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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2006

La dictadura del look y la esttica de Peter Pan
El (nada) Discreto Encanto del Bistur

Fernando Buen Abad Domnguez
Fundacin Federico Engels Instituto de Investigaciones sobre la Imagen


Dime qu ciruga plstica buscas y te dir quin eres. Hay una, no poco costosa, dictadura del lifting que emblematiza a estas horas cierto podero esttico de clase para el cuidado de la Imagen. La competencia en los pasadizos laborales, el sex appeal o viceversa confundidos en retoques nice. Rostros o cuerpos viejos, arrugados o con marcas del tiempo no son bienvenidos en la esttica de Peter Pan. Negarse a envejecer con la magia del cuchillo. Se trata de una moda. La Asociacin Norteamericana de Cirujanos Plsticos, ANCP, supone que su industria de la ciruga cosmtica ronda los 10 mil millones de dlares por ao. Practican en ese lapso ms de 2 millones de intervenciones quirrgicas con fines estticos. Y el negocio crece.
Una vez ms los avances de las ciencias y la tecnologa se someten al circo mercantil de las veleidades estticas burguesas y en lugar de servir de apoyo a la liberacin de la humanidad, a la salud en un sentido social pleno, sirven por el contrario, para su esclavitud a necedades de tipo bizarro. Lo que para algunas personas puede ser solucin, salida o paliativo, de enfermedades o accidentes que daan el cuerpo o el rostro, parcialmente o en su totalidad1, es para otros una especie de regodeo de banalidades para sustituir el divn psicoanaltico con la mesa de operaciones. Hay mucho dinero en juego.

Salvo casos especiales la tendencia es fundamentalmente uniformadora. Uno mira, en mujeres y hombres, salidos de lnea de produccin de las cirugas, el mismo rictus, las mismas muecas, senos, brazos, nalgas... sin importar el quirfano de procedencia. Caras estiradas con pmulos hinchados, labios engordados, ojos orientalizados, traseros redondeados, bustos erguidos hasta el ridculo y muchas marcas andrginas; a cual ms, el modelo parece ser nico y puede alcanzar niveles horrorosos. Para damas y caballeros lo bello es estirarse aunque deforme. A cambi de mucho dinero, claro.
Hay, no pocas, personas para quienes ser lindo, (con lo que eso implica en pocas, contextos y clases sociales diversas), es un valor comercial supremo: se venden mejor piensan en el mercado de las apariencias. Hay, no pocas, personas que por alguna razn quieren, ms o menos, grande o reducido, agudo o chato en alguna parte de sus cuerpos. Y la ciruga plstica les permite conjurar esa necesidad de belleza para s o para algn otro usuario. Maridos, esposas, amigos Los resultados pueden ser una trampa de la subjetividad autocomplaciente si no se cuenta con cierta capacidad crtica, amigos sinceros y mdicos honestos. Esta esttica de Meter Pan enemiga del paso del tiempo, es una industria fenomenal que mueve anualmente millones de dlares en todo el espectro productivo pertinente: desde las anestesias hasta los cementerios. Ha creado una obsesin por la Imagen fsica para hombres y mujeres, en edades diversas, con el fundamento, incluso sectario, de que cierta belleza en necesaria en la construccin y mantenimiento de las relaciones sociales donde es apreciada la apariencia individual, ms que la inteligencia, la solidaridad o cualquier otro valor colectivo. Reino de una belleza que es instrumento de seduccin, objetivacin de los sexual y emblema de poder determinante de la imagen corporal, la autoestima, el aspecto exterior. Esttica burguesa, pues.

La preocupacin por hermosearse, incluso con el filo de la navaja, sali del closet estereotipado que atribua a las mujeres una semi exclusividad en materia de iniciativas contra el envejecimiento o la fealdad. Hoy los valores de la competencia involucran a todos y muchos aprendieron a depender, en buena medida, de lo bien que se ven a la hora de pedir trabajo y mantenerlo, a la hora de establecer una relacin amorosa y sostenerla, a la hora de revalidar las autoestimas y mantenerlas con miedo a los cambios que natura impone. La industria de los ejercicios, los peinados, masajes, dietas, pomadas, pinturas y otros; no posee el poder del quirfano que en unos minutos promete regresar las manecillas de un reloj tozudo y cruel segn algunos. Es la salvacin mgica para quienes piensa que el paso de los aos implica en ms de una manera una derrota humillante. La industria actual en los quirfanos y sus sucedneos, es cualitativa y cuantitativamente, economa de los mitos burgueses contemporneos de belleza que ellos promueven en alianza con la ideologa de un stablishment, que inocula sus valores ayudado con mass media, pelculas, publicidad y glamour faranduleroy de los cuales dependen, directa e indirectamente, sus ingresos.

