nuclear. Desde luego, ninguna de esas evidencias muestra que los planificadores prefirieran estas consecuencias, pero s deja ver que no les preocupaban gran cosa en comparacin con prioridades ms importantes y poco claras, slo a aquellos que prefieren lo que los investigadores en derechos humanos denominan en algunas ocasiones ignorancia deliberada.

Una vez ms encontramos, y muy fcil fcilmente, una va para reducir la amenaza del terrorismo: no actuar de forma que previsiblemente- se aumente la amenaza. Aunque se previno un aumento del terror y de la proliferacin, la invasin lo consigui incluso por vas imprevisibles. Se dice a menudo que no se encontraron armas de proliferacin masiva en Iraq tras una bsqueda exhaustiva. Sin embargo, eso no es muy exacto. Haba depsitos de esas armas en Iraq: fundamentalmente las producidas en la dcada de los ochenta gracias a la ayuda proporcionada por EEUU e Inglaterra, entre otros. Esos lugares haban sido revisados por los inspectores de Naciones Unidas, quienes desmantelaron el armamento. Pero los inspectores fueron despedidos por los invasores y los lugares quedaron sin vigilancia. No obstante, los inspectores continuaron desarrollando su trabajo con imgenes va satlite. Descubrieron un sofisticado saqueo masivo de estas instalaciones en unos 100 lugares, incluido el equipamiento para producir misiles a propulsin slidos y lquidos, bio-toxinas y otras sustancias utilizables para elaborar armas qumicas y biolgicas, un equipo de alta precisin capaz de construir elementos para elaborar armas qumicas y nucleares y misiles. Un periodista jordano fue informado por funcionarios encargados de vigilar la frontera jordano-iraqu que una vez que las fuerzas anglo-estadounidenses se hicieron con el pas, se detectaron materiales radioactivos en uno de cada ocho camiones que cruzaban hacia Jordania con destino desconocido.

Las ironas son casi inexpresables. La justificacin oficial para la invasin anglo-estadounidense fue impedir el uso de unas armas de destruccin masiva que no existan. La invasin proporcion medios para desarrollar armas de destruccin masiva a los terroristas que se movilizaron por culpa de EEUU y sus aliados, a saber, mediante el equipamiento que ellos haban proporcionado a Saddam, despreocupndose de los terribles crmenes que evocaron despus a fin de conseguir apoyos para la invasin. Es como si Irn estuviera ahora creando armas nucleares utilizando los materiales que para la fusin nuclear proporcion EEUU al Irn del Shah lo que podra efectivamente estar sucediendo. Los programas para recuperar y obtener esos materiales tuvieron un xito considerable en los noventa, pero al igual que la guerra contra el terror, esos programas cayeron vctimas de las prioridades de la administracin Bush mientras ellos dedicaban su energa y recursos a invadir Iraq.

En otros lugares de Oriente Prximo tambin se consideraba el terror como algo secundario frente a la necesidad de asegurar que la regin est controlada. Otro ejemplo es la imposicin de Bush de nuevas sanciones a Siria en mayo de 2004, poniendo en prctica el Acta de Responsabilidad de Siria aprobada por el Congreso unos cuantos meses antes. Siria est en la lista oficial de estados que patrocinan el terrorismo, a pesar de que Washington ha reconocido que Siria no ha estado implicada en actos terroristas desde hace muchos aos y que ha cooperado en gran medida a la hora de proporcionar datos importantes de inteligencia a Washington sobre Al Qaida y otros grupos islamistas radicales. La gravedad de la preocupacin de Washington acerca de los vnculos de Siria con el terrorismo se revel cuando el Presidente Clinton ofreci sacar a Siria de la lista de patrocinadores del terrorismo si se mostraba de acuerdo con las condiciones de paz de EEUU e Israel en la zona. Cuando Siria insisti en recuperar su territorio ocupado, sigui en la lista. La puesta en prctica del Acta de Responsabilidad de Siria priv a EEUU de una fuente importante de informacin sobre el terrorismo islamista radical para tratar de lograr el objetivo mas importante de establecer en Siria un rgimen que aceptara las demandas israelo-estadounidenses.

