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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2006

Qu pens Marx sobre Amrica Latina?

Nestor Kohan
Espai Marx

Un libro reciente del mexicano Arturo Chavola comenta las ideas de Marx y los marxistas sobre Latinoamrica. Nstor Kohan hace aqu una lectura crtica de sus tesis; le objeta, sobre todo, no tener en cuenta las revisiones que el Marx maduro hizo a sus anlisis de juentud.


Ante su muerte, Jos Mart escribi: "Ved esta gran sala. Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los dbiles merece honor". As le renda tributo, sin ser marxista, una de las mximas plumas de Amrica latina al fundador del socialismo revolucionario.

No fue la nica vez que el pensamiento insumiso se entrecruz en Amrica con la llama libertaria inaugurada por Marx. Durante los aos 20, el peruano Jos Carlos Maritegui se anim a recuperar el "comunismo incaico" como antecedente de las luchas socialistas. Treinta aos ms tarde, Fidel Castro identific a Mart como "el autor intelectual" de la toma del cuartel Moncada que inicia la revolucin cubana. Ernesto Che Guevara, estudiando con sus combatientes en Bolivia, ley a Lenin entremezclado con las historias de Juana Azurduy. En los 70, sus discpulos ms radicales de la insurgencia argentina eligieron la bandera del Ejrcito de los Andes de San Martn para representar su ideologa guevarista. Inscribindose en esa dilatada herencia, Hugo Chvez desafa hoy a los EE.UU. reivindicando a Marx, Lenin, Trotsky, Mao, el Che y Rosa Luxemburgo abrazado a Simn Bolvar.

Cmo entender ese sincretismo latinoamericano, donde el judo alemn Karl Marx se viste de indgena, negro, mulato, cristiano revolucionario, campesino sin tierra o piquetero? Es el marxismo parte central de la cultura de la rebelin latinoamericana o es una "ideologa fornea", como acostumbraban vociferar los genocidas militares de 1976?

A diferencia de los primeros inmigrantes europeos, que a fines del siglo XIX tradujeron y divulgaron algunas obras de Marx y Engels, los primeros marxistas latinoamericanos utilizaron sus categoras de un modo creador. Tena razn el investigador italiano Antonio Melis cuando caracteriz a Maritegui como "el primer marxista de Amrica". El peruano no slo cit a Marx. Apel a su pensamiento para dilucidar el problema indgena, articulando la lucha anticapitalista, el antiimperialismo y el socialismo.

Enfrentando tanto el populismo nacionalista de Vctor Ral Haya de la Torre como el incipiente stalinismo de Victorio Codovilla, Maritegui inaugur el marxismo latinoamericano. Tradicin que, hasta hoy, se opone a los esquemas eurocntricos y a los simulacros populistas que terminan reclamando, en nombre del "movimiento nacional", el apoyo de los trabajadores a fracciones de empresarios y banqueros.

Entre los fundadores, Maritegui es el ms radical, original y audaz para descifrar incgnitas que Marx no haba conocido. Pero no estuvo solo. En sus polmicas contra Haya de la Torre, Maritegui estuvo acompaado por el joven marxista cubano Julio Antonio Mella. A ese brillante binomio podran quizs agregarse otros dos nombres: el argentino Anbal Norberto Ponce y el chileno Luis Emilio Recabarren.

A este gran elenco le sucedi, durante 30 aos, el eco de los esquemas mediocres implantados por Stalin en la Unin Sovitica, donde Marx no era ms que una caricatura. Recin con la revolucin cubana y la hegemona de Fidel Castro y el Che Guevara, el marxismo de este continente podr sacudirse el polvo burocrtico y dogmtico de las Academias de Ciencias de la URSS. No es casual que en los 60 la revolucin cubana recuperara el marxismo revolucionario de los 20 (antiimperialista y anticapitalista) y los escritos menos transitados de Marx. En especial, los artculos, cartas y manuscritos tardos donde estudia el colonialismo y las sociedades perifricas y dependientes, revisando y superando las limitaciones eurocntricas de juventud.

Sobre este horizonte se inscriben investigaciones posteriores como El marxismo en Amrica latina (1980) de Michael Lwy; Marx y Amrica latina (1980) de Jos Aric; Una lectura latinoamericana de "El Capital" de Marx (1988) de Alberto Parisi; El ltimo Marx y la liberacin latinoamericana (1990) de Enrique Dussel y De Marx al marxismo en Amrica latina (1999) de Adolfo Snchez Vzquez, entre otros.

Ms all de los matices, estas obras coinciden en que, en su madurez, Marx revisa sus puntos de vista frente al problema del colonialismo, el mundo perifrico y los pueblos sometidos a la dominacin capitalista. Y llega a dos conclusiones. Primero, no hay "progreso" para los pueblos sojuzgados mientras sigan bajo la bota imperial. Inglaterra no slo no hizo avanzar a la India colonial como ingenuamente haba esperado el joven Marx: la hizo retroceder. Segundo, la historia no tiene un recorrido evolutivo por etapas. No hay un centro nico (Europa occidental), del cual se irradiaran, escaln por escaln, sin saltarse ninguno, las diversas etapas del desarrollo histrico para todo el orbe.

