Portada :: Argentina :: 30 aos por la verdad y la justicia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2006

Himmler y nosotros

Osvaldo Bayer
Pgina 12


Treinta aos de lo incomprensible. La dictadura militar de la desaparicin de personas. Ya ha empezado la discusin que nunca terminar: cmo fue posible tanta crueldad? Cmo fue posible que mentes humanas en un pas cristiano, catlico por aadidura, puedan haber concebido tanta perversidad. S, tal vez la palabra definitoria sera perversidad, ms, sevicia. O no, ms que eso. No alcanzan las palabras? El prisionero rebajado a insecto, y desde ese momento la inquisicin, el va crucis de la desaparicin. Para siempre. Hasta desfigurarlo en sus nios a quien se los arrojaba a manos extraas, tal vez manos de verdugos. Lo hizo un rgimen de uniformados y de sus no uniformados siempre solcitos.

La bsqueda del porqu tanta perversin la viv en Alemania cuando en 1952 llegu all para estudiar. Era la poca cuando la nueva generacin, los jvenes, comenzaban a preguntarse por qu sus padres haban cometido, o apoyado por lo menos, los horribles crmenes nazis. Los pocos viejos que haban regresado de la guerra, callaban. Las mujeres se dedicaban a la reconstruccin. La discusin sigue hoy todava. Lo que nunca haban pensado los culpables del genocidio es que gran parte de sus propios hijos y sus nietos se iban a avergonzar de ellos. E iban a llevar toda su vida como maldicin el ser hijos o nietos o siquiera familiares de los que ejercieron el poder omnmodo de las cmaras de gas.

Un libro que acaba de salir en Alemania trata de aclarar el porqu del drama, el porqu hijos obedientes, cristianos, bien educados, se transformaron en feroces asesinos que eliminaron pueblos como si hubieran usado un insecticida para acabar con las cucarachas. Se trata del libro Los hermanos Himmler y su autora es Katrin Himmler, sobrina nieta del ms grande asesino de seres humanos de toda la historia de la humanidad: Heinrich Himmler, ministro del Interior de Hitler y jefe de las SS.

Todo el inters de Katrin Himmler en estudiar su familia comenz cuando en el colegio primario, en una clase, un compaero le pregunt en voz alta: Eres t parienta de Heinrich Himmler? Y ella contest correctamente: "S, soy su sobrina nieta". Se produjo un silencio helado. Todos la miraron con espanto. La maestra no movi un msculo. Era como tener ah el fantasma vivo de la muerte.

Desde ese momento Katrin comenz la bsqueda de la verdad: documentos, testimonios, las explicaciones familiares. Lleg a la comprobacin que llevaba la sangre del peor criminal de toda la historia. Los decretos, las rdenes, las cmaras de gases, los campos de concentracin, la "limpieza" de Polonia, Rusia, Rumania. Yugoslavia... para qu ms. El racismo ms indignante: el desprecio por el ser humano. Ancianos, mujeres, nios, hombres marchando en fila a las cmaras de gases. Katrin Himmler se sinti culpable de llevar esa sangre y cuando lleg a la madurez se encontr con un joven judo y tuvo un hijo con l. Era la respuesta a su familia que haba sido capaz de engendrar a Heinrich Himmler. Y ahora, una mujer de esa propia familia les demostraba que ella repudiaba a ese ser maligno. Un hijo, que llevaba la sangre del peor criminal y de sus propias vctimas. Fantasas de la historia. Fantasas del ser humano. Claro, Katrin Himmler, la joven madre, no se pregunt qu har ese nio cuando sea grande: tengo la sangre del gran asesino y del pueblo que fue su vctima. Es una tragedia? Es una enseanza.

Tema para psicoanalistas, para historiadores, para socilogos, para antroplogos. Para telogos. Para todos. Dios, en su infinita bondad, sera la interpretacin, tal vez, del papa Ratzinger. Claro, donde cabe la pregunta: bondad en crear a Himmler, a los Himmler. A los Videla, Massera, a los Astiz..? O en permitir al hombre que cavile acerca de la magnitud a que puede llevar el Mal. Himmler, en el pas de Kant, el de la Etica.La familia Himmler: monrquica, fiel al Kaiser, catlica, que ense a sus tres hijos varones obediencia al padre, a la madre, al Kaiser. Orgullosos de su patria, patriotas, como se deca. De nios, jugar con soldaditos de plomo y marchar en el colegio con paso militar. Himmler, el segundo de los tres hijos varones no tendr la suficiente edad para ser llamado a la Primera Guerra Mundial. S, su hermano mayor. Y en vez de aprender de esa masacre que cost la vida de millones de jvenes, algo ms irracional que cualquier otra cosa en la historia del hombre, entre pases cristianos, no, se prepararon desde la derrota hacia la revancha. Veinte aos despus.

