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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2006

Entrevista a Carlos Taibo, profesor de Relaciones Internacionales:
Rusia y la actualidad poltica internacional

Lucas Marco/Pau Caparrs
LAvan

Carlos Taibo, profesor de Ciencia Poltica de la Universidad Autnoma de Madrid y ensayista, habla en esta entrevista sobre la actual situacin de Rusia, su proyeccin geopoltica en el escenario internacional y los ltimos acontecimientos protagonizados por este pas en relacin con la victoria de Hams en las elecciones palestinas, entre otras cuestiones de la actualidad de la regin


Cmo han repercutido los ltimos quince aos en la configuracin de la sociedad y del Estado ruso?

Es bien sabido que en el terreno social el hundimiento del sistema sovitico fue acompaado de una crisis muy aguda, a la cual no podemos atribuir en exclusiva ese hundimiento ya que en realidad vena de antes. Si se trata de resumir la situacin en un solo dato dir que el porcentaje de poblacin que vive por debajo del umbral de la pobreza acaso se sita en un 30-35% de los ciudadanos, algo que se convierte en un elemento fundamental de descrdito del sistema que ha cobrado cuerpo.

En el terreno poltico, en el mejor de los casos, Rusia es una democracia de muy baja intensidad, en la cual se respetan algunas reglas del juego en la medidad en que hay partidos, que hay medios de comunicacin diferentes, pero creo que las pulsiones autoritarias son cada vez ms poderosas, algo que se refleja, por ejemplo, de la mano de una situacin muy delicada en materia de derechos humanos que tiene su concrecin clara en ese escenario dramtico que se llama Chechenia.

Cul es la situacin de los medios de comunicacin rusos?

Putn ha procurado cancelar la independencia de aquellos medios de comunicacin que simplemente emitan discursos disonantes con la poltica del Kremlin y tenan eco en la poblacin, subrayo este matiz: si alguien se pregunta si en Rusia se puede publicar hoy un libro crtico de la figura del presidente, dir que s. Lo que es muy difcil es que ese tipo de literatura, o ese tipo de prensa o de radio o de televisin alcance realmente a la poblacin.

Putin ha actuado contra aquellos medios de mbito estatal, que disfrutaban de crdito, que tenan su pblico, algo que a buen seguro se traduca a la postre en un criterio, en trminos de opinin general, que no era muy proclive al Kremlin. En este caso se ha confirmado con absoluta crudeza algo que por ejemplo se ha plasmado, cuando ha habido elecciones, en un discurso monocorde a favor de Putin, o, en el caso de las elecciones generales, de los candidatos presentados por el Kremlin.

El panorama, por tanto, en trminos de medios de comunicacin, es muy delicado, pero vuelvo a subrayar, que esto se produce no tanto porque no se puedan emitir juicios crticos con las polticas oficiales sino que esos juicios slo tienen canales muy marginales para expresarse. Alguien dira que la situacin no es muy diferente entre nosotros, claro...

La Unin Sovitica, como gigante econmico y energtico, mantiene una alianza con China que finalmente acaba en ruptura. Rusia, pasada la cada de la URSS, aunque con conflictos heredados de aquella poca, podra estar encarando una nueva relacin de cara a la configuracin de un nuevo actor geoestratgico importante con la posible alianza de ambos pases, lo cual podra complicar las aspiraciones norteamericanas. Qu lectura nos podras dar al respecto?

Yo soy bastante escptico con respecto a las aproximaciones entre Rusia y China. Lo soy, en primer lugar por una razn: ninguna de las dos es una potencia tecnolgica. Muchos de los pronsticos sugieren que los Estados Unidos slo tienen que preocuparse cuando se verifiquen aproximaciones entre potencias de rango secundario, siempre y cuando alguna de ellas incorpore un desarrollo tecnolgico notable, algo que sucede en el caso de Japn o de la Unin Europea, pero no en el caso de Rusia y de China.

Al margen de eso, la relacin bilateral de estos dos pases, siendo hoy bastante ms clida y plcida que en el pasado, sigue planteando problemas. Hay discrepancias con respecto a las fronteras, en Rusia hay un creciente recelo en lo que se refiere a una posible invasin demogrfica pacfica china de una zona, Siberia, muy despoblada y que probablemente, con el paso del tiempo y determinado derrotero de los acontecimientos, podra traducirse en un cuestionamiento de la soberana rusa sobre el territorio.

Las relaciones comerciales, con haber crecido bastante, siguen claramente marcadas por el protagonismo chino, con lo cual me imagino que Rusia tambin contempla con algn recelo determinados flujos que pudieran hacerse valer en este sentido.

Agrego, con todo, una observacin. Si mi tesis general es que las condiciones objetivas no son muy propicias a una aproximacin franca entre Rusia y China, es verdad que la prepotencia que impregna la poltica de los EEUU, podra generar un escenario adecuado para que esa aproximacin se produjese, no tanto en virtud del designio o de las condiciones naturales de estos agentes, sino de resultas de la necesidad inexorable de dar rplica a la prepotencia y a la agresividad de los EEUU.

Parecera que la nueva etapa liderada por Putn se aproximase a la tradicin de la Rusia imperial. En qu medida piensas que esto refleja la realidad?

