Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2006

El drama de Amrica Latina. La regin de los 98 millones de indigentes

John Orlando
IAR Noticias

Si todas las personas que viven en extrema pobreza en Amrica Latina se alinearan tomadas de las manos formaran una fila humana que dara ms de dos vueltas a nuestro planeta. La mitad de ellas seran nios


Noventa y ocho millones de indigentes viven en ciudades o en suburbios de Amrica Latina. No verlos es imposible, ignorarles est al alcance de todos. 98 millones de personas representan la suma de los habitantes de Inglaterra, Holanda, Blgica, Austria, Finlandia y Suiza.

Si todas estas personas se alinearan cogidas de la mano formaran una fila humana que dara ms de dos vueltas a nuestro planeta. Pero ms insoportable resulta pensar que 50% de todo ellos son nios. El equivalente a la poblacin total de Espaa y Dinamarca juntas.

En Amrica Latina, 18.5% de la poblacin vive en situacin de extrema pobreza, a lo que se suma el 42% en situacin de "simple" pobreza, es decir un total de 319 millones de pobres. El equivalente a toda la poblacin de EU y Australia.

Detrs de estas cifras hay personas con nombres y apellidos, nios mal alimentados, mal vestidos, menos limpios, menos mimados, protegidos y queridos... pero que tienen al nacer el mismo potencial que el resto. Sin embargo, son ms vulnerables y estn ms expuestos a todo tipo de abuso y explotacin.

Tanto los nios y nias de aqu como los de all estn igualmente sujetos a la Convencin de Naciones Unidas sobre los Derechos del Nio, pero la realidad pone en evidencia una desproporcin que es indispensable borrar.

A consecuencia del devastador tsunami que asol las costas asitica hace ya ms de un ao, la inmensa respuesta de generosidad de miles de europeos llena de esperanza. Demuestra que los seres humanos somos naturalmente sensibles y estamos dispuestos a movilizarnos para paliar las tragedias vividas por otros seres humanos. Sin embargo, las personas donan y continuarn donando si estn convencidas de que sirve para algo y que la ayuda llega a quien la necesita.

Es precisamente en este punto en el que la responsabilidad y los resultados de las organizaciones humanitarias adquiere su importancia. Las ayudas deben responder con eficacia a necesidades concretas ya se trate de crisis mediatizadas o crisis olvidadas.

Si utilizramos las cantidades generosas de los espaoles obtenidas tras el tsunami para ofrecer una comida diaria de 60 cntimos de euro a cada uno de los 98 millones de personas sin hogar de Amrica Latina, los recursos seran consumidos en un da y medio.

Por ello, toda respuesta asistencialista no resulta viable. Para conseguir cambios reales hace falta cambiar mentalidades, modificar radicalmente las relaciones de los poderes econmicos, conseguir por ejemplo una equidad real en las relaciones comerciales Norte-Sur o la supresin de las patentes sobre medicamentos esenciales. Pero ante todo, una respuesta realista debe inscribir la "erradicacin de la pobreza" en el primer lugar de la agenda internacional.

En vista de las promesas no cumplidas, a pesar de las mltiples cumbres internacionales salpicadas de buenas intenciones, los dirigentes del planeta no pasarn a la accin hasta que la sociedad civil se movilice y les obligue a actuar.

Algunos intelectuales explican la existencia de estos 98 millones de indigentes con eslganes como: "este nmero es el reflejo del problema estructural", "es un desequilibrio generado por la mala distribucin de la riqueza", "son consecuencias incontrolables de los regmenes y dictaduras", "de los intereses econmicos, polticos y estratgicos de los pases industrializados", "de la corrupcin endmica de los gobiernos locales o nacionales".

Sin embargo, sta es una situacin inaceptable, una violacin constante de los derechos fundamentales de todo ser humano. La necesidad de cambiar las cosas, de pelearnos por las personas en situacin de pobreza en Amrica Latina y por los miles de nios y mujeres que sufren esta situacin es un compromiso y la responsabilidad de todos.

Las prcticas cotidianas de las organizaciones internacionales que trabajan en el terreno ofrecen una ayuda concreta a miles de nios y adultos que viven en situaciones intolerables. No obstante, la ayuda prestada no tiene que sustituir a la responsabilidad del Estado, de la sociedad civil y de las comunidades.

Lejos de las imgenes de Copacabana en Ro de Janeiro, lejos de los clichs de playas paradisacas del Caribe o de las imgenes brumosas de las postales del Machu Pichu en Per, 98 millones de seres humanos duermen cada da en la calle.

(*)John Orlando es responsable del Programa de Tierra de Hombres en Amrica Latina y Caribe



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter