Portada :: Mundo :: Muerte de Milosevic en La Haya
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2006

El caso Milosevic

Javier Ortiz
Apuntes del Natural


El presidente del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Patrick Robinson, ha lamentado que la sbita muerte del Slobodan Milosevic haya impedido que se dicte un veredicto sobre los cargos de genocidio y crmenes contra la humanidad que se haban formulado contra l. El juez tiene razn en trminos tcnicos, pero sabe muy bien que la realidad es otra. No puede ocultrsele que casi todos los comentarios publicados tras la desaparicin del mundo de los vivos del que fuera presidente de Yugoslavia han dado por probada la totalidad de los delitos de los que estaba acusado, e incluso ms que ni siquiera llegaron a formularse contra l.

En esas condiciones, no cabe duda de que el muy extrao fallecimiento de Milosevic le ha venido de perlas al Tribunal de La Haya, que ha obtenido una condena de facto sin tener que probar ni argumentar nada.

Vale la pena preguntarse por las razones de la evolucin que ha seguido el juicio contra Milosevic, que empez hace cuatro aos y medio como un gran espectculo, rodeado de cmaras y micrfonos, y que en cosa de pocas semanas fue desapareciendo de los noticiarios, hasta perderse en el olvido. El inters por aquel circo se apag a toda velocidad en cuanto se vio que el ex presidente yugoslavo era capaz de responder a las acusaciones del tribunal aportando datos que venan a probar que sus enemigos, incluidos los de la OTAN, no haban tenido un comportamiento mucho ms presentable que el que se le reprochaba a l. Recurdese o spalo quien lo ignorara que hoy en da ya no hay duda de que algunas de las matanzas que se le atribuyeron durante aquella guerra fueron meros montajes propagandsticos, fabricados para inclinar a la opinin pblica occidental del lado de la intervencin, y que hubo hechos de guerra muy luctuosos que le fueron reprochados y que, en realidad, haban sido actos de provocacin de la parte opuesta.

El peligro que present el discurrir del juicio de La Haya no fue que Milosevic pudiera demostrar su inocencia angelical, ni mucho menos, sino que quedara patente que las fuerzas que lo derrocaron, con la OTAN al frente, tambin cometieron actos abominables, contrarios a las leyes de la guerra y merecedores de enrgico castigo. Si de veras se hubiera tratado de que un tribunal imparcial sometiera a juicio a los criminales de guerra de ese conflicto, en el banquillo de los acusados debera haberse sentado tambin no poca gente del otro bando.

Lo mismo pasara si a alguien se le ocurriera constituir un tribunal internacional para juzgar los crmenes de guerra cometidos en Irak. Pero no existe tal peligro. Mientras haya vencedores y vencidos, ese gnero de tribunales siempre los montarn los vencedores para pavonearse a costa de los vencidos.



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