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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2006

La obtencin de pasta de celulosa es una de las cinco actividades industriales ms contaminantes
Contaminan las papeleras?

Sergio Federovisky
Recosur


La modernidad, dicen los tericos, impone nuevos conflictos. O conflictos viejos por temas nuevos. La ecologa aparece como un tema novedoso, aunque esconde o subraya, segn se vea la esencia de los conflictos habituales de la humanidad. El cataln Joan Martinez Allier, sin reduccionismos, sostuvo acadmicamente que todo problema ambiental en verdad es el emergente de un problema econmico (la aplicacin de tecnologa no contaminante o, mejor dicho, la resistencia de la industria a aplicarla es la confirmacin de esa hiptesis). Parafrasendolo, quizs, a partir de Gualeguaych comprobemos que toda batalla cuyo eje temtico sea el medio ambiente es en el fondo una batalla econmica.

Toms Maldonado deca en su libro Ambiente Humano e Ideologa que seguramente la ecologa era una moda. Pero que como toda moda, su costado til es que, una vez que es reemplazada por otra moda, algo deja al menos en el inconsciente colectivo. Aun siendo stos los retazos de la moda, bien vale la pena analizar un conflicto por motivos un tanto ms humanos, un tanto menos inmediatistas o grotescos que aquellos a los que estamos habituados.

El escndalo de las papeleras que Uruguay acept construir en Fray Bentos, a orillas del ro homnimo del cariosamente llamado "paisito", y la consecuente batalla desatada entre vecinos desconfiados, ambientalistas en su salsa, polticos recin llegados a la ecologa, diplomticos molestos con el exceso de desprolijidad que propone la lucha popular y empresarios que actan como si nunca hubieran siquiera lanzado un papel fuera del cesto representa una puesta en escena indita por estos barrios: el arribo de los conflictos nacidos y sostenidos en la defensa del medio ambiente.

Los activistas globalifbicos y muchos militantes ecologistas del Primer Mundo pueden presentar credenciales de peleas similares. Sin embargo, casi nadie puede arrogarse haber ubicado una consigna ambiental en el centro de una lucha popular. Y efectivamente, aunque suene demod y setentista, la pica de 40.000 personas sobre 70.000 habitantes totales cortando un puente internacional all por abril y decenas de cortes posteriores sin ms organizacin que la espontnea de una ciudad pequea no pueden sino definirse como lucha popular.

Pero antes de llegar a la descripcin de cada uno de los protagonistas y las tcticas o estrategias que los convocan, enfrentan o equiparan, conviene describir la verdadera esencia, el teln sobre el que se desenvuelve la crisis.

Desiertos verdes

Hace aproximadamente 25 aos, la industria internacional consumidora de papel descubri que su stock de rboles decreca, que la demanda se acentuaba y que las crecientes regulaciones ambientales en el Primer Mundo iban en detrimento de dicha actividad. En consecuencia, el abastecimiento de pasta de celulosa materia prima inevitable para hacer papel empezaba a entrar en riesgo futuro.

Como estamos en el capitalismo, no hay que olvidarlo, los carteles de la pasta de celulosa comandados por los nrdicos, por aquello de que en los albores de la industria era de los pinos escandinavos de donde se sacaba mejor celulosa comenzaron a planificar el siglo XXI. Y descubrieron que vastos territorios quizs alguna vez boscosos y postreramente ganaderos podan cobijar nuevos bosques, pero esta vez plantados pensando en su futuro papel (o en el papel futuro). As nacieron lo que muchos prestigiosos eclogos y bilogos denominaron "desiertos verdes": miles de hectreas de bellos bosques conformados por una sola especie.

"Por qu cree que Uruguay no es un pas forestal?", le preguntaron al actual ministro de Ganadera, Pesca y Agricultura de ese pas, el pintoresco Jos "Pepe" Mugica, quien, dicho sea de paso, se manifest a favor de la inversin que significarn las papeleras, siempre que no hipotequen ambientalmente al ro Uruguay. "Porque nunca vi que la naturaleza haga el mamarracho de hacer un bosque con una sola especie", explic como el mejor de los expertos en ecologa vegetal.

Los productores mundiales de pasta de celulosa concretaron lo que, tambin en lenguaje setentista, se conoca como "divisin internacional del trabajo" y hoy se describe como un subproducto nocivo pero inescindible de la globalizacin. Determinaron que la pasta de celulosa que seguirn consumiendo los pases centrales (ya sea para consumo directo o para fabricar papel que luego importaremos los pases no centrales) se obtendr en estas naciones perifricas de tierras frtiles, mano de obra barata, escenarios contaminables y leyes ambientales persistentemente laxas.

De ese modo idearon el proceso, sabiendo de antemano que al final del desarrollo del bosque de una sola especie (en general, eucalipto) deba haber una "pastera" (planta de obtencin de pasta base de celulosa) esperando.

