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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2006

De Charles Trenet a Jean Ferrat: dos emblemticas canciones muestran la cara y la cruz de la Repblica Francesa
Dulce Francia

Manuel Talens
Rebelin


A principios de este mes de abril, a lo largo de una entrevista telefnica que me hicieron en TeleSUR para acompaar a las imgenes de manifestaciones y disturbios callejeros en Francia contra la malhadada ley del CPE (Contrato de Primer Empleo), salud el coraje del pueblo francs, el nico en Europa todava capaz de resistir algunos de los ataques ms insolentes del neoliberalismo. El ao pasado ya lo demostr al darle el golpe de gracia, mediante referndum, a un proyecto de constitucin europea que aspiraba a implantar la economa capitalista como sujeto soberano bajo la fachada de la democracia occidental, y ello a pesar de que tanto la derecha gobernante en el Elseo como el aparato poltico oficial del poderoso Partido Socialista Francs (PSF) -la izquierda burguesa- haban avalado aquel texto infumable salido de la pluma del dinosaurio poltico Valry Giscard dEstaing [1]. Vale la pena recordar que pocas semanas antes del no francs el pueblo espaol se haba tragado sin rechistar esa misma pldora, en este caso administrada por los izquierdistas burgueses del Partido Socialista Obrero Espaol (PSOE) [2], y que otros nueve pases de la UE (Alemania, Austria, Blgica, Eslovaquia, Eslovenia, Grecia, Hungra, Italia y Lituania) tambin acababan de aceptar -ya fuese en referndum o por decisin parlamentaria- el proyecto constitucional europeo.

Asimismo, el pas galo fue noticia planetaria durante los meses de noviembre y diciembre de 2005, cuando los jvenes sin porvenir de los guetos que rodean cada urbe francesa descubrieron -quiz sin pretenderlo- una nueva forma de lucha de clases al quemar, noche tras noche durante muchas semanas, el smbolo metafrico del capitalismo corporativo occidental: el automvil [3,4]. La ley del CPE, impuesta luego por el actual primer ministro Dominique de Villepin en la Asamblea Nacional Francesa sin ningn tipo de negociacin previa, fue justamente el remedio con el que el gobierno pretenda curar la causa de aquellos disturbios, un remedio que, como suele decirse, era peor que la enfermedad, pues impona con el peso del parlamento una precariedad laboral que, sin dicho aval, es slo un exceso tolerado mediante el cual la patronal capitalista se arroga el derecho de someter a millones de jvenes y menos jvenes a un estado de continua proletarizacin e incertidumbre al privarlos de un trabajo con futuro [5].

Francia, que conserva en los genes de la memoria las imgenes de aquel mayo indescriptible de 1968, ha vuelto a dar un ejemplo al mundo en 2006 ganndole este pulso al hasta ahora carismtico De Villepin y quebrando en pocas semanas su imparable trayectoria ascendente, que hubiese podido llevarlo al silln presidencial en las prximas elecciones de 2007 [6].


El lado oscuro de la Repblica Francesa

En un reciente mensaje de correo electrnico a su lista de envos, el escritor belga Michel Collon se asombra de las opiniones distorsionadas que tiene el pblico neoyorquino sobre Francia, pues en un documental emitido por la cadena televisiva francoalemana Arte los entrevistados decan generalidades tales como Francia es un pas socialista, los franceses se pasan todo el tiempo de vacaciones o los jvenes manifestantes contra el CPE esperan que el gobierno les encuentre un trabajo en vez de buscarlo ellos [7]. Qu imagen fantasiosa dan los medios de comunicacin estadounidenses de los franceses?, se pregunta Collon. A lo cual cabra responder que los medios globales, no slo estadounidenses sino de todas partes, estn hoy en manos de multinacionales y se han convertido en los nuevos misioneros del capitalismo corporativo [8,9], por lo que transmiten la imagen que les conviene para su propio beneficio, nunca la imagen de la realidad.

