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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2006

La Plaza es de los 30.000 compaeros desaparecidos
Diferencia de Abuelas y Madres

Luis Bruschtein
Rebelin


Abuelas y Madres aclararon que no haban firmado el documento y que no estaban de acuerdo. Al promediar la lectura del extenso mamotreto, desde abajo del escenario, donde haba grupos de HIJOS y de otros organismos de derechos humanos, empezaron a gritar para que hablaran las Madres. De la mitad de la concentracin para atrs nadie prestaba atencin a la lectura ni podan enterarse de lo que suceda en el escenario. Algunos de los que escuchaban, incluso hacan chistes sobre varias de las afirmaciones que se alcanzaban a entender, como si soportar esa amansadora soporfera fuera una pequea molestia a cambio de participar en la masiva concentracin de repudio al golpe militar.
 
No estaba previsto que hubiera oradores en el acto. Por eso sorprendi cuando Martha Vzquez, de Madres de Plaza de Mayo Lnea Fundadora, se acerc al micrfono. "Nosotras no firmamos el documento, no estamos de acuerdo", asegur e inmediatamente tuvo problemas con el sonido. Algunos aseguran que los organizadores apagaron el micrfono para evitar que hablara. Otros afirman que se trat simplemente de un problema tcnico.
 
En realidad, la primera en molestarse haba sido la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, que, al promediar la lectura del documento, se haba levantado de su silla para hacer comentarios con las Madres que se encontraban en el escenario. Los gritos desde abajo para que hablen las Madres se extendan hasta bastante atrs de la concentracin.
 
Cuando Martha Vzquez aclar que las Madres no haban firmado el documento, se escuch gritar desde otro sector que "la Plaza es de los que luchan". Entonces, la dirigente de Madres, sin alterar el tono tranquilo de voz, respondi que "la plaza no es nuestra, ni de ustedes, es de los 30 mil desaparecidos". Todas estas situaciones aumentaron la confusin porque haba quienes no estaban de acuerdo con el documento pero como no haban escuchado lo que le haban gritado, esa frase de Martha Vzquez les pareci agresiva. De todos modos, la dirigente prosigui un discurso referido a la problemtica de los derechos humanos.
 
Pero en este punto, detrs del escenario ya haba mucha tensin y nervios entre los organizadores, en general enojados con la actitud de las Madres y las Abuelas, ya que Estela Carlotto haba comenzado a retirarse. En un momento se superpusieron dos voces en los micrfonos, tratando de explicar que s se haban consensuado las seis consignas principales del acto.
 
El documento en s, cuya redaccin se ha convertido en un verdadero va crucis que demora meses antes del acto, no haba sido firmado por Abuelas, Madres (LF), Familiares, HIJOS, Serpaj y APDH. El CELS, que comparti la convocatoria, no particip en las discusiones ni firm el controvertido y extenso texto. Desde el otro sector, donde se alinean las otras 365 organizaciones que participan en la convocatoria, en especial el Partido Comunista y los partidos trotskistas y otros organismos como MEDH, LADH y Ex Detenidos-Desaparecidos, aseguran que las Madres y las Abuelas conocan el contenido de lo que se ley y que la lectura se haba acordado previamente aunque no lo firmaran los organismos ms convocantes y que tambin se haba acordado que nadie aclarara esta situacin antes del acto.
 
Resulta bastante ilgico que los manifestantes que son convocados por esos organismos tengan que escuchar una nica declaracin con la cual no estn de acuerdo ellos ni los organismos que los convocan. En ese caso, lo ms correcto sera publicar el documento previamente con las firmas de quienes lo respaldan para que la gente pueda decidir si asiste a ese o a otro acto de repudio a la dictadura. Es absurdo que los organismos ms representativos no puedan ni siquiera decir que no estn de acuerdo con esos contenidos que se leen en una actividad de la que ellos son los principales protagonistas.
 
"Es una estafa, se utiliza polticamente al dolor. Hubo un aprovechamiento de la fecha que es injusto y falto de tica. Toda esta gente que ha venidoac ha tenido que escuchar lo que nosotras no aprobamos", afirm tras el acto y visiblemente molesta, la presidenta de Abuelas. Los organizadores la acusan de faltar a los acuerdos previos.
 
Ya en el acto del ao pasado se haba suscitado un problema similar. Se ley un documento extenssimo y muy sesgado. Haba que ser experto en poltica y economa para empezar a discutirlo, no ya estar de acuerdo. Los organismos de derechos humanos y la CTA debieron realizar un miniacto dentro del acto para diferenciarse, pero pas inadvertido para la mayora que asiste en esa fecha y que no conoce las discusiones internas.
 
Esta vez, el documento, que abordaba una enorme variedad de conflictos internacionales mezclados con todos los puntos que los grupos de izquierda critican al Gobierno, fue discutido hasta unas horas antes sin llegar a un acuerdo pese a los esfuerzos de Adolfo Prez Esquivel para consensuar las diferentes posiciones. Si el acuerdo de silencio exista, llevaba en s el germen del conflicto porque es ilgico y no es honesto con la gente que asiste al acto y no sabe nada de eso. La gran mayora de los manifestantes de ayer no fueron convocados por partidos o fracciones polticas, sino por la fecha y por los organismos de derechos humanos ms representativos, sobre todo Madres y Abuelas. Para esa inmensa mayora, la declaracin fue un plomazo aunque nadie le diera demasiada importancia porque no la escuch ni le prest atencin. Y en ese sentido tienen razn porque el hecho ms destacable de la marcha y la concentracin de ayer no fue el documento ni las crticas que gener sino la masividad impresionante que la convirti en una de las ms importantes de todos estos aos.



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