De aquellas forestaciones masivas a estas papeleras

Por eso los empresarios representativos de la empresa finlandesa Botnia una de las dos en conflicto frente a Gualeguaych dicen y escriben que estn completando la cadena de un polo de desarrollo forestal. Por eso, dicen que habr "pasteras" en toda la cuenca del ro Uruguay, para poder procesar al pie de las forestaciones los miles de rboles all ya crecidos. Y por eso, groseramente, dicen que en caso de persistir en su oposicin a las papeleras, el gobierno de Entre Ros territorio con mayor cantidad de bosques implantados que la Repblica Oriental del Uruguay deber importar toneladas de vaselina para ubicar en algn lado tantos eucaliptos.

Tan brutal es el proceso de otorgamiento de roles por parte del capital internacional, que ya se sabe que del total de la produccin anual de pasta base de celulosa de las dos papeleras de Fray Bentos, el 90 por ciento ya est previamente colocado en mercados de los Estados Unidos y Europa.

Aqu queda la contaminacin y algunas divisas.

Los actores

"Si hoy uno sigue una llamada directa a actuar, esa accin no se realizar en un espacio vaco, sino dentro de las coordenadas ideolgicas hegemnicas: aquellos que 'realmente quieren hacer algo para ayudar a la gente' se involucran en hazaas (indudablemente honorables) como los Mdicos sin Frontera, Greenpeace, campaas feministas y antirracistas que, no slo son toleradas, sino incluso apoyadas por los medios de comunicacin, aun cuando se entrometan aparentemente en el territorio econmico (digamos, denunciando y boicoteando compaas que no respetan las condiciones ecolgicas o que utilizan mano de obra infantil). Son toleradas y apoyadas con tal de que no se acerquen demasiado a un cierto lmite. Este tipo de actividad proporciona el ejemplo perfecto de interpasividad: de hacer cosas no para lograr algo, sino para evitar que algo pase realmente, que algo realmente cambie."

El prrafo anterior no fue escrito ahora ni tampoco por ningn participante de la trifulca de las papeleras. Lo escribi el filsofo esloveno Slavoj Zizek en un libro de ttulo de la Guerra Fra (A propsito de Lenin) pero subttulo contemporneo (Poltica y subjetividad en el capitalismo tardo). Convendr releerlo dentro de un tiempo cuando el resultado de la batalla por las papeleras sea el que ya vislumbran los actores con sentido comn: un presidente uruguayo cortando la cinta del supuesto progreso para sus conciudadanos.

1. Uruguay

El paisito est atado no a la decisin de ste o el anterior gobierno sino a lo que muchos economistas amantes del mercado sacralizan como "polticas de Estado". La poltica de Estado de Uruguay en este tema, insistimos, fue decidida hace un cuarto de siglo cuando se inici la forestacin masiva, sin considerar ni el impacto ecolgico negativo del monocultivo forestal ni el posterior de las pasteras que irremediablemente deben instalar al final del proceso.

Es por eso que en el horizonte inmediato aparece el condicionamiento establecido por las empresas papeleras que, conocedoras e impulsoras de ese proceso, impusieron clusulas monumentalmente leoninas al Estado uruguayo en caso de incumplir los contratos. Y, una vez sorteado el actual escollo del conflicto con Argentina ms bien, con la gente de Gualeguaych, hay una ristra de proyectos de pasteras a ser instalados en ese sitio.

2. Gualeguaych

Conocedora de los antecedentes poco felices de la industria celulsica en materia de contaminacin en el mundo, los ciudadanos de Gualeguaych son claros ejecutores de la poltica de NIMBY ("Not In My Back Yard", algo as como "no en mi jardn"). Tanto es as, que cuando surgi de la Cancillera argentina la propuesta negociadora de trasladar las papeleras cien kilmetros al sur de Gualeguaych, muchos respiraron aliviados por aquello de que "no lo voy a sufrir yo". Slo Greenpeace puso un poco la pelota contra el piso en este ltimo tramo de esta historia, al sealar que sa era una manera de administrar el conflicto sin resolver la cuestin de fondo.

Pero aun cuando el NIMBY parezca una mirada egosta sobre el conflicto, no es menos cierto que nadie le consult a la poblacin de Gualeguaych si quera pagar con impacto ambiental el presunto beneficio econmico y laboral de terceros (los uruguayos).

3. Argentina

Es la de peor situacin en el conflicto. El pas tiene escasa autoridad moral para reclamar a Uruguay que detenga una industria presuntamente contaminante. La Argentina queda, a los ojos de cualquiera que observe con desapasionamiento el asunto, presa del doble estndar. Por un lado, aparece amenazando con ir a los foros internacionales a defender su derecho al ambiente sano y, por otro, el pas tiene fronteras adentro un desbarajuste ambiental imposible de disimular.