La mejor manera de que nada cambie en Francia consiste en presentarla ante la opinin pblica mundial como un pas capaz de vencer a la globalizacin neoliberal con manifestaciones callejeras, algo que es rigurosamente falso pero que sirve para dar buena conciencia al movimiento antiglobal, mientras que los polticos profesionales y sus socios corporativos siguen destruyendo la funcin del estado del bienestar.



El grito, por Juan Kalvellido

Es lgico, entonces, admirar a la Repblica Francesa en su calidad de aparato institucional? Yo pienso que no, pues una cosa es sentir orgullo como seres humanos ante el coraje social de personajes de la izquierda extraparlamentaria gala como el sindicalista Jos Bov o ante la visin de esos millones de franceses solidarios que no dudan en echarse a la calle a protestar y otra muy distinta creer que, en la prctica, su gesto tenga ms valor -aunque sea mucho, ojal el resto de occidentales fusemos como ellos- que el de unos paos calientes sobre la piel dolorida de un enfermo canceroso, capaces de aliviar el sufrimiento, pero nada ms, pues la nica esperanza real de una cura sera la extirpacin quirrgica de su mal. Francia, como casi todos los pases, est enferma de capitalismo y no ser la derrota de la ley del CPE lo que desequilibrar all la balanza entre ricos y pobres. En otras palabras, las leyes y los polticos pasan, pero el sistema permanece. Es posible que Dominique de Villepin llore y grite hoy amargamente su descalabro a la manera munchiana que ha plasmado Kalvellido, pero maana su silla estar ocupada por otro colega tan nefasto como l, y aqu paz y all gloria.

La Repblica Francesa, ya se sabe, surgi de una revolucin cuyo objetivo principal era destruir el feudalismo para reemplazarlo por el orden de la burguesa y eso, por desgracia, se nota. Sigue siendo la repblica que restableci la esclavitud inicialmente abolida en su colonia de Hait, de tal manera que el pequeo pas caribeo hubo de conquistar con sangre su independencia; la misma que se opuso a la Comuna, castig a Dreyfus, colabor con el nazismo, pele una guerra sucia en Argelia, se deshonr en Indochina [10], aplast el Mayo francs, atent contra Greenpeace, hizo explotar bombas atmicas en el Pacfico, sigue manteniendo un ejrcito colonial en frica y en fechas recientes ha acompaado a USA en el impdico golpe de estado contra el presidente constitucional haitiano Jean-Bertrand Aristide. Desde cualquier punto de vista que toque de cerca el ideal de solidaridad entre los seres humanos, la Repblica Francesa es una autntica ruina.

De Robespierre a Chirac han evolucionado las formas, pero no el fondo. Los revolucionarios burgueses no buscaban mejorar el mundo, sino slo las prerrogativas de la clase social a la que pertenecan. Chirac tampoco y an menos Mitterrand, representante perfecto de la socialdemocracia, corrupcin del ideal socialista que acepta el capitalismo y con ello desnaturaliza la izquierda y la convierte en un simple eslogan para ganar elecciones intiles. Es verdad que, puestos a estar mal, siempre ser mejor tener al frente del estado a un Mitterrand que a un Chirac, pero eso es todo. El lmite que separa la injusticia social de la redistribucin democrtica de la riqueza nunca estuvo en peligro en Francia, ni con el uno ni con el otro.


La nostalgia de Charles Trenet

Charles TrenetComo siempre, quiz hayan sido los artistas quienes mejor han plasmado la realidad del entorno donde les toc nacer o vivir. Bernal Daz del Castillo, Victor Hugo, S. M. Eisenstein o Pablo Picasso nos dejaron monumentos imperecederos que permiten analizar dialcticamente las condiciones socioeconmicas de su poca. Pero no voy a ocuparme en este ensayo de obras consideradas mayores por los popes de la cultura, sino de dos sencillas canciones, en apariencia insignificantes -quin sera el insensato que etiquet la cancin popular como un sucedneo del arte?-, pero que definen a la perfeccin la ideologa de la Repblica Francesa como aparato de poder: la primera -Douce France- desde el punto de vista laudatorio de la burguesa y la segunda -Ma France- desde el de la izquierda revolucionaria.

