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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2004

La guerra del agua en el Plan Colombia

Stella Calloni
Alia2

Dentro del gran proyecto geoestratgico de Estados Unidos para recolonizar Amrica Latina y la enorme fuente de recursos que significa "asegurar" esta regin, uno de los objetivos precisados, es junto con el petrleo, minerales y otros, apoderarse de las ms grandes reservas de agua potable en el mundo que atesora nuestro continente.


Existe un trazo despiadado en este aspecto dentro del esquema de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) que se aplica en forma sistemtica, con nuevos agregados a los planes y planteos originales a medida que la dinmica cambia en la regin.

De esto se trata todo el entramado del Plan Colombia, con aadidos como el Andina, y complementarios como el Plan Puebla-Panam. Estos trazados que datan de los aos 90, despus de los Documentos Santa Fe I y II -diseados para el ex presidente Ronald Reagan en los 80, fijando los cambios y objetivos en la poltica exterior estadounidense- tomaron vuelo con el Documento IV de Santa Fe, para los aos 2000 y mostraron claramente de qu se trata el proyecto de recolonizacin de Amrica.

De la misma manera, el nuevo mapa de la expansin militar estadounidense en la regin determina los puntos neurlgicos del "control" de las fuentes de recursos estratgicos. Un ejemplo de ello lo dan la serie de bases "pinzas" establecidas alrededor de Colombia, con la ocupacin cada vez ms extendida de territorio ecuatoriano en un trazo que une a la estratgica Base de la isla ecuatoriana de Manta con las nuevas posiciones de tropas militares de Estados Unidos en ese pas y en territorio colombiano, especialmente en la frontera colombo-venezolana.

Esto va extendiendo no slo el control de los llamados bolsos petroleros de estos pases andinos, sino tambin el gran objetivo de Estados Unidos: el apoderamiento y control de la Amazonia, con el establecimiento de bases fronterizas, que significar tambin el control de la poderosa red de ros y reservas subterrneas de agua en todo el continente.


Si se estudian detenidamente tanto el Plan Colombia como el Puebla- Panam, se ver que apuntan al control de todos los grandes ros y comunicaciones fluviales -sumado a cuanto recurso estratgico quede a mano- desde el norte de Mxico hasta el extremo sur de Argentina. En nuestro pas, la mayor reserva de agua potable subterrnea del mundo, el Acufero Guaran, que abarca adems a varios pases en una extendida serie de fronteras comunes, es uno de los principales ejes para el establecimiento de una base militar, o de inteligencia en la Zona de la Triple Frontera (Puerto Iguaz de Argentina, Ciudad del Este en Paraguay y Foz Iguaz en Brasil).

Para esto se vale Washington, con el especial apoyo del gobierno derechista de Israel, de un argumento tan falso, como los utilizados para la invasin y ocupacin de Irak. Desde mitad de los 90, apoyados por el presidente Carlos Menem, los servicios de inteligencia argentinos y el entonces ministro del Interior Carlos Corach- el hombre que ms colabor a conformar los acuerdos antiterroristas regionales demandados por Washington y la CIA- comenz a armarse la campaa para convertir a la Triple Frontera en otro "eje del mal".

A pesar de que EE.UU. tena como socio privilegiado al dictador paraguayo Alfredo Stroessner (1954-1989), y toler el enorme contrabando y trfico realizado por este y sus hombres en la Triple Frontera, adems de utilizar el lugar para el paso de armas destinadas a Irn dentro del escndalo "Irn-contras", repentinamente se decidi convertir a esa zona en un supuesto nido de clulas terroristas islmicas. An no haban sucedido los atentados de las Torres Gemelas de septiembre del 2001 en EE.UU., cuando ya esa zona era sealada como una base de Hammas y de Hezbollah, la organizacin que lucha en el norte de Lbano contra la ocupacin israel.

Nadie, en su ms primitivo razonamiento, podra siquiera pensar que un terrorista islmico buscara refugio en ese agujero del mundo, supervigilado por diversos servicios de inteligencia, que adems utilizaron al lugar para negocios sucios.

En los "archivos del horror", descubiertos en Paraguay a fines de 1992, sobre la dictadura de Stroessner y el llamado Operativo Cndor, aparecen tambin datos sobre el trfico de armas, y el intercambio con drogas, para los fondos destinados a la "contra" nicaragense, el cuerpo mercenario de Estados Unidos en su guerra sucia contra la Nicaragua sandinista en los aos 80.

As, una serie de documentos estadounidenses afirmaban que las clulas terroristas islmicas de Ciudad del Este, eran una de las principales amenazas de seguridad que EE.UU. deba atender. Ms de un centenar de documentos del FBI y la CIA a los que se uni tambin la agencia antidrogas DEA, fueron llevados ante los congresistas para lograr apoyo a sus pretensiones de instalar tropas en esa zona. En ao el 2003, el jefe de la Administracin del Control de Drogas, Asa Hutchinson, asegur que la Triple Frontera continuaba siendo un refugio de terroristas y que esto demostraba la facilidad con que se podan infiltrar en distintos pases.

La revista Military Review y la inteligencia de EE.UU., a inicios del 2003 afirmaron que este tipo de presin en el caso de la Triple Frontera era "la lnea" a seguir para que los pases de la regin se alinearan con la poltica antiterrorista de Estados Unidos. Los ltimos informes determinaban que en la Triple Frontera existan clulas dormidas de Al Qaeda.

La persecucin se lanz sobre miles de familias rabes que viven en Ciudad del Este y que conforma una de las ms antiguas comunidades de Sudamrica, privadas de enviar ahora algo de dinero a sus familias. La sugerencia de la inteligencia israel fue que se bloqueara toda posibilidad de envo a familiares, conformndose as otra de las injusticias y violaciones humanitarias en el mundo actual.

La presin sobre la regin se acentu cuando los satlites estadounidenses mostraron la enorme extensin del Acufero Guaran. El problema del agua potable se agudiz con el huracn neoliberal, cuando las empresas privatizadas, junto con la apropiacin de los principales recursos latinoamericanos, provocaron tambin el mayor proceso de degradacin ambiental que augura una tragedia para la humanidad. En EE.UU. el agua potable es un botn preciado a lograr utilizando los medios que sean necesarios, incluyendo la guerra.

Amrica Latina no puede menos que mirarse en el espejo de frica, uno de los continentes ms ricos en recursos, cuyo territorio fue desertificado por el colonialismo europeo. La invasin a Irak tambin signific el apoderamiento no slo de los ms grandes recursos petroleros, sino tambin de reservas de agua, importantes ros y recursos hidrulicos en ese pas, objetivos preciados de su principal aliado en la zona: Israel.

Ahora agua y guerra se unen en otra tragedia de la humanidad. Y Sudamrica est en la mira.



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