Citemos un ejemplo pertinente. Argentina fundamenta su protesta diplomtica por el tema de las papeleras en el recurso compartido el ro Uruguay que aparece amenazado por este proyecto. Hace apenas dos meses, se dio a conocer un estudio realizado por Freplata organismo ambiental binacional rioplatense donde quedaba en evidencia la contaminacin record del Ro de la Plata. El informe contena tres conclusiones categricas respecto de ese "recurso compartido" entre Buenos Aires y Montevideo: a) que Uruguay haba revertido la contaminacin de origen cloacal que se haba expresado en sus costas hace una dcada; b) que la costa de Buenos Aires haba alcanzado en ese mismo tiempo y hasta la actualidad niveles de contaminacin similares al Riachuelo y el Ro de la Plata; c) que la casi totalidad de la contaminacin del Ro de la Plata como cuerpo de agua se explica por la actividad incontrolada de las industrias radicadas del lado argentino y por la ausencia de tratamiento de los residuos cloacales de las ciudades emplazadas desde Santa Fe hasta Magdalena.

Contaminan las papeleras?

Un antiguo y nunca desmentido ranking elaborado por Naciones Unidas ubica la obtencin de pasta de celulosa entre las cinco actividades industriales ms contaminantes. Es decir, aquellas que liberan subproductos de alta persistencia en el ambiente (los organoclorados, principalmente) y potencialmente cancergenos.

Tanto Ence (de origen espaol) como Botnia (de origen finlands) tienen de forma directa o por la tecnologa que utilizan precarios antecedentes en esta materia. Ence, en especial, administra desde hace 50 aos una planta de obtencin de pasta de celulosa en Pontevedra, en las ras gallegas. Cuenta la leyenda que Ence, originalmente del Estado franquista, fue instalada a bayoneta limpia de la mano de aquel latiguillo del generalsimo que propona que lo estatal y fabril eran sinnimos de progreso, dejaren el tendal (social, ambiental) que dejaren. Marchas, protestas y hasta una condena firme por dao ambiental consuetudinario no consiguieron que Ence abandonara las ras baixas y, con ella, el olor a huevo podrido (cido sulfhdrico) caracterstico del proceso de separacin de la lignina de la madera. El alcalde de Pontevedra ha recomendado a su par de Gualeguaych que haga lo imposible por impedir la planta de Ence en Fray Bentos. Y se presume que sabe de qu habla.

A Botnia o a su tecnologa le atribuyen tanto la supuesta limpieza de la produccin de celulosa en los alrededores de Helsinki como dos episodios tan confusos como lesivos para el ambiente. Uno, el de una planta instalada en Valdivia, Chile, donde organismos oficiales de los Estados Unidos reclamaron el cese de su funcionamiento por haber destruido el santuario natural de ro Cruces, donde de 6000 cisnes apenas quedaron 300 agobiados por la contaminacin liberada aguas arriba. La otra es la planta de Espritu Santo, en Brasil, donde comparten la crtica por la contaminacin fabril con las acusaciones de haber favorecido la prdida de bosques nativos a favor de megaplantaciones de pinos y eucaliptos con horizonte de papel.

Los expertos dicen que no slo la liberacin de ingentes cantidades de sustancias nocivas es motivo de contaminacin. Una playa como la que utilizan los turistas que van a Gualeguaych, frente a la cual se erija una chimenea ajena a cualquier paisaje natural, bien puede considerarse que ha sido contaminada.

Tambin vendrn quienes pregunten por qu tanta alharaca si nuestra convivencia con esta amenaza ambiental es anterior al conflicto de Fray Bentos: slo en Brasil la industria de la celulosa contiene a 220 plantas fabriles y en la Argentina hay una docena de industrias, todas ellas a la vera del Paran y algunas de ellas con denuncias y clausuras por contaminacin.

Otros sostendrn que se trata de un nuevo episodio de la saga que confronta a medio ambiente con progreso y que slo se trata de controlar que no se contamine por encima de los valores permitidos (de contaminacin). Pero ser ms difcil explicar, sin recurrir a los clsicos y a cierto setentismo, por qu la Unin Europea resolvi erradicar de su territorio para la prxima dcada tecnologa de produccin de pasta de celulosa que persiste y se inaugura da a da por estos arrabales.

Habr que preguntarse, en el mar de la globalizacin, cunta ecologa le toca a la parte ms desigual del mundo.

Fuente: www.pagina12.com.ar (Argentina)

2) Ms claro, echale agua: papeleras: no pasarn

25/01/06 - En los ltimos meses mucho y variado se ha escuchado sobre las plantas de celulosa, aqu va una nota por dems elocuente, argumental e informativa de Amigos de la Tierra.

No se trata de sacar el izquierdmetro para medir quin es ms progresista, o verificar el ADN histrico para ver si somos pueblos hermanos o medio hermanos, validar la protesta de acuerdo a si son 10 o 200 militantes con o sin el gobernador, o ecualizar la demanda en funcin de una tradicin ecologista que autorice o no a opinar.

No es as. Se trata de nosotros. Se trata del ro Uruguay sobre el cual hay un tratado binacional de preservacin que est siendo violado, la intencin de poderosas corporaciones europeas a las cuales ES POSIBLE ECHAR por la presin popular y por la de la ley (ya llegan ms plantas de celulosa prohibidas en otras partes del mundo).

Esta lucha no debe jugarse en el campo de la defensa o desestabilizacin de ningn gobierno. Se trata de decisin soberana de los pueblos de defender su derecho a la vida. Ms claro...

Aqu lo que estamos defendiendo es un modelo de vida, una forma humanitaria, un modelo distinto al que se viene proponiendo, una forma que nos haga ser protagonistas de nuestra propia historia y no que los pases poderosos nos vengan a imponer como lo vienen haciendo desde hace muchos siglos, la forma en que tenemos que vivir. Nos tenemos que poner en pie los argentinos y el pueblo uruguayo y decir No seores nosotros elegimos nuestra forma de vivir, queremos cuidar nuestros recursos, sabemos que ac debajo de la planta de nuestros pies hay un acufero que es que brindar agua potable, que es el recurso vital que se est terminando y lo queremos cuidar en preservacin de la vida humana.

Nota completa:

Conversacin con Lilia Moyano, desde la cabecera del puente internacional general artigas, en coln, entre ros.

Mi nombre es Lilia Moyano. Yo pertenezco a la Asamblea Ciudadana Ambiental de Coln de Entre Ros, y estamos desde el jueves interceptando los cuatro camiones que iban para la empresa Botnia, que llevan las estructuras para realizar las plantas, iban a pasar por nuestro puente, entonces nosotros los interceptamos y los vecinos de Coln les impedimos el paso. Ac hay cinco camiones (por uno ms que haba bloqueado Greenpeace).

Luego nuestro abogado de la Asamblea Ambiental de Gualeguaych, Coln, del Foro de las Asambleas de la Cuenca, present ante el juzgado de Concepcin del Uruguay, una demanda de que los vecinos pedamos, considerando que las plantas son contaminantes y hay muchos elementos objetivos para afirmarlo, los vecinos solicitamos que los camiones que van con mercadera o estructuras, lo que fuere, a las empresas Botnia y Ence no transiten por territorio argentino. La fiscal no se pudo expedir porque dijo que tena que esperar los resultados de la Comisin Binacional, que se entregaran el 31 de enero. El juez entonces respet la decisin de la fiscal, y el juez decidir despus del 31 de enero cuando la fiscal presente su informe.

Los vecinos decidimos quedarnos en la ruta, en la cabecera del puente para que no pase ningn camin que vaya para la empresa, en tanto y en cuanto el juez no se haya expedido. O sea que nos quedaremos 14 das ms en el puente. El puente no est cortado, esta abierto, no hay corte de ruta, es de libre trnsito, solamente bloqueamos el paso a los camiones que van para las empresas. Hasta ahora ac en la cabecera del puente hay cuatro. Desde hace dos das, a 20km en una estacin de servicio, que est en la ruta del puente, que es la 135 y la ruta 14 nacional, hay dos camiones ms esperando para pasar que van para la empresa Botnia, y en el peaje de Gualeguaych, desde ayer a la tarde hay cuatro camiones ms, tambin que tienen como destino pasar por Coln y estn esperando ah, en una estacin de servicio que est a la salida de Gualeguaych.

Cuando vino el camin, que eran cuatro que venan juntos, nos paramos en el medio de la ruta, por el lugar donde ellos iban a pasar, y empezamos a aplaudir y a gritar y decir que No Pasarn, No Pasarn. Los camiones se tuvieron que detener. La gendarmera baj la barrera ante la situacin. Tenamos en ese momento 150 personas. Los camiones entonces quedaron detenidos y nuestros abogados comenzaron a accionar.

Para nosotros es importante que la carga que llevan a Botnia no llegue a destino, porque Uruguay permite que las empresas se instalen, que se estn construyendo inclusive, que su puerto se est construyendo, en violacin binacional que existe que es el Tratado del ro Uruguay. La Repblica hermana del Uruguay, por decisin unnime decidi que las plantas se instalen y que el puerto se construya. El ro Uruguay es un recurso compartido por ambos pases, entonces por eso existe ese tratado. La consulta debera haber sido realizado a la Argentina y debera haberse consensuado.

