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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2006

La mala fe de la poltica energtica de Bush

Joseph E. Stiglitz
El Pas


Una de las sesiones ms surrealistas del Foro Econmico Mundial de Davos de este ao vio cmo expertos del sector petrolfero explicaban el modo en que el derretimiento del casquete polar -que se est produciendo mucho ms rpidamente de lo que nadie haba previsto- no slo plantea un problema, sino tambin una oportunidad: ahora quiz se pueda acceder a grandes cantidades de petrleo. Del mismo modo, esos expertos reconocen que el hecho de que Estados Unidos no haya firmado la Ley del Mar, la convencin internacional que determina quin tiene acceso al petrleo marino y a otros derechos minerales martimos, supone un riesgo de conflicto internacional. Pero tambin sealan las ventajas: el sector petrolfero, en su interminable bsqueda de ms reservas, no necesita suplicar al Congreso el derecho a saquear Alaska.

El presidente George W. Bush posee una extraa capacidad para no captar un mensaje claro. Durante aos, se ha hecho cada vez ms patente que hay muchas cosas que no van bien en su poltica energtica. Hasta los miembros de su partido decan que un anterior proyecto de ley sobre energa, con un guin redactado de antemano por el sector petrolfero, "no se olvidaba de ningn grupo de presin". Aunque alaba las virtudes del mercado libre, Bush se ha mostrado encantado de otorgar grandes ddivas al sector energtico, a pesar de que el pas se enfrenta a unos vertiginosos dficit.

El mercado presenta fallos en lo relativo a la energa, pero la intervencin del Gobierno debera ir precisamente en la direccin opuesta a la que ha propuesto la Administracin de Bush. El hecho de que los estadounidenses no paguen todo el precio de la contaminacin -especialmente sus enormes contribuciones a los gases de efecto invernadero- que se deriva de su despilfarrador consumo energtico, implica que la energa tenga un precio demasiado bajo, lo que a su vez alimenta un consumo excesivo. El Gobierno debe fomentar la conservacin, y el intervenir en el sistema de precios -en concreto, mediante impuestos sobre la energa- es una forma eficaz de hacerlo. Pero, en lugar de estimular el ahorro, Bush ha seguido una poltica de "agotar primero Estados Unidos", lo cual ha hecho que EE UU dependa ms del petrleo externo en el futuro. El que la gran demanda incremente los precios del petrleo y genere unas ganancias inesperadas para muchos en Oriente Prximo que no figuran entre los amigos de Estados Unidos es lo de menos.

Ahora, ms de cuatro aos despus de los atentados terroristas del 11-S, Bush parece haber despertado por fin a la realidad de la creciente dependencia de EE UU. Con los vertiginosos precios del petrleo, le resultaba difcil no tomar nota de las consecuencias. Pero, una vez ms, es casi seguro que las vacilantes iniciativas de su Administracin empeorarn las cosas en un futuro inmediato. Bush sigue negndose a hacer algo con respecto a la conservacin, y ha invertido muy poco en su letana de que la tecnologa nos salvar. Qu podemos pensar entonces de la reciente declaracin de Bush de su compromiso de liberar a Estados Unidos de un 75% de su dependencia del petrleo de Oriente Prximo en 25 aos? Para los inversores, el mensaje est claro: no inviertan ms en desarrollar reservas en Oriente Prximo, que es, con diferencia, la fuente de petrleo de ms bajo coste del mundo.

Pero, sin nuevas inversiones para el desarrollo de reservas en Oriente Prximo, el desenfrenado aumento del consumo energtico en EE UU, China y otros pases implica que la demanda superar a la oferta. Por si eso no fuera suficiente, la amenaza de Bush de imponer sanciones a Irn plantea el riesgo de interrupciones en el suministro de uno de los mayores productores del mundo. Con una produccin petrolfera mundial a punto de alcanzar su plena capacidad y unos precios que doblan con creces los de antes de la guerra de Irak, todo presagia que sern todava ms altos y darn todava ms beneficios al sector petrolfero, el nico vencedor claro en la poltica de Bush para Oriente Prximo.

Est claro que no deberamos menospreciar a Bush por reconocer al fin que existe un problema. Pero, como siempre, una mirada ms a fondo a su propuesta insina otra artimaa de su Administracin. Aparte de negarse a reconocer la importancia del calentamiento del planeta, a fomentar el ahorro o a dedicar suficientes fondos a la investigacin para cambiar realmente las cosas, la rimbombante promesa de Bush de reducir la dependencia del petrleo de Oriente Prximo significa menos de lo que parece. Debido a que slo un 20% del petrleo estadounidense procede de Oriente Prximo, su objetivo podra lograrse con un modesto salto al suministro de otros pases.

Pero lo lgico es pensar que la Administracin de Bush es consciente de que el petrleo cotiza en un mercado global. Aunque Estados Unidos fuese independiente al 100% del petrleo de Oriente Prximo, una reduccin del suministro procedente de esa regin tendra efectos devastadores para los precios mundiales y para la economa estadounidense. Como ocurre con demasiada frecuencia con la Administracin de Bush, no existe ninguna explicacin halagadora para la poltica oficial. Est Bush jugando a la poltica tratando de agradar a las corrientes antirabes y antiiranes en Estados Unidos? O no es ms que otro ejemplo de incompetencia y confusin? A juzgar por lo que hemos visto estos ltimos cinco aos, la respuesta correcta probablemente esconda algo ms que un poco de mala fe y pura ineptitud.



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