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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2006

Por que cay el socialismo real en Europa?

Esteban Valenti
Bitcora


El socialismo, las democracias populares y el socialismo federal yugoslavo, cayeron casi simultneamente. Existan notorias diferencias entre ellos, pero similitudes de fondo. Cay la Unin Sovitica y todos los pases que la integraban, cay Polonia, la Repblica Democrtica Alemana, Bulgaria, Rumania, Checoslovaquia, Albania, Hungra y Yugoslavia. La URSS se fraccion en diversas repblicas, lo mismo ocurri con Yugoslavia y Checoslovaquia. A pesar de que la URSS inclua repblicas asiticas es notorio que el nacimiento y la direccin nacional se situaba en Europa, en Rusia.

Algunos lo llaman el socialismo real, otros el mal llamado socialismo real pero hay una afirmacin que es incuestionable, el derrumbe fue un fenmeno esencialmente europeo, con consecuencias directas en los pases africanos (ex colonias europeas) donde existan gobiernos nacionalistas, con fuerte influencia socialista. No queda ninguno o los que quedan son irreconocibles.

Nadie puede afirmar que estaban regidos por un nico centro: la Unin Sovitica. Haba pases alineados con la URSS, pero ni Yugoslavia, ni Albania compartan en absoluto sus posiciones, incluso Rumania mantuvo en los ltimos aos una posicin discrepante, distante del resto de los pases del Pacto de Varsovia y se aproxim al euro comunismo.

Los pases que todava se llaman al socialismo real son actualmente China, Viet Nam, Cuba y Corea del Norte. Todos diferentes en su modelo econmico y con profundas diferencias tambin en sus posiciones polticas.

Sobre la cada de los pases socialistas en Europa se ha escrito mucho, nosotros aportaremos un granito de arena; muchas ms preguntas que respuestas. Se cayeron por causas econmicas, por una creciente contradiccin entre las relaciones de produccin y las fuerzas productivas? No.

En ninguno de los casos se produjeron graves crisis econmicas, hambrunas, carestas, inflaciones explosivas, ni nada conexo ni anexo. Aunque las causas econmicas estuvieron sin duda presentes, ste no fue el factor fundamental, ni el factor desencadenante. Una de las paradojas es que el pas que registraba los mejores niveles de crecimiento y desarrollo entre los pases socialistas - la RDA - fue donde se prendi la ltima mecha que luego implosion todo el sistema.

La cada del muro la asumimos todos como el derrumbe del sistema; en realidad, todo comenz a tambalearse cuando se construy el muro. El de cemento pero sobre todo los otros muros.

Cay por causas polticas

Las causas del desmoronamiento fueron polticas. El socialismo en Europa se derrumb por graves y sucesivas crisis polticas que no fue capaz de afrontar, que desmoronaron el sistema y que mucho tenan que ver con la contradiccin creciente entre sus valores originales y su realidad social y poltica, en el momento del derrumbe. La base de esas crisis polticas generalizadas que surcaron todos los pases a pesar de las diferencias antes mencionadas, fueron el fracaso cultural y la derrota cultural frente a las ideas del capitalismo, el otro polo de la fractura planetaria y continental.

Las sociedades socialistas de Europa entraron en crisis porque sus ciudadanos ya no crean en el socialismo y consideraban - en forma confusa y muchas veces contradictoria - que el otro sistema, el capitalismo que gobernaba el resto del continente y del mundo, era mejor. An con todos los matices y las diferencias y particularidades nacionales, si no se asume esta realidad no puede entenderse todo el proceso posterior, ni siquiera la actualidad en esos pases.

Si no se asume e incorpora esta realidad no se puede entender cmo pases que entraron en profundas crisis econmicas y sociales luego de la cada del muro no generaron masivas reacciones nostlgicas del socialismo. Fueron fenmenos notoriamente minoritarios y sin una estructura poltica de importancia que recogiera esta herencia.