Los vecinos decidimos hacer valer el tratado de esta forma. No permitiendo que el material llegue al punto de destino, porque las plantas son ilegales y adems hay datos certeros, de que son muy contaminantes. Tal es as que el mtodo que van a usar, a partir de 2007 en Europa ya no se va a usar. A partir de 2007, la normativa europea dice que el mtodo para el blanqueo de pulpa de celulosa es el mtodo totalmente libre de cloro. Ac dicen los empresarios de Botnia y Ence que estn utilizando la ltima tecnologa, cosa que no es verdad, porque est vigente por este ao, pero ya caduca y a partir del ao que viene, se comienza a usar la otra tecnologa.

De todos modos, ms all de las tecnologas que se empleen, los ciudadanos de Entre Ros nos preguntamos, cul es el modelo que nosotros queremos, cul es modelo econmico que queremos para nuestra regin. No queremos plantas de celulosa, porque plantas de celulosa implican monocultivo, implica represas sobre nuestro ro, implica que se va imponer un modelo industrial, cuando el pueblo de Entre Ros, naturalmente, en la cuenca del Ro Uruguay est eligiendo un modelo econmico sustentable turstico. Todo esto se est firmando a espaldas de la ciudadana del pueblo de Entre Ros. Por lo tanto, nosotros estamos deteniendo los camiones en la ruta, para que las plantas no se instalen.

Estamos hablando del modelo turstico que nosotros elegimos. La ciudad de Gualeguaych es el primer carnaval del pas. Es una ciudad altamente turstica y la ciudad de Coln por supuesto que tambin y todo el mundo lo sabe. Si nosotros permitimos que se instalen las plantas de celulosa, nos estn cambiando el modelo que nosotros elegimos para vivir. Esto es algo que compartimos entre todos los vecinos, entre todos los que vivimos en la cuenca. Estn no a favor de las plantas de celulosa, la gente lo que dice, es que quiere un modelo turstico, porque es el modelo que naturalmente nos est haciendo una economa sustentable, sin depredacin del medio ambiente, dejndole un futuro promisorio a las generaciones que vienen, no permitiendo la contaminacin del ro, por el sistema de represas por el sistema que se use para el blanqueo de las pastas de celulosas.

Queremos un modelo sustentable en la regin, y los procesos que se estn manifestando en la regin ya lo estn demostrando. Los cortes de ruta, los bloqueos de puentes, ac de camiones, estn demostrando los procesos sociales en oposicin a un modelo que se est queriendo imponer, en este caso desde los pases europeos.

La causa que estamos peleando en Entre Ros, que la poblacin, que los ciudadanos argentinos y uruguayos entiendan que es una causa por el futuro de todos. El pueblo uruguayo y el pueblo argentino se ver gravemente afectado por las instalaciones de plantas de celulosa. Para el pueblo argentino, esto debiera ser una causa nacional, aspiramos a que lo sea, porque lo que estamos haciendo es defendiendo nuestros recursos naturales. Ante la gran hambruna que hay en el mundo no puede ser que se contamine un ro, que la tierra se utilice para el monocultivo, una tierra perfectamente cultivable, que brindara alimento y solucionara el problema del hambre en muchas regiones del mundo seguramente.

Aqu lo que estamos defendiendo es un modelo de vida, una forma humanitaria, un modelo distinto al que se viene proponiendo, una forma que nos haga ser protagonistas de nuestra propia historia y no que los pases poderosos nos vengan a imponer como lo vienen haciendo desde hace muchos siglos, la forma en que tenemos que vivir. Nos tenemos que poner en pie los argentinos y el pueblo uruguayo y decir No seores nosotros elegimos nuestra forma de vivir, queremos cuidar nuestros recursos, sabemos que ac debajo de la planta de nuestros pies hay un acufero que es que brindar agua potable, que es el recurso vital que se est terminando y lo queremos cuidar en preservacin de la vida humana.

Fuente: Amigos de la Tierra

3) Conviviendo con la contaminacin de la planta de celulosa en Pontevedra

Esta carta fue enviada al Grupo Guayubira por una ciudadana espaola que convive desde su niez con los efectos producidos por una planta de celulosa de la empresa espaola ENCE, la misma que pretende instalarse en Fray Bentos. Esta empresa es la que ha destruido el ambiente en Pontevedra, lugar desde donde fue enviada esta carta el da 20 de octubre de 2003.

El testimonio es muy valioso en s mismo, porque describe cmo empeoraron las condiciones de vida en esta regin de Espaa, en pos de un desarrollo y una mejora en el empleo que no han sido tales.

Carta desde Pontevedra

Hola amigos y amigas,
Me llamo Maricarmen, vivo en las afueras de la ciudad de Pontevedra, a ocho Km del complejo ENCE, cuando sopla viento del Sur me llega el olor del mar, cuando viene del Norte, huele a huevo podrido. Son los olores que me acompaaron toda la vida. Mi casa est en un rincn de la ra de Pontevedra, un paraso en miniatura, empaado por el humo constante que sale de las tres chimeneas de Celulosas.