Creo que este es un designio que est claramente en los proyectos del Kremlin, pero la realidad apenas permite sacarlo adelante. No nos engaemos, Rusia sigue siendo una potencia internacional de segundo orden. Si no lo es de tercer orden es porque dispone de riquezas ingentes en trminos de materias primas energticas. Pero esto que digo creo que conviene afirmarlo en todos los rdenes de la vida rusa.

En las ltimas semanas no me he cansado de repetir que nuestros medios de comunicacin subrayan que Putin es un dirigente propenso a acciones autoritarias, pero dan por descontado que se est saliendo con la suya. Yo creo que conviene recelar de esta manera de ver las cosas. Putin no ha reenderezado un frgil Estado federal, tampoco ha conseguido que los rusos ms pobres empiecen a contemplar con ojos ms optimistas el futuro, no ha conseguido resolver de modo alguno, aunque tal vez no le interese, el conflicto de Chechenia, tampoco ha colocado a su pas en un papel prominente en el escenario internacional. Todo esto me invita a pensar que, aunque esas pulsiones que invocas existen, las realidades materiales obligan a Rusia a ser mucho ms prudente o a mostrarse contenida, acaso no siendo ste su proyecto, pero probablemente llevada de la condicin objetiva de los hechos.

Tiene derecho Chechenia a ser un pas independiente? Debe esto reconocerse por fin para que de paso Rusia acabe con una presin destacable de su frontera Sur, o tiene tantos intereses demogrficos o de minoras rusas en Chechenia Mosc, como para continuar con la poltica que ha manetnido hacia este lugar?

Yo defiendo el derecho de autodeterminacin en todos los casos, y en un caso como el de Chechenia con an ms peso, cuando hay una gran potencia que ejerce una violencia inusitada. Lo que ocurre es que este no es el criterio mayoritario en el seno ni de la comunidad internacional ni de nuestras opiniones pblicas. Creo que es llamativo que hoy no haya ningn Estado que reconozca una Chechenia independiente, con lo cual lo estamos diciendo todo. El criterio que cobra cuerpo entre nosotros aconseja mantener una relacin fluida con Rusia, un pas que sigue siendo importante, que es un abastecedor fundamental de materias primas y energticas, y eso coloca a la causa de la independencia de Chechenia en un papel menor. Pero hay que poner el dedo en la llaga de tantas personas que se muestran solidarias con otras causas y prefieren olvidar en cambio la de Chechenia, como si ste fuera un pueblo apestado que no mereciese solidaridad. Nos encontramos, en cierto sentido ante las secuelas de esa categora de los llamados conflictos olvidados que no son olvidados slo por los medios de comunicacin y la opinin pblica, tambin por nuestra izquierda que demuestra una permanente atencin ante lo que ocurre en Iraq y Palestina, y hace, por cierto, muy bien, pero prefiere olvidarse de otros conflictos en los cuales la presencia norteamericana no es tan evidente. Yo creo que tenemos que revisar mucho nuestras concepciones al respecto.

En las ltimas semanas, Mosc ha mantenido un cierto acercamiento hacia los nuevos gobernantes palestinos, contradiciendo as de manera palmaria la posicin de los EEUU y de Israel. Cmo has visto estos acontecimientos?

Lo primero que debo decir es que el Oriente Prximo es una regin muy sensible para todos, pero singularmente para Rusia porque al fin y al cabo es su patio trasero. En esa regin, desde siempre, Rusia procura abrirse paso, ejercer influencia, o al menos aparentar que la ejerce. Cuando defiende posiciones ms o menos independientes de las avaladas por las potencias occidentales en relacin con Palestina, en relacin con Irn, yo creo que el elemento motor fundamental es ste.

La cuestin de Hams ha revelado como en Mosc han colocado en una situacin difcil a las cancilleras occidentales que a buen seguro haban manejado el horizonte de abrir conversaciones con Hams. El que ms y el que menos sabe que no se puede situar en el mismo carro a Hams y Al Qaeda. Hams es un movimiento resistente en un pas ocupado frente a las resoluciones de las Naciones Unidas y adems ha ganado unas elecciones, lo cual, probablemente, obligaba a Mosc y obligar a las cancilleras occidentales a analizar los hechos en trminos muy diferentes de aquellos que han cobrado cuerpo en las ltimas semanas.

Esta es la lectura optimista. La pesimista subraya que aquello que se demanda de Hams, refleja del lado, tanto de Mosc, como de las potencias occidentales, una dramtica incomprensin sobre lo que ocurre en Palestina. Yo entiendo que se pida a Hams que abandone la violencia, entiendo menos, porque no creo que sea un requisito fundamental, pero al fin y al cabo forma parte de las reglas del juego, que reconozca el Estado de Israel. Pero hay una tercera peticin que se hace a Hams que es realmente lamentable; se le est pidiendo a Hams que acepte los planes de paz iniciados en el decenio de 1990. Muchos palestinos han votado a Hams, ya no tanto para criticar la corrupcin de la Autoridad Nacional Palestina, sino para rechazar agriamente unos acuerdos que en el mejor de los casos, y subrayo esta clusula, apuntaban a la crecain de un Estado palestino claramente supeditado a la lgica colonial del Estado de Israel. Si las potencias occidentales no toman nota de que hay que revisar drsticamente esa exigencia tanto ms cuanto que el propio Estado de Israel ha dado por enterrados esos acuerdos de paz, me temo que a duras penas va a emerger nada diferente, sea de la mano de Mosc, sea de la mano de Pars o sea de la mano de Washington.


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