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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2004

Santa Fe IV: La nueva guerra fra

Miguel Bonasso
World Data Service


Hace 21 aos, el Comit de Santa Fe guiaba la mano de Ronald Reagan y su vicepresidente, George Bush padre. El "think tank" ultraconservador vuelve ahora al poder de la mano de Bush hijo y, en su cuarto documento, describe un mundo lleno de "peligros".

Al calor del conservadurismo texano de George W. Bush, regres a la escena pblica el influyente Comit de Santa Fe, que propici una poltica exterior ultra dura en tiempos de Ronald Reagan y George Bush padre. Ahora, en el Documento de Santa Fe nmero 4, estos intelectuales orgnicos del complejo militar-industrial aconsejan enterrar las polticas "permisivas" y "liberales" de Bill Clinton, a quien consideran casi un "camarada de ruta" de los viejos y nuevos enemigos de Washington. Entre los nuevos flagelos destacan los chinos, la mafia rusa, el "narcoterrorismo" y, a nivel continental, el presidente de Venezuela, Hugo Chvez, a quien etiquetan como "dictador castrista". Lo inquietante de estas definiciones es que el "think tank" de Santa Fe est integrado por militares, espas, empresarios, diplomticos y acadmicos estadounidenses que han vivido y trabajado en Centro y Sudamrica y tienen peso poltico.

Empezando por su lder, el general retirado Gordon Sumner Jr., que presidi la Junta Interamericana de Defensa, el Santa Fe I, de 1980, calific al gobierno del general Omar Torrijos como "dictadura nacionalista de extrema izquierda" y el lder panameo perdi la vida, poco despus, en un accidente areo que nunca fue investigado. Otro "marcado" por el Santa Fe I, el primer mandatario de Ecuador Jaime Rolds, tambin se estrell con el avin presidencial. En el Santa Fe II (de 1988) se deca textualmente: "El problema de Panam deber estar resuelto antes de 1990". Lo estuvo: la invasin norteamericana se produjo en diciembre de 1989. El Santa Fe IV, que hoy adelanta Pgina/12, ser presentado dentro de pocos das en Buenos Aires, en un trabajo crtico realizado por dos investigadores vinculados al Polo Social del padre Luis Farinello: Beba Balv y Carlos Surez.

Los desbordes diplomticos de George W. Bush en su reciente cnclave con los europeos demuestran que ha ledo bien el Santa Fe IV y se apresta a cambiar drsticamente el estilo de su antecesor: "La presidencia de Clinton deja un entorno de inestabilidad y desestabilizacin potencial en Amrica latina y en el mundo en general que incidir en la capacidad de gobernar de la prxima presidencia norteamericana". Y no sera descabellado imaginar que Bush coincida con Santa Fe IV en la necesidad de tener siempre por delante un buen enemigo externo. El Documento expresa esta peligrosa vocacin por revivir la guerra fra con todas las letras: "...la amenaza sovitica ha desaparecido. No slo nuestras fuerzas armadas se ven comprometidas por este cambio radical, tambin nuestra imagen de nosotros mismos. (...) Ahora que se ha superado la amenaza sovitica, tenemos que reconstruir la nacin. Pero sin ese peligro externo, nos puede faltar la identificacin necesaria para salir adelante".

Por eso, en su curiosa introduccin al Documento, James P. Lucier, director de staff del Comit de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, dice tambin sin ambages: "Aunque los das en que debimos defender la independencia de las repblicas de Sur Amrica parecen haber pasado, an persiste el hecho de que aquella seguridad y libertad, tanto de los Estados Unidos como de las repblicas sudamericanas estn inextricablemente unidas. Como deja claramente expuesto Santa Fe IV, la soberana y la integridad de un cierto nmero de pases se hallan en riesgo, no por otra nacin sino por organizaciones criminales internacionales tan poderosas que le estn denegando a los pueblos de Sur Amrica su herencia de libertad".

