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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2006

Not in our nombre

Celina R. De Leon
WireTap

Traducido del ingls al castellano por Germn Leyens, miembro del colectivo de traductores de Rebelin y asimismo de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica ([email protected]). Esta traduccin es copyleft.


S seores, tambin soy de Mxico. Es de donde vengo, y mrenme.
Tambin ustedes pueden hacer lo mismo Oskar Castro.

 

El creciente reclutamiento de jvenes latinos y latinas por las fuerzas armadas [de USA] no es nada nuevo. La campaa existe desde el gobierno del presidente Clinton, cuando sali a la luz la cantidad desproporcionadamente pequea de latinos en las fuerzas armadas. Pero lo que es nuevo es la creciente cantidad de activistas latinos contra el reclutamiento en todo el pas.

 

Activistas antimilitares han tenido esta conversacin durante los ltimos 10 aos, y nunca hemos visto el tipo de actividad que presenciamos ahora, dijo Oskar Castro, activista contra el reclutamiento en el Comit de Servicios de la Sociedad Usamericana de Amigos de Filadelfia, Pa. Pienso que es porque [latinos y latinas] prestan ms atencin que nunca antes. Tienen que hacerlo. Se trata de una guerra, y es una guerra sin fin. No es slo la guerra en Iraq. Es la as llamada guerra contra el terror.

 

Activistas latinos contra el reclutamiento han estado apareciendo en ambas costas, y en focos en todo el pas. En grandes ciudades como San Diego y Chicago, y en pequeas ciudades como Hartford, Conn., donde Latinos Contra La Guerra, dirigidos por Milly Guzmn-Young, moviliza a numerosos jvenes.

 

Activistas latinos que no han estado necesariamente involucrados en esta conversacin o tan involucrados como en el anticolonialismo, y en el trabajo antiimperialista, anticapitalista, y por la justicia social, han descubierto que [el activismo contra el reclutamiento] es igual de imperioso e importante para su trabajo, dijo Castro.

 

Oskar Castro se involucr recientemente en el movimiento contra el reclutamiento debido al caso de su to, que falleci el ao pasado. Era un veterano de Vietnam, enrolado en el Cuerpo de Marines.

 

Cuando comenc, haba una guerra inminente, pero ahora estamos en esa guerra. Y veo a numerosos jvenes hombres y mujeres que vuelven y que se vern ante los mismos problemas, si no ms, que mi to, dijo Castro.

 

Lo vi deteriorarse lentamente durante 37 aos, debido en gran parte a sus experiencias en Vietnam y a su asociacin con los militares, y todas las cosas malas que le ocurrieron posteriormente relacionadas con su salud y con la asistencia social. La administracin de asistencia social no lo apoy, ni tampoco los militares, dijo Castro. Si yo pudiera impedir que alguna persona se convierta en lo mismo que mi to, habra hecho algo de bueno. Y por eso contino, con l presente en mi mente.

 

Presentndose en brillantes Humvees en plazas de juego, salones automovilsticos, torneos de baloncesto, y fiestas de fraternidad latinas, y apareciendo en juegos de vdeo como Ejrcito de Usamrica y en tableros de anuncios y revistas en comunidades latinas, los militares estn determinados a cortejar y a conquistar los corazones y las mentes de los jvenes latinos.

 

En esas canchas de baloncesto, llegan en sus Hamvees con la informacin de reclutamiento traducida al castellano. Y muchos jvenes de todas las edades se acercan a los Humvees, dijo Toms Alejo, activista contra el reclutamiento, y uno de los miembros fundadores de los Brown Berets [Boinas marrn] de Watsonville, Calif., Llegan, muy atractivos en sus mejores uniformes. Capturan la atencin de los jvenes. Ven el brillo y el machismo.

 

Los Brown Berets de Watsonville fueron fundados en 1994, como reaccin ante los temas sociales que los chicanos y los centroamericanos enfrentaban en el rea malas condiciones escolares, acosos policiales, falta de representacin poltica en el consejo municipal y en los consejos escolares, acoso de los estudiantes, y una alta tasa de abandono de los estudios secundarios. El local fundador de los Brown Berets fue formado en 1967 en el este de Los ngeles, por los mismos motivos y la Guerra de Vietnam.

 

Watsonville es una comunidad agrcola rural, de inmigrantes, donde cerca de un 80% de los residentes son mexicanos e inmigrantes recientes de Centroamrica. Es una comunidad de clase trabajadora con reas muy empobrecidas y pocos recursos. Watsonville es tambin el rea en la que se desarrollaron muchas de las luchas de los Trabajadores Agrcolas Unidos dirigidos por Csar y Helen Chvez, y las huelgas Canary, dirigidas por trabajadores agrcolas migrantes, incluyendo a los padres de Alejo.

