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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2006

Elecciones en Italia 9 de abril
Salvemos la democracia

Umberto Eco
libertaegiustizia.it

Traducido para Rebelin por Gorka Larrabeiti


Estamos frente a una cita dramtica. Desde 2001 hasta hoy Italia ha cado horriblemente bajo en cuanto al respeto de las leyes y la Constitucin, en cuanto a la situacin econmica y en cuanto a prestigio internacional. Si tuvisemos que pasar por otros cinco aos de gobierno del Polo [coalicin liderada por Berlusconi, ndt], representados frente al mundo por los Calderolis y las ltimas quintas (recin enroladas en Forza Italia) de los ms impenitentes entre los supervivientes de Sal, la decadencia de nuestro pas sera imparable y tal vez no podramos volver a reponernos.

Por tanto, la del 9 de abril es distinta de cualquier otra cita electoral del pasado: en aquellas se trataba de decidir quin iba a gobernar sin sospechar que un cambio de gobierno podra poner en grave peligro las instituciones democrticas. Ahora, en cambio, se trata de salvar estas instituciones.

En este trance, los partidos de la oposicin intentan, como es obvio, capturar el voto de los indecisos que en anteriores elecciones haban votado Polo y que se han sentido traicionados. Los partidos cumplen con su deber, pero considero que, dirigindonos a los socios y simpatizantes de Libert e Giustizia hace falta otro razonamiento.

Uno de los riesgos mayores de estas elecciones no son slo los indecisos que han votado a la derecha la vez pasada (los cuales se movern segn dinmicas difcilmente controlables, por fe o por pereza seguirn votando como antes, o renunciarn a votar). Por otra parte, su nmero, como muestran los sondeos, es oscilante. Yo sostengo que el pueblo de Libert e Giustizia no debe, por el contrario, comprometerse a convencer a los indecisos de la derecha, sino a los desilusionados de la izquierda.

Los conocemos, son muchos y no es aqu donde se pueden discutir las razones de su descontento. Pero es a ellos a quienes hace falta recordarles que, si se dejan arrastrar por su descontento, colaborarn para dejar Italia en manos de quien la ha conducido a la ruina. No hay descontento, por justificable que sea, que pueda equipararse con el temor de una involucin fatal de nuestra democracia, con la indignacin que siente todo demcrata sincero frente al estrago que se ha hecho con las leyes, la divisin de poderes, el sentido mismo del Estado. Es esto lo que todos nosotros debemos repetir a los amigos indecisos y desilusionados. De ellos y de su compromiso depender que Italia se libre de seguir siendo durante otros cinco aos territorio de rapia de defensores de sus intereses privados

Aunque, si estos amigos piensan nutrir sentido crtico y ecuanimidad (porque es signo de sentido crtico y ecuanimidad dira de honradez intelectual- saber criticar el propio bando, y ni siquiera el web de Libert e Giustizia se ha librado de este deber), en este momento deben sacrificar sus sentimientos y unirse a todos nosotros en un compromiso comn.

Es en esta accin de convencimiento en lo que consiste el deber y la funcin de todos los que han participado durante estos aos en el debate que Libert e Giustizia ha alimentado y ha hecho que se alimente. Ahora la nave podra naufragar. Cada uno debe ocupar su puesto.

Nota: Libert e Giustizia naci de la propuesta de un grupo de personas que, descontentas con la deriva del pas, prest su compromiso civil a fin de ofrecer un espacio de debate y un eslabn entre sociedad civil y partidos polticos. Sus nombres son: Gae Aulenti, Giovanni Bachelet, Enzo Biagi, Umberto Eco, Alessandro Galante Garrona,, Claudio Magris, Guido Rossi, Giovanni Sartori, Umberto Veronesi.

Texto original tomado de: http://www.libertaegiustizia.it/primopiano/pp_leggi_articolo.php?id=441&id_titoli_primo_piano=1.

Esta traduccin es copyleft.



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