El gran fracaso del socialismo fue un fracaso cultural y sus consecuencias son polticas. Incluso esa palabra que aparentemente lo resuelve y lo explica todo: burocracia, no es una consecuencia slo ni principalmente econmica, sino esencialmente poltica. Fueron sistemas que durante los momentos de mxima tensin, en especial durante las guerras civiles o nacionales, funcionaron y que fueron carcomindose durante la paz.

Las grandes estructuras polticas, los partidos que fueron diseados para ocupar un lugar dominante y central en cada uno de los pases, las formas institucionales que se correspondieron con una visin de la sociedad y del Estado y los mecanismos de control monoplico de la comunicacin, la informacin y la educacin, fracasaron estrepitosamente.

Fracasaron porque no dieron cuenta de la complejidad, de las tensiones, de las necesidades de participacin, de libertad, de ciudadana de sus sociedades. Fracasaron porque quisieron adaptar y dibujar los lmites de esas sociedades a su diseo hegemnico administrado y administrativo. Dividir el fracaso entre los burcratas y los ciudadanos es tambin un artilugio cmodo, pero intil. Los propios burcratas, la burocratizacin del poder, de las ideas, de la poltica son parte de la derrota cultural.

Un proyecto basado en el marxismo que originalmente propona la lenta extincin del Estado, gener en todos los casos, estados omnipresentes y gigantescos, no slo en la propiedad de los bienes de produccin - totalmente estatizados - sino en el control de la vida cultural y social de esos pases.

La burocratizacin de los partidos que supuestamente deban tener una funcin rectora de la revolucin es la peor derrota de las ideas revolucionarias y la ms evidente derrota cultural y poltica, suya consecuencia inevitable no poda ser otra que el derrumbe. Era slo cuestin de tiempo.

La Perestroika y el Glasnost fueron intentos tardos, superficiales, sin profundidad en el anlisis y, sobre todo, sin una visin estratgica que en definitiva atacaron las consecuencias pero que no tenan posibilidades ni fuerzas para atacar las causas profundas. Si su objetivo era salvar algo del socialismo cometieron errores muy profundos en el manejo poltico y en el juego de las fuerzas. Esta afirmacin parece ser comn a la mayora de los procesos renovadores, en los pases y en los partidos.

En pases donde la fuerza, la coercin, el concepto y la prctica del uso del poder tena una base tan arraigada - hasta por su propia historia nacional - las reacciones de los aparatos del Estado fueron dbiles y barridas por la sociedad y por la propia gente. Es que la gangrena, el descontento era muy profundo, pero tambin es justo reconocerlo - la crisis de identidad, las contradicciones violentas entre una prdica de izquierda, una visin popular haba penetrado hondo en los propios aparatos del poder, y cuando estos factores entraron en crisis paralizaron todo. Y estuvo bien. La peor tragedia hubiera sido la respuesta militar, auto invasiones militares correctivas del Pacto de Varsovia ya no funcionaban, haba entrado en crisis el propio centro del sistema: la URSS.

El marxismo leninismo fue una base terica para una prctica poltica; el gran impulso de Lenin fue la conquista del poder, su ejercicio y la forja de los instrumentos partidarios y estatales para ejercerlo. Fue una revolucin, no de las ideas como Marx sino de las sociedades. Esta relacin entre teora y prctica es indivisible en la propia identidad de los partidos comunistas, con xitos y con derrotas, con diferentes capacidades y resultados. La crisis y la respuesta a la crisis deba ser integral y no existieron las capacidades, la masa crtica intelectual, cultural, la elaboracin en el terreno de la economa, de las ciencias sociales y de la poltica para dar respuesta a la profundidad de la crisis. Ya no existan las capacidades y los muchos aos de paralizacin y de uso y abuso del poder, de la fuerza y de la gestin administrativa incluso de las ideas hipotecaron toda alternativa.

Del otro lado hay que asumir que el capitalismo incorpor a travs de sus propias crisis una capacidad de flexibilidad y adaptacin mucho mayor. Cul fue la causa? Una sola: el funcionamiento de la democracia, la oposicin de ideas y de posiciones, de partidos, entre los que debemos incluir los propios partidos comunistas. Por el contrario, los sistemas monolticos demostraron su debilidad para atender tanto en el plano de las ideas, de la economa, de la cultura y de la poltica la complejidad de las sociedades. Sirvieron para la guerra o para la guerra civil y se gangrenaron en la paz.

Lnin y el stalinismo

Cunto de esa concepcin sobre el Estado y el partido nico tiene que ver con el stalinismo y con Stalin? Me resisto a creer que un solo hombre haya sido capaz de desviar de manera tan atroz las prcticas y los valores del socialismo, de la libertad, de los derechos humanos. No fue slo por miedo o por complicidad con el poder que miles y decenas de miles de cuadros comunistas soviticos fueron ejecutores de purgas, de gulags, de matanzas de sus propios compaeros disidentes. Civiles, militares, cientficos, mdicos, campesinos y muchas decenas de militantes comunistas fueron perseguidos y asesinados. Pero tambin fueron perseguidores o cmplices silenciosos. Un fenmeno poco analizado.

Releyendo el Estado y la revolucin de Lenin y toda la polmica con Rosa Luxemburgo sobre el partido nico y la libertad, creo que no alcanza con esas pocas palabras contra Stalin pronunciadas por Lenin antes de su muerte criticndolo por su carcter grosero con sus compaeros para explicar algo tan monstruoso y tan complejo a la vez llamado generosamente el culto a la personalidad. Algo en el propio sistema ya estaba muy mal y se devor a si mismo y a los valores originales del socialismo. Y sobre esto tena razn Rosa Luxemburgo, con todo lo que esto implica en el anlisis histrico sobre el socialismo.

El papel de la URSS y de Stalin en la segunda guerra mundial no puede ni debe ocultar un anlisis completo y complejo de todo el fenmeno. Por qu los nazis llegaron hasta las puertas de Mosc y hasta el Volga si existan las fuerzas econmicas, militares y espirituales para derrotar al nazismo, ya antes de iniciarse la guerra?

Los 20 millones de muertos son un tributo enorme, el mayor precio pagado por un pueblo a la derrota de la barbarie nazi, pero son tambin parte de la tragedia de una poltica exterior sin principios y con enormes errores de antes de la guerra. Aciertos y compromisos justos de la URSS en la ayuda a Espaa republicana abandonada por la complicidad de la No-intervencin de Europa y Estados Unidos. Pero la guerra contra Finlandia, la anexin de una parte de Polonia y el pacto Molotov-Ribbentrop y toda la especulacin y los errores en el manejo de la informacin sobre la inminente invasin nazi a la URSS son responsabilidades que no pueden ocultarse por el gran sacrificio, por las genialidades militares de los generales soviticos, incluso por la capacidad de mando de Stalin o por el herosmo del pueblo sovitico.

Despus la derrota del proyecto reformista y de apertura de Jruchov vino la interminable era de Brechnev con el frreo control total del Estado y de la economa, la paralizacin terica y la creciente burocratizacin de la vida social y cultural de ese inmenso y denso grupo de pases acentu la decadencia, la apata y la sorda resistencia. No la vimos slo los que tenamos una visin tan sesgada que no queramos verla. La paralizacin poltica y espiritual de la URSS era abrumadora. El penltimo intento de Andropov no logr derrotar ni frenar esa decadencia. Chernenko fue la expresin mxima de una burocracia que mova todos los hilos del poder, incluso para elegir a una momia.

El proceso de resistencia y decadencia haba comenzado mucho antes, en las llamadas democracias populares. La fractura entre las sociedades de estos pases y en particular la intelectualidad y los partidos comunistas y los gobiernos no fueron una sucesin de episodios como creamos y explicbamos fueron manifestaciones virulentas de una crisis sorda que iba creciendo y se haca incontenible. Cada crisis tena causas circunstanciales diversas, pero analizadas ahora, eran parte de un mismo proceso. Estbamos perdiendo estrepitosamente la batalla poltica y cultural. Checoslovaquia, Polonia y finalmente la RDA fueron los ltimos peldaos de esa escalera descendente.

Una pregunta muy incmoda.