 

El activismo contra el reclutamiento comenz a interesarnos durante la ltima guerra de Iraq. Nos dimos cuenta que muchos de los reclutas provenientes del Condado de Santa Cruz provenan de Watsonville," dijo Alejo. "Los reclutadores apuntaban especialmente a diario a nuestras escuelas. Estaban tambin en nuestros campos de juego, en las canchas de baloncesto. Tenan todo un programa establecido para ser nuestros amigos, nuestros mentores.

 

Alejo, con los Brown Berets de Watsonville y grupos de activismo social de Santa Cruz, realiz protestas y tuvieron xito en sacar a los reclutadores militares de sus escuelas y de su universidad local.

 

Tenan una amplia variedad de reclutadores, desde la Armada hasta la Guardia Nacional pasando por el Ejrcito, dijo Alejo. Pudimos aprobar una resolucin en el consejo de nuestra escuela que posibilitaba la declaracin de exclusin en nuestras tarjetas de emergencia en nuestras escuelas. Ahora los padres tienen la opcin de excluir a los militares de la posesin de esa informacin.

 

Cuando se presentan en las escuelas secundarias en la forma del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales Junior de Reserva (JROTC, por sus siglas en ingls] y de programas pro-ciudadana, los reclutadores militares utilizan a menudo promesas irrealizables para atraer a los jvenes: ciudadana, dinero para la universidad y capacitacin profesional.

 

Ciertamente, en los ltimos aos, una de las promesas que hemos escuchado con la comunidad latina es que el reclutador le dice a alguien: Te puedo ayudar a conseguir la ciudadana, dijo Jorge Mariscal, activista contra el reclutamiento en el Proyecto sobre Oportunidades Juveniles y No-Militares de San Diego, Calif., (YANO), y veterano de Vietnam. Ahora, la realidad es que no te pueden ayudar a conseguir la ciudadana pueden ayudarte a solicitarla antes si te enrolas. Pero no pueden garantizar la ciudadana. Hemos encontrado a muchachos latinos que fueron efectivamente a combatir en Iraq y regresaron, y les negaron la ciudadana por cualquier infraccin legal menor que puedan haber cometido cuando nios.

 

Los jvenes tienen que ser residentes legales para enrolarse en las Fuerzas Armadas y, tcnicamente, tienen que mostrar un diploma de escuela secundaria. Pero ya que el ejrcito usamericano, que se halla al lmite de sus posibilidades, tiene dificultades para cumplir con sus objetivos de reclutamiento, las Fuerzas Armadas han tenido que aceptar a ms gente sin diploma secundario. La Ley Sueo da a los jvenes que no estn documentados dos opciones para una residencia condicional tienen que asistir a la universidad o ingresar a las fuerzas armadas. Ya que los jvenes latinos tienden a provenir de familias de bajos recursos, la universidad es raramente considerada una opcin factible.

 

La mayor mentira que los reclutadores cuentan en general es la cantidad de dinero que se recibir para la universidad, dijo Mariscal. Son muy engaosos, porque pocos reciben tanto dinero. Y existe toda la letra pequea en lo que tienes que hacer para conseguir mucho dinero. As que, si ests en una comunidad latina, donde tus padres ni siquiera entienden ingls, les es muy fcil a los reclutadores manipular toda esa informacin.

 

Y luego la tercera promesa ms engaosa es que te van a conseguir un trabajo en las fuerzas armadas, dijo Mariscal. Slo tienen posibilidades limitadas de darte el trabajo que quieres porque una vez que ests ah, te hacen una serie de tests. Y si los resultados no son suficientemente elevados, podras no conseguir algunos de los trabajos que pensabas que ibas a obtener. De manera que numerosos muchachos latinos dicen que quieren ir y trabajar con ordenadores y asuntos de alta tecnologa. Pero luego, cuando pasan sus exmenes con resultados bajos porque vienen de escuelas secundarios malas, no estn cualificados para esos puestos de alta tecnologa. Y los colocan en la infantera, y como conductores de camiones.

 

Con un da de trabajo promedio de 12 horas en las fuerzas armadas, es casi imposible asistir a clases para un nivel universitario. Segn Mariscal, hay estudios que muestran que a personas que estn enroladas en las fuerzas armadas les cuesta un promedio de 10 aos para lograr una licenciatura.

