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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2006

Prlogo al libro "Rusia: del socialismo real al capitalismo real"

Alan Woods
El Militante

Publicamos aqu el prlogo de Alan Woods al libro de Ariel Dacal y Francisco Brown Infante que se acaba de publicar en Cuba por la editorial Ciencias Sociales. El libro es un interesante anlisis de las razones y las consecuencias de la cada de la URSS. "Rusia: del socialismo real al capitalismo real" se va a presentar el prximo lunes 6 de marzo en La Habana.


El libro de Ariel Dacal Daz y Francisco Brown Infante es de un inters considerable, no slo para el lector cubano, sino para el pblico en general. Cubre un espectro muy amplio, desde la usurpacin del poder por parte de la burocracia stalinista despus de la muerte de Lenin, pasando por la evolucin de la economa sovitica, la crisis del sistema burocrtico, la llamada perestroika, y la destruccin de la Unin Sovitica. stas son cuestiones claves de la poca en que vivimos, y es imposible entender lo que est pasando en el mundo actual sin comprenderlas.

Para los enemigos del socialismo, el derrumbe de la Unin Sovitica representa la prueba definitiva del colapso del marxismo y de la imposibilidad del socialismo. Hablan del fin del socialismo, del comunismo, y hasta del fin de la historia. No obstante, el regocijo de la burguesa despus del colapso del Muro de Berln fue prematuro. Los acontecimientos de los ltimos diez aos son una prueba suficientemente contundente de que la historia no ha terminado. Por todas partes estamos presenciando una honda crisis del sistema capitalista, caracterizada por guerras, revoluciones y contrarrevoluciones. ste es el perodo ms inestable desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los autores llegan a la conclusin de que el marxismo no es culpable. Las ideas del marxismo nunca han sido ms relevantes que hoy en da. El documento ms moderno de que se dispone es El Manifiesto Comunista, de Marx y Engels, escrito hace ms de 150 aos. Los autores demuestran con una abundancia de citas y pruebas que lo que fracas en la Unin Sovitica no fue el socialismo ni el comunismo sino una caricatura burocrtica y totalitaria del socialismo.

Para nosotros los marxistas, la Revolucin de Octubre de 1917 es el acontecimiento ms importante en toda la historia. Aqu, por primera vez, si excluimos aquel episodio glorioso pero breve de la Comuna de Pars, las masas lograron derrocar el viejo rgimen de esclavitud e iniciar por lo menos iniciar la transformacin socialista de la sociedad. He aqu un logro importantsimo!

La Revolucin Rusa demuestra que la revolucin socialista es posible incluso en un pas tremendamente atrasado, como era la Rusia zarista. No hay que olvidar que en ese pas antes del 1917 slo haba alrededor de cuatro millones de obreros industriales, de una poblacin de 150 millones, mayormente analfabetos. En otras palabras, la Rusia zarista era un pas bastante ms atrasado que Bolivia o Per de hoy.

La transformacin de la Unin Sovitica desde un pas super atrasado hasta ser la segunda potencia del mundo despus de los Estados Unidos es uno de los fenmenos ms extraordinarios de la historia del mundo. A pesar de todas las mentiras, distorsiones y calumnias de la burguesa, que intenta por todos los medios menospreciar y negar los logros impresionantes del pas sovitico, esta transformacin sin precedentes en la historia del mundo, demuestra la superioridad de una economa nacionalizada y planificada sobre la anarqua capitalista. En un par de dcadas la Unin Sovitica construy una base industrial muy fuerte, lo que permiti un florecimiento de la enseaza, la ciencia y la cultura. Los logros de ese pas en el terreno de la salud y la medicina fueron igualmente innegables. La Segunda Guerra Mundial demostr la enorme superioridad de la Unin Sovitica en el terreno militar. La guerra en Europa se redujo a un combate titnico entre la Unin Sovitica y la Alemania de Hitler, apoyada por los recursos de toda Europa. Los norteamericanos e ingleses, hasta el ltimo momento, fueron meros espectadores.

Despus de la guerra, la Unin Sovitica, que sufri la muerte de 27 millones de sus ciudadanos (la mitad del total de vctimas a escala mundial), y la destruccin de gran parte de las fuerzas productivas construidas con tantos esfuerzos por la clase obrera sovitica, logr reconstruir la economa en unos pocos aos. En la dcada de los aos cincuentas y los sesentas, la Agencia Central de Inteligencia norteamericana reconoci la superioridad de la Unin Sovitica en muchos terrenos incluida la exploracin espacial.

En palabras de Len Trotski el hombre que, junto a Vladimir Ilich Lenin, fue uno de los dos principales arquitectos de la Revolucin de Octubre, el socialismo haba demostrado su superioridad, no en el lenguaje de la dialctica sino en el lenguaje del acero, el cemento y la electricidad. Esto es algo tremendamente importante y tenemos que explicarlo a la nueva generacin, combatiendo las calumnias y mentiras de la burguesa que quiere enterrar la Revolucin de Octubre, como la burguesa inglesa enterr la memoria de Oliver Cromwell debajo de una montaa de perros muertos.

No obstante, la cuestin de la Unin Sovitica es algo contradictorio. Hoy la gente tiene el derecho de preguntar: si haba socialismo en la Unin Sovitica, por qu colaps? A esta pregunta, los stalinistas y los autodenominados amigos de la Unin Sovitica no tienen ninguna respuesta. Y realmente la pregunta no tiene respuesta si aceptamos que el rgimen que haba en ese pas era socialismo de verdad. En realidad, el problema fue resuelto hace mucho tiempo por Lenin, que explic muchas veces que lo que haba en Rusia no era socialismo sino un rgimen de transicin, un rgimen entre el capitalismo y el socialismo.

Lenin dijo que Rusia era un estado obrero (la dictadura del proletariado) y, en contesta a Bujarin, aadi honestamente un estado obrero con deformaciones burocrticas. Este no es el lugar para ahondar en esta cuestin. Baste decir que Lenin y el Partido Bolchevique comprendieron muy bien la imposibilidad de construir el socialismo en un solo pas, y mucho menos en un pas atrasado como la Rusia de aquel entonces. Lenin y Trotski jams concibieron la Revolucin de Octubre como un acto aislado, un camino ruso al socialismo, sino como el primer acto en la revolucin mundial. Lenin repiti esta idea una y otra veces en centenares de artculos y discursos.

La derrota de la revolucin en Alemania y en otros pases conden a la Revolucin Rusa al aislamiento. El ascenso de la burocracia stalinista fue la consecuencia del aislamiento de la Revolucin en condiciones de atraso espantoso. La derrota del ala leninista (trotskista) del Partido Bolchevique y el triunfo de la fraccin burocrtica, encabezada por Stalin, fue un reflejo del cambio en la correlacin de fuerzas de clase en Rusia como resultado de este aislamiento (agotamiento y desorientacin de la clase obrera, aumento de confianza de los burcratas que se sentan dueos de la situacin). Poco a poco, la burocracia subi por encima de la clase obrera, y reclam una serie de privilegios que rompieron con las tradiciones igualitarias y democrticas de Octubre. La ltima etapa fue la liquidacin del partido de Lenin en una guerra civil unilateral: las notorias purgas de Stalin.

Como muy bien explican los autores: El socialismo sovitico posterior a Lenin, matriz del socialismo real, no fue nunca una alternativa vlida, articulada y viable frente al sistema predecesor. La sustitucin cultural no lleg, entendiendo que el socialismo es, sobre todo, un proyecto que se sustenta sobre una nueva cultura, pues la nueva sociedad se ve como aquella que crea las condiciones para poder pensar de un modo diferente al que ha predominado histricamente. Por tanto, la resultante no fue una sociedad socialista (tampoco capitalista, es cierto), sino una nueva forma estatista, burocratizada de dominacin y explotacin, opuesta a la naturaleza emancipatoria, justa y libertaria del socialismo.

Hacia los aos treintas ya no quedaba nada de las tradiciones democrticas del bolchevismo. La burocracia haba liquidado a la democracia obrera. Pero no estaban satisfechos; no se sentan seguros. Eran conscientes de la contradiccin flagrante entre las ideales socialistas de la Revolucin y sus privilegios legales e ilegales. Marx explic hace mucho tiempo que el nico ingreso que correspondera a los funcionarios en un estado obrero sera el sueldo normal de la administracin. La burocracia de la Unin Sovitica, y especialmente su estrato ms alto, tena privilegios y prebendas escandalosos: altos salarios, pisos lujosos y limosinas con chferes, tiendas especiales, etc. Vivan totalmente separados de la clase obrera; y la diferencia entre las condiciones de vida de los funcionarios y la clase obrera, lejos de disminuir, tenda a aumentar continuamente.

Trotski explicaba que la burocracia no estara satisfecha con sus privilegios, sino que sus miembros terminaran convirtindose en capitalistas privados. A pesar de sus privilegios y su poder no podan transferirlos a sus hijos. Para garantizar el derecho a la herencia era necesario convertir la propiedad estatal en propiedad particular. Al final, la Revolucin Rusa no fue derrotada por enemigos externos sino por enemigos internos, el ala procapitalista de la propia burocracia.

Para muchos resulta chocante el hecho de que la gran mayora de los dirigentes del antiguo Partido Comunista de la Unin Sovitica se convirtieran de la noche a la maana en capitalista y businessmen. No es para menos! Comparado con esto, la traicin de los dirigentes de la Segunda Internacional en 1914 fue un mero juego de nios. Pero los que siguen insistiendo en que el rgimen que haba en la Unin Sovitica era socialismo real tendrn que contestar la siguiente pregunta: Si en la Unin Sovitica haba socialismo de verdad, si el Partido Comunista era un partido comunista de verdad, cmo es posible que de la noche a la maana, la aplastante mayora de los dirigentes de ese partido se pasase al capitalismo, con la misma facilidad que un hombre se traslada de uno vagn de fumadores a uno de no fumadores en un tren? La autntica razn nos la proporcionan los autores del libro, cuando explican que el derrumbe de la Unin Sovitica no fue un mero accidente, como un rayo que cae de un cielo azul. Se trataba de un largo proceso de degeneracin burocrtica que apartaba a la revolucin de sus autnticas tradiciones proletarias, democrticas e internacionalistas. Quien no entienda esto nunca ser capaz de contestar a la pregunta ms fundamental: Por qu fracaso el socialismo real?

En ltima instancia, la burocracia min y destruy la economa nacionalizada y planificada. Len Trotski explic en una ocasin que una economa nacionalizada y planificada necesita la democracia como el cuerpo humano necesita el oxgeno. Ni qu decir que Trotski no se refera a la caricatura de la democracia que existe en Occidente, en la que una pequea minora de parsitos ricos son los dueos de la tierra, los bancos y los monopolios. Se refera a la autntica democracia sovitica instalada en Rusia tras la victoria de 1917.

En La revolucin traicionada, Trotski advierte: "La cada de la dictadura burocrtica actual, si no fuera reemplazada por un nuevo poder socialista, significara, tambin, el regreso al sistema capitalista con una cada catastrfica de la economa y de la cultura."

Estas palabras han sido corroboradas por los acontecimientos de la ltima dcada. El perodo de la transicin al capitalismo en Rusia (la llamada reforma de mercado) se caracteriza por el colapso ms terrorfico de las fuerzas productivas en toda la historia. En slo seis aos la economa rusa experiment una cada de ms del 60 por ciento. Esta cifra no tiene precedentes en la historia de la economa poltica. Si queremos trazar un paralelo histrico, tenemos que buscarlo no en las crisis econmicas sino en una derrota catastrfica en una guerra.

Comentan los autores: Los aspectos distintivos de la primera etapa de trnsito (1991-1999) fueron el caos, el desorden, la incoherencia en las transformaciones, la depredacin de los bienes del Estado, el robo, la concentracin en pocas manos de los medios de produccin, la inestabilidad poltica (constantes cambios de gobiernos), las crisis permanentes entre el presidente y el Parlamento, el empeoramiento ascendente de las condiciones de vida de las grandes masas, y una lucha desmedida contra cualquier seal de la otrora sociedad.

Pero la implantacin del capitalismo en la Unin Sovitica no significa el fin de la historia. Marx explic hace mucho tiempo que la viabilidad de un sistema socioeconmico determinado depende en ltima instancia de su capacidad de desarrollar las fuerzas productivas. La restauracin del capitalismo en Rusia, lejos de progreso, representa una regresin histrica terrible en todos los sentidos de la palabra. Este hecho significa que el capitalismo ruso se parece a la cabaa con patas de gallina del folklore ruso.

La aparente estabilidad del presidente Vladimir Putin es una ilusin, producto de una coyuntura econmica favorable (alto precio del petrleo) y la inercia temporal de la clase obrera. En la medida en que no hay un partido autnticamente marxista-leninista, capaz de ofrecer una alternativa revolucionaria, los obreros rusos agachan la cabeza y esperan mejores tiempos. Se trata, pues, de un equilibrio inestable que se puede romper en cualquier momento.

Al seguir ciegamente la lgica del mercado libre el gobierno pretende eliminar progresivamente todos los logros sociales del pasado. Esto, inevitablemente, provocar explosiones en un momento determinado. En las ltimas semanas hemos visto impresionantes manifestaciones de pensionistas en Rusia que protestan contra una ley injusta que pretende recortar sus pensiones, ya bastante miserables. Esto es una advertencia de lo que se est gestando debajo de la superficie.

