Portada :: Ecologa social :: Agua, el oro del siglo XXI
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2006

La defensa del agua

Andrs Barreda
La Jornada


El culpable de la crisis del agua es el capital. El patrn tcnico con que aborda la relacin general de todos nosotros con la naturaleza, es la causa principal de esta crisis. Es el saqueo, depredacin y distorsin de los flujos de agua en todo el mbito rural mediante agroindustrias, desvo de cuencas, presas y minas. El agua es hoy tambin un arma que el capital esgrime como instrumento para la expropiacin terminal de la tierra de los campesinos que hoy sobreviven en el mundo.

En las ciudades el capital lo disloca todo. Lo fragmenta, lo separa. Abrir la llave del agua nos corta la conciencia de su ciclo, de su flujo. Ni siquiera conectamos bien a dnde van las alcantarillas. El agua en las urbes es bebida por las industrias, los servicios masivos y los grupos de control privilegiados, mientras se le niega a grandes grupos hacinados en zonas marginales. Quienes s reciben agua, les llega cada vez menos, cada vez ms sucia y ms cara.

El agua que las ciudades roban a las montaas se canaliza o entuba, se la contamina de mil formas (muchas de ellas irreversibles), se la desperdicia o depreda para finalmente regresarla de forma inmunda a los campos. Es la civilizacin de escusados ingleses y consumo que hace crecer los basurales.

El capital confronta al campo con la ciudad. Los escinde. Provoca que la ciudad viva saqueando constantemente los recursos del campo mientras expulsa a millones que agravan, al migrar a los cinturones de miseria, la escasez del agua en las ciudades en un crculo vicioso imparable.

El problema de la relacin entre campo y ciudad no es slo un problema de relacin injusta. Sus luchas son diferentes. No se puede incriminar a los campesinos por un uso depredador del agua porque esto es mentira y est manipulado. No se puede plantear que la gente de la ciudad es la que se roba este bien comn porque en las ciudades hay una injusta distribucin y existen numerosos pobres en las ciudades que ni siquiera tienen acceso al vital lquido.

S existe una crisis real. Los acuferos y los ros se estn secando. Hay cada vez menos agua. Sistemticamente el poder, el Estado y el capital utilizan este hecho para propiciar enfrentamientos entre las comunidades y confrontar a pobres y excluidos del campo y la ciudad. Cmo brincar esa confrontacin, cmo hacer del agua un instrumento de vinculacin y unin de todas nuestras luchas

Debemos entender el carcter global del ataque. Ocurre en todas las regiones. Es un ataque puntual, sistemtico. Sorprende el parecido entre el ataque en un lugar y otro. Sorprende la forma en que lo afinan y lo endurecen, lo perfeccionan y esconden conforme pasa de un pas a otro. El ataque es global pero la gente lo sufrimos aislados, provincianamente. Esto tiene que terminar: tenemos que tener la visin global, completa, del ataque. Tenemos que socializar una visin integral de la lucha y la resistencia. Para aprender. Para inspirarnos unos en la lucha de los otros. Mirarnos como espejos, con nuestras experiencias mutuas. Las comunidades indgenas plantean la necesidad de enfocar el problema del agua con una visin integral, como una lucha territorial en donde concurra la totalidad de los problemas. Es la lucha por la vida, por la tierra, por el maz, por los bosques, por una relacin diferente con la ciudad, por la propia lengua, por las propias ideas, por la cosmovisin. Ese es realmente un espejo en que los citadinos deberamos mirarnos.



Una respuesta de izquierda a la crisis capitalista del agua nos obliga a resolver los problemas generados por los lodos e inmundicias que el neoliberalismo sedimenta en todas partes. Fomentar las luchas por recuperar nuestras cuencas, emprender un equilibrio territorial que nos lleve al manejo colectivo de las microcuencas. Idear la descontaminacin de nuestros ros, crear micro infraestructuras para retener los flujos en las tierras de cultivo y en las ciudades, programas para recargar y proteger nuestros acuferos. Recuperar nuestras tierras frtiles, limpiar las barrancas, crear --con inteligencia y sensatez-- sistemas colectivos que limpien las aguas sucias. Y muchas otras medidas de restauracin ambiental al alcance de las comunidades.