Yo s que el paisaje uruguayo tambin tiene sus pequeos parasos, y alguien me ha dicho que van a instalaros Celulosas ah: No lo permitis!, luchad con todas vuestras fuerzas, con todas las armas que tengis a mano!. No hagais pactos con el diablo.

Los polticos os dirn que se crearn muchos puestos de trabajo y que hoy en da la ciencia ha avanzado mucho, que la contaminacin es cosa del pasado. No les creis! es mentira!... Contaminarn vuestras aguas, llenarn el aire con un olor a cloro que irritar los ojos y las gargantas de los nios, y el cncer aumentar de forma alarmante.

Cada puesto de trabajo lo pagaris con cientos de afectados por enfermedades respiratorias. Ah! Y no sois los uruguayos con tener un puesto de responsabilidad en esa empresa, eso jams!, porque ser un alto cargo supone tener acceso a todo tipo de informacin privilegiada sobre lo que se contamina realmente y sobre el dao que se causa; por lo tanto, los que desempeen esos cargos sern gente extranjera. Tambin tendrn que contratar a licenciados en Qumica, pero no habr ningn qumico uruguayo ocupando esos puestos, est prohibido, traern a gente de afuera, personas que no sufran, que no estn implicadas con el entorno.

Los nicos puestos de trabajo que habr para los uruguayos, sern para los obreros que realizan el trabajo duro, los que tengan que cargar con el trabajo pesado y de ms riesgo para su salud, los que estn en contacto con el peligro.

Me gustara escribiros una carta corta, clara, precisa, con datos cientficos que os hicieran comprender, pero soy incapaz de hacerlo porque desde que nac he vivido este ambiente, por lo tanto, la informacin que puedo daros est compuesta de recuerdos, sensaciones, olores y dolores. Todo mezclado. Sobre todo los recuerdos... voy a contaros unos pocos: Tengo 44 aos, cuando nac, Celulosas estaba recin instaurada. Recuerdo que mis padres hablaban de la resistencia de nuestras gentes a que unos arenales plagados de marisco y riqueza natural, fueran profanados por unos desalmados. La represin fue terrible, eran tiempos de dictadura, de polica montada cargando contra mujeres, ancianos y nios.

Recuerdo cuando era chiquita y estaba en la playa con mi padre. l meta su mano entre las piedras, y cuando la sacaba, tena tres o cuatro ncoras o cangrejos enganchados a sus dedos, recogamos mejillones y lapas pegados a las rocas y jugbamos con los innumerables caballitos de mar. Ahora soy madre y no puedo compartir esto con mis hijos, porque ya no hay cangrejos entre las piedras; los mejillones slo crecen en las bateas y antes de comerlos deben pasar por la depuradora*; los caballitos de mar son una rareza y el agua est asquerosa.

Recuerdo cuando tena doce aos, estudiaba en un colegio de monjas y tena compaeras que vivan por los alrededores de celulosas. Cada da, entre risas me contaban ancdotas de su vida cotidiana: No podan dejar la ropa a secar en el jardn, porque cuando iban a recogerla, estaba llena de agujeros. Iban a protestar en las oficinas de celulosas y estos les pagaban el doble de lo que vala la ropa, a cambio de su silencio. Las persianas de sus casas, tambin se llenaban de agujeros, e incluso el aluminio de las ventanas se estropeaba. No hay problema, decan, celulosas paga todo.

Pero poco a poco esas nias se iban marchando, ya no venan al colegio, sus padres abandonaban la casa y se iban a otro lugar, lejos de aqu.

Recuerdo que un da, una maestra nos llev a visitar la fbrica, ramos treinta nias, con nuestros uniformes de colegialas. El gua nos iba llevando por los lugares menos peligrosos y nos recitaba una y otra vez la misma frase, que la contaminacin era inexistente y no haba peligro alguno. Pero tenamos que ir por dnde l nos mandaba, sin desviarnos por los lugares prohibidos. De pronto una de las nias empez a llorar y a gritar. Era la hija de uno de los obreros que trabajaban all; su padre estaba en el Hospital porque haca unos das, tuvo que hacer un trabajo en uno de los lugares peligrosos y se haba olvidado de ponerse el traje de amianto.

Nosotras no sabamos qu significaba eso, pero todas nos pusimos a llorar y la profesora, avergonzada, nos sac de all.

Recuerdo hace unos quince aos, mis hijos eran muy pequeos. Aqul da las noticias de la televisin fueron muy divertidas. Las cmaras se haban desplazado a los arenales prximos a celulosas porque all se haba producido un hecho muy curioso:

Las mariscadoras que estaban trabajando desde la maana temprano, hacan declaraciones, lloraban y rean. Unas contaban que haban visto una especie de OVNI, otras, que se les haba aparecido algo sobrenatural. Todas tenan los pelos de punta y la carne de gallina. Unas vomitaban y otras tenan mareos y desmayos. Hablaban de una especie de nube que las envolvi de pronto y el cuerpo se les estremeci. Los expertos debatan ante las cmaras y decan que, sin duda se trataba de una sugestin colectiva y ya se sabe, esta gente ignorante hace cosas as. Toda Espaa se rea de las pobres mariscadoras que no saban qu les estaba ocurriendo.

Esa misma noche recib una llamada desde Canad, mi marido es marino mercante y se encontraba en las costas de Terra Nova. Estaba aterrorizado cuando habl conmigo. Y yo... no me haba enterado de nada!.El noticiario de aqul pas cont la verdad: Una fbrica de celulosas ubicada en las Ras Bajas gallegas, tuvo un escape de gas, y durante varias horas, toda la Pennsula del Morrazo, al Sur de Galicia, vivi con terror la situacin de peligro. Se tema por la vida de miles de personas en caso de que hubiera una explosin. Los noticiarios de Espaa no saban nada y se limitaron a hacernos rer con las bobadas de Ovnis y apariciones, para que no supiramos la verdad.

Y as, da a da, con cuentagotas, se suceden los pequeos desastres, recuerdos que vamos contando a quin quiere escuchar.

Uno no tiene sensacin de peligro, la vida cotidiana transcurre normalmente y la vida se disfruta; pero cuando miras esas chimeneas recuerdas el dolor. Cuando miras el humo, sientes la sombra de la muerte, que te aguarda sin hacer ruido.

Bueno amigos, esto es todo lo que yo puedo contaros, no s si he sido capaz de transmitiros todo lo que siento, no s si habis comprendido, no s si mi carta os dar fuerzas para luchar y sabidura para resistir. Animo!. Desde aqu mi apoyo incondicional y un gran abrazo para todos.

Vuestra amiga
Mara del Carmen Santos Pieiro

4) Los Charruas no son el enemigo principal

Contraponer desarrollo econmico con cuidado del ecosistema, es una de las falacias que a impuesto Washington en los distintos foros mundiales. En la controversia en torno a las papeleras que se estn instalando en Fray Bentos, lentamente estamos comenzando a desbarrancarnos. De un lado del ro se habla de ecologa, del otro de terminar con el hambre de los nios. Y en ambos casos hay quienes estn atizando el fuego del chovinismo.

Los pueblos de Argentina y Uruguay, deberamos comenzar a pensar que el enemigo principal no est en la ribera de enfrente. No es tarde todava para que recordemos que los imperialismo fueron histricamente muy hbiles en explotar las pequeas diferencias que a veces solemos tener.

No se termina de entender porque el gobierno uruguayo, el del Frente Amplio, estamos hablando, el que venci a la oligarqua de los partidos Nacional y Colorado, tiene una poltica tan chovinista con el tema de las papeleras. No se termina de entender como el dirigente del MPP (ex-Tupamaros) Eleuterio Fernndez Huidobro haya tratado a la izquierda uruguaya como: "la pintoresca izquierda cholula de Uruguay, que no slo se parece cada da ms a los porteos sino que lisa y llanamente se ha pasado a su bando, como en el estridente y vergonzoso caso de las papeleras". No fueron menos lamentables las declaraciones del diputado del MPP, Carlos Gamou, que despus de la accin de Greenpeace en el muelle de Botnia, dijo refirindose a la organizacin ecologista: "Les hara falta escuchar un poco ms el ruido insoportable de nios con hambre y dejarse de joder con el ruido de los pajaritos.

Desde nuestro lado no podemos suponer que un gobernador como el entrerriano Jorge Busti, devenido en "ambientalista", se haya transformado en un dirigente, aunque sea progresista. Slo hay que ver la poltica de su gobierno en materia educativa y en referencia al conflicto docente durante 2005, para darnos cuenta que lo ms alejado de una poltica popular es Busti. Algunas voces del gobierno nacional, le hacen coro. Y en algunos mbitos el tufillo chovinista comienza a hacer pie. Por su parte los grandes medios de prensa de ambas orillas le agregan, cada da, un poco de condimento al "diferendo", con lo cual aumentan la tirada, tienen un tema caliente en el verano y como de costumbre juegan hacen su juego a favor de las clases dominantes.

En un momento en que los pueblos latinoamericanos comienzan a mirarse a si mismos como hermanos. En un momento en se comienza a hablar seriamente de integracin latinoamericana. Cuando varios pases comienzan a pararse frente a los yanquis con polticas independientes. En un momento as no podemos permitirnos ni por asomo que nos vuelvan a dividir como en el siglo XIX.

