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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2006

Fetichismo de la mercanca flmica
Opio Oscar

Fernando Buen Abad Domnguez
Fundacin Federico Engels. Instituto de Investigaciones sobre la Imagen


La entrega de los Oscar es un show vaco y una farsa, orientada solamente a fortalecer el cine de los Estados Unidos Yo soy miembro de la Academia de Cine de los Estados Unidos, pero nunca participo en las elecciones, solamente les recomiendo a los dems miembros que no otorguen ningn premio1 Carlos Saura
Esta pelcula ya la vimos. Premiadores que se premian a s mismos; aplausos, anuncios, ms premios, ms aplausos, ms anuncios una que otra lgrima nostlgica, una que otra mueca progre, sutil, para targets crticos; un poquito de audacia pero sin epater le burgeois, y un final feliz que siempre anuncia premios nuevos para quien se porte bien con las reglas del star system. xito de taquilla no es lo mismo que pelcula buena. Todo eso salpicado con humor previsible y superfluo (ligth) en dosis controladas para que no se desfiguren los lifthing, para que no se vean las arrugas. Pelcula de payasos adinerados para que ciertas audiencias se narcoticen con los fetiches de la mercanca flmica. Ms de lo mismo.
Eso que se premia con estatuillas no es ni con mucho todo lo que se produce cinematogrficamente en USA, es cuando mucho, una parte, la parte del poder financiero, que puede gastar dinero para autopremiarse, autoproclamarse, autoreverenciarse. Debajo, en las periferias, muy al margen del circo farandulero hollywoodense hay un mundo de trabajadores de la imagen flmica2, televisiva, audiovisual no complacidos ni complacientes, que buscan y rebuscan espacios para decir lo que hay que decir, a estas horas, desde los entresijos de la barbarie. Hora de decirle algo a una sociedad saqueada y alienada que paga con su trabajo la festichola criminal de la Casa Blanca en Irak, en Afganistn, en el mundo entero sociedad cada vez ms agobiada por el desempleo, la inflacin, la carencia de atencin mdica, la educacin devastada, el endeudamiento bestial y el desprestigio mundial sociedad narcotizada por las mafias mass media. Nadie invierte millones de dlares en pelculas, ingenuamente.
El Oscar no es, ni en el reino de los sueos flmicos, representante del cine norteamericano. Es representante de un sector monoplico compuesto por estudios, aseguradoras, marcas, mesas de inversiones, oficinas de representacin muchas con nombres diversos pero dueos nicos monstruo de mil cabezas. Entre ese mundo de farndula grotesca y la realidad de los trabajadores del cine, entre ese mundo de payasos eglatras y el pueblo yanqui, hay un abismo y hay una lucha. De clases. Hay una guerra concreta y una guerra de smbolos donde los poderosos usan tctica y estratgicamente, los medios de comunicacin a su servicio como armas de guerra ideolgica, de guerra simblica, capaz de manipular, tergiversar, degenerar lo valores y sentimientos colectivos mas profundos. Son capaces de idear un sistema permanente de golpes bajos y no se escatiman temas, imgenes, ideas cualquier cosa que sirva para eslavizar a una sociedad, saquearle la riqueza del trabajo, la materia prima y convencerla de que no proteste, de que guarde silencio feliz convencerla de que ese robo es lo correcto cualquier cosa!, lo que sea, con actores, escritores, directores dibujos animados, canciones, payasadas, cursileras cualquier cosa! (literalmente) porque es un gran negocio y de pocos. Ser buen actor o actriz no implica ser inocente. El pblico slo est para cumplir con su destino manifiesto: pagar, aplaudir y fanatizarse. Sobre todo pagar.
Por si fuese poco el arsenal fetichista con que se arma una pelcula, promedio, en la industria hollywoodense, actores fetiche, objetos fetiche, exhibiciones fetiche la fiesta anual de premiacin con estatuillas doradas se ha convertido ella misma en fetiche de fetiches. Y se vende bien es decir mucho y caro. Es una especie de rito tribal de sectas millonarias que ponen en cada imagen su imagen milagrera para santiguar las taquillas y levantar el vuelo al reino de los clichs modernos. Pelculas van, pelculas vienen melodramas. Aventuras, fantasas, imagineria show bussines dueo de infraestructura tecnolgica, financiera y creativa (creatividad gatopardo) al servicio de productos industriales flmicos, de gran calidad tcnica, para el embrutecimiento masivo. Repeticin del mismo modelo narrativo que se muerde la cola una y otra vez. Y nosotros lo pagamos.
Ninguna pelcula significa otra cosa que lo que el conjunto cultural de valores dominantes le permite significar y ellos son en, su mayora, valores hegemnicos impuestos a sangre y fuego. Romper con esa hegemona de valores implica entablar una lucha contra la alienacin, una lucha semitica que alcance a desmontar, exhibir y destruir la cultura burguesa en su totalidad y no slo para destruirla sino para levantar sobre sus logros mejores, los valores semnticos nuevos de una sociedad sin clases, sin propiedad privada de los medios reproduccin (incluso la flmica) desalineada y en revolucin permanente, eso no se logra slo criticando pelculas, en lo particular, aunque es preciso incluirlas, claro. Muchas Buenas Pelculas son cloacas financieras infernales. Hay que abrir los libros del patrn.
Con las excepciones, escasas, y honrosas, del caso la premiacin anual del Oscar es un sainete de banalidad y egocentrismo decadente donde reina, adems, la falsa modestia como payasada grotesca que pontifica sus deyecciones en cada discurso de agradecimiento. Todos llevan agua publicitaria a sus ros de ganancias. La verdad es esa y La Industria les importa slo cuando es su industria. El resto puede irse al infierno son las leyes de la libre competencia. Aniquilar al otro, encumbrar los monopolios. Se premia el individualismo. Lo famoso no quita lo cmplice.
Hay un abismo inmenso entre la posicin social (y salarial) de los trabajadores de la industria flmica, electricistas, carpinteros tcnicos en general y los genios, los llamados creativos: directores, guionistas, msicos, escengrafos consentidos por los dueos o productores. Los famosos, pues. Se trata de un abismo de clases donde la divisin del trabajo tiene demarcaciones clarsimas, alienacin para todos lados, menos para los ganadores, en un modo de produccin que, a ratos, parece bacanal de hacendados, a ratos fordismo icnico y a ratos patio de wall street. Hay trabajadores que cobran como temporarios durante aos y ms aos. Todo montado sobre un modelo de explotacin capitalista descarnada, impune y desvergonzada que exhibe mundialmente y sin control el producto de su delito: el robo del trabajo. Y se ha vuelto una cultura farandulera que inocula modelos conductuales, decadencia y moral burguesa que entre todos pagamos y muy caro. Grandes negocios flmicos son obra del saqueo a los trabajadores. Las ganancias no se reparten con justicia. Un gran reparto cinematogrfico no implica reparto de las ganancias.
Pocas industrias hay ms atomizadas que la industria cinematogrfica yanqui. Un puado de imperios monoplicos globalizados, protagoniza anualmente un pleito inter-burgus donde se matan por un botn muy jugoso que implica poder econmico y poltico3 como siempre. Un informe del Departamento de Comercio se refiere a los desembolsos de consumo en cine, video y msica grabada en el mercado domstico estadounidense. El gasto de los consumidores ascendi a cerca de 35 mil millones en 1997 y se espera que se eleve a ms de 41 mil millones en 2000 y 49 mil millones en el 2004,en dlares corrientes4 Los ganadores suelen llevarse unas estatuillas. Y cobran, adems, por dejarnos ver su premiacin. Cada Oscar mide 34 centmetros y pesa cuatro kilos. Una investigacin reciente de la UNESCO muestra que los cinco principales pases productores de pelculas entre 1988 y 1999 fueron: la India, con un promedio de 839 filmes anuales durante ese lapso; China y Honk Kong, con 469; Filipinas,456 pelculas; Estados Unidos, con un promedio de 385; y Japn, que produjo una media de 238 filmes por ao. 40 Pero una cosa es realizar una gran cantidad de pelculas (como la India) y otra es hacerlas circular por el mundo (como Estados Unidos)5. 1, 839, 870,900 visitantes a salas cinematogrficas6. Dice alguien que, Como lo que vende crea escuela7 Podramos comenzar a escribirle otro final a esta pelcula. Podramos?


