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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2006

El director de 'Le Monde Diplomatique' publica en un libro sus cien horas largas de conversacin con el presidente de Cuba
Fidel Castro: "Mi relevo no supondr ningn problema porque la revolucin no se basa en ideas caudillistas"

Ignacio Ramonet
El Pas


Fidel Castro, que tantos discursos pronuncia, ha concedido pocas entrevistas, y slo se han publicado cuatro conversaciones largas con l a lo largo de 50 aos. La quinta, mantenida con el director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, se ha convertido en el libro Fidel Castro, biografa a dos voces, resumen de la vida y el pensamiento del jefe de Estado de Cuba en cien horas de conversacin. La primera se inici a finales de enero de 2003, y la ltima, en diciembre de 2005. En estas pginas se publica un extracto de la entrevista acerca de la sucesin de Castro, de 79 aos. Como dice el comandante, seguir ah "mientras lo decida la Asamblea Nacional en nombre del pueblo cubano". El libro, de prxima aparicin, se edita en Debate.

Fidel Castro no ha escrito sus memorias, pero las cien horas que el periodista ha conversado con l son una suerte de "biografa a dos voces".

Pregunta. Cmo se encuentra de salud?

Respuesta. Bueno, me encuentro bien. Por lo general, s me siento bien, sobre todo me siento con energa, me siento con entusiasmo por las cosas. Me siento muy bien fsica y mentalmente. En esto seguramente ha contribuido el hbito del ejercicio; yo creo que el ejercicio fsico no slo ayuda a los msculos, ayuda tambin a la mente. (...)

P. El 23 de junio de 2001 sufri usted un desmayo durante un discurso pblico, y el 20 de octubre de 2004 tuvo usted una cada, tambin en pblico, que le caus la fractura de una rodilla. Cmo se ha repuesto usted de esos dos percances fsicos?

R. Mire, como siempre, se ha especulado mucho con eso. Es cierto que, aquel 23 de junio de 2001, en un barrio de La Habana, en El Cotorro, bajo un calor intenso y durante un discurso que dur ms de tres horas, transmitido en directo por televisin, conoc una ligera prdida de conciencia. Algo muy venial. Fue un desvanecimiento ligero de apenas unos minutos, debido al calor y al sol excesivos. Unas horas despus, los que all, en Miami, ya lo estaban celebrando, se llevaron la sorpresa de verme reaparecer en un programa televisivo donde pude darle al pueblo, directamente, la versin autntica de lo sucedido. (...)

P. Y su cada en Santa Clara?

R. Sobre lo del 20 de octubre de 2004 ya he tenido ocasin de contarlo en una carta enviada el da siguiente al pueblo. Al finalizar un discurso en Santa Clara, fui afectado por una cada accidental. Algunas agencias y otros medios divulgaron varias versiones sobre las causas del accidente. Como protagonista, le puedo explicar con toda precisin lo ocurrido.

Yo haba concluido mi discurso alrededor de las diez de la noche. Varios compaeros subieron a la tribuna para saludarme. Estuvimos all varios minutos y bajamos a reunirnos de nuevo por una misma pequea escalerita de madera que usamos para acceder a la tribuna. Yo iba a sentarme en la misma silla que me haban asignado antes de que llegara mi turno en la tribuna, y caminaba sobre el pavimento de granito a la vez que, de vez en cuando, saludaba a los invitados al acto.

Cuando llegu al rea de concreto, a unos quince o veinte metros de la primera hilera de sillas, no me percat de que haba una acera relativamente alta entre el pavimento y la multitud. Mi pie izquierdo pis en el vaco, por la diferencia de altura. El impulso y la ley de gravedad, descubierta hace tiempo por Newton, hicieron que, al dar el paso en falso, me precipitara hacia adelante hasta caer, en fraccin de segundos, sobre el pavimento. Por puro instinto, mis brazos se adelantaron para amortiguar el golpe; de lo contrario, mi rostro y mi cabeza habran chocado contra el piso. (...)