Volviendo a otro mbito, el Departamento del Tesoro tiene una oficina (OFAF, Oficina de Control de Activos Extranjeros) que tiene asignada la tarea de investigar las transferencias financieras sospechosas, un elemento central de la guerra contra el terror. En abril de 2004, la OFAC inform al Congreso que de sus 120 empleados, cuatro fueron asignados para seguir la pista de las finanzas de Osama bin Laden y Sadam Husein, mientras que casi dos docenas se ocupaban de reforzar el embargo contra Cuba. De 1999 a 2003, hubo 93 investigaciones sobre terrorismo con fondos por valor de 9000 dlares y 11.000 investigaciones sobre Cuba con 8 millones de dlares en fondos. Las conclusiones recibieron un trato de silencio en los medios estadounidenses, as como en otras partes, que yo sepa.

Por qu debera el Departamento del Tesoro dedicar ms energa a estrangular a Cuba que a la guerra contra el terror? Las razones fundamentales aparecan explicadas en documentos internos de los aos Kennedy-Johnson. Los planificadores del Departamento de Estado advirtieron que la existencia misma del rgimen de Castro es un desafo triunfante a las polticas estadounidenses que se remonta a 150 aos atrs, a la Doctrina Monroe; no a los rusos, sino el intolerable desafo al dueo del hemisferio, igual que ocurri con el caso de Irn con el desafo exitoso en 1979, o el rechazo por Siria de las demandas de Clinton. Supimos por documentos internos que se consideraba totalmente legtimo castigar a la poblacin. El pueblo cubano es responsable de su rgimen, decidi el Departamento de Estado de Eisenhower, por lo que EEUU tiene el derecho de hacerles sufrir mediante el estrangulamiento econmico, llegando posteriormente al terrorismo directo de Kennedy. Eisenhower y Kennedy estuvieron de acuerdo en que el embargo apresurara la salida de Fidel Castro como consecuencia del malestar creciente entre los hambrientos cubanos. El pensamiento fundamental fue resumido por el funcionario del Departamento de Estado Lester Mallory: Castro sera eliminado mediante el desencanto y el desafecto debido a la insatisfaccin y a la dureza econmicas, por eso deberan emprenderse con prontitud todos los medios posibles a fin de debilitar la vida econmica de Cuba para llevar hambre, desesperacin y el derrocamiento del gobierno. Cuando Cuba estaba en situacin desesperada tras el colapso de la Unin Sovitica, Washington intensific el castigo al pueblo cubano, a iniciativa de los liberales demcratas. El autor de las medidas de 1992 para intensificar el bloqueo declaraba que mi objetivo es causar estragos en Cuba (Representante Robert Torricelli). Todo este estado de cosas ha proseguido hasta el momento actual.

A la administracin Kennedy le preocupaba mucho de que la amenaza del desarrollo consolidado de Cuba pudiera ser un modelo para otros. Pero aparte de estas preocupaciones normales, el desafo con xito es en s mismo intolerable, y combatirlo alcanza un puesto mucho ms alto, como prioridad, que el de luchar contra el terror. Estos son slo unos ejemplos ms de principios bien establecidos, racionales a nivel interno, muy claros para las vctimas, pero apenas perceptibles en el mundo intelectual de los representantes.

