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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2006

Una investigacin estudia la accin de la ltima dictadura en el mbito acadmico y rastrea la persistencia de continuidades
"Nunca se analiz la magnitud de la depredacin en la universidad"

Javier Lorca
Pgina 12


"La universidad no debe investigar", fue la breve pero clara definicin pronunciada por Alberto Ottalagano al asumir como interventor de la UBA en 1974. Comenzaba, an bajo gobierno democrtico, un perodo que se ira tornando ms y ms sombro para la universidad pblica, plenamente nocturno a partir del golpe militar ocurrido hace hoy tres dcadas. A recuperar y analizar aquellos aos, desde 1973 hasta 1983, rastreando heridas y continuidades, apelando a documentos, archivos y testimonios directos, se aboca Universidad y dictadura, un estudio realizado por investigadores del Centro Cultural de la Cooperacin.

El trabajo fue desarrollado por Pablo Perel (docente y secretario de Publicaciones de la Facultad de Derecho), Eduardo Races (politlogo) y Martn Perel (abogado) y pronto ser publicado por el centro cultural, con prlogo de Osvaldo Bayer. Por qu investigar la universidad bajo la dictadura? "Es un tema muy poco abordado puertas adentro de la UBA. Notbamos un vaco", dice Martn. "Nunca se analiz la magnitud de la depredacin en la universidad, que empez con la derecha peronista y que, con otro ropaje, continu con la dictadura", detalla Pablo. Y aade otro fin, "problematizar el rol de la sociedad civil, cierta complicidad por lo menos de la clase dirigente".

La primera parte de la investigacin aborda los intensos cambios que vivi la universidad con el regreso del peronismo. La UBA se transform en la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires, con Rodolfo Puiggrs y luego Vicente Solano Lima como rectores, busc abrirse "hacia los sectores desposedos", apunt a cerrar "la brecha abierta entre libros y alpargatas" apostando a "la confluencia de obreros y estudiantes". Mientras reciba crticas diversas (catica y populista, para los reformistas; "campo de gimnasia subversiva", para la derecha), la Unpba ensayaba una experiencia innovadora con medidas dirigidas a quebrar la dependencia cultural (prohibicin de que investigadores recibieran subsidios privados, becas orientadas a la "liberacin nacional").

Una de las medidas fundantes de la Unpba fue liberar el ingreso: de 21 mil ingresantes en 1972 se pas a 40 mil dos aos despus. En lo educativo, se enfatiz "la formacin terico-prctica, acercando la academia a la vida cotidiana de los sectores populares". Todo este proceso as como el perodo represivo es relatado con detalle por los investigadores a partir de un caso: la Facultad de Derecho. Entre otras impresionantes escenas, se rescatan las palabras con que Puiggrs explic, en un acto, por qu elega a Mario Kestelboim como interventor de la casa: "Porque ha sido defensor de presos polticos y aqu abundan funcionarios de la dictadura, porque es un hombre de izquierda y sta es una facultad de derecha, y porque es judo en una facultad llena de fascistas".

Ya en la segunda mitad del '74 cambiara la historia, de la mano derecha del peronismo, con Oscar Ivanissevich en Educacin. Comenzara dice el estudio "una limpieza destinada a terminar con todo elemento an visible de simpatas progresistas o izquierdistas". Las cesantas o renuncias de profesores llegaran a 15 mil. Pero no slo eso. La investigacin sera privatizada, el ingreso restringido, los estudios arancelados, los programas modificados. En Filosofa se incluyen bolillas como "la existencia de Dios, necesidad y posibilidad de una demostracin" y por los pasillos de esa facultad paseaba el interventor Ral Snchez Abelenda agitando un incensario para "exorcizar al demonio marxista". Despus del golpe del '76 se multiplicaron las amenazas de muerte y los secuestros. Tambin las requisas y los infiltrados ("srpicos", se los llamaba), tambin la supresin de carreras. Pero la universidad no fue mera vctima. Uno de los tpicos analizados en el trabajo es la persistencia de prcticas y actores bajo la dictadura y en democracia. "Hay continuidad en muchos nombres, con un fuerte travestismo poltico dice Eduardo Races-. Claramente, hay continuidad en la enseanza. Hoy sigue habiendo una relacin espacial muy marcada, con bancos fijos para los estudiantes, con profesores dando clases magistrales desde el plpito."



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