Estos trabajos de resistencia permiten escapar de la estrecha celda que intenta crear en las mentes el catecismo de las instituciones del Foro Mundial del Agua: ahorro del agua en el grifo, como tambin vociferan las empresas transnacionales responsables de las grandes depredaciones de fondo y sus "ecologistas y ong corifeas", dedicadas a ocultar y maquillar el nocivo manejo capitalista del lquido.

No debemos hacer eco de la religiosa campaa de culpa y paranoia por la sed mundial del nuevo siglo. Contra estas trampas debemos promover la creatividad colectiva diseando un mundo de nuevos valores de uso anticapitalistas. La actual sed mundial no es un destino inevitable para la humanidad. Tampoco es un destino el neoliberalismo, los gobiernos que entregan los recursos estratgicos nacionales, ni los gobiernos corruptos que toleran la destruccin ambiental de los ecosistemas.

La defensa anticapitalista del agua nos obliga a la comprensin crtica de su ciclo metablico y sus problemas nodales. A defender, recuperar o a recrear (segn sea el caso) la gestin comunitaria de los sistemas de riego, de los acuferos y de la perforacin de pozos, de los sistemas de almacenamiento y tratamiento de aguas. A desarrollar redes de distribucin y a formas de consumo sensato del lquido. Una gestin colectiva nos empuja a recuperar o inventar instancias democrticas directas y nuevas en poblados, campos, municipios, barrios populares de las grandes ciudades, en las instituciones de manejo, en las grandes cuencas y los pases.

Estamos obligados a recuperar nuestra memoria colectiva, a recuperar diversas formas indgenas y mestizas ancestrales, recientes o vivas de manejo colectivo ambiental del agua. Debemos gestionar integralmente los problemas de la tierra, las semillas tradicionales, los abonos, los saberes, el uso diverso de los bosques, el medio ambiente, la economa de traspatio y las relaciones comunitarias. No slo es que las ciudades comiencen a pagar su deuda social y ambiental con las zonas rurales (reconociendo servicios ambientales, estableciendo mercados justos, etctera), sino que promuevan lo antes posible formas modestas de agricultura urbana que minen desde abajo (y en la vida cotidiana misma) el abismo actual entre ciudad y campo.

Sin alternativas que paulatinamente comiencen a revertir el descomunal sometimiento del campo a las ciudades --lo que implica una crtica de la forma material en que el capital ha organizado los usos del campo y las ciudades-- resultar imposible escapar de las formas autoritarias y catastrficas con que el capital mundial ordena el uso global del agua. Debemos buscar un manejo transparente de la informacin. Generar mecanismos democrticos directos de gestin desarrolla formas confiables de discusin e inteligencia colectiva. Hay que desmantelar los escenarios ideolgicos y "cientfico-tcnicos" de chantaje por la supuesta crisis y escasez mundial del agua: son escenarios montados para legitimar la expropiacin mundial de las infraestructuras y servicios, imponer tarifas por consumo cada vez ms elevadas y sacralizar las nuevas propuestas cientfico-tcnicas de los grandes capitales.

Hay que reconstruir los tejidos sociales comunitarios de forma flexible y plural. No asumir colectivamente el punto ya obliga a las mayoras a tener que escoger entre volverse animales de megagranjas, hacinados en las nuevas micro casas de las megaurbes --alimentados por goteo privatizado--, o volverse animales libres, pero habitantes del desierto, confinados a vivir entre la sed y el sol, bajo las pocas piedras disponibles. Tal es el prometedor futuro que hoy venden las empresas transnacionales y sus instituciones globales, promotoras del Foro Mundial del Agua.


Andrs Barreda es director del Centro de Anlisis, Informacin y Formacin Popular (Casifop)
http://www.jornada.unam.mx/2006/03/20/oja107-agua.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter