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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2006

Lo de Mahoma

Juan Gelman
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La Casa Blanca echa la culpa de las manifestaciones y desmanes a Irn y Siria, desde luego. Para la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, las caricaturas de Mahoma nada tienen que ver. No s por qu nos odian tanto, se pregunt W. Bush al comenzar su cruzada por el dominio del mundo.

Las caricaturas de Mahoma en particular la que lo muestra con una mecha de bomba encendida en el turbante siguen provocando indignacin, manifestaciones y muertes en el mundo musulmn. Esa ira no descansa. En Occidente se suele defender la publicacin de esos dibujos con un acrrimo hincapi en la libertad de expresin, aunque algunos lo entibian con los paos del respeto a la creencia ajena. En efecto, para el Islam es sacrilegio tomar en solfa la imagen del Profeta y, encima, representarlo como un amenazante terrorista.

El tema de la libertad de expresin tiene un tratamiento bastante maleable en el Jyllands-Posten, el diario de Dinamarca que public los 12 dibujos el 31 de septiembre del 2005. En abril del 2003, el ilustrador dans Christopher Zieler present al peridico una serie de caricaturas sobre la resurreccin de Cristo y recibi de Jens Kaiser, director de los nmeros dominicales, el siguiente e-mail: No creo que esos dibujos gusten a los lectores de Jyllands-Posten. En realidad, creo que provocarn muchas protestas. En consecuencia, no los utilizar (The Guardian, 6-2-06). Kaiser no aplic el mismo criterio a las caricaturas de Mahoma y vase por qu: En el caso de los dibujos de Mahoma, pedimos que los hicieran. Yo no ped los otros. Esa es la diferencia. Una mera diferencia editorial, apenas tcnica, vaya.

Es imposible desgajar la actitud de Kaiser del racismo occidental y europeo en general, y del dans en particular, que se agravaron de manera creciente desde el 11/9, la invencin del eje del mal, la ocupacin de Irak, la construccin del muro en Israel, el terrorismo suicida. El gobierno derechista instalado en Copenhague desde 2001 y reelecto el ao pasado mutil conquistas sociales y laborales, particip en la ocupacin de Irak y endureci las medidas antiinmigratorias. Una nueva ley promulgada en septiembre de 2004 limita especficamente el ingreso de inmigrantes musulmanes. El mismo mes, Pia Kjaersgaard dirigente del Partido del Pueblo Dans, oficialista y de extrema derecha llamaba a la guerra contra el islamismo, al que compar con el nazismo y el marxismo (www.globalresearch.ca,

2-6-06). Una encuesta de principios de 2005 mostr que uno de cada cuatro daneses teme que algn da haya ms musulmanes que no musulmanes en el pas. Es un temor curioso: los 200.000 habitantes de Dinamarca que profesan el Islam son menos del 2 por ciento de la poblacin total, pero esa creencia refleja el clima antirabe imperante.

El debate libertad de expresin versus respeto a los credos religiosos que las caricaturas desataron en Occidente no carece de rasgos hipcritas. Medios norteamericanos y europeos que nunca se cansaron de repetir y difundir las mentiras de la Casa Blanca sobre Irak, o que callaron o autocensuraron barbaridades como el espionaje interno en EE.UU., hoy lustran esmeradamente el concepto de la libertad de expresin. No mencionan, claro, que la suya propia est acotada por las corporaciones a las que pertenecen y los intereses polticos, no exactamente populares, que defienden. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Afloran tambin reflexiones autoritarias como la de Roger Koeppel, director del peridico alemn Die Welt: Debe quedar claro que gobierna la cultura mayoritaria y que la cultura minoritaria tiene que acatar sus reglas. Si stas no son aceptables, nadie est obligado a vivir bajo ellas (The Christian Science Monitor, 8-2-06). Spanlo los millones de rabes que la miseria ha empujado a emigrar a Europa. Polticos y gobiernos del Viejo Continente, salvo alguna excepcin, se han lavado las manos: la cuestin es de los medios, dicen, que tienen derecho a ejercer la libertad de prensa.

El Consejo Francs de Culto Musulmn y diferentes organismos presentaron en los tribunales varias denuncias contra el parisino France-Soir y otros peridicos que reprodujeron las caricaturas del diario dans. La Iglesia Catlica francesa logr el ao pasado que la Justicia prohibiera la difusin de un aviso de modas basado en La ltima cena. Es un acto gratuito de intrusin en las creencias ms ntimas de las personas, dictamin el juez de la causa. No estim lo mismo el magistrado francs que rechaz el recurso del Consejo fundamentando la medida en una ley de prensa que data del ao 1881. Los musulmanes quieren ser tratados como los fieles de otras religiones, explic Olivier Roy, un especialista eminente en asuntos islmicos del Centro Nacional de Investigaciones Cientficas de Pars. Finalmente, en Alemania, Francia y Austria, negar que la Shoa se haya producido es un delito penado por la ley.

El boicot a los productos de Dinamarca en el Medio Oriente pareciera ms eficaz que las manifestaciones violentas que son violentamente reprimidas. La alimentaria Arla, de capital sueco-dans y una de las ms importantes empresas de productos lcteos de Europa, ha multiplicado sus avisos en los medios deslindndose de las caricaturas de Mahoma. Se explica: sus exportaciones a la regin ascienden a 480 millones de dlares anuales y en cinco das sus ventas se redujeron a cero (BBC News, 31-1-06). Las agencias de viajes de Dubai informaron que no hay habitante del Emirato que viaje a Dinamarca en estos das.

La Casa Blanca echa la culpa de las manifestaciones y desmanes a Irn y Siria, desde luego. Para la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, las caricaturas de Mahoma nada tienen que ver. No s por qu nos odian tanto, se pregunt W. Bush al comenzar su cruzada por el dominio del mundo.



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