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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2006

Es Niemller, no Brecht

Enrique Medina
Pgina 12


Por memorativas circunstancias, tanto en la prensa grfica como en la radio y en la televisin, ltimamente se ha recurrido hasta el exceso a los lugares comunes ms elementales. En general, el uso del lenguaje cotidiano no se enriquece con la bsqueda existente en el rango superior que ofrece un idioma, sino por la criptografa de las nuevas generaciones en la Internet, la publicidad, el lunfardo, el facilismo, etc. Por esto es que en cada nueva edicin el diccionario de la Real Academia (y el resto) simplemente se limita a aceptar lo que, bien o mal, elige la mayora. Aunque esto pueda constreirse a lo concreto, fsico, fctico, y pueda parecer inofensivo, no lo es, porque siempre tanto la accin humana como un objeto obedecen a una idea, responden a una necesidad. Incluso el arma que mata incluye un concepto filosfico: la picana es sdica, el revlver es cobarde, el cuchillo por ntimo y arriesgado puede ser valiente. Por eso es que una buena intencin se torna grave cuando sin investigar, para validar lo propio, ya sea por ignorancia o ligereza, se recurre a pruebas o conceptos equivocados pero bendecidos por el paso de los aos que, por la sola repeticin, alcanzan la mitologa.

Esto se transforma en pensamiento nico, y el pensamiento nico, adems de mentiroso y aburrido, es peligroso y grave, porque el tergiversar informa mal y confunde al destinatario y, sobre todo, se ningunea la legitimidad. Borges siempre viene a cuento: se abusa de que l dijo que la democracia es un abuso de la estadstica, sin avisar que la cita es un suave plagio a Po Baroja que, mucho antes, en Las Espaas escribi: La democracia es el absolutismo del nmero. Tampoco se aclara que, con el triunfo de Alfonsn, en la entrada de la Feria del Libro se destacaba un texto en el que Borges se desdeca a favor de la democracia. El mismo, ya finado, sufri lo que puede entenderse como un plagio al revs cuando aventureros de la vida natural le achacaron un texto enanizante, aquel antipoema deyectivo Instantes que ni Hctor Gagliardi se hubiera animado a escribir y que en realidad pertenece a la sensible norteamericana Nadine Stair, jefa de redaccin de un peridico barrial especializado en dietologa. Lo propio le ocurri a Garca Mrquez con una supuesta despedida de la vida que apareci en Internet, cuyo texto era tan fachoso que a nadie se le ocurri buscar al pcaro culpable. Valga este prembulo para dilucidar la genuina autora del texto cuyo primer verso informa: Primero vinieron por.... En razn de esotricos artilugios, citadores profesionales de izquierda-centro-derecha siempre han atribuido estas lneas a Bertolt Brecht. Y si bien Brecht es ajeno a este manotazo a su favor, tampoco es justificable el error debido a que el texto no figure, formal y convencionalmente, en ningn libro; ni es donosa la accin del aprovechador que se lo endilga a Brecht por mera suposicin o porque as lo decidi el inconsciente colectivo.

El verdadero autor, Martin Niemller, naci en 1892 en Lippstadt, fue condecorado en la Primera Guerra Mundial como oficial de submarinos, tuvo simpatas por el primer nazismo pero termin en prisin cuando puntualiz que l, como pastor luterano, tena un solo Fhrer y ese era Dios. Desde 1937 a 1945 estuvo en los campos de concentracin de Sachsenhausen y Dachau. Al salir se convirti en presidente del concilio mundial de iglesias protestantes y en el discurso de asuncin proclam el credo confesional que lo eterniza. En 1967 recibi el premio Lenin de la Paz, en 1971 la Cruz Alemana al Mrito. Y hasta el 6 de marzo de 1984 en que decidi morir en Wiesbaden a los 92 aos, fue un activo militante pacifista. El credo, armado como poema, algunas veces con ttulo agregado: Ellos vinieron, y con quitas y aadidos segn intereses de coyunturas, ha sido traducido a todos los idiomas respetando su autora. Inexplicablemente, slo en nuestras extraviadas tierras se promueve el plagio en perjuicio de la verdad. Esta es una de las tantas versiones de lo dicho por Niemller.

Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judos y no dije nada porque yo no era judo.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los catlicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por m, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.


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