Portada :: Argentina :: 30 aos por la verdad y la justicia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2006

Ms de 30 aos de memoria argentina

Hugo Alberto de Pedro
Rebelin


En el ao 1976, a 165 aos de la muerte del revolucionario Mariano Moreno, el primer asesinato poltico producido en lo que despus sera la Repblica Argentina, se produca un golpe de Estado que durante ms de siete aos impuso silencio, persecucin, exilio, crcel, torturas, desapariciones forzadas de personas y decenas de miles de muertos.

Aquel 24 de marzo el autodenominado Proceso de Reorganizacin Nacional termin con el gobierno democrtico peronista que haba instalado en su seno a los personajes y sectores ms reaccionarios de la derecha, y que ya haba comenzado con las prcticas fascistas de persecucin y muerte con los grupos parapoliciales y la paraestatal funesta Triple A. Los generales, almirantes y brigadieres genocidas tuvieron a su cargo el diseo del terrorismo de Estado mientras los sectores concentrados del poder industrial, agropecuario y financiero participaban y diseaban el camino la destruccin de la industria nacional, de la entrega al capital extranjero y la instauracin de la especulacin financiera.

Vastos sectores de la sociedad nacional acompaaron, de una u otra forma, el perodo ms triste y oscuro de la historia argentina; para muchos connacionales la desaparicin de nios, jvenes, y adultos; estudiantes, trabajadores, militantes polticos, cientficos, artistas, periodistas, religiosos e intelectuales encontraba la cmplice respuesta en el "Por algo ser". Vaya si por algo sera. Porque gran parte de la juventud argentina, ese generacin que hoy hace falta, se opona al modelo econmico, cultural y social impuesto, el que dejaba tras de s a muchos aos de trabajo argentino, de su educacin, de su cultura y de encuentros entre ciudadanos.

El contexto latinoamericano por aquellos tiempos no era muy diferente al nacional y los diferentes gobiernos militares contaban con la colaboracin, ayuda econmica e instruccin militar para la muerte y el miedo de parte de los EE.UU. haciendo que el continente se convirtiera en una terrible crcel dirigida desde el instaurado Plan Cndor. No importaba la nacionalidad de los muertos y desaparecidos porque solamente tena como consigna terminar con aquellos "imberbes", "dscolos", "delincuentes subversivos", cuando en realidad se trataba de revolucionarios dispuestos a impedir con su vida ese nefasto plan continental, que era la impronta de la Doctrina de Seguridad Nacional. Ese mismo modelo que durante los aos siguientes fue llevado a los extremos inmorales por todos conocidos, que hundieron en la pobreza y la exclusin social a las mayoras de los 400 millones de hermanos latinoamericanos.

La democracia instaurada en el ao 1983, reconociendo algunos de los avances producidos en materia de los Derechos Humanos, no supo -y tampoco quiso- revertir las prcticas econmicas y sociales que an perduran en Argentina. Los avances y retrocesos producidos en el proceso democrtico en estos ltimos 23 aos as lo confirman, y as lo padece el pueblo argentino.

La dependencia del exterior verificada a travs de los organismos internacionales de crdito, la destruccin de las empresas nacionales por las concesiones y privatizaciones llevadas adelante durante el menemismo y los gobiernos que le sucedieron, las polticas econmicas de entrega y sumisin al capital econmico y financiero concentrado en pocos grupos empresarios, junto con el abandono total de las polticas educacionales y de salud hicieron posible llegar al actual estado de pobreza e indigencia, como asimismo a la prdida de millones de fuentes de trabajo digno.

Esa criminal y aciaga dictadura del terror, ms all de todo lo mencionado, tuvo por finalidad terminar con un estado de movilizacin y accin poltica-social que se vena gestando desde la dcada del 60. Muchos polticos fueron cmplices y acompaaron a las diferentes Juntas Militares socavando el accionar de los militantes que por diferentes razones se fueron alejando de la participacin poltica. Las consecuencias estn a la vista por quienes representaron luego a los partidos polticos, personajes vacos de principios, desconocedores de dogmas, carentes de ideologas, faltos de luchas, adoradores del bienestar econmico y del que brinda el poder, de la corrupcin, etc., etc., etc.

Fundamentalmente por el agotamiento de los militares en el ejercicio del poder usurpado y la absurda -desde el punto de vista militar y poltico- guerra contra Inglaterra, EE.UU. y la OTAN en las Islas Malvinas Argentinas, se lleg a una nueva etapa democrtica que solo adquiri el carcter representativo de hecho y de derecho. As se posibilit que las cpulas polticas sobrevivientes se hicieran cargo del centro de la accin partidaria, y en consecuencia de la poltica nacional con los resultados nefastos en lo humano, social, laboral, cultural, educacional y salud pblica que se mantienen hasta nuestros das.