Considerndolo desde una visin progresista de la historia, es decir de que la propia historia es capaz de apuntar en los tiempos largos hacia el progreso la cada fue negativa o se poda haber reformado y superado la paralizacin y el retroceso?

El fracaso estrepitoso de la Perestroika como intento reformista y renovador del socialismo en la URSS es una pista para buscar respuestas. El modelo de control estatal total de la economa, de la sociedad, de la ciudadana, de la vida cultural de un pas no tiene retoques, no los admite. En las crisis que se produjeron en otros pases slo la intervencin de tropas extranjeras o de autnticos golpes de estado como en Checoslovaquia o Polonia frenaron el desbarranque. Cuando eso no funcion, en la RDA y en la propia URSS, todo es mundo se vino abajo.

Y lo estrepitoso fue que se vino abajo prcticamente sin resistencia alguna, derrumbando inclusive un aparato poderoso y omnipresente y sobre todo muchos mitos sobre la adhesin ciudadana a esos regmenes. Otra perversidad fue la indefencin de la sociedad civil frente al capitalismo salvaje que se impuso y donde muchos de los jerarcas del partido y del gobierno pasaron a ocupar posiciones dominantes en la nueva estructura econmica capitalista salvaje.

No es tampoco casual. Esas sociedades no tenan ningn tejido de experiencias de accin desde la sociedad civil, desde sindicatos autnticos, desde organizaciones sociales representativas. Y el capital fue mucho ms veloz en reclutar cuadros y apetitos voraces que la sociedad en democratizarse. Una democratizacin muchas veces todava pendiente.

Estos elementos disean un cuadro sobre la situacin de esas sociedades. La reaccin poltica en algunos pases determin a lo largo de estos 16 aos que triunfaran en las elecciones partidos socialistas o socialdemcratas o con influencias de los viejos partidos comunistas totalmente reformados en cuanto a sus proyectos y sus bases polticas e ideolgicas. Corrieron suertes alternas. Lo que si es claro que los nostlgicos del viejo sistema no representaron en ningn caso - ni siquiera en la URSS - sectores poltica, social y culturalmente importantes. Casi nadie propone volver al sistema anterior, a pesar de que en muchos casos las consecuencias sociales del cambio fueron realmente desoladoras para la poblacin.

La prdida de conquistas sociales innegables del socialismo, los amplios sectores que han quedado marginados, y la drstica reduccin del nivel de vida de la poblacin no han logrado en ningn caso expresarse polticamente. Incluso en pases donde el concepto y la prctica de la libertad y el ejercicio de la democracia son primarios y bsicos. Esta incapacidad poltica y cultural incluso en medio de particulares situaciones objetivas es una de nuestras peores derrotas.

La reaccin ms virulenta no slo en el socialismo sino en los propios partidos comunistas, fue contra el centralismo democrtico, es decir contra el conjunto de normas, pero sobre todo de prcticas y de tradiciones en el funcionamiento de los propios partidos y su sustento terico-poltico. Y esa es una gran derrota, porque en definitiva sin instrumentos polticos organizados no hay cambios posibles y profundos. La crisis de los partidos comunistas sin alternativas ni proyectos de renovacin, ms bien como reacciones es un precio enorme que estamos pagando. Y la nostalgia en este terreno no tiene ningn futuro.

Qu debera ser el socialismo?

La mejor definicin del socialismo es breve y contundente y es de Marx: el socialismo debera ser una sociedad de cooperativistas cultos. Imaginar una evolucin libertaria, democrtica y llena de vitalidad cultural e intelectual a partir de aquellos modelos reales era imposible, ni con la ms frondosa imaginacin. Cuando se pierde la credibilidad social a esos niveles y la gangrena de la burocracia penetra tan hondo, cuando se construye una pirmide social tan inflexible y llena de privilegios, los cambios son imposibles dentro del sistema.