Lucier mismo, con inesperada ternura, describe a los autores de Santa Fe IV como hombres que han "vivido un romance de toda la vida con Amrica del Sur y Central". Otra apelacin a las relaciones carnales de quienes vivieron en nuestra regin "en el campo de los negocios privados, el periodismo, los ms altos rangos del servicio militar estadounidense, los servicios de inteligencia y el cuerpo diplomtico". Profesiones, todas ellas, de alto contenido "amoroso".
Ya no est en el Santa Fe IV aquel Roger Fontaine que pontificaba: "Amrica Latina y el Sur de Asia son escenarios de refriegas de la tercera fase de la Tercera Guerra Mundial. Las primeras dos fases contencin y distensin han sido continuadas por la estrategia sovitica de doble envolvimiento: interdiccin del petrleo y minerales de Occidente y por el cerco de la Repblica Popular China". (Repblica esta ltima, que ha pasado a ser el malo principal de la nueva pelcula.) Pero hay entre los redactores del IV varios veteranos del primero, como el ya citado general Gordon Sumner Jr.; el diplomtico e historiador Lewis Arthur Tambs, profesor como varios "santafesinos" de la Arizona State University, o el ex embajador norteamericano en Per, David Jordan. Amn de un calificado grupo de asesores y especialistas nucleados en el Center for Hemispheric Studies del American Enterprise Institute, que segn el trabajo preliminar de Carlos Surez y Beba Balv, "han estado vinculados a los grupos contrarrevolucionarios cubanos y a las organizaciones paramilitares de Guatemala y El Salvador". Discpulos adems del profesor Nicholas J. Spykman, quien en su libro Estados Unidos frente al mundo escribi: "La guerra es la situacin normal en las relaciones internacionales y la paz es slo un armisticio entre la guerra que pas y la que viene".

Cul viene? Dnde? En lo que a nuestra desdichada regin respecta, los autores del Santa Fe IV identifican con cierta tendencia al ritualismo cabalstico algunos problemas y desafos que encajonan en lo que llaman "las nueve D" que merecen la mayscula: Defensa, Drogas, Demografa, Democracia Populista, Desestabilizacin, Deforestacin y Declinacin de Estados Unidos. (Esta ltima por culpa del "abandono" de Amrica Latina que se oper durante la Administracin Clinton, que privilegi las relaciones con Europa y China.)

Cada "D" permite ubicar los problemas, pero tambin subrayar la supuesta potencia de los nuevos enemigos que desafiaran la hegemona estadounidense: despus de la estratgica China, "los capitanes de la droga de Amrica del Sur, especialmente las FARC y el ELN de Colombia (sic) (...) el castrista Chvez de Venezuela" y "el surgimiento de un militarismo izquierdista en los pases andinos que finalmente est obteniendo un poco de atencin por parte de los medios, en la medida en que el bolivarismo se convierte en un grito de ataque de los comunistas y socialistas".
La visin conspirativa del nuevo Comit de Santa Fe introduce un toque muy sabroso al vincular a los competidores europeos con el delito: "Los bancos espaoles, supuestamente financiados por los narcodlares de la mafia rusa, cubrieron el continente en lo que se lleg a conocer como la reconquista de las Amricas". (Es divertido recordar que el inicio del conflicto entre el Station Chief de la CIA en Argentina, Ross Newland, y el ex jefe de la SIDE, Fernando de Santibaes, se debi a que el banquero vinculado en su momento al Banco Francs, que pertenece al espaol Banco de Bilbao Vizcaya no estuvo a la altura de los requerimientos norteamericanos de apoyo para investigar en Argentina a la mafia rusa.)

Segn Surez y Balv, la nueva evaluacin del Comit de Santa Fe ya tiene principio de ejecucin en la poltica exterior que empieza a aplicar Bush, no sin algn tropiezo importante como la cada del avin espa en territorio chino. Santa Fe IV recomienda: "No deben ignorarse los pronunciamientos chinos de guerra asimtrica. Las democracias frgiles del hemisferio son especialmente vulnerables a esta amenaza (...) A continuacin se plantean los principales elementos geoestratgicos que siguen siendo importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos:

1) Control de los Estrechos Atlnticos.
2) Uso del Canal de Panam (que fue "devuelto" a fin de 1999 al pequeo pas donde fue trazado, pero que segn los "santafesinos" estara siendo operado por compaas de cobertura de los chinos).
3) Una ruta surea, segura, alrededor del Cabo de Hornos.
4) Seguridad de que los pases del hemisferio no son hostiles a nuestras preocupaciones de seguridad nacional. Adems, que los recursos naturales del hemisferio estn disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales. Una Doctrina Monroe, si quieren".
NOTA : Tomado de ALIA




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