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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2006

Debate en el Estado Espaol
Un feminismo que tambin existe

Empar Pineda y otras
El Pas


En los dos aos del Gobierno Zapatero, la actividad legislativa en asuntos que conciernen especficamente a las mujeres ha sido intensa: Ley Orgnica de Medidas de Proteccin Integral contra la Violencia de Gnero, Ley que modifica el Cdigo Civil en el derecho a contraer matrimonio, Ley que modifica el Cdigo Civil en materia de separacin y divorcio. Y estn pendientes las leyes de Dependencia, de Igualdad, de Mediacin familiar, de Identidad de gnero y la creacin de un Fondo de Garanta para los impagos de pensiones de divorcio.

Aplaudimos el inters del Gobierno por abordar estos problemas, pero no podemos dejar de mencionar la preocupacin que nos suscita el desarrollo de una excesiva tutela de las leyes sobre la vida de las mujeres, que puede redundar en una actitud proteccionista que nos vuelva a considerar incapaces de ejercer nuestra autonoma. Una legislacin adecuada puede, sin duda, ayudar a mejorar la vida de las personas, pero es la movilizacin, el compromiso, la educacin y la toma de conciencia individual y colectiva, de mujeres y de hombres, lo que puede finalmente hacernos conseguir nuestros objetivos.

Las leyes aprobadas que provocan mayor controversia dentro del feminismo son la ley contra la violencia de gnero y a ley de divorcio. Las discrepancias son tan importantes que cabe hablar de diferentes concepciones del feminismo y distintos modos de defender los derechos de las mujeres. Hay un enfoque feminista que apoya determinados aspectos de la ley contra la violencia de gnero de los que nos sentimos absolutamente ajenas, entre ellos la idea del impulso masculino de dominio como nico factor desencadenante de la violencia contra las mujeres. En nuestra opinin, es preciso contemplar otros factores, como la estructura familiar, ncleo de privacidad escasamente permeable que amortigua o genera todo tipo de tensiones; el papel de la educacin religiosa y su mensaje de matrimonio-sacramento; el concepto del amor por el que todo se sacrifica; las escasas habilidades para la resolucin de los conflictos; el alcoholismo; las toxicomanas... Todas estas cuestiones, tan importantes para una verdadera prevencin del maltrato, quedan difuminadas si se insiste en el "gnero" como nica causa. Otro de los problemas de enfoque preocupantes en este feminismo y claramente presente en la ley es la filosofa del castigo por la que apuesta: el castigo se presenta como la solucin para resolver los problemas y conflictos. As, el Cdigo Penal adquiere una importancia desmesurada y se entienden como ms eficaces aquellas leyes que contemplan penas ms duras. Las situaciones de maltrato han de castigarse, pero la experiencia demuestra que ms castigo no implica menos delito ni mayor proteccin para las vctimas.

La polmica ha vuelto a manifestarse con la ley de divorcio. Las reacciones crticas de estas feministas no se hicieron esperar. Una, absolutamente razonable: no se plantea solucin al impago de pensiones, uno de los grandes problemas que afrontan muchas separadas o divorciadas. En cambio, otras crticas parecen derivarse de esa concepcin del feminismo que no compartimos. Se ha dicho que un divorcio sin causa deja a las mujeres al albur de los deseos masculinos, que equivale al repudio o que priva a las mujeres de conseguir ventajas sealando un culpable. Se ha mostrado desconfianza ante la mediacin familiar, por considerar que la mediacin slo se puede dar entre iguales y las mujeres siempre estn en inferioridad; pero la mayor oposicin se ha manifestado ante la custodia compartida de los hijos e hijas menores de edad. Contra ella se ha argumentado que privar a las mujeres de la exclusividad en la custodia equivale a privarlas del derecho al uso del domicilio conyugal y a la pensin de alimentos, con lo que su situacin econmica puede llegar a ser dramtica. Ciertamente, la situacin de bastantes mujeres tras un divorcio puede ser muy difcil, pero no est de ms sealar que, frecuentemente, es la custodia exclusiva de hijos e hijas la que dificulta que la mujer pueda rehacer su vida o mantener su actividad laboral, adquirir formacin, encontrar trabajo, sin olvidar lo difcil que resulta enfrentarse en solitario a la responsabilidad de su cuidado y educacin. Adems, parece comprobado que hay un mayor compromiso paterno en el pago de las pensiones cuando la custodia es compartida.

Tambin se ha argumentado que las madres tienen una relacin ms estrecha con sus hijos que los padres, pues son las que habitualmente se ocupan de ellos, y que los padres solamente tratan de evitar pagar la pensin de alimentos. Partiendo de la mayor relacin de las madres con los menores, parece aventurado afirmar que han de estar siempre mejor con la madre que con el padre. Tambin nos parece abusivo atribuir a los hombres, con carcter general, intenciones espurias al solicitar la custodia y pensar que a las mujeres slo las mueve el amor filial. Sabemos que se puede intentar utilizar la ley en provecho propio, pero ha de ser labor de la justicia proteger a las personas ms indefensas.

Finalmente, contemplamos con preocupacin las posiciones del Instituto de la Mujer sobre la prostitucin, a la que considera una actividad indigna y degradante. Estas ideas, en lnea con el feminismo puritano de reforma moral de fines del XIX, brindan una excusa para mantener las psimas condiciones en las que las prostitutas ejercen su trabajo.

Las opiniones que venimos criticando nos parecen poco matizadas y excesivamente simplificadoras. Tienden a presentar a los hombres y a las mujeres como dos naturalezas blindadas y opuestas: las mujeres, vctimas, los hombres, dominadores. La imagen de vctima nos hace un flaco favor a las mujeres: no considera nuestra capacidad para resistir, para hacernos un hueco, para dotarnos de poder y no ayuda a generar autoestima y empuje solidario. Lo mismo se puede decir de la visin simplificadora de los hombres: no existe, en nuestra opinin, una naturaleza masculina perversa o dominadora, sino rasgos sociales y culturales que fomentan la conciencia de superioridad y que, exacerbados, pueden contribuir a convertir a algunos hombres en tiranos.

Desde nuestro punto de vista, el objetivo del feminismo debe ser acabar con las conductas opresoras y discriminatorias; debe ser conseguir la igualdad entre los seres humanos, no aniquilar a quienes discriminan u oprimen. Nosotras no deseamos un feminismo revanchista y vengativo, deseamos simplemente relaciones en igualdad, respetuosas, saludables, felices, en la medida en que ello sea posible, relaciones de calidad entre mujeres y hombres.

Firman este artculo: Empar Pineda, Mara Sanahuja y Manuela Carmena, juezas, Justa Montero y Cristina Garaizabal, feministas, Paloma Ura, Reyes Montiel y Uxue Barco, diputadas, y 200 mujeres ms de toda Espaa.


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