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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2006

El 10 de marzo de 1972: la lucha obrera y antifranquista en Galicia

Alfredo Iglesias Diguez
Rebelin

El presente trabajo es una traduccin y ampliacin de un artculo titulado O 10 de marzo publicado en Galicia Hoxe el 8 de marzo de 2005.


El da 10 de marzo de 1972, despus de encontrar cerradas las puertas de la factora de Bazn, los ms de 4.000 obreros que acudan a su trabajo se dirigieron en pacfica manifestacin hacia el centro de la ciudad de Ferrol con el nimo de buscar la solidariedad del resto de la ciudadana ferrolana y para explicar lo que estaba pasando en la factora donde los trabajadores llevaban ya varios meses movilizndose para lograr mejoras salariales, una reduccin de la jornada laboral a 42 horas semanales y un mes de vacaciones, el 100% del salario en caso de enfermedad o accidente, la jubilacin a los 60 aos con el 100% del salario real, la readmisin de los despedidos por motivos polticos y un local de reunin; en el transcurso de esa marcha, al llegar al puente de las Pas, fueron detenidos por una compaa de la polica armada, por lo que se produjo un enfrentamiento que termin con la muerte de Amador Rey y Daniel Niebla, as como con ms de cuarenta heridos de bala y con numerosos detenidos, entre los que se encontraban Pillado, Riob, Amor Deus y otros dirigentes obreros. En los das siguientes, la solidariedad con los trabajadores de Bazn se difundi por toda la comarca ferrolana y por toda Galicia: los paros se extendieron a otras factoras y la poblacin respondi dando muestras de apoyo a las familias de los represaliados; finalmente, el da 21 de marzo, las puertas de la factora se volvan a abrir, a pesar de que en esta ocasin los obreros trabajaban bajo la vigilancia de la polica y con la ausencia de 160 compaeros, algunos de ellos enlaces sindicales, que fueran despedidos. La lucha terminara, pero la fortaleza del movimiento obrero quedara patente.

Tambin en Vigo se vivi un conflicto sociolaboral de grandes dimensiones. En esa ciudad las reivindicaciones obreras, que comenzaran al amparo de la renovacin de los convenios colectivos en el ao 1971, culminaron, despus de un proceso de creciente conflictividad laboral que se agudizara despus de los sucesos de Ferrol, con la huelga general sostenida durante quince das en septiembre de 1972. Las demandas eran las mismas que en Ferrol: reduccin de la jornada laboral, readmisin de los despedidos...; sin embargo, como antes en Ferrol, la intransigencia de los empresarios y la represin ejercida sobre los lderes sindicales se sald con el despido de cerca de 400 trabajadores pertenecientes a las principales empresas de Vigo: Citron, Vulcano, Barreras, Censa, lvarez..., entre los que se encontraban Waldino Varela, Xanio y otros muchos obreros, as como Camilo Nogueira y Francisco Lores, ingenieros de Citron que pertenecan al colectivo Galicia Socialista.

En lneas generales, lo acontecido en Vigo y Ferrol, que situaba a estas dos ciudades en la vanguardia de las luchas laborales en la Espaa de los aos finales del franquismo, sintonizaba con lo que estaba pasando a nivel internacional: el fortalecimiento de las fuerzas progresistas y el aumento de la conflictividad social. Ah estn las movilizaciones de los aos sesenta y setenta de los metalrgicos italianos, los obreros franceses, los metalrgicos y mineros alemanes, los mineros britnicos y, en general, la agudizacin de los conflictos sociolaborales en la mayora de los pases occidentales, que en los EEUU tomaron la forma de lucha por los derechos civiles de la poblacin afroamericana.

En este sentido, si tenemos en cuenta que los aos sesenta y setenta estuvieron marcados por un avance decisivo de la movilizacin obrera y del socialismo (pensemos en el triunfo de Salvador Allende en Chile en 1970, de la revolucin de los claveles en Portugal en 1974 y del avance de la descolonizacin africana, muchas veces bajo signo socialista), qu pas para que tanta fuerza se desvaneciese en el aire?

Precisamente ante estas movilizaciones los grandes poseedores, que teman perder su poder, aprovecharon la crisis energtica iniciada en 1973 y agravada con la crisis general de abastecimientos entre 1978 y 1979 para imponer, como solucin a la crisis, el modelo econmico neoliberal. Un modelo que consigui triunfar despus de que llegasen al poder Tatcher en 1979 y Reagan en 1980; este modelo, basado en la fragmentacin del trabajo y en la ausencia del Estado de la economa, principio ideolgico que inspir la ola de privatizaciones de empresas pblicas, la introduccin de criterios de mercado en los servicios ofrecidos por el Estado (cuando no su privatizacin directa o indirecta, como en la enseanza y en la sanidad) o el dficit cero, tena (tiene) como objetivo principal, ms all de la incorporacin al mbito de la libre empresa de la sanidad y la educacin y la obtencin de mayores beneficios empresariales desreglamentando el mercado laboral, la desmovilizacin de la clase trabajadora. Ese era y sigue siendo el objetivo final: desmovilizar a la clase trabajadora.

En este sentido, no deja de ser significativo que la reconversin industrial de 1982-1984, que al introducir la precariedad y la inestabilidad en el mbito laboral (recordemos los despidos masivos, los parados de larga duracin, la inseguridad en la permanencia en el empleo, la desigualdad objetiva entre los trabajadores fijos de la empresa y los eventuales o subcontratados...) tanto hizo por la desmovilizacin del movimiento obrero, afectase principalmente a las dos ciudades gallegas en las que la clase trabajadora alcanzara una mayor capacidad organizativa y de lucha en los aos setenta y primeros ochenta: Ferrol y Vigo, a pesar de que tambin haba industrias en A Corua (Repsol, Santa Brbara) o en Santiago de Compostela (Finsa).

En aquellos anos la movilizacin fue sustituida por la movida y las reivindicaciones sociales por el xito individual, dando comienzo a un proceso liberalizador que puede culminar con la destruccin de muchos de los derechos sociales. Frente a esto, es necesario permanecer vigilantes en la defensa de nuestros derechos, que, no lo debemos olvidar, fueron conquistados a lo largo de aos de lucha y con el sacrificio de muchos compaeros y camaradas muertos en la lucha.





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