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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2006

La biodiversidad y su (no) conservacin

Julio Peas de Siles,
www.ideal.es

Por qu es necesaria la conservacin de la diversidad biolgica? Cmo preservar de la extincin a una especie en peligro o amenazada?


Cmo mantener la variabilidad y flujo gentico entre las diferentes poblaciones de las especies sin que interfieran las actividades humanas? Cmo disear eficazmente un espacio natural protegido? Cul debe ser la conectividad en una red de espacios naturales? Qu requerimientos debe tener en cuenta una adecuada ordenacin del territorio para la eficaz conservacin de las especies y los procesos ecolgicos? Para que stas y otras muchas cuestiones sean adecuadamente contestadas, cientficos de muy diversas materias biolgicas (como botnicos, zologos, eclogos, ambientlogos, genticos, fisilogos, etc.), deben aportar y aunar los datos, resultados y conclusiones de sus investigaciones integrndose en una ciencia multidisciplinar denominada Biologa de la Conservacin. Es una ciencia de sntesis, que recoge los enfoques y los principios de muchas fuentes, y que son estructurados y utilizados en distintos niveles para aplicarlos a la gestin de los recursos (por ejemplo, por administradores del medio natural y no natural, por productores forestales y agrcolas, por socilogos, por legisladores, etc.), y cuyas experiencias adquiridas en los diversos campos influyen a su vez sobre la direccin que han de tomar las ciencias bsicas.

El fin ltimo de la Biologa de la Conservacin es la preservacin de la Naturaleza y, ms concretamente, la proteccin de la diversidad biolgica necesaria para salvaguardar el patrimonio gentico, mantener los equilibrios ecolgicos y satisfacer el deseo de la humanidad de vivir en armona con la Naturaleza y disfrutarla. La conservacin de la diversidad biolgica se presenta como un nuevo paradigma cientfico en un mundo donde el hombre tiene la capacidad de poder destruirlo (no por una, sino por miles de veces), y donde debemos afrontar la actual sexta extincin de especies en la historia del planeta Tierra, esta vez provocada por los impactos y perturbaciones de origen humano. El objetivo est en atajar esta crisis de biodiversidad, evitando la desaparicin de especies y comunidades biolgicas, en un marco de gestin y manejo de los ecosistemas para un desarrollo sostenible integral.

La Biologa de la Conservacin se apoya en varias suposiciones subyacentes que la mayora de bilogos de la conservacin y, por que no decirlo, de la humanidad, deben aceptar: la diversidad biolgica tiene valor intrnseco, debe conservarse la diversidad de especies, debe evitarse la extincin de especies a causa de actividades humanas, deben mantenerse las complejas interacciones entre especies en las comunidades naturales y debe permitirse que contine la evolucin de nuevas especies. La justificacin de la proteccin de la biodiversidad tiene dos argumentos de suficiente peso: uno econmico, que es el que ms 'preocupa' a los poderes que controlan el planeta, y otro moral, ms 'prosaico' en un mundo cada vez ms pendiente de las necesidades contables y menos de los ideales o filosofas de vida.

Es incuestionable la valoracin, econmica, de la diversidad biolgica; en este sentido destaca la disciplina de la economa ecolgica que est desarrollando mtodos para tal ponderacin y de paso proporciona argumentos a favor de su proteccin. Es posible asignar a la diversidad biolgica bien un valor econmico directo, que se asigna a los productos recolectados por el hombre (como uso consuntivo y como uso productivo), o bien un valor econmico indirecto, atribuido a los beneficios y servicios que proporciona la diversidad biolgica sin necesidad de recoleccin o destruccin del recurso, como son la regulacin del clima, la productividad de los ecosistemas, la proteccin del suelo y los recursos hdricos, etc. La diversidad biolgica tambin posee un gran valor desde la perspectiva de un mercado de futuros, debido a su potencial para aportar beneficios a la sociedad humana en aos venideros, como podran ser nuevos productos industriales, medicinas y cultivos.

El otro aspecto argumental es la actitud filosfica que est surgiendo vigorosamente en nuestra sociedad, sobre todo en momentos tan sensibles como los actuales por los importantes conflictos de intereses entre pases desarrollados que quieren controlar el planeta. Este talante es la tica ambiental, que articula el valor moral y las obligaciones del hombre frente al mundo natural. Una filosofa que surge al amparo de la hiptesis Gaia (de Lovelock) que ve la Tierra como un superorganismo, tal que la interaccin de sus componentes biolgicos, fsicos y qumicos regula las caractersticas de la atmsfera y el clima. Pero los sistemas de valores morales de muchas religiones, filosofas y culturas ya entraan justificaciones para la conservacin de las especies que son fciles de entender para cualquier persona; justificaciones que afectan incluso a especies sin valor econmico evidente. Como principio tico ms importante es que las especies tienen derecho a existir simplemente por su valor especfico, independientemente de las necesidades humanas, por lo que nadie tiene derecho a destruir especies y todos tenemos la obligacin moral de impedir su extincin.

La conservacin de la biodiversidad no se puede restringir al tiempo presente y a determinados espacios concretos, como son los denominados espacios naturales protegidos (e.g. Parques Nacionales, Parques Naturales, Monumentos Naturales, etc.), pues la diversidad biolgica es consecuencia de la evolucin continua (tiempo) de las especies en sus ecosistemas (espacios). Tampoco hay que olvidar el gran crisol de poblaciones, con sus gentes, que infieren sobre los ecosistemas en que viven, que tienen necesidades especficas para su avance y, por tanto, que vertern variadas opiniones acerca de lo que significa desarrollo y vida (biodiversidad).

Es por ello que todas las administraciones, tanto las que tienen la responsabilidad y la delicada tarea de gestionar la biodiversidad y su conservacin (Consejera de Medio Ambiente - Ministerio de Medio Ambiente), como las otras consejeras y ministerios, los ayuntamientos, las diputaciones provinciales, las universidades, las ONGs, etc., deben abogar por la nueva concepcin sobre la proteccin que promueve la ciencia de la Biologa de la Conservacin. Esta nueva doctrina debe ir encaminada al fomento de la educacin sobre lo que significan los importantes enclaves biolgicos y ecolgicos que nos rodean, a un turismo cultural que respete los valores naturales con todas las consecuencias, a un verdadero desarrollo integral, dentro del marco histrico-geogrfico, de los pueblos y gentes que habitan (e.g., impulso de Agendas 21 locales), y a promover la investigacin de los recursos y valores naturales, y el control del uso y disfrute de stos.

Dr. Julio Peas de Siles, Departamento de Botnica, Universidad de Granada
www.ideal.es



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