 

Juegan con los cerebros de los jvenes y con sus actitudes, dijo Fernando Surez del Solar, fundador del Proyecto Guerrero Azteca en Escondido, Calif., otro activista contra el reclutamiento. Algunos reclutadores dicen que te pueden dar la oportunidad de servir a tu nuevo pas. O que Eres hispnico, tus padres no tienen bastante dinero, tu madre limpia retretes, tu padre trabaja en las granjas ven ac, tendrs oportunidades de integridad. La gente de la comunidad te respetar. Muchos jvenes ingresan a las fuerzas armadas con los ojos cerrados, seal Surez del Solar.

 

Surez del Solar visita cerca de 140 escuelas de todo el pas por ao, educando a los jvenes sobre la decisin de entrar a las Fuerzas Armadas. Comenz el Proyecto Guerrero Azteca despus de que su hijo, Jess, muri despus de pisar una bomba racimo usamericana mientras combata en Iraq el 27 de marzo de 2003.

 

Muchos reclutadores dicen a menudo: No quieres defender a tu pas? explotando el tema del terror para toda la guerra, mientras tratan de reclutar a jvenes, dijo Mariscal. Para los muchachos inmigrantes, a menudo se basan en No quieres mostrar tu gratitud a tu nuevo pas? No quieres irte de la casa de tus padres? Tendrs libertad para viajar.

 

 

Los reclutadores dicen a menudo a los estudiantes en los colegios comunitarios: Miren, aqu no llegarn a ninguna parte, mientras que yo les puedo ofrecer esto, esto y eso. As que algunos de ellos desalientan abiertamente la idea de ir a la universidad. Hablan de modo muy abierto en su literatura de que la universidad es su competidor principal, agreg Mariscal.

 

En cuanto a la diferencia en la tctica utilizada segn el sexo, los jvenes varones pueden suponer que se les dir que el entrenamiento y la experiencia militares los convertirn en ms hombres. Y las jvenes pueden esperar que se les diga que no sern slo muchachas, que realmente tendrn hombres a su cargo.

 

Y si los reclutadores militares no pueden conseguir que los jvenes se enrolen? Hacen que sus padres lo hagan.

 

[Las fuerzas militares] reconocen la perspectiva sociolgica de que la abrumadora mayora de las familias latinas en las comunidades de inmigrantes y en las comunidades no-inmigrantes todava mantienen a sus nios muy cercanos de su corazn. Y como resultado, la joven persona no tiene el mismo tipo de conciencia o de libertad que otros miembros de grupos tnicos minoritarios respecto a su responsabilidad hacia s mismos y slo hacia s mismos, dijo Castro. Existe un sentido ms fuerte de la familia en las comunidades latinas, y los militares lo reconocen. Y por lo tanto se ha realizado mucho marketing y propaganda con los padres latinos en mente. La idea es que si pueden convencer a los padres de que es bueno para su hijo, tendrn su bendicin.

 

Adems, numerosos jvenes y padres en comunidades inmigrantes sienten la presin para que se convenzan, y al resto de la nacin, de que ellos, tambin, forman parte de este pas, y que ellos, tambin, pueden servir en las fuerzas armadas.

 

Yo considerara que sera el mismo tipo de sentimiento que la gente en la comunidad afro-usamericana puede o debe haber tenido cuando los militares estaban segregados, dijo Castro. Queran mostrar que ellos, tambin, podan combatir por su pas. Los latinos y latinas estn en la prxima ola de los que tienen que probar que pertenecen aqu, y que estn a la par con otras comunidades. Una manera de hacerlo es sumarse al servicio.

 

Sin embargo, en lugar de impulsar la paz a cualquier precio, numerosos activistas latinos contra el reclutamiento ven el movimiento como sobre todo de educacin de los jvenes para que tomen decisiones informadas sobre sus futuros.

 

Lo primero que decimos es que no estamos contra los militares, dijo Mariscal. Lo que expresamos en segundo lugar es que no nos presentamos para decirle a alguien lo que debe hacer. Pero lo que les decimos, como veteranos militares, es cul es nuestra experiencia y que tenemos los ltimos documentos de reclutamiento stas son las promesas que te hicieron y no van a cumplir esas promesas. Ahora que tienes los dos puntos de vista, anda a ver a tu familia y toma la decisin.

 

 

Celina R. De Len es escritora colaboradora de WireTap basada en Brooklyn, N.Y.

 

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http://www.alternet.org/story/33778/

 



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