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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2006

Argentina: debate sobre el pago al Fondo Monetario Internacional
Cancelacin de la deuda con el FMI

Eduardo Cortizo, Roberto Pez y Sergio Kowalewski
Red Voltaire

En el siguiente texto, se expone un punto de vista particular acerca de la decisin del gobierno argentino de cancelar la deuda con el FMI. La agrupacin poltica Huerta Grande convoca, de este modo, a sumar otras voces y pensamientos acerca de esta trascendental medida gubernamental, a favor y en contra, pero siempre con profundidad en las argumentaciones.


La consigna poltica de No al pago de la Deuda Externa, desde su origen, ms de dos dcadas atrs, incluye dos aspectos ticos fundamentales:

1- La rebelin contra la injusticia, reflejada en el robo de la riqueza y de los recursos naturales por parte de los poderosos de turno, ante un pueblo diezmado por la dictadura genocida, mediante una deuda ilegal e ilegtimamente impuesta, concebida en forma fraudulenta y cmplice, entre mercenarios de la miseria, genocidas y corruptos, que comprometieron el presente y el futuro de varias generaciones de nuestro pueblo, porque lejos de amortizarse, la deuda creci, generando as un problema financiero, que por su magnitud devino en poltico y cuya resolucin se torna hoy impostergable.

2- La solidaridad, manifiesta en el compromiso social de priorizar el uso de los recursos existentes, para cubrir las cuantiosas y apremiantes necesidades del pueblo, antes que cancelar deudas mal habidas con testaferros de las grandes potencias y sus empresas multinacionales.

tica, accin poltica y coyuntura

La accin poltica incluye en su esencia aspectos de la tica que a menudo el poltico debe jerarquizar, priorizar y hasta a veces elegir en forma excluyente, en funcin de las condiciones que impone la coyuntura. Los perodos ms oscuros de la historia de la humanidad, estn plagados de hechos aberrantes donde se impuso la opcin entre aspectos de la tica que son equivalentes e imprescindibles.

Un hecho reciente de nuestra historia, como ser la accin poltica de denunciar pblicamente la desaparicin de personas, puede tomarse como ejemplo. En ella se destacaron claramente los aspectos ticos de Libertad, Justicia y Solidaridad, a la vez que, desencadenando ms represin, desapariciones y torturas, se afect otro aspecto tico, la Defensa de la Vida. En este caso, la accin poltica desarrollada por las incipientes Madres de Plaza de Mayo, prioriz arriesgar la integridad de las mismas, en pos de un objetivo considerado entonces ms elevado que la Defensa de la Vida, cual fue la Defensa de la Libertad y de la Justicia. Se perdieron vidas irremplazables, como todas y ejemplares; las Madres no se equivocaron en su eleccin.

Esta dialctica entre tica y accin poltica, se presenta an en las acciones guiadas por las mejores intenciones y es la coyuntura, como se dijo, la que genera distintas opciones. La misma accin poltica continu y contina en contextos muy distintos. Luego fue Aparicin con vida y despus Juicio y castigo a los culpables, ya dentro de otra correlacin de fuerzas, donde los genocidas no pudieron atentar tan fcilmente contra la vida y comenzaron a ser condenados por el pueblo y hoy por el Poder Judicial. La decisin poltica ms difcil de tomar, fue la primera.

El pago de la deuda

El gobierno nacional al asumir, ms de dos aos atrs, anunci que no pagara la deuda externa con el hambre del pueblo y privilegi el pago de capital e intereses a los organismos internacionales, mientras aplic al resto de los acreedores una quita del orden del 75 por ciento.

Por otro lado, decidi aumentar la recaudacin fiscal de dos formas: con retenciones a las exportaciones o aumentndolas si ya existan y erradicando la evasin fiscal, dejando, tal vez, para ms adelante el cambio de la matriz impositiva, cuando sin evasin posible, pueda ejercerse el control y la imposicin efectiva de las nuevas reglas.

A su vez, encontr a las arcas del Banco Central casi vacas, menos de 20.000 millones de dlares y a las empresas ligadas a la economa nacional en recesin, con capacidad productiva ociosa, desocupacin, marginalidad y miseria. En ese contexto, ms all de disquisiciones ticas, no era posible pagar, de hecho cesaron los pagos en 2002.

El FMI debera, ms que no recibir pago alguno por la deuda, resarcirnos econmicamente por su complicidad en nuestra debacle. Pero es el representante indirecto de los pases y empresas multinacionales que compran casi toda nuestra exportacin. Los bonistas privados no son nuestros clientes internacionales, lo justo, lo tico, es que el pueblo no pague la deuda, ni a los privados que especularon con una pinge ganancia, ni a los organismos cmplices de los corruptos vernculos. En todo caso, deberan cobrrsela a los funcionarios que nos la impusieron.

La cruda realidad nos muestra que fuimos duros con los dbiles (acreedores privados) y sumisos con los poderosos. En una decisin poltica difcil ticamente, se opt por honrar a los ladrones (FMI) para evitar reducir los ingresos (exportaciones), que por la situacin de descrdito internacional del pas, constituyen la nica fuente de inversiones que permitan aumentar el PBI y no aumentar la miseria. De todos los malos, se le pag al que poda castigarnos, porque no estamos en condiciones de resistir ms castigo.

Caban dos posibilidades para no pagar la deuda al FMI sin empeorar la situacin: conseguir mercados alternativos e independientes de las transnacionales, como puede llegar a ser el MERCOSUR en un par de dcadas o formar un club de deudores para sumar fuerzas y obligar a una definicin mundial en relacin al tema, tal vez en un par de centurias. La nica opcin vigente es cmo pagar.

