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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2006

El futuro de Nepal parece estar ms cerca del Partido Comunista que del monarca y sus aliados
Tempestad en el techo del mundo

Txente Rekondo
Rebelin


Mientras que por estos pagos se ha estrenado la pelcula "Himalaya", desde aquellas tierras nos llegan noticias de una situacin mucho ms cruda. Una realidad donde al fondo nevado de las montaas ms altas del mundo les acompaa una lista de muertos, protestas, manifestaciones, y donde tras la tempestad que se ha desatado parece asomar cada vez con ms fuerza la bandera roja que enarbolan algunas organizaciones en el sur de Asia y que buscan su sitio entre las cumbres ms altas de la tierra.

 

El pasado mes de febrero se cumplieron dos aniversarios relevantes en Nepal. Por un lado se cumplan diez aos desde que el Partido Comunista de Nepal (Maosta) -PCN (M)- lanz su campaa de "guerra popular", y por otro lado se cumpla un ao desde que el rey Gyanendra asumi todos los poderes del pas, en lo que se ha venido a presentar como "un golpe de estado en toda regla". Es evidente que en estos momentos la centralidad nepal gira en torno a estos dos protagonistas, aunque a la luz de los acontecimientos ms recientes no podemos descartar la presencia de otros actores, como la alianza de los siete principales partidos polticos del pas, las fuerzas de seguridad, el pueblo nepal o algunos pases extranjeros como EEUU, China o India.

 

Protagonistas

 

La maniobra real despasado ao se justific desde el palacio del monarca como la nica salida para "poner fin a la corrupcin poltica y a la ofensiva maosta". Sin embargo, transcurridos catorce meses desde aquella fecha, la situacin de la monarqua absolutista en Nepal parece abocada a un callejn sin salida, donde la figura del rey es rechazada por la mayora de la poblacin, quien difcilmente podr aceptar una salida a la reciente crisis que no acabe con el rgimen monrquico. A pesar de las presiones exteriores, el rey Gyanendra no ha utilizado medidas negociadoras para afrontar este reto, sino que ha sumido al pas en una vorgine de represin y muerte que tendr consecuencias para su supervivencia poltica en un futuro cercano.

 

El toque de queda, doblar el periodo de detencin, detenciones masivas, prohibicin de manifestarse son medidas que lejos de desanimar a la poblacin, les ha inyectado nuevas fuerzas para seguir con las protestas, y decididamente apostar por una salida sin la monarqua, en unos momentos en los que la mayora de analistas coinciden en sealar que Nepal se encuentra en una encrucijada.

 

Por su parte el PCN (M) ha venido dando pasos en los ltimos meses que le refuerzan de cara a condicionar el futuro del pas de una u otra manera. El acuerdo de doce puntos alcanzado con los siete partidos polticos que conforman la "Alianza de los Siete Partidos" (ASP) supone un avance cualitativo en la estrategia maosta que como sus dirigentes han reconocido, la han adaptado a la realidad bsica que vive hoy en da Nepal. As, reconociendo que sus metas mximas son "el socialismo y el comunismo", han llegado aun acuerdo con la ASP para aceptar unas bases mnimas, donde el logro de "una repblica democrtica y la asamblea constituyente" seran los puntos centrales, coronado todo ello por "asumir por parte de todos que el veredicto del pueblo es el mejor proceso democrtico".

 

Mientras que los llamamientos de los dirigentes maostas se sitan estos das en el plano de animar a la poblacin a participar en las protestas lanzadas por la ASP, y en ese sentido cabe entender "el alto el fuego unilateral" declarado en el valle de Katmand, por otra parte, no han cesado su acoso militar al rgimen monrquico. Con cerca del cuarenta por ciento del territorio nepal bajo su control, con iniciativas polticas que le sitan como uno de los protagonistas principales para solucionar la crisis del pas, el PCN (M) ha lanzado estos das importantes ofensivas militares en otras partes de Nepal, fundamentalmente contra cuarteles, comisaras y edificios gubernamentales, as como contra prisiones, demostrando que las bravuconadas del rey y sus seguidores cuando anuncian el control de la situacin no son ms que "castillos en el aire".

 

Otras piezas

 

Adems de la monarqua y los maostas, en el puzzle nepal tambin encajan otras fichas. Una de las piezas es la ASP, que ha puesto en marcha ese movimiento para que Nepal alcance la democracia. La imagen que buena parte de la elite poltica nepal refleja entre su pueblo no tiene muy buena prensa. La mayora han estado inmersos en disputas partidistas y en quin administra los flecos que permita el rgimen monrquico ms que en la bsqueda de una solucin global para Nepal. Si bien es cierto que han recuperado protagonismo con sus iniciativas de estos das, tambin hay quien seala que las protestas les han podido superar, o que al frente de ellas se han situado cuadros locales, ms que las direcciones de los partidos polticos.

 

En esa misma lnea hay quien apunta que los verdaderos motores de las protestas, tras superar incluso a la ASP, han sido organizaciones populares no vinculadas a ningn partido, asociaciones civiles y profesionales, as como estudiantes y comunidades locales. Este movimiento popular tambin puede incidir a la hora de afrontar una salida negociada al conflicto, pues a tenor de las manifestaciones y declaraciones, la ASP tendra difcil un acuerdo con el rey, cuya salida del poder exigen sin descanso los manifestantes.

 

Al rey todava le quedan dos pilares importantes que pueden permitir alargar su agona poltica. El primero de ellos los conforman las fuerzas de seguridad (la polica, las fuerzas armadas y el Ejercito Real de Nepal -ERN), que no han dudado en aplicar la poltica de mano dura impulsada por el monarca. De todos ellos, el papel clave en estos momentos estara en manos del ERN, que mantiene una lealtad a la corona que se remonta a siglos pasados. De momento los ms de 150.000 miembros de estas fuerzas no han dado muestras de cambiar su poltica de apoyo al rey, aunque hay quine apunta que si la crisis se prolonga mucho tiempo, podran darse movimientos en otra direccin.

 

Tringulo extranjero

 

Tambin en Nepal asoman manos extranjeras en torno al conflicto. Estados Unidos, China e India conformaran el tringulo de intereses que podran condicionar tambin el futuro de ese pequeo pas. Los apoyos de unos u otros dependen de los intereses de sus respectivos pases, ajenos stos por norma general de los del pueblo nepal. Si alguno de estos actores se decanta por una poltica determinada, apoyo o no de la monarqua, el otro actuara en la otra direccin. En lo que coinciden todos es en buscar una salida en la que los maostas no tengan protagonismo.

 

Estados Unidos observa con preocupacin para sus intereses que una revolucin en Nepal podra servir de detonante para otros pases, algo que comparte tambin el gobierno indio, que tiene que hacer frente a una importante rebelin maosta en varios de sus estados. Beijing por su parte sigue manteniendo un pulso por hacerse con el protagonismo en Asia, aunque tampoco muestra entusiasmo por un triunfo del PCN (M).

 

Nepal presenta una fotografa con el rey Gyanendra controlando la capital y el resto del pas o en manos maostas o con las calles llenas de manifestantes que piden el fin del rgimen monrquico. La economa sufre un importante golpe con este ambiente tan crispado, el desempleo aumenta y la poblacin sale a las calles con una clara consigna, "libertad, no a la monarqua", mostrando la incompatibilidad entre democracia y un rgimen autoritario y represivo como la monarqua nepal. El futuro de Nepal parece estar ms cerca del que ha venido diseando el PCN (M) que el que puede representar hoy en da el monarca y sus aliados.

 

* Txente Rekondo pertenece al Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)

 



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