La burocracia no era slo un aparato hipertrofiado y privilegiado era un estado del alma que contaminaba toda la sociedad, que alteraba los valores, las prioridades y ni que hablar el pensamiento. La burocracia es una de las barreras ms poderosas contra el cambio, todos los cambios. El socialismo real haba entronizado la burocracia como el rbitro supremo del partido, de la sociedad y de la economa. La burocracia no es slo como algunos nos quieren mostrar una enfermedad del socialismo real, tambin en el capitalismo vive y lucha, pero para el socialismo fue fatal.

La burocracia y su apropiacin de los principales resortes del poder poltico en los pases de Europa del este fue un proceso que no puede disociarse de la estructura econmica. Esta larga cita de Marx tiene que ver con el capitalismo, pero perfectamente puede aplicarse a las relaciones creadas en el socialismo real y tienen mucho que decirnos sobre el futuro.

(...) Si la burguesa "mantiene la injusticia en las relaciones de propiedad" polticamente, es decir, por medio del poder del Estado, no quiere decir que la cree. "La injusticia en las relaciones de propiedad" condicionada por la moderna divisin del trabajo, por la forma moderna del cambio, por la competencia, la concentracin, etc. no brota ni mucho menos del poder poltico de la clase burguesa, sino que, por el contrario, es el poder poltico de clase burguesa el que brota de estas modernas relaciones de produccin, que los economistas burgueses proclaman como leyes necesarias y eternas.

Por tanto, si el proletariado derroca el poder poltico de la burguesa, su victoria no pasara de ser pasajera, sera solamente un cambio al servicio de la misma revolucin burguesa, como lo fue en el ao 1794, mientras la historia misma, en su desarrollo, en su "movimiento", no se encargue de crear las condiciones materiales que hagan necesaria la abolicin del modo de produccin burgus y, por tanto y a la par con ello, el derrocamiento definitivo del poder poltico de la burguesa.

De ah que el rgimen del Terror slo sirviese, en Francia, para echar por tierra con sus formidables mazazos las supervivencias feudales, borrndolas como por encanto del suelo francs. La medrosa y prudente burguesa francesa habra necesitado dcadas enteras para realizar esta labor. La accin sangrienta del pueblo no hizo ms que allanarle el camino. Y tampoco el derrocamiento de la monarqua absoluta habra pasado de ser algo puramente momentneo si las condiciones econmicas no hubieran estado todava maduras para la implantacin del poder de la burguesa.

Los hombres no erigen un mundo nuevo a base de los "bienes terrenales", como se empea en creer supersticiosamente el palurdo, sino partiendo de las conquistas histricas del mundo que fenece. Necesitan, ante todo, producir ellos mismos, en el curso de su desarrollo, las condiciones materiales para una nueva sociedad, sin que haya intencin, por esforzada que sea, ni fuerza de voluntad capaces de eximirlos de esa necesidad." Carlos Marx - Deutsche-Brsseler-Zeitung (Peridico Alemn de Bruselas) - 11 de noviembre de 1847. Puntualizaciones.

La derrota fue muy profunda, no slo en la geografa poltica del planeta, sino en algo mucho ms importante: en la fuerza de las ideas del socialismo, de su mensaje de libertad y de justicia y su sentido del progreso y evolucin de las sociedades humanas.

No hay fatalidad ni determinismo econmico y menos poltico que imponga el socialismo o cualquier otro sistema, como muy bien lo afirma Marx. Cualquier sistema ser sometido a la prueba inexorable de su superioridad econmica y su supremaca cultural y a sus cada da ms complejas relaciones.

La teora de un fin de la historia impuesto por el fin de las contradicciones de clase y un estadio idlico de las sociedades, se ha demostrado totalmente anti histrico y negador de uno de los propios valores fundacionales del socialismo: el progreso. Esto tambin es vlido para los que creen que el capitalismo ser eterno y que es el ltimo destino de la evolucin de las sociedades. Otro fin de la historia.

Maquiavelo escribi, en los orgenes de la modernidad, que la nica forma de llegar al paraso, si la hubiera, es conocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos. Al menos sabemos un camino seguro que conduce al infierno, los caminos del paraso estn en construccin y el propio paraso est en permanente y profunda reforma y discusin.

(*) Periodista. Coordinador de Bitcora. Uruguay.



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