Si reducir la amenaza del terrorismo fuera una prioridad fundamental para Washington o Londres, como as debera ser, habra vas para poder actuar adems de la inadecuada idea de retirar la participacin. El primer peldao sera, sencillamente, intentar entender sus races. Con respecto al terrorismo islmico, hay un amplio consenso entre las agencias de inteligencia y los investigadores. Identifican dos categoras: los yihadistas, que se consideran ellos mismos como vanguardia, y su auditorio, que puede rechazar el terrorismo pero que, sin embargo, considera justa su causa. Una seria campaa contraterrorista empezara por tanto considerando los agravios y, all donde sea conveniente, los debera someter a tratamiento, que es lo que tendra que hacerse con o sin la amenaza del terrorismo. Hay amplio consenso entre los especialistas de que el terrorismo al estilo de Al Qaeda es actualmente menos un producto del fundamentalismo islmico que un sencillo objetivo estratgico: forzar a los EEUU y a sus aliados estratgicos occidentales a retirar sus fuerzas de combate de la Pennsula Arbiga y de otros pases musulmanes (Robert Pape, quien ha hecho la investigacin ms importante sobre los suicidas-bomba). Serios analistas han sealado que las palabras y los hechos de bin Laden estn muy correlacionados. Los yihadistas organizados por la administracin Reagan y sus aliados pusieron fin a su terrorismo con sede afgana en el interior de Rusia una vez que los rusos se retiraron de Afganistn, aunque lo prosiguieron desde la musulmana Chechenia ocupada, escenario de horripilantes crmenes rusos que nos hacen retroceder al siglo XIX. Osama se volvi en 1991 contra EEUU porque los consider ocupantes de la tierra sagrada rabe; lo que fue admitido ms tarde por el Pentgono como razn para cambiar de sitio las bases estadounidenses de Arabia Saud a Iraq. Adems, estaban enojados con aquel pas por rechazar unirse al ataque contra Saddam.

En la ms amplia investigacin acadmica del fenmeno de la yihad, Fawaz Gerges llega a la conclusin que, tras el 11-S, la respuesta dominante en el mundo musulmn hacia Al Qaeda fue muy hostil, especialmente entre los yihadistas, que lo miraban como un ala extremista peligrosa. En lugar de valorar esa oposicin ante Al Qaeda que se ofreci a Washington, la va ms efectiva de acabar con algo encontrando medios inteligentes para alimentar y apoyar las fuerzas internas que se oponan a ideologas militantes como la red de bin Laden, expone, la administracin Bush hizo exactamente lo que bin Laden esperaba que hiciera: recurrir a la violencia, particularmente con la invasin de Iraq. La medersa de Al-Azhar, en Egipto, la institucin ms antigua de enseanza religiosa superior del mundo islmico, emiti una fatwa, que consigui grandes apoyos, aconsejando a todos musulmanes del mundo emprender la yihad contra las fuerzas invasoras estadounidenses en una guerra que Bush haba declarado contra el Islam. Una personalidad religiosa de Al-Azhar, que haba sido uno de los primeros acadmicos musulmanes en condenar a Al Qaeda, y era a menudo acusado por clrigos ultraconservadores como reformador pro-occidental, decidi que los esfuerzos para detener la invasin estadounidense [de Iraq] son un deber islmico obligatorio. Investigaciones realizadas por la inteligencia saud e israel, apoyadas por institutos de estudios estratgicos, concluyen que los combatientes extranjeros en Iraq, que suponen el 5-10% de la insurgencia, se haban movilizado a causa de la invasin y no tenan antecedentes previos de asociacin con grupos terroristas. Son impresionantes los logros de los planificadores de la administracin Bush inspirando el radicalismo islmico y el terrorismo y unindose a Osama en la creacin de un choque de civilizaciones.