Estas dos conclusiones del Marx tardo son dinamita. Lo obligaron a repensar toda su concepcin histrica y poltica. Estn presentes, por ejemplo, en su correspondencia con Vera Zasulich y en otros escritos anlogos.

Apologista del imperio?

Para los estudiosos serios constatar ese cambio de paradigma en los escritos de madurez ya constituye un lugar consensuado. Existe suficiente documentacin emprica que lo prueba. Pero, a la hora de discutir a Marx, suele pasarse por alto el estudio riguroso de los documentos que hoy estn al alcance de cualquier investigador. Marx sigue despertando pasiones encendidas. No es malo, siempre y cuando el ardor del corazn no nuble la vista. Tal es el caso de algunos ensayistas que, todava hoy, se dejan llevar por su arrebato polmico.

Por ejemplo, Jos Pablo Feinmann, en su libro Filosofa y Nacin (escrito en plena euforia del populismo nacionalista entre 1970 y 1975, publicado en 1982 y reeditado en 1996) afirma con liviandad que Marx es "un pensador del imperio britnico", un ingenuo apologista de la dominacin colonial sobre los pueblos sometidos. Una lgica discursiva que comparte pese a sus intenciones opuestas el hoy neoliberal Juan Jos Sebreli, quien en El asedio a la modernidad (1992) caracteriza a Marx como un vulgar entusiasta de la expansin imperial. Algo que a Sebreli le serva, en los 90, para barnizar con jerga "filosfica" su apoyo a la derecha argentina y a las privatizaciones de la era menemista.

Mucho ms exquisito pero no menos superficial, Toni Negri en su celebrado Imperio (2000) termina aplaudiendo los escritos de Marx de 1853 sobre la dominacin britnica en la India. Le sirven para legitimar su actual apologa de la globalizacin del capital, su defensa de la constitucin europea, etctera. Ni siquiera menciona la revisin que el propio Marx realizara al final de su vida de aquellos textos.

Sea para rechazarlo, "defenderlo" o manipularlo, en estos casos se toma como axioma que Marx es un pensador eurocntrico, modernista e ilustrado, y se dejan de lado sus incisivos textos tardos, donde esa perspectiva es agudamente criticada.

Despus de todos ellos, ahora un acadmico mexicano se suma al coro de quienes quieren ver en Marx un acrtico partidario de la expansin imperial. Es el profesor Arturo Chavola, director del Instituto de Esttica de la Universidad de Guadalajara, autor de La imagen de Amrica en el marxismo (Prometeo, 2005).

El libro de Chavola resulta un tpico producto acadmico de esta poca, donde el rechazo del marxismo se encubre con una terminologa en apariencia neutral. Aunque su autor no lo aclara, est escrito para rendir examen en la Academia francesa. Esto tie muchas de sus conclusiones, de mal disimulada antipata por el marxismo. Toda la bibliografa se cita en francs, aun cuando el idioma de Marx es el alemn y el del autor, el castellano. Hasta se citan en francs libros que slo han sido editados en la Argentina o Mxico, como los de Pasado y Presente.

Como Feinmann, Sebreli o Negri, Chavola insiste con que Marx es un europeo que aplaude la dominacin de las colonias y no entiende nada de los pueblos oprimidos. Pero mucha agua ha corrido bajo el puente. Al menos este profesor mexicano no desconoce algunos escritos tardos de Marx. Slo que en lugar de registrar el notable cambio de mirada del ltimo Marx, ve en ellos la confirmacin de los textos juveniles. Desconociendo la revisin que Marx emprende a partir de la creacin de la Asociacin Internacional de los Trabajadores (AIT), Chavola vuelve a dibujar un Marx iluminista, determinista, eurocntrico y apologista de la burguesa europea. Y decreta cmodamente la inutilidad del marxismo para Amrica latina.

No conforme con esto, condena en forma tajante el "desarrollo nefasto" (sic) que produjo el marxismo en Amrica. Lo curioso es que el autor reconoce explcitamente "no haber estudiado" las opiniones marxistas que han defendido las culturas latinoamericanas ni los documentos de la Internacional Comunista y sus repercusiones en este continente. La ignorancia otorga derecho?

Es incuestionable que el debate sobre la herencia de Marx no est saldado en Amrica latina. Contribuyeron a que ahora haya resurgido el inters, entre otros, el Movimiento Sin Tierra, la teologa de la liberacin, el zapatismo, las rebeliones contra el neoliberalismo y los foros sociales mundiales. Superadas las secuelas que produjo la derrota de la revolucin sandinista en los 90, la discusin sobre Marx ha regresado al centro de la escena. Cmo ser el marxismo del siglo XXI? Este interrogante y sus desafos siguen abiertos. Es muy probable que la respuesta no venga de los papers acadmicos.

N. Kohan es autor de Marx en su (Tercer) mundo y El Capital: Historia y mtodo.


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