Todo texto, ya sea flmico, pictrico o literario, es lo que dice, con independencia de quien lo film, lo pint o lo escribi. Y, salvo por pura ancdota acompaante, es una falacia incluir datos relativos a la biografa del autor entre los elementos de su anlisis. Es cierto, el gran chansonnier francs Charles Trenet (1913-2001) [11], a quien se le debe La Mer y Douce France -dos de las canciones ms famosas de todos los tiempos en el pas galo- naci en el seno de una familia acomodada: su padre era notario, lo cual permiti que el pequeo Charles accediese a la cultura en una poca particularmente penosa para las clases humildes de Francia y, sin duda, este detalle nada insignificante contribuy al sesgo ideolgico de Douce France, que tal como puede comprobar el lector aqu abajo, hace hincapi con nostalgia en sus recuerdos personales, pero sin trascenderlos en absoluto. No en vano se ha dicho que la nostalgia, con la buena conciencia acrtica que proporciona, es un sentimiento de derechas. Todo en Douce France -escrita en 1943, durante el gobierno de Vichy- es de color de rosa: el camino hacia la escuela, los paisajes, las casas, el horizonte. Y qu decir de esa terrible palabra, inconsciencia, que inconscientemente se escapa en medio de los versos como un lapsus freudiano? Olvidmonos por un instante de Charles Trenet para centrarnos en la voz narrativa que cuenta la historia, ese artefacto de comunicacin que es quien en realidad le habla al lector/oyente y que no representa sino a la voz de la burguesa francesa: sus palabras felices se sitan en esa tierra de nadie de la autocomplacencia narcisista y destapan el egosmo congnito burgus, su incapacidad de compasin o de rabia ante las desigualdades sociales que supuran por la pstula capitalista. La Francia que se despliega junto a los compases de Douce France es el pas de las maravillas, el jardn del Edn, la idea alucinatoria que de s mismo tiene el aparato estatal de la Repblica Francesa, con sus alardes de grandeur, su egolatra y su retrica hueca de derechos humanos, democracia, libertad, igualdad y fraternidad.

Douce France [12]

Dulce Francia [12]


Il revient ma mmoire
Des souvenirs familiers
Je revois ma blouse noire
Lorsque j'tais colier
Sur le chemin de l'cole
Je chantais pleine voix
Des romances sans paroles
Vieilles chansons d'autrefois

Douce France
Cher pays de mon enfance
Berce de tendre insouciance
Je t'ai garde dans mon cur !
Mon village au clocher aux maisons sages
O les enfants de mon ge
Ont partag mon bonheur
Oui je t'aime
Et je te donne ce pome
Oui je t'aime
Dans la joie ou la douleur
Douce France
Cher pays de mon enfance
Berce de tendre insouciance
Je t'ai garde dans mon cur

J'ai connu des paysages
Et des soleils merveilleux
Au cours de lointains voyages
Tout l-bas sous d'autres cieux
Mais combien je leur prfre
Mon ciel bleu mon horizon
Ma grande route et ma rivire
Ma prairie et ma maison.


Me vienen a la memoria
Recuerdos familiares
Veo de nuevo mi guardapolvo negro
De estudiante
Camino de la escuela
Cantando a voz en grito
Romanzas sin palabras
Viejas canciones de antao

Dulce Francia
Querido pas de mi infancia
Mecida con tierna inconsciencia
Ests en mi corazn
Mi pueblo, el campanario, las casas apacibles
Donde los nios de mi edad
Compartieron mi felicidad
S, te amo
Y te ofrezco este poema
S, te amo
En la alegra y en la pena
Dulce Francia
Querido pas de mi infancia
Mecida con tierna inconsciencia
Ests en mi corazn

He conocido paisajes
Y soles maravillosos
Durante largos viajes
Todo lo que hay bajo otros cielos
Pero sigo prefiriendo
Mi cielo azul, mi horizonte
Mi camino, mi ro
Mi pradera y mi casa.