Michael Scheuer, el antiguo analista de la CIA responsable de seguir el rastro de Osama bin Laden desde 1996, escribe que bin Laden ha sido muy preciso al expresarle a EEUU las razones por las que ha emprendido la guerra contra nosotros. Ninguna de esas razones tiene nada que ver con nuestras libertades y democracia, sino todo que ver con las polticas y acciones de EEUU en el mundo musulmn. La preocupacin de Osama es cambiar de manera drstica las polticas occidentales y estadounidenses en el mundo musulmn, Scheuer escribe: Es un guerrero prctico, no un terrorista apocalptico en busca del Armageddon. Como Osama repite constantemente, Al Qaeda no apoya a la resistencia islmica que trata de conquistar nuevas tierras. Al preferir consolar ilusiones, Washington ignora el poder ideolgico, la letalidad y el potencial de crecimiento de la amenaza personificada por Osama bin Laden, as como el mpetu que a esa amenaza le ha dado la invasin y la ocupacin, encabezada por EEUU, del Iraq musulmn, [que es] la guinda en el pastel para Al Qaeda. Las fuerzas y polticas estadounidenses estn logrando que se complete la radicalizacin del mundo islmico, algo que Osama bin Laden ha estado tratando de hacer con considerable pero incompleto xito desde los primeros aos de la dcada de 1990. Como resultado, [Scheuer aade], es justo concluir que los Estados Unidos de Amrica siguen siendo el nico aliado insustituible de bin Laden.

Los agravios son muy reales. Un panel consultivo del Pentgono conclua hace un ao que los musulmanes no odian nuestra libertad, sino que ms bien odian nuestras polticas, aadiendo que cuando la diplomacia estadounidense habla de llevar la democracia a las sociedades islmicas, es visto nada ms que como una hipocresa egosta. Las conclusiones se retrotraen a hace muchos aos. En 1958, el Presidente Eisenhower se senta desconcertado por la campaa de odio contra nosotros en el mundo rabe, no por parte de los gobiernos sino de los pueblos, que estn del lado de Nasser, apoyando el nacionalismo laico independiente. Las razones de la campaa de odio fueron subrayadas por el Consejo Nacional de Seguridad: A los ojos de la mayora de los rabes, EEUU parecen oponerse a la consecucin de los objetivos del nacionalismo rabe. Creen que EEUU est buscando proteger sus intereses petrolferos en Oriente Prximo mediante el apoyo al statu quo y oponindose al progreso poltico y econmico. Adems, esa percepcin es compresible: nuestros intereses econmicos y culturales en la zona han llevado de forma antinatural a que EEUU estreche relaciones con elementos del mundo rabe cuyos intereses fundamentales descansan en el mantenimiento de relaciones con Occidente y del statu quo en sus pases, impidiendo la democracia y el desarrollo.

El Wall Street Journal hall ms de lo mismo cuando investig las opiniones de acaudalados musulmanes inmediatamente despus del 11-S: banqueros, profesionales, empresarios, se senta comprometidos con los valores occidentales oficiales y estaban empotrados en el proyecto de globalizacin neoliberal. Estaban tambin consternados por el apoyo de Washington a estados autoritarios duros y por las barreras levantadas contra el desarrollo y la democracia al apoyar a regmenes opresores. Sin embargo, tenan nuevos agravios ms all de los apuntados por el Consejo Nacional de Seguridad en 1958: el rgimen de sanciones de Washington contra Iraq y el apoyo a la ocupacin militar israel y la absorcin de los territorios. No se investig a las inmensas cantidades de gente pobre y sufriente, pero es probable que sus sentimientos fueran ms intensos, asociados con un amargo resentimiento hacia las elites accidentalizadas y hacia los gobernantes brutales y corruptos respaldados por el poder occidental que estn asegurando que la enorme riqueza de la regin fluya hacia occidente, adems de enriquecerse ellos mismos. La invasin de Iraq ms que anticipar slo intensific an ms esos sentimientos.

Hay caminos para abordar de forma constructiva la amenaza del terror, aunque no aquellos que prefiere el aliado indispensable de bin Laden, o aquellos que tratan de no ver el mundo real mediante sorprendentes poses heroicas acerca del fascismo islmico, o que simplemente declaran que no se pueden hacer propuestas cuando hay propuestas vlidas que no les gustan. Las vas constructivas tienen que empezar con una mirada honesta frente al espejo, algo que es necesario siempre, aunque no sea tarea fcil.

Texto original en ingls: www.counterpunch.org/chomsky01242006.html



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