Alrededor de las once de la noche, tendido sobre una camilla, me trasladaron en ambulancia hacia la capital. Algunos analgsicos, en cierto modo, aliviaron mis dolores. (...)

La operacin dur tres horas quince minutos. Los ortopdicos se dedicaron a reunir y ubicar cada uno de los fragmentos en los sitios que les correspondan a cada uno de ellos y, como tejedores, proceder a unirlos, cosindolos con fino hilo de acero inoxidable. Un trabajo de orfebrera.

Solicit a los mdicos que no me aplicaran ningn sedante, y utilizaron anestesia por va raqudea, que adormece la parte inferior del cuerpo y mantiene intacto el resto del organismo. Dadas las circunstancias, era necesario evitar la anestesia general para estar en condiciones de atender asuntos importantes. (...)

P. Yo quisiera, a este respecto, abordar el tema del porvenir. Ha pensado usted en algn momento en retirarse?

R. Mire, sabemos que el tiempo pasa y que las energas humanas se agotan. Pero le voy a decir lo que les dije a los compaeros de la Asamblea Nacional el 6 de marzo de 2003, cuando me reeligieron presidente del Consejo de Estado. Les dije: "Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida". Y les promet estar con ellos, si as lo deseaban, todo el tiempo que fuera necesario mientras tuviera conciencia de poder ser til. Ni un minuto menos, ni un segundo ms. (...)

P. La CIA ha anunciado, en noviembre de 2005, que usted padece la enfermedad de Parkinson. Qu comentario le inspira esa "informacin"?

R. Ellos estn esperando un fenmeno natural y absolutamente lgico, que es el fallecimiento de alguien. En este caso, me han hecho el considerable honor de pensar en m. Ser una confesin de lo que no han podido hacer durante mucho tiempo: asesinarme. Si yo fuera un vanidoso, podra estar incluso orgulloso de que esos tipejos digan que tienen que esperar a que yo muera. Todos los das inventan algo, que si Castro tiene esto, que si tiene lo otro, si tal o ms cual enfermedad. Lo ltimo que inventaron es que tengo Parkinson. Dice la CIA que descubri que yo tena Parkinson. Bueno, no importa si me da Parkinson. El papa Juan Pablo II tena Parkinson y estuvo un montn de aos recorriendo el mundo. (...)

P. Usted va casi siempre armado, y como consecuencia de esa cada perdera, me imagino, el uso de su brazo derecho y la posibilidad de usar su arma. Le preocup eso?

R. (...) Dispongo de una Browning de 15 tiros. He disparado mucho en mi vida. Siempre he tenido buena puntera, fue una suerte, y la he conservado. En cualquier circunstancia, no temo al enemigo. Lo primero que quise ver fue si mi brazo tena fuerza para manejar esa arma que yo siempre us. sa est al lado de uno. Mov el peine, la cargu, le puse el seguro, se lo quit, le saqu el peine, le saqu la bala, y dije: "Tranquilo". Eso fue al da siguiente. Me senta con fuerza para disparar.

P. Usted, en varios de sus discursos y de sus entrevistas, ha evocado la cuestin de su eventual sucesin, de lo que ocurrir en Cuba el da que usted no dirija este pas. Cmo ve usted el porvenir de Cuba sin Fidel Castro?

R. Bien, voy a tratar de ser breve sobre eso. Ya le cont los planes de eliminacin fsica. Al principio, mi papel era ms decisivo porque haba que librar una batalla de ideas muy importante, haba que persuadir mucho. Le dije que haba prejuicios y que las leyes revolucionarias los fueron transformando. Haba prejuicios raciales, prejuicios antisocialistas, todo el veneno sembrado durante mucho tiempo.

P. Quiere decir que desde hace mucho tiempo ha pensado en una eventualidad de que pudiesen asesinarlo y ha tenido que pensar en lo que podra pasar?

R. Ya casi me est preguntando por la sucesin.

P. S, s, por la sucesin.

R. Bueno, mire, al principio, con todos esos planes de atentados, yo tena un papel decisivo, papel decisivo que no tengo hoy. Hoy tengo, tal vez, ms autoridad y ms confianza de la poblacin que nunca.

Nosotros, ya se lo dije, estudiamos todos los estados de la opinin pblica. Seguimos con un microscopio los estados de opinin. Y le podemos decir los estados de opinin en la capital, por ejemplo, y en el resto del pas, y le puedo presentar todas las opiniones. Aunque sean adversas. La inmensa mayora nos son favorables.

El nivel de autoridad, despus de cuarenta y seis aos de lucha y experiencia, es ms alto de lo que era. Es muy alta la autoridad de aquellos que luchamos y que hicimos la guerra, condujimos al derrocamiento de la tirana y a la independencia de este pas. (...)

P. Si usted, por cualquier circunstancia, desapareciera, Ral

sera su sustituto indiscutible?

R. Si a m me pasa algo maana, con toda seguridad que se rene la Asamblea Nacional y lo eligen a l, no le quepa la menor duda. Se rene el bur poltico y lo eligen.

Pero ya l me va alcanzando en aos, van llegando, ya es problema ms bien generacional. Ha sido una suerte que los que hicieron la revolucin hayan tenido tres generaciones. Tambin los que nos precedieron, los antiguos militantes y dirigentes del Partido Socialista Popular, que era el partido marxista-leninista, y con nosotros vino una nueva generacin. Ya despus, la que viene detrs de nosotros, e inmediatamente despus, las de la campaa de alfabetizacin, la lucha contra bandidos, la lucha contra el bloqueo, la lucha contra el terrorismo, la lucha en Girn, los que vivieron la crisis de octubre, las misiones internacionalistas... Mucha gente con muchos mritos. (...)

P. Es decir, usted piensa que su verdadero sustituto, ms all de una persona, ms all de Ral, sera ms bien una generacin, la generacin actual...

R. S, ya son unas generaciones las que van a sustituir a otras. Tengo confianza, y lo he dicho siempre, pero estamos conscientes de que son muchos los riesgos que pueden amenazar un proceso revolucionario. Estn los errores de carcter subjetivo... Existieron errores, y tenemos la responsabilidad de no haber descubierto determinadas tendencias y errores. Hoy, simplemente, se han superado algunas y se estn combatiendo otras.

Ya le dije lo que pasara maana; pero ya son nuevas generaciones, porque ya la nuestra va pasando. Ya el ms joven, digamos, le he mencionado el caso de Ral, es apenas cuatro aos y tantos ms joven que yo.

Esta primera generacin todava coopera con las nuevas que acatan la autoridad de los pocos que vamos quedando... Est la segunda; ahora, la tercera y la cuarta... Yo tengo una idea clara de lo que va a ser la cuarta generacin, porque t ves a los muchachos de sexto grado haciendo su discurso. Qu talento hemos descubierto!

Hemos descubierto miles de talentos, esos nios impresionan, impactan. No se sabe cunto genio y cunto talento hay en el pueblo. Yo albergo la teora de que el genio es comn, si no para una cosa es para otra, es para la computadora o es para la msica, es para la mecnica; el genio es comn y unos lo tienen para una cosa y otros para otra. Ahora, desarrolla y educa a una sociedad completa -eso es lo que estamos haciendo- y veremos entonces lo que da. sos son los ocho millones que despus del primer ao de "periodo especial" suscribieron: "Soy socialista".

Yo tengo mucha esperanza, porque veo con claridad que estos que yo llamo de la cuarta generacin van a tener tres, cuatro veces ms conocimientos que nosotros los de la primera y, ms o menos, ms de tres veces los conocimientos de la segunda. Y la cuarta debe saber, con todo lo que se est haciendo ahora, por lo menos, dos veces y media lo de la tercera. (...)

P. Usted est diciendo que esta revolucin no est agotada?

R. No hemos terminado ni mucho menos. Vivimos en la mejor poca de nuestra historia y la de ms esperanza de todo, y usted lo ve en todas partes.

Es cierto, es correcto, yo estara dispuesto a aceptar la crtica de que cometimos algunos errores de idealismo, quiz quisimos ir demasiado rpido, quiz subestimamos fuerzas, el peso de los hbitos y eso. Pero ningn pas se ha enfrentado a ningn adversario tan poderoso, tan rico, a su maquinaria de publicidad, a su bloqueo, a una desintegracin del punto de apoyo. Desapareci la URSS y nos quedamos solos, y no vacilamos. S, nos acompa la mayor parte del pueblo, no le digo que todo, porque algunos se desalientan, pero nosotros hemos sido testigos de las cosas que ha hecho este pas, cmo resisti, cmo avanza, cmo se reduce el desempleo, cmo crece la conciencia. (...)

P. Usted cree que el relevo se puede pasar sin problema ya?

R. De inmediato no habra ningn tipo de problema; y despus tampoco. Porque la revolucin no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas nicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La revolucin se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo.

P. Veo que no est usted preocupado por el porvenir de la Revolucin Cubana; sin embargo, ha sido usted testigo en estos ltimos aos del derrumbe de la Unin Sovitica, del derrumbe de Yugoslavia, del derrumbe de la revolucin albanesa, Corea del Norte en esa situacin tan triste, Camboya, que se hundi tambin en el horror, o la propia China, donde la revolucin ha tomado un cariz muy diferente. No le angustia a usted todo eso?

R. Pienso que la experiencia del primer Estado socialista, la URSS, Estado que debi arreglarse y nunca destruirse, ha sido muy amarga. No crea que no hemos pensado muchas veces en ese fenmeno increble mediante el cual una de las ms poderosas potencias del mundo, que haba logrado equiparar su fuerza con la otra superpotencia, un pas que aplast al fascismo, se derrumbara como se derrumb. Hubo quienes creyeron que con mtodos capitalistas iban a construir el socialismo. Es uno de los grandes errores histricos. No quiero hablar de eso, no quiero teorizar; pero tengo infinidad de ejemplos de que no se dio pie con bola en muchas cosas que hicieron quienes se suponan tericos, que se haban empanfletado hasta el tutano de los huesos en los libros de Marx, Engels, Lenin y todos los dems. (...)

En cuanto a China, es otra cosa, una gran potencia que emerge y una gran potencia que no destruy la historia, una gran potencia que mantuvo determinados principios fundamentales, que busc la unidad, que no fragment sus fuerzas. (...)

P. Pero la pregunta que algunos se hacen es: el proceso revolucionario, socialista, en Cuba, puede tambin derrumbarse?

R. Es que las revoluciones estn llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Yo me he hecho a menudo estas preguntas. Y mire lo que le digo: los yanquis no pueden destruir este proceso revolucionario, porque tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas; todo un pueblo que, a pesar de nuestros errores, posee tal nivel de cultura, conocimiento y conciencia que jams permitira que este pas vuelva a ser una colonia de ellos.

Pero este pas puede autodestruirse por s mismo. Esta revolucin puede destruirse. Nosotros s, nosotros podemos destruirla, y sera culpa nuestra. Si no somos capaces de corregir nuestros errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios: mucho robo, muchos desvos y muchas fuentes de suministro de dinero de los nuevos ricos.

Por eso estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad. Hay que volver a cambiar, porque tuvimos tiempos muy difciles, se crearon desigualdades, injusticias. Y lo vamos a cambiar sin cometer el ms mnimo abuso.

Habr una participacin cada vez mayor y seremos el pueblo que tendr una cultura general integral. Mart dijo: "Ser cultos es el nico modo de ser libres", y sin cultura no hay libertad posible, Ramonet.



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