El ojo inquisitivo de Jean Ferrat

Jean FerratDel otro lado del espectro ideolgico se encuentra la cancin Ma France, con letra y msica del cantante Jean Ferrat (1930- ) [13], escrita en 1969, tras el fracaso del Mayo francs. Ferrat, una de las glorias vivas de la poca dorada de la chanson franaise junto a Charles Aznavour, ha tenido una proyeccin internacional mucho menor que ste o que otros monstruos como Gilbert Bcaud, Charles Trenet o dith Piaff, y ello probablemente a causa de su inamovible compromiso con la izquierda marxiana. Acrrimo y consecuente internacionalista, ha rendido homenajes musicales a Antonio Machado o a Federico Garca Lorca y le ha puesto msica a muchos poemas de Louis Aragon y otros poetas de la izquierda. A l se le deben canciones inolvidables como Cuba s, Potemkine, La Montagne, Santiago (de Cuba) o esa maravilla titulada Nuit et brouillard sobre las vctimas del nazismo. Pero centrmonos en Ma France, que Ferrat canta con su hermoso timbre acariciador. Al igual que en Douce France, la voz narrativa no oculta en ningn momento el amor por el pas al que estn dedicados estos versos (Je n'en finirai pas d'crire ta chanson / Ma France), pero no hay nostalgia en ella ni ocultacin del lado oscuro de su historia. Antes al contrario, la amarga realidad surge de improviso para interpelar a los polticos profesionales que ensucian el nombre de la repblica (Cet air de libert au-del des frontires / Aux peuples trangers qui donnaient le vertige / Et dont vous usurpez aujourd'hui le prestige) y recordarle al lector/oyente que una parte del pueblo francs s tiene memoria revolucionaria (Elle rpond toujours du nom de Robespierre / Ma France). Una vez establecidas tales premisas, la voz narrativa toma partido y se sita sin ambigedades en el bando de los desheredados -tan alegremente omitidos, como si no existiesen, en Douce France-, de los nios que trabajaban en las minas, de los obreros en las fbricas, de aquellos que, como Marx seal, slo poseen la fuerza de sus brazos, y termina en apoteosis con una imagen potica de la Francia insurrecta, la que surge de las minas y baja de los montes, la Francia hermosa, la rebelde. El ojo inquisitivo de Jean Ferrat no sufre de ceguera culpable como el de Trenet, sabe muy bien cul es la realidad de la Repblica Francesa y estos versos, que ya tienen treinta y siete aos, no han envejecido: cualquiera podra haberlos escrito hoy.

Ma France [14]

Ma France [14]


De plaines en forts de vallons en collines
Du printemps qui va natre tes mortes saisons
De ce que j'ai vcu ce que j'imagine
Je n'en finirai pas d'crire ta chanson
Ma France

Au grand soleil d't qui courbe la Provence
Des gents de Bretagne aux bruyres d'Ardche
Quelque chose dans l'air a cette transparence
Et ce got du bonheur qui rend ma lvre sche
Ma France

Cet air de libert au-del des frontires
Aux peuples trangers qui donnaient le vertige
Et dont vous usurpez aujourd'hui le prestige
Elle rpond toujours du nom de Robespierre
Ma France

Celle du vieil Hugo tonnant de son exil
Des enfants de cinq ans travaillant dans les mines
Celle qui construisit de ses mains vos usines
Celle dont monsieur Thiers a dit qu'on la fusille
Ma France

Picasso tient le monde au bout de sa palette
Des lvres d'luard s'envolent des colombes
Ils n'en finissent pas tes artistes prophtes
De dire qu'il est temps que le malheur succombe
Ma France

Leurs voix se multiplient n'en plus faire qu'une
Celle qui paie toujours vos crimes vos erreurs
En remplissant l'histoire et ses fosses communes
Que je chante jamais celle des travailleurs
Ma France