Las marchas y contramarchas en materia de los Derechos Humanos, los acuerdos y pactos con los militares y con los sectores reaccionarios, la connivencia con la derecha verncula por parte de los partidos mayoritarios, el mantenimiento de las polticas econmicas que fueron el sostenimiento del andamiaje y las prcticas de la entrega del patrimonio nacional y la especulacin financiera, entre otras cosas ms, no han sabido dar tributo en lo ms mnimo a nuestros desaparecidos, muertos y torturados que lucharon por otra Argentina muy diferente. Esas luchas que debemos recuperar para que nuestros sueos de liberacin nacional y continental se hagan realidad.

Por ello que en estos 30 aos desde el golpe militar del terror y la muerte el diseo de la dependencia, la injusticia en la distribucin del ingreso, la renta y las riquezas, el hambre y la indigencia, el desempleo, el descalabro del sistema educativo, el abandono de la cultura nacional y popular y las polticas de seguridad social han confirmado todo aquello comenzado por el peronismo de derecha que traicion el voto popular del ao 1973 y que diera pie al "Proceso", Una cuestin que hay que volverla a remarcar. No estuvo ausente la complicidad de los lderes sindicales que se mantuvieron en sus sitiales an despus de 1983, cuando poco tiempo atrs haban entregado a cuanta comisin gremial interna pudieron, y con ello la vida de miles de delegados de base, con la consabida ayuda y agradecimiento de la oligarqua nacional interesada y de las empresas multinacionales que vean peligrar sus negocios y negociados.

Las banderas y las luchas de nuestros desaparecidos y vilipendiados hoy siguen vigentes y no permitiremos que sean bajadas, an a pesar de esta democracia representativa y mentirosa que pretende da a da tapar todas y cada una de nuestras miserias impuestas hasta el hartazgo. Porque tapar es simplemente mantener los criterios de dependencia y sumisin ms all de los discursos de ocasin tan mendaces como impdicos, y que slo persiguen seguir ganando tiempo.

No debemos dejarnos llevar y dejarnos cautivar por quienes hoy nos quieren hacer creer que fueron luchadores y que se jugaron en todo y por todos en cualquier momento. Porque sabemos que sus historias, comportamientos y oportunismos polticos en nada hacen honor a quienes hoy no estn junto a nosotros en vida. Nosotros no necesitamos de monumentos, museos, feriados ni de discursos baratos y mediticos para encontrarnos unidos en la lucha y los ideales con aquellos que respetamos, extraamos, necesitamos y que nunca olvidaremos.

Tener memoria sirve para no olvidar cada una de las entregas perpetradas durante los ltimos 30 aos. Para no olvidarnos de las leyes de obediencia debida y punto final ni de los indultos a los genocidas. Es indispensable esa memoria para los que luchamos y militamos por otra Nacin, Indoamericana sin dudas, ms justa, equitativa, igualitaria y solidaria que los argentinos tenemos la obligacin de construir todos los das.

Tener memoria es imprescindible para no seguir sometidos a las mentiras y falacias del aquel peronismo, de la asesina y salvaje dictadura y la mezquina democracia representativa sobreviniente y actual. sta que cierra poltica y socialmente cualquier camino de la ciudadana hacia un esquema participativo en el poder y las decisiones nacionales y provinciales.

Tener memoria es insistir sobre nuestro derecho de participacin, el que no por casualidad se conculc al aplicar los delitos de lesa humanidad contra decenas de miles, con la muerte, la desaparicin, el miedo impuesto, los arreglos de las cpulas polticas partidarias para hacer posible que hoy estn los que estn. No es menor la cuestin y no necesita ms anlisis que recorrer las nminas de funcionarios y legisladores, las de ayer y las de hoy, a lo largo y ancho de nuestro pas.

Tener memoria es necesario para estar atentos de lo que est sucediendo y puede suceder si se mantienen los procesos populares en Latinoamrica, que hoy estn intentando romper con aos de la lgica imperial capitalista sostenida por las "democracias representativas" y de cuyo devenir muchos estamos esperanzados en que generar una estructuracin en Indoamrica donde los pueblos ocuparn el centro de la accin y definicin de un nuevo orden de cosas.

Tener memoria es justamente decir Nunca Ms!

Tener memoria es exigir sobre los que nos han robado nuestras vidas ms queridas y nuestros sueos ms profundos su Juicio y Castigo!

Tener memoria es seguir sosteniendo Compaeros Presentes, ahora y siempre!



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