Artigas no fue el enemigo de los porteos, ese fue el bolazo que nos hicieron tragar los escribas de la historiografa oficial y oligrquica. Artigas fue el enemigo de la oligarqua y luch por la libertad de los de abajo. En la Buenas Aires del segundo decenio del siglo XIX, era la oligarqua la que mandaba. La misma que haca negocios con el imperialismo ingls y que aos ms tarde masacr -junto con las clases dominante brasilera y uruguaya- al pueblo paraguayo.

La defensa del medio ambiente encarada por la Asamblea Ambientalista de Guleguaych es correcta. El ro no le pertenece ni al gobierno uruguayo, ni al argentino, tampoco a Botnia o Ense. El ro Uruguay pertenece a todos los habitantes de estas tierras, luchar por impedir su contaminacin es un deber para cada uno de nosotros.

Pero estamos -en las dos orillas- caminando por el filo del chovinismo. Caer en ese terreno sera hacerle el juego a la derecha, a los capitalistas, a los imperialismos. A los que histricamente dividieron y saquearon Amrica Latina.

Carlos Antn
Agencia Walsh

5) Banco mundial: la decisin de financiar plantas de celulosa an no ha sido tomada

Comunicado de prensa 24 de enero de 2006

El 23 de enero, cuatro representantes del Banco Mundial [1] se reunieron con el Grupo Guayubira para solicitar aportes del grupo acerca del proceso de consulta que dicho organismo llevar a cabo vinculado con el prstamo solicitado por Botnia y Ence a la Corporacin Financiera Internacional.

Patricio Nelson, integrante de la empresa contratada por el Banco para actuar como facilitadora en el proceso de consulta, explic que sta se llevar a cabo en base al informe de evaluacin de impacto acumulativo producido por la empresa Pacific Consultants International y que todas las partes interesadas podrn presentar sus opiniones al respecto.

Los representantes de Guayubira cuestionaron el proceso, dado que el informe de la consultora japonesa contratada por el Banco para hacer la evaluacin de impactos acumulados de las dos plantas de celulosa carece de la objetividad necesaria como para constituirse en base de una discusin seria e informada.

Al respecto, se presentaron varios ejemplos concretos demostrando que el informe est totalmente sesgado a favor de la forestacin y de las fbricas de celulosa. En particular se denunci:

- afirmaciones sin fundamento cientfico con respecto a las "bondades" de la forestacin, en particular la afirmacin de que las plantaciones aumentan la biodiversidad

- la manipulacin de informacin acerca del empleo generado en la forestacin
- el uso selectivo de informacin, omitiendo (de un mismo estudio) las partes crticas a la forestacin y destacando slo las consideradas positivas
- la omisin de informacin relevante, en particular con respecto a la generacin de dioxinas por plantas con proceso de blanqueo en base a dixido de cloro, tales como las que se plantea instalar en Uruguay
- la utilizacin de muy escasas fuentes de informacin acerca de la contaminacin generada por este tipo de plantas y todas ellas vinculadas directamente a la industria de la celulosa
- la adjetivacin utilizada para esconder aspectos esenciales como la generacin de residuos peligrosos ("pequeas cantidades"), cuando en realidad se trata de unas 200 toneladas anuales
- la inexistencia de estudios concretos acerca de los supuestos empleos indirectos que generaran las plantas de celulosa
- la falta de seriedad en afirmaciones acerca de que las fbricas no tendrn impactos negativos sobre el turismo, la apicultura y la pesca, basadas en la creencia no demostrada de que ni contaminarn ni su olor ser significativo

Adems, los representantes de Guayubira cuestionaron declaraciones pblicas realizadas por funcionarios del Banco con relacin a ese informe, que han resultado en el fortalecimiento de posiciones favorables a la instalacin de las plantas, tanto por parte de las empresas como del gobierno y el consiguiente debilitamiento de quienes las cuestionan, tanto en Uruguay como en Argentina.

En base a la poca seriedad del informe y a la situacin poltica generada por el mismo, Guayubira recomend al Banco que se exija a la empresa consultora que mejore sustancialmente su informe para que entonces pueda servir de base para la consulta amplia que el Banco desea realizar.

Al mismo tiempo, se plante la interrogante acerca de si este estudio refleja una posible decisin tomada de antemano por el Banco, a lo que Mark Constantine (alto funcionario del Departamento de Industria y Servicios Globales de la Corporacin Financiera Internacional) respondi enfatizando que "la decisin an no ha sido tomada" y que "a esta altura necesitamos conocer las contradicciones que se identifiquen en este informe".

[1] Mark Constantine, Richard English, Yolande Duhem y Patricio Nelson

* Extractado del Boletn de Recosur No. 768



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