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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2006

La Venezuela que describe El Pas: una nueva antologa del disparate

Alberto Montero Soler
Rebelin


El diario espaol El Pas haba moderado durante un tiempo su discurso sobre Venezuela y la revolucin bolivariana, temas frente a los que, recurrentemente, ha mantenido una beligerancia frontal rayana a veces en lo pattico y a veces en lo histrico.

Sin embargo, parece que el tiempo de vino y rosas ha concluido y vuelven a pintar en el horizonte vientos de tempestad contra Venezuela.

En este caso, El Pas no ha echado mano de uno de sus asalariados de plantilla plumas, lgicamente, al servicio de la mano que les da de comer- sino que ha recurrido al anlisis de un tercero, Norman Gall, un colaborador habitual de sus secciones de internacional con un presunto pedigr de curtido latinoamericanista desde los aos setenta y, en ese sentido, voz que se atribuye a si mismo la suficiente autoridad para hablar de lo que ocurre en Venezuela sin ofrecer la ms mnima referencia a sus fuentes de informacin ni citar ninguna de carcter oficial. Algo que para un peridico de la seriedad y solvencia de la que, a su vez, se reviste El Pas no deja de ser sorprendente; mucho ms cuando recurre, sin que se sepa muy bien por qu lo hace en estos momentos, a la mala traduccin de los artculos que Gall public en un peridico brasileo conservador de segundo orden hace unas semanas[1].

Sin embargo, todo se nos desvela un poco ms ntido si se repasa brevemente la biografa de Norman Gall.

As, basta con acudir a su pgina personal en internet para saber que Gall fue durante unos aos consultor de la empresa petrolera Exxon, precisamente, la nica transnacional de los hidrocarburos que prefiri abandonar la mayor parte de su produccin en Venezuela antes que migrar sus contratos de explotacin al rgimen de empresa mixta junto a PDVSA, la empresa petrolera estatal venezolana.

No slo eso, Norman Gall tambin se desempe como consultor del Banco Mundial durante algunos aos de la dcada de los ochenta, es decir, los aos de la ofensiva de las polticas econmicas neoliberales que esa institucin, junto al Fondo Monetario Internacional, impusieron en Latinoamrica y que se encuentran en el origen de su profunda crisis social contempornea.

Y, por si fuera poco, en la actualidad consta como Director Ejecutivo del Instituto Fernand Braudel de Economa Mundial. Este instituto tiene entre los miembros de su Comit Internacional a personajes tan relevantes como Gonzalo Snchez de Losada ex-Presidente de Bolivia actualmente fugado de la justicia de su pas y residente en los Estados Unidos-; John Williamson autor del declogo de medidas de poltica econmica de ajuste aplicados por los organismos financiero multilaterales en Latinoamrica conocido como el Consenso de Washington-; o Jeffrey Sachs insigne economista que tuvo un papel estelar en el exitoso proceso de transicin al mercado en las economas del Este de Europa tras la cada del muro de Berln.

Pero, tambin, entre el listado de miembros de dicho Comit -y aqu es donde se llega a un elemento adicional que puede arrojar nueva luz sobre la orientacin del discurso de Gall-, se encuentra Teodoro Petkoff. Para quienes lo desconozcan, Petkoff fue Ministro de Cordiplan (Oficina Central de Coordinacin y Planificacin) durante el segundo mandato de Rafael Caldera y bajo su direccin se aplic el paquete de medidas econmicas neoliberales que integraban la denominada Agenda Venezuela. Actualmente, es director de Tal Cual, diario centrado en la crtica constante y feroz al chavismo, y su nombre suena con insistencia como posible candidato de la oposicin venezolana a Chvez para las prximas elecciones presidenciales.

Como nada es casual en esta cadena de ocupaciones y afectos del autor del artculo, pueden entender que el discurso sobre Venezuela que El Pas, pomposamente y sin ningn tipo de pudor, publica en su seccin Investigacin y Anlisis tiene un evidente sesgo contra el proceso bolivariano.

Hasta aqu, nada nuevo bajo el sol. A nadie puede sorprender a estas alturas que El Pas persista en sus posiciones y siga siendo incapaz de ocultar el malestar que le provoca el curso de la revolucin bolivariana y su incidencia sobre los negocios del grupo PRISA.

Sin embargo, lo que s aporta un plus de indignacin a esta nueva entrega de su visceral enfrentamiento con Venezuela es la falta de rigor que han demostrado con la publicacin de una serie de dos artculos que deberan figurar en la antologa de cualquier manual del disparate periodstico por su baja calidad, por su falta de rigor, por la ausencia de referencias y fuentes solventes e, incluso, por la psima traduccin de los escritos originales.

En El Pas de los disparates

Los artculos, que fueron publicados los pasados 27 y 28 de marzo bajo los ttulos de La dudosa obra de Chvez y El caos petrolero respectivamente, tratan de exponer lo que est ocurriendo en Venezuela y en su industria de hidrocarburos desde la llegada al poder de Hugo Chvez.

En concreto, el primero de ellos es realmente digno de lectura detenida porque durante la misma el lector atravesar distintos estados de nimo que lo llevarn de la indignacin a la hilaridad hasta la absoluta incomprensin de cmo tal sarta de disparates ha podido ser publicada en un peridico presuntamente serio.

As, algunos pasajes incitan a la referida hilaridad, como cuando describe el golpe de estado de 2002 en los siguientes trminos: un extrao golpe producido cuando los altos mandos militares se opusieron a su orden de disparar sobre manifestacin callejera de masas. El autor parece ser el nico que no sabe que fue precisamente dicha manifestacin popular la que presion a los oficiales alzados en rebelda para que devolvieran al Presidente al Palacio Presidencial y consigui abortar el golpe de estado.

Pero es ms, Gall se sorprende a continuacin de que Chvez iniciara una purga sistemtica de todos los oficiales sospechosos de deslealtad. Qu quera que hiciera con militares golpistas? Condecorarlos?

Incluso, llega a provocar la carcajada abierta el que, en el segundo de los artculos, el autor recurra a la novela de Gabriel Garca Mrquez, El general en su laberinto, para extraer de ella una de las frases que con cierta asiduidad pronuncia el Presidente Chvez en sus discursos cuando, parafraseando a Bolvar, afirma que los que sirvieron a la revolucin han arado en el mar. Pues bien, Gall o su traductora-, incapaces de captar la belleza de la metfora usada por Bolvar, han preferido una versin postmoderna de la misma y, en lugar de arar en el mar -a quin se le ocurre!-, la han convertido en surcar el mar. Qu les parece?

Por otro lado, el lector deber reconocer que resulta absurda la acusacin de que se est comprando equipamiento militar si va precedida de la afirmacin de que esas compras estn destinadas a superar las malas condiciones operativas de los 82.000 miembros del ejrcito, que sufren escasez de uniformes, botas, cascos, chalecos antibalas, alimentos, camiones y municin.

O, tambin, cuando afirma que parte de la abstencin en las elecciones a la Asamblea Nacional celebradas en diciembre del pasado ao se debi a las sospechas de que el sistema de voto electrnico permita al Gobierno averiguar cmo votaba la gente. Frente a esa valoracin Gall ignora o, peor an, oculta que, en primer lugar, las diversas misiones de observacin internacional han denunciado la falsedad de esa afirmacin, calificndola de gratuita e infundada; y, en segundo lugar, que fue la retirada a ltima hora de las candidaturas de oposicin la que provoc que los votantes slo tuvieran una opcin para elegir en las urnas.

Pero, adems, el autor hace alusin a que el Latinobarmetro de los ltimos 10 aos muestra la fe de los venezolanos en las instituciones democrticas y, sin embargo, oculta que esa confianza se ha reforzado hasta niveles nunca vistos desde que Chvez gobierna Venezuela [2].

A la indignacin del lector tambin le llega su momento cuando lee que Chvez ha creado grupos militares de lite que dependen personalmente de l, al margen de las fuerzas de seguridad regulares y, sin embargo, nada ms se dice al respecto ni se cita fuente alguna.

O cuando afirma que el cierre de la autopista est provocando graves trastornos y puede tener un enorme coste para Venezuela en trminos de produccin total e inflacin y, por el contrario, ninguna de ambas variables se ha resentido de momento. Por cierto, se refiere a esa carretera como una superautopista cuando slo tiene dos y, en algunos tramos, tres carriles en cada sentido.

O, lo que es ms grave, cuando escribe con total impunidad que tambin estn acusados de amasar grandes fortunas, a travs de intermediarios, el ministro de Exteriores y ex-dirigente guerrillero Al Rodrguez, el ministro de Educacin Aristbulo Istriz, el alcalde del Gran Caracas (sic) [en lugar de Alcalde Mayor de Caracas] Juan Barreto y el ministro de Interior Jesse Chacn y no dice quin los acusa porque, entre otras cosas, no existen procesos penales abiertos contra ellos.

Pero, finalmente, lo que con probabilidad en mayor medida llamar la atencin del lector ser cuando descubra que los grandes males atribuidos al Presidente Chvez en trminos, por ejemplo, de deterioro de las infraestructuras o de la sanidad, Gall acertadamente reconoce de forma explcita que tienen un origen previo!

As, el peligro que amenazaba la autopista se detect por primera vez en 1987 y, junto al de Chvez, ha habido cuatro gobiernos anteriores que no han hecho nada al respecto. Y, por su parte, y cito de forma textual, el declive del sistema de salud pblica de Venezuela se remonta a hace cuatro dcadas. A qu tanta alharaca entonces? O es que se le puede atribuir la exclusiva responsabilidad a un presidente que durante sus seis aos de mandato ha tenido que sufrir una tragedia natural como la de Vargas en 1999, un golpe de estado en 2002 y un paro petrolero al que se encaden un paro empresarial de dos meses de duracin a finales de 2002 y comienzos de 2003? Tanto cuesta tener un poco de rigurosidad y atribuir responsabilidades con un mnimo sentido de proporcionalidad?

Por favor, seores responsables de El Pas, ya que hace tiempo que optaron por anteponer los negocios del grupo PRISA a la credibilidad de su peridico, al menos traten de engaar a sus lectores con un mnimo de rigor es lo menos que merecen.

[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29039

[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=22743

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y colaborador habitual de Rebelin.

Texto relacionado:
Tres antiguos textos sobre Venezuela de un editor de la revista Forbes publicados por El Pas
Carlos Martnez / Juan Gonzlez
28-03-2006




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