La contraofensiva de las masas es inevitable. Se dara antes, y de una forma bastante ms organizada y eficaz, si el Partido Comunista luchara bajo la bandera de Octubre, y tomara como bases en las ideas de Lenin. Pero con o sin una direccin adecuada, las masas lucharn, y tarde o temprano redescubrirn las autnticas tradiciones e ideas del bolchevismo, las ideas revolucionarias de Lenin y Trotski.

Lo que ha pasado en Rusia tiene lecciones evidentes para el pueblo cubano. Tras la desaparicin de la Unin Sovitica, el mundo se encuentra bajo la dominacin de una superpotencia que no tiene paralelo en la historia del mundo, pero esta superpotencia es un coloso con pies de barro. A pesar de su inmenso podero militar y sus enormes reservas de riqueza, el imperialismo norteamericano se encuentra atrapado en Iraq. La criminal ocupacin de este pas est costando por lo menos mil millones de dlares cada semana, adems de un nmero creciente de vctimas en ambos lados.

El imperialismo norteamericano est empeado en destruir la Revolucin Cubana porque su existencia constituye una grave amenaza para sus intereses en Amrica Latina. Es la misma razn por la que quiere destruir la Revolucin Venezolana. Pero los estrategas de Washington saben muy bien que no pueden intervenir militarmente por lo menos de una manera directa en estos momentos. Se ven obligados a utilizar otros mtodos.

La amenaza de la contrarrevolucin en Cuba es real. Pero el mayor peligro no viene de las presiones externas, sino de las contradicciones internas. El ejemplo de Rusia demuestra que el mayor peligro reside en sectores del propio aparato del estado que quieren la restauracin del capitalismo, especialmente entre aquellos sectores que tienen contacto directo con el capital extranjero.

Estos sectores, de una manera ms o menos oculta, tienen ambiciones de convertirse en dueos de las fuerzas productivas; he aqu el peligro ms grande. Pero los elementos pro burgueses chocan con un obstculo muy grande en la persona de Fidel Castro, que se opone rotundamente al capitalismo y supone un baluarte contra las tendencias contrarrevolucionarias y que se apoya constantemente en las masas.

Para defender a la Revolucin Cubana es absolutamente necesario unir las fuerzas revolucionarias en un frente comn anticapitalista. En este frente las tendencias comunistas pueden debatir libremente sus diferentes ideas y programas mientras luchan hombro a hombro para defender los logros de la revolucin contra los elementos burgueses.

Es necesario combatir la burocracia y la corrupcin, el terreno donde las tendencias pro burguesas pueden echar races y crecer. Hay que fortalecer la vanguardia proletaria y fiarse de los instintos revolucionarios de las masas. No se puede luchar contra la burocracia con mtodos burocrticos.

En el mundo entero la Revolucin Cubana ha sido una tremenda fuente de inspiracin para la clase obrera y la juventud. La defensa de la Revolucin Cubana es el deber elemental de cualquier obrero o joven consciente. Tenemos que movilizar a la opinin pblica mundial contra los intentos escandalosos del imperialismo de intimidar, aislar y estrangular a la Revolucin.

El problema central de la Revolucin Cubana consiste en su aislamiento. En ltima instancia, el destino de la Revolucin Cubana depende de la extensin de la revolucin al resto del mundo, empezando con Amrica Latina. Los grandes avances de la Revolucin Venezolana representan un faro de esperanza. En la medida que esta revolucin se consolide y se convierta en una revolucin socialista encontrar un eco en todo el continente. La perspectiva de Che Guevara de una revolucin internacional estara al alcance de la mano.

A pesar de todo, el colapso de la Unin Sovitica no ha significado la desaparicin del socialismo, que hoy es ms necesario que nunca. El capitalismo ese sistema corrupto, injusto y caduco slo ofrece a la humanidad un futuro de guerras, miseria, hambre y degradacin. La Revolucin Cubana al igual que la Revolucin de Octubre abri ante la humanidad una nueva perspectiva: un mundo de armona, fraternidad y libertad bajo el socialismo. Esta sigue siendo nuestra perspectiva y bandera, la nica causa por la que merece la pena luchar y morir en la primera dcada del siglo xxi.

El filsofo norteamericano George Santayana escribi una vez: Quien no aprende de la historia estar condenado a repetirla. Este libro es un intento de transmitir algunas de las ms importantes lecciones de la historia contempornea a la nueva generacin. Merece la pena ser ledo por el mayor nmero posible de personas. Al fin y al cabo, no queremos repetir la historia sino hacerla de nuevo.





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