Celle qui ne possde en or que ses nuits blanches
Pour la lutte obstin de ce temps quotidien
Du journal que l'on vend le matin d'un dimanche
A l'affiche qu'on colle au mur du lendemain
Ma France

Qu'elle monte des mines descende des collines
Celle qui chante en moi la belle la rebelle
Elle tient l'avenir, serr dans ses mains fines
Celle de trente-six soixante-huit chandelles
Ma France


De llanuras a bosques de valles a colinas
De la primavera que nace a tus estaciones muertas
De lo que he vivido y de lo que imagino
No acabar nunca de escribir tu cancin
Mi Francia

Bajo el sol veraniego que inclina la Provenza
De las retamas de Bretaa a los brezos de la Ardecha
Hay algo en el aire que le presta transparencia
Y ese gusto a felicidad que me seca los labios
Mi Francia

Ese aire de libertad que traspasa fronteras
Que enalteca a los pueblos extranjeros
Y del que hoy vosotros usurpis el prestigio
Ella sigue respondiendo al nombre de Robespierre
Mi Francia

La del viejo Hugo despotricando en el exilio
La de los nios de cinco aos trabajando en las minas
La que construye vuestras fbricas con sus manos
La que Thiers dijo, que la fusilen
[15]
Mi Francia

Picasso sostiene el mundo con su paleta
De los labios de luard vuelan palomas
No terminan nunca tus artistas profetas
De repetir que ya es hora de aniquilar la desgracia
Mi Francia

Sus voces se multiplican y forman una sola
La que siempre paga por vuestros crmenes y errores
Y llena la historia y sus fosas comunes
La que yo canto siempre, la de los trabajadores
Mi Francia

Aquella cuyo oro son sus noches de insomnio
En la lucha obstinada por el pan cotidiano
Del peridico que se vende la maana del domingo
Al cartel que se pega en las paredes del maana
Mi Francia

La que surge de las minas y baja de los montes
La que canta en m, la hermosa, la rebelde
Tiene el porvenir entre sus manos delicadas
La que va del treinta y seis al sesenta y ocho
[16]
Mi Francia




La libertad guiando al pueblo hace agua, transfotografa annima de arte digital con movimiento aadido
encontrada en la red, segn el cuadro original de Eugne
Delacroix (1798-1863)

La democracia burguesa como problema

El loable espritu de lucha del pueblo francs, que es una de las consecuencias ms maravillosas de su Revolucin, hace que a los polticos burgueses que controlan el aparato estatal de la Repblica les sea muy difcil engaar a las masas cuando las mentiras son de grueso calibre y sa es una de las caractersticas fundamentales que diferencian a los franceses del resto de sus vecinos europeos, todos ellos presa fcil de los aprendices de brujo que controlan la res publica continental. Sin embargo, en el mundo globalizado de poco vale ganar batallas parciales como la de la constitucin europea o la de la ley del CPE, pues stas no son sino meros accidentes en el camino del neoliberalismo, que sigue bien atrincherado en el aparato estatal. Por el momento al menos, esta guerra sin cuartel contra las libertades populares la va ganando el enemigo, pues el autntico problema -no lo dude el lector- es el orden socioeconmico que la democracia burguesa defiende y representa en Occidente, desde Helsinki a Buenos Aires. Ese orden, inalterado a da de hoy, funciona como una camisa de fuerza que bloquea cualquier avance hacia el socialismo. Los partidos franceses y europeos autodenominados de izquierda y con posibilidades de gobierno autodenominacin que los medios corporativos globales aceptan con deleite, lo cual es una prueba ms de que en realidad se trata de una falsedad- son a lo sumo socialdemcratas, nicamente interesados en disfrutar de las prerrogativas del poder.

