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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2004

Curianco y Nahuelquir

Osvaldo Bayer
Pgina 12


En todo este revuelto que vivimos nos sentimos cada vez ms humillados como ciudadanos. Y no es que esto valga como crtica al actual gobierno sino a todos los gobiernos y desgobiernos que tuvimos desde siempre. El obispo Giaquinta del Chaco ha dicho que los argentinos somos fallutos, ladrones y groseros. Yo le he contestado que somos profundamente perversos. Permitimos el hambre de nuestros nios.

Lo que acaba de ocurrir en el Chubut ya nos aproxima a aquella Edad Media del poderoso y del que agacha el lomo. La Justicia ha declarado que el multimillonario italiano Benetton con 900.000 hectreas tiene razn sobre la gente de la tierra, Atilio Curianco y Rosa Nahuelquir, y les quit a stos las 385 hectreas que les corresponden desde siempre. Porque se las dio Dios, su nacimiento y su pertenencia a esa tierra.

Claro, aqu todo comenz con la llamada Conquista del Desierto, del general Roca, que con el Remington de seis tiros por minuto grit en todas las pampas: esta tierra es ma, ma, ma. De l, no de las comunidades originales. De l y sus amigos. El presidente Uriburu, no se sabe por qu ni con qu derecho, les "regal extensiones de 90.000 hectreas a diez ingleses". No se saben los motivos, no se sabe por qu.

Si los ingleses las aceptaron y los roquistas se quedaron con el vuelto, o no. Porque la coima nunca fue delito. El propio general Julio Argentino Roca, con el monumento ms alto que todos, a la altura de Dios en el altar de la Catedral, lo escribi con su sentido irnico de gobernar a los argentinos: "Cuando se proyectan grandes empresas y circula mucho dinero y el xito o el fracaso de los planes depende de la decisin final de los polticos o funcionarios, es inevitable que haya soborno o que se lo presuma -lo que es igual-. Trat de que no lo hubiera pero no me habra escandalizado porque la corrupcin es propia de la naturaleza humana y en el campo de la cosa pblica hay que ocultarla para que el pueblo no pierda la fe en sus gobernantes". Julio Argentino Roca. Una norma de vida. Cuando les quit la tierra y la vida a los indios del sur se qued con una ddiva de quince mil hectreas. Ddiva o coima. El la llama un regalo. S, pero de los polticos subalternos.

Est todo dicho. Lo vemos en el juicio de Benetton contra dos humildes pero enteros hijos de la tierra mapuche. No olvidemos el nombre del juez, Jorge Eyo, que le acaba de dar la razn en todo a Benetton, el multimillonario, y los dej sin sus surcos plantados con semilla a los reales dueos de esa tierra patagnica. De esos habitantes que jams pusieron alambre a las extensiones que llegan al horizonte. Precisamente porque quieren ver el horizonte. Benetton el ricachn europeo, en cambio, a la belleza patagnica le pone alambre de pa y le cierra las tranqueras. A la estancia de Benetton, la gente lugarea con su sabidura de siglos le dice "La Jaula". Del cielo sin confines de antes de Roca a La Jaula. Civilizacin globalizada. Ya el general Roca en su genocidio amaba el alambrado. Y lo dir: "Tierras libres de indios que podan cercarse a voluntad con ese maravilloso hilo metlico, el alambrado".

El alambrado, el signo patrio ms querido por nuestro general Roca. Ponele alambrado a la belleza as sers rico y votado. Para los pobres el talerazo de la injusticia, para los ricos, el alambrado de la propiedad. Antelo seor juez Jorge Eyo. Se lo dijo en la cara ese inolvidable abogado territoriano Gustavo Macayo, de Esquel, defensor de la tierra mapuche que le record a la Justicia el olvido y la desatencin del Estado sobre la tierra para los pueblos originarios. El derecho de stos de no ser expulsados por el dinero del soborno y la coima, de la explotacin europea a las civilizaciones que tienen la vida como meta y no la acumulacin de riquezas. El juez Jorge Eyo fall para el desbordado multimillonario de Treviso. En su estancia, antes de Roca, escuela de pjaros y de cielos pintados por Miguel Angel, ahora permanentemente se huele a desinfectante, que es lo que dejan siempre a su paso los destructores de las imgenes del paraso tan cercano.

Pero bien, el de la Justicia fue el triunfo del egosmo ms ramero y plebeyo. Todos creamos que el seor Benetton, antes de iniciar el juicio iba a comprar 387 hectreas en cualquier lugar de Chubut y se las iba a regalar a Curianco-Nahuelquir para que ah siguieran sus trabajos agrcolas. Por lo menos ese gesto. Pero no. Afuera, que todo esto es mo, mo, mo. Ni siquiera ese gesto. Que es posible que la pareja mapuche no hubiera aceptado, basada en un sano orgullo de siglos.

No. Todo para l. Sabemos que la gente limpia de Treviso, en el norte italiano, la ciudad del centro de actividades de Benetton, ya est preparando la "operacin Salivazo" como muestra de desprecio a su coetneo. Por lo menos eso, que vale mucho. Decirle a uno lo que es expresado en una abundante expectoracin humana del desprecio eterno.

No habr mariposas ni cndores pensativos ni bandadas de pjaros en busca de miradas. Todo terminar cuando se exporte el agua patagnica y ya se derrumben las montaas por falta de nieve y cuando los ltimos guanacos ya estn bajo vidrio en Miami. Gracias a Roca, Menem permiti la venta de las 900.000 hectreas a Benetton. A principio del siglo pasado, ya se haba vendido todo el sur patagnico a ingleses y otros extranjeros. Y si no que lo diga la llamada concesin Grnbein. Viva la pepa. Los estancieros ingleses con sus cazadores de indios liquidaron a los tehuelches. Mejor dicho, para emplear el lxico de Roca, a los "salvajes", a los "brbaros". Por lo menos el general libertador San Martn los llamaba con respeto: "nuestros paisanos los indios". Pero nosotros a Roca le hemos dado el principal lugar de Buenos Aires y la estatua ms grande desde donde vigila la Casa Rosada, mientras a San Martn lo mandamos al Retiro.

Esto que ha ocurrido es algo fundamental para demostrar si los argentinos, adems de lo que dice el obispo Giaquinta que somos fallutos, ladrones y groseros, somos los perfectos perversos y los prostituidos de Benetton. Ante la resolucin increble del juez Jorge Eyo -mejor dicho, de la Justicia argentina- ahora tienen que tomar la palabra las legislaturas de Chubut, Ro Negro, y Neuqun; los gobernadores de esas provincias -todos con poderes legales sobre el caso- y el presidente Kirchner, patagnico ante todo, que tiene el conocimiento de la horrible tragedia que originaron en su Santa Cruz los estancieros ingleses, ayudados por el gobierno "democrtico" del radicalismo y el ejrcito nacional. Siempre dentro del pensamiento de su mximo hroe, el genocida Julio Argentino Roca. Pero tambin tienen que expedirse los diputados y los senadores nacionales. Hay un camino legal sagrado: el hacer respetar la limpia dignidad de los pobladores de estas tierras. Nuestros paisanos los indios, seores polticos, son hijos de nuestra tierra y no hay que tratarlos como limosneros. Antes que los dlares de Benetton, los sentimientos y los derechos de Atilio Curianco y Rosa Nahuelquir. La tica.



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