Se explota el poder adquisitivo y los complejos, inhibiciones, dudas, frustraciones y deficiencias fsicas de la poblacin y se desarrolla la mercantilizacin de las culpas y las vergenzas. Nada de esto es ajeno a la reestructuracin global de los mercados estticos, a las crisis laborales, al predominio excluyente de los rubios, los lindos y los adinerados. Nada es ajeno a ese tableteo incesante de los estereotipos estticos que dan bueno lo que creen bonito para confundir y ocultar lo importante. La industria de la belleza en los quirfanos es una industria que sabe hacer anlisis de mercado al lado de los anlisis de sangre. Es una industria multimillonaria que crece con un ritmo hermoso ayudada por los medios mercantiles de publicidad masiva a nivel global. Ayudada tambin por la complicidad de las burocracias de la Salud, las no pocas mafias de mdicos comerciantes, los vendedores de medicamentos, los administradores de hospitales con su hotelera costossima, los proveedores de herramientas y materiales para el quirfano la red completa de mercachifles pegada a las ubres de la Imagen personal. Ya hay adictos a la sala de operaciones. Ser su dolo Michel Jackson?

Pero se trata de una belleza efmera y por eso, doblemente costosa. Sus premisas dependen de los criterios mercantiles de ciertos mdicos mientras los pacientes no se dan cuenta que encargan el cordero a las hienas. Habr estadsticas sobre la mala praxis? Algunos pacientes, acaso asesorados por almas caritativas o por haber visto los esperpentos que suelen exhibirse en revistas del corazn o la farndula, logran amainar sus pretensiones e ilusiones de hermosura. Cada da son ms los cirujanos que, a punta de demandas, a fuerza de mirar los horrores (que ya ha costado el negociado) o por una conciencia incipiente, hermana de la vergenza ajena, moderan las intervenciones y ejercen cierta critica entre colegas. Para mejorar la calidad y para no espantar a la clientela. Una u otra o ambas. Salvemos las excepciones de ciertos mdicos cuya tarea, en la ciruga plstica, nada tiene que ver con las vorgines del bistur, salvemos las excepciones por rigor metodolgico, y justicia, que aun escasas son honrosas.

No es imposible, desde luego, que como parte de los derechos a la salud, es decir a la atencin mdica no mercantil, la provisin de medicamentos suficientes y eficientes, la tecnologa al alcance de todos los trabajadores tuvisemos, incluso, derecho a ser ayudados por la ciencia para resolver algn problema fsico al margen y en contra de los imperativos estticos burgueses. Al margen y contra de toda forma de ridiculizacin y exclusin por causas de apariencia. No es indeseable que otra belleza, con otras causas y fines, con base social y solidaria, alentara formas distintas del goce en todas sus dimensiones, incluidas claro, las del goce voluntario y conciente de los cuerpos. Su belleza natural. No es impensable que un buen da de estos los cirujanos y su sapiencia colaboraran a la destruccin de sta maquinaria de horror que es el capitalismo, con su tica y esttica de la explotacin, y ofrecieran sus artes a la transformacin social que garantice la mejor calidad para la vida con salud plena y colectiva, con el sentido del placer espontneo, fresco, enamorado y juguetndesalienado. Hacen falta muchas cosas y muchos mdicos para eso. En Cuba lo saben y lo comparten en Venezuela tambin. Eso si es lindo No?

 

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1 Fue la Primera Guerra Mundial el momento en el cual se impulsa la Ciruga Plstica tal y como la conocemos hoy en da, pues el enorme nmero de soldados vctimas de la guerra con heridas por proyectiles que desfiguraron sus rostros y sus cuerpos forzo la formacin de centros especializados en Reconstruccin de heridos tanto en Europa como en Estados Unidos, donde esta especialidad no estaba reconocida. En estos centros surgen Grandes Cirujanos Plsticos como Morestin, Sir H. Gillies, y V.H. Kazanjian creadores de el instrumental y tcnicas de Reconstruccin que an hoy da usamos y llevan sus nombres. Posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial el campo de la Ciruga Plstica incrementa y deja de estar mas o menos confinada a la reconstruccin maxilofacial. El Dermatomo se inventa por Padget en 1939 en colaboracin con Hood un ingeniero mecnico, aunque la idea de aparatos que tomaran injertos de piel de un espesor constante ya haba sido desarrollada por Finochieto, un Cirujano Argentino quien invento un cuchillo calibrado en 1920. En los periodos de paz entre estas guerras y el posterior a la Segunda Guerra Mundial ha habido un gran desarrollo de la Ciruga Plstica Esttica. La Ciruga plstica es considerada por el Dr. Joseph G. McCarthy ( Principal Autor de Plastic Surgery Libro de Texto de la Especialidad ) como Una disciplina quirrgica resolvedora de problemas , la Ciruga Plstica extiende sus actividades quirrgicas no solo a la piel y sus anexos, tambin a los tejidos adyacentes en reas del cuerpo como la cara y la mano, el cuello y la pared abdominal, las extremidades y el aparato genitourinario, los senos y el cuero cabelludo, adems se extiende en procedimientos que implican la ciruga vascular y microvascular, ciruga de nervios perifricos, transplante de msculos y tendones e incluso artroplastas y osteosntesis traslapndose as con la Ciruga Ortopdica.

http://es.wikipedia.org/wiki/Cirug%C3%ADa_pl%C3%A1stica#Historia




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