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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2006

Nuevas pruebas de apoyo de Kissinger al golpe

Jim Lobe
IPS


Dos das despus del ltimo golpe militar en Argentina, perpetrado el 24 de marzo de 1976, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, orden a sus subordinados "alentar" la dictadura y ofrecerle apoyo financiero.
La noticia sali a la luz 30 aos despus del golpe de Estado, al difundirse la transcripcin de un dilogo oficial cuyo contenido haba permanecido en reserva durante todo este tiempo, revelado por el independiente Archivo de Seguridad Nacional (NSA) con sede en Washington.

El documento muestra a un Kissinger nada interesado en el alerta del entonces secretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos, William Rogers, quien le advirti que la junta militar intensificara la represin contra disidentes de un modo que el apoyo estadounidense se volvera muy embarazoso.

Aunque la junta militar "hoy tiene buena prensa, la lnea bsica de toda la interferencia es que debieron hacerlo (el golpe) porque ella (la depuesta presidenta Isabel Martnez de Pern) no poda gobernar el pas", dijo Rogers a su jefe.

"Por eso pienso en que no podemos en este momento apresurarnos a abrazar al nuevo rgimen, que dentro de tres a seis meses ser menos popular con la prensa", agreg.

"Pero no podemos hacer lo contrario tampoco", insisti Kissinger. "Sean cuales sean las posibilidades que ellos tengan, necesitarn un poco de aliento nuestro."

"Quiero impulsarlos", continu Kissinger, al tiempo que peda revisar las instrucciones al embajador de Estados Unidos en Argentina, Robert Hill, para su primera reunin con el an no designado canciller de la dictadura.

"No quiero darles la impresin de que son hostigados por Estados Unidos", explic. Al mes siguiente, Washington aprob una partida de asistencia militar para Argentina por 50 millones de dlares.

La transcripcin del dilogo del 26 de marzo de 1976, obtenida por el analista del NSA Carlos Osorio, fue uno en una serie de documentos publicados en el sitio web de la organizacin (http://www.archive.org), algunos de los cuales haban sido adquiridos tambin por el diario argentino Clarn y el investigador John Dinges, autor del libro "The Condor Years" ("Los aos del Cndor").

Entre ellos figuran una serie de escalofriantes documentos recogidos por Osorio de varias fuentes sobre los primeros das del Plan Cndor, un esquema de coordinacin entre los aparatos represivos de las dictaduras militares en el Cono Sur en los aos 70 y 80 para silenciar a disidentes dentro de la regin e incluso fuera de ella.

Los documentos detallan el rastreo y desaparicin en Buenos Aires de la pareja uruguaya integrada por Jorge Zaffaroni y Mara Islas de Zaffaroni entre mayo y octubre de 1976. Ambos figuraban entre 62 supuestos miembros de la organizacin armada OPR-33 identificados por la inteligencia uruguaya a sus colegas del Cono Sur.

Los documentos publicados en las ltimas horas incluyen varios memorandos del Departamento de Estado (cancillera) y el de Defensa de Estados Unidos sobre la cantidad de vctimas de la represin argentina. Uno de ellos indica que desaparecieron 15.000 personas entre 1975 y 1978.

Otro documento chileno obtenido por Dinges y tambin publicado en el sitio del NSA ubica los muertos y desaparecidos por la dictadura argentina en 22.000 entre 1975 y mediados de 1978.

El golpe de 1976 fue impuesto tras un ao en que la sociedad estaba conmocionada por violencia entre escuadrones de la muerte progubernamentales y guerrillas izquierdistas.

Osorio record que el golpe fue considerado por muchos ciudadanos argentinos, el gobierno estadounidense y la comunidad empresarial internacional un paso inevitable para restaurar la estabilidad del pas.

Tal suposicin se refleja en otro pasaje de la transcripcin del dilogo entre Rogers y Kissinger.

"Esta junta est poniendo a prueba el presupuesto bsico de que Argentina es ingobernable", dijo Rogers, para quien el rgimen se dispona a hacer "un considerable esfuerzo para involucrar a Estados Unidos" en la dictadura, "particularmente en el campo financiero.

"Es nuestro inters" que se consolide la dictadura, observ Kissinger. Pero Rogers acot que el gobierno de Estados Unidos debera "esperar una gran represin, probablemente un buen bao de sangre" en Argentina.

"Creo que debern reprimir no solo a los terroristas sino tambin a los disidentes de sindicatos y partidos", aadi.

La poltica marcada por Kissinger hacia Argentina es consistente con la dispuesta para el caso de la dictadura del chileno general Augusto Pinochet y de la del indonesio general Al Suharto.

Pero la represin en Argentina fue tan dura que incluso el embajador Hill, quien originalmente aplaudi el golpe "ms civilizado de la historia" del pas, lleg a disgustarse con el rgimen e incluso con Kissinger, quien no haca nada por cuestionar las violaciones de derechos humanos.

Hill urgi a Kissinger a advertir al canciller argentino, almirante Csar Guzetti, que recortara los fondos de asistencia si no mejoraba la situacin de los derechos humanos.

Pero en su siguiente reunin, Kissinger se limit a preguntarle a Guzetti cunto tiempo ms se prolongara la represin. Cuando Guzetti dijo que hasta fines de ao, el secretario de Estado no hizo cuestionamientos.

Hill le advirti a Guzetti, segn un telegrama transmitido a sus superiores, que "asesinar sacerdotes y arrojar 47 cadveres en la calle no ser, dentro de un tiempo, visto en el contexto de una derrota a los terroristas, sino que, por el contrario, esos actos sern contraproducentes".

Pero Kissinger no critic en ningn momento a Guzetti cuando el canciller argentino visit Washington das ms tarde.


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