1 http://www.el-mundo.es/elmundo/2001/03/19/cultura/985019481.html

2 En 1915, la industria cinematogrfica empleaba a unos quince mil trabajadores en Hollywood, desde donde se produca ms de sesenta por ciento de las pelculas estadounidenses. Enrique Sanchez Ruiz : http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df
3 Aqu se incluyen entre muchas otras empresas a algunas de las "tradicionales " majors estadounidenses, que en diferentes momentos han sido adquiridas por corporaciones de otros pases; por ejemplo, Fox Entertainment Group (de la firma "australiana " News Corp., propiedad del magnate naturalizado estadounidense Rupert Murdoch); Universal Pictures (antes subsidiaria de la firma canadiense Seagram -adquirida en 2000 por Vivendi, de Francia); Columbia Pictures y Tri-Star Pictures (de la japonesa Sony Corporation). 26 Estos datos introducen un aspecto importante y paradjico: el que la propia industria cultural audiovisual "estadounidense " est altamente "transnacionalizada " USITC,Recent Trends in US Services Trade,Washington,US International Trade Commission, 2001. Hollywood y su Hegemona: Una aproximacin Histrico-Estructural por Enrique Snchez Ruiz.
Profesor e investigador del Departamento de Estudios Polticos de la Universidad de Guadalajara, Mxico http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df
4 US Industry and Trade Outlook,2000 ,Washington,International Trade Administration,US Dept. of Commerce/McGraw Hill,p.32-1. http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df Hollywood y su Hegemona: Una aproximacin Histrico-Estructural por Enrique Snchez Ruiz.
Profesor e investigador del Departamento de Estudios Polticos de la Universidad de Guadalajara, Mxico
5 Enrique Sanchez Ruiz : http://www.documentalistas.org.ar/nota-informes.shtml?sh_itm=f50daf04e9214986ae69704bd56c39df

6 http://www.worldometers.info/

7 Esto es Hollywood Parte II, Opinin de KarlGauss sobre Tarde del 16 de Enero de 2003
http://www.ciao.es/Tarde__Opinion_637699


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