Hay tres formas de pagar: refinanciando, saldando vencimientos de intereses y capital y cancelando totalmente la deuda. El refinanciamiento, medida empleada hasta 2001, implica aceptar propuestas y seguimientos del prestamista (FMI). Hasta ahora, se pagaba puntualmente ya que no se aceptaba acordar nuestra poltica econmica con el FMI, quien no refinancia de otra forma, exigiendo en nuestro caso: aumentar las tasas de inters bancario, las tarifas de servicios, pagar a los que quedaron fuera del canje de bonos de la deuda externa, holdouts, etc. Descartada esa opcin, se opt por cancelar toda la deuda anticipadamente.

La cancelacin de la deuda

Aceptando la prioridad del bienestar del pueblo, el principal problema a resolver se centra en disponer de los bienes necesarios para cubrir sus necesidades y distribuirlos pertinentemente. Vivimos en una sociedad capitalista, donde rige la oferta y la demanda y los bienes son producidos por empresas privadas que compran mano de obra con dinero, que los trabajadores despus utilizan para adquirir una parte menor de lo que produjeron. Aqu no hay empresas del estado y las decisiones empresariales slo dependen de los intereses de sus dueos. Producirn ms bienes cuando les convenga; cuando puedan, vendern ms caro, comprarn ms barato y si se les permite, no devolvern los prstamos. De esas empresas hoy deben salir los bienes que necesita el pueblo.

Habiendo capacidad ociosa, es decir, medios para producir ms de lo que se produce, pero incapacidad de cubrir las necesidades de la produccin o falta de clientes para la venta, ya sea por competencia o poder adquisitivo, la inversin de capital en las empresas, la restriccin a las importaciones mediante el tipo de cambio y el aumento de ingresos en la poblacin, rpidamente elevan la produccin de bienes. Por eso, luego de una recesin prolongada, pueden observarse altos niveles de crecimiento del PBI, cercanos al 10 por ciento, como ocurre actualmente.

Pero alcanzada la plena ocupacin productiva, ahora resulta necesario ampliar empresas o directamente crearlas y esa actividad tiene su propio ritmo, nadie que produce diez pueda pasar a producir mil al da siguiente y los empresarios, seguros de tener que devolver el dinero que reciban en prstamo, nunca tomarn una cantidad mayor que la necesaria para el crecimiento posible de sus empresas. En cuanto a la situacin financiera, los bancos radicados en el pas disponen de reservas suficientes para financiar ese crecimiento productivo, sin necesidad de recurrir al prestador de bancos, el Banco Central, cuya principal funcin actual es respaldar la base monetaria circulante y fijar el tipo de cambio.

El gobierno nacional decidi cancelar por adelantado la deuda con el FMI, utilizando las reservas de libre disponibilidad del Banco Central, aquellas que no quedan afectadas al respaldo de la base monetaria circulante. Con supervit fiscal y balanza comercial a favor, es esperable que las reservas aumenten, cuanto menos el prximo ao y por lo tanto ese dinero no sea utilizado.

Con dos motivos se justifica el pago, por una cuestin de ahorro (el dinero del BC afectado al pago se encuentra depositado en el Banco de Basilea, Suiza, a una tasa de 2,5 por ciento anual y la tasa que cobra el FMI es de 6,5 por ciento anual) y por una cuestin poltica, no slo de independencia, sino tambin de mejorar sus posibilidades de generar el consenso internacional que fuerce un cambio en la esencia del FMI, devolvindolo a la concepcin de su fundador, Keynes, por eso cancela la deuda y no renuncia a su asociacin.

Conclusin

Este documento analiza solamente aspectos econmicos de la gestin del gobierno nacional, ms especficamente el pago de la deuda externa. Nuestra ideologa, nos lleva a diferir en la concepcin econmica con el gobierno, los interpretamos como keynesianos y nosotros somos marxistas.

El gobierno apunta al desarrollo de una burguesa nacional, con un estado fuerte, que regule la economa con fondos anticclicos, permitiendo la libre disposicin entre oferta y demanda, evitando los monopolios. Nosotros no queremos burguesa de tipo alguno, queremos planificacin y un estado dueo de las riquezas y de empresas que prosperen en funcin exclusiva del bienestar del pueblo.

Los ltimos resultados electorales muestran claramente que la postura gubernamental cuenta con el mayor consenso en la poblacin, todava no es el tiempo de la izquierda en nuestro pas, pero creemos que llegar y militamos para ello. No criticaremos desde el llano, sin compromisos ni responsabilidades, criticamos desde la simulacin del poder y en l hoy cancelaramos la deuda, sabemos que repartir $30.000 millones en la poblacin slo generara aumentos de precios y el festn de la burguesa y que no hay condiciones especficas (insumos, maquinarias, personal calificado, etc.) para poner en marcha un plan de construccin de 500.000 viviendas, ni desde las empresas privadas ni desde el estado.

Creemos que la poltica econmica del gobierno nos acerca al socialismo sin dirigirse hacia l. Si la opcin para llegar al socialismo pasa por un capitalismo de estado, es preferible partir de un estado fuerte, keynesiano, que hacerlo desde uno inexistente, liberal. Podemos recorrer largo trecho junto a esta gestin de gobierno, nos encontrar apoyndolo en toda accin que fortalezca al estado y a las organizaciones sociales, a las empresas recuperadas y a las cooperativas, a la recuperacin para el estado de los recursos naturales y estratgicos y al fortalecimiento de la salud y la educacin pblicas. No alentamos el crecimiento de las empresas privadas, las consideramos un mal necesario que impone la coyuntura y que la militancia puede tornar prescindente, cuando genere el consenso en la poblacin de que a travs del estado puede administrar de la mejor forma sus propios bienes.

* Los autores son integrantes de la agrupacin Huerta Grande.



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