Alemania haba sido traicionada por los judos y los comunistas, fue la teora de la derecha, que en la derrota busc explicaciones ante tanta insensatez suicida y con Hitler iba a caer en el absurdo desatino de ms violencia. La violencia dignifica. La lucha contra la otra Alemania, la que buscaba el socialismo a travs de la revolucin, o a travs de la libertad, como en la Repblica de los Consejos Obreros, Campesinos y de Soldados que intent la igualdad y la paz en Munich en la posguerra y fue despiadadamente eliminada por los uniformados vencidos en la guerra y que, ahora s, asesinaban a los que no queran combatir con las armas sino con las ideas. En esos "cuerpos libres" uniformados intervino ya el joven Heinrich Himmler. Sern los mismos que asesinarn a la mensajera de la paz y el derecho de todos: Rosa Luxenburg. Todo un smbolo: le destrozaron su cabeza llena de sueos e ideas, de un culatazo de muser.

El libro de Katrin Himmler trae prrafos del diario que llev siempre Heinrich Himmler. En el mismo puede leerse cmo l se exhortaba a s mismo a mantener con toda severidad los diez mandamientos catlicos. Interesante para estudiosos del ser humano es la frase de Himmler en su diario donde rechaza categricamente toda relacin sexual antes del matrimonio, pero al mismo tiempo se interesaba de toda obra que tratara el tema sexual. Lo que ms le gustaba era practicar el tiro al blanco y usar uniformes. Lo escribe l mismo.

Ya en las filas de Hitler, Himmler sigui concurriendo a misa con su familia, pero poco a poco su fe se iba trasladando al estudio del espiritismo y del ocultismo. Ser el momento en que escriba en su diario: "Hitler es realmente un gran hombre y, ante todo, legtimo y puro. Sus discursos son muestras magnficas de germanismo y del ser ario".

Luego, la autora demostrar prueba a prueba toda la culpabilidad de su poderoso pariente desde el momento en que el nazismo llegue al poder. Heinrich Himmler se casar y tendr una hija. Al mismo tiempo tendr como amante a su secretaria con la cual tendr dos hijos. Un varn, minusvlido, y una nia que despus de la guerra ser mdica. Al perder la guerra, Himmler se suicidar en el momento de ser tomado prisionero por los ingleses. Su hermano menor morir en la batalla de Berln y el hermano mayor pasar tres aos de prisin al fin de la contienda.

Todos los crmenes de Heinrich Himmler quedan demostrados en el libro de su sobrina nieta. Se puede decir que ella estudi para tratar de descubrir por qu su pariente cometi esos bestiales crmenes masivos. Ella se recibi de cientfica social y luego estudi historia, e hizo cursos sobre racismo e interculturalidad. Vive con su hijo en Berln.

Pero claro, el tema no termina all. Ella agreg un ensayo sobre la culpa colectiva del pueblo. Y all viene la discusin.

Una discusin que debemos iniciar -o continuar- los argentinos. Cmo fue posible la aplicacin del sistema de la desaparicin de personas por nuestros militares? Tuvimos criminales del tamao de Heinrich Himmler? S, un Camps, por ejemplo, si bien menor en la cantidad de vctimas pero la misma ferocidad. Basta analizar la Noche de los Lpices. Torturar, vejar hasta el paroxismo a adolescentes, y finalmente quitarles la vida. Camps. Cmo fue posible esa bestia, quin lo form, en dnde se educ, qu le ensearon en su vida militar? Quines fueron sus maestros? Cmo lleg a general, por qu lo ascendieron, quin lo promovi, quin le dio poder? Pero no nos quedemos ah. Por qu jams se juzg y ni siquiera se acus a los miembros del gobierno legal que permiti las Tres A? S, se juzg a Lpez Rega pero nada se hizo contra los miembros de ese gobierno que se taparon los odos y los ojos ante los infames crmenes en la calle. Matar as. Polticos que facilitaron el camino a la mxima infamia.

Con su silencio, o con su beneplcito.

En la Argentina se ha iniciado el juicio a militares culpables de ordenar el cobarde latrocinio. En Alemania fueron condenados a muerte los grandes culpables, pero tambin mdicos autores de crmenes en los campos de concentracin y civiles, que desde el escritorio dieron la orden de abrir el gas. En la Argentina, en cambio, los civiles cmplices no fueron ni citados por la Justicia. Un Martnez de Hoz sigue gozando de todos sus privilegios y ttulos. Como si nada hubiera pasado. Camilin no slo fue ministro de la dictadura sino despus, sin ningn empacho, de la democracia. Los grandes impulsores de la dictadura desde la televisin, las radios y los diarios siguen apareciendo en pantalla diciendo sus verdades con la misma empata del '76. La sociedad se calla la boca. No hubo autocrtica de los partidos polticos.

Toda esta puesta en escena argentina me hace recordar las palabras de Hanna Arendt en el juicio a Eichmann: "Lo inquietante en la persona de Eichmann fue justamente que l era como muchos y que esos muchos no eran perversos ni sdicos sino terriblemente normales. Normales que dan miedo". Treinta aos. Ojal los nietos de nuestros verdugos nos ayuden a interpretar por qu fue posible la muerte argentina.



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