Conforme se acerca la fecha de las elecciones presidenciales de 2007 en Francia, y tras la cada en desgracia de Dominique de Villepin, hoy slo se perfilan dos candidatos capaces de liderar a los bandos en contienda: Nicolas Sarcozy en el lado de la derecha clsica (pues el fascista Front National hace mucho ruido, pero nunca ganar) y Sgolne Royal en el de la derecha moderada, es decir, la del Partido Socialista Francs. Esta ltima, compaera en la vida privada de Franois Hollande, el secretario general del PSF, est siendo objeto en las ltimas semanas de una autntica campaa de relaciones pblicas por parte de todos los medios de comunicacin, algo que sin duda la llevar a la investidura como candidata de la izquierda. Pero incluso si consigue convertirse en la primera mujer que accede al puesto de Presidente de la Repblica, el modelo de sociedad no cambiar, pues en Europa en general, y en Francia en particular, an estn por nacer los Castro, Chvez, Marcos o Morales que son el sol resplandeciente de Amrica Latina, el nico lugar en el mundo, ya lo he dicho en otras ocasiones, donde habita la esperanza.



NOTAS

[1] Valry Giscard dEstaing (1926- ), presidente de la Repblica Francesa de 1974 a 1981.

[2] El porcentaje de abstencin en Espaa fue enorme, el 57,68%. Vase www.elmundo.es/especiales/2005/02/espana/constitucioneuropea/resultados/globales/.

[3] Vase Michel Collon, Banlieues : 10 questions (www.michelcollon.info/articles.php?dateaccess=2005-11-14%2012:10:56&log=articles)

[4] Vase Manuel Talens, Lucha de clases en el patio trasero del pas de Robespierre (www.rebelion.org/noticia.php?id=22369)

[5] Vase Osvaldo Coggiola, Francia inaugura una nueva etapa poltica en Europa (www.rebelion.org/noticia.php?id=30303). Traduccin de S. Segu y Ulises Jurez Polanco. Revisin de Caty R.

[6] Dominique de Villepin es un diplomtico de carrera con fsico de actor de cine que nunca se ha presentado a unas elecciones. En 2005 el presidente Jacques Chirac lo eligi a dedo para sustituir al nada carismtico Jean-Pierre Raffarin en el cargo de primer ministro y contrarrestar as entre la opinin pblica, de cara a las prximas elecciones presidenciales de 2007, los cada vez mejores porcentajes de aceptacin que obtiene el ultraconservador Nicolas Sarkozy, a quien el presidente detesta a pesar de pertenecer a su propio partido. En una sociedad meditica como la actual, en la que la imagen suplanta a las ideas, todo le ha ido bien al atractivo De Villepin hasta que cometi el error de tratar de imponer la ley del CPE, error que probablemente le ha costado su futuro poltico.

[7] Vase Michel Collon, La imagen de los franceses (www.rebelion.org/noticia.php?id=30261). Traduccin de Beatriz Morales Bastos.

[8] Vase Edward S. Herman y Robert W. McChesney, Los medios globales, los nuevos misioneros del capitalismo corporativo, Ediciones Ctedra, Madrid 1999 (traduccin de Manuel Talens).

[9] Vase Carlos Martnez, Atacando el monopolio de la informacin desde los medios digitales (www.rebelion.org/noticia.php?id=29547). Traduccin al ingls de Manuel Talens, con revisin de Mary Rizzo: www.axisoflogic.com/artman/publish/article_21780.shtml.

[10] El lector queda invitado a buscar y escuchar una maravillosa cancin que Jean Ferrat escribi en 1966, Pauvre Boris, dedicada al msico y escritor Boris Vian, en la que se dice textualmente: Voil quinze ans quen Indochine la France se dshonorait (www.paroles.net/chansons/19825.htm).

[11] Para una somera biografa en francs de Charles Trenet, vase www.chez.com/trenet/.

[12] www.paroles.net/chansons/14099.htm.

[13] Para una somera biografa en francs de Jean Ferrat, vase www.jean-ferrat.com/.

[14] www.paroles.net/chansons/17677.htm.

[15] Louis-Adolphe Thiers, primer presidente de la III Repblica Francesa. Se lo recuerda por haber aplastado en un bao de sangre la insurreccin de la Comuna de Pars cuando era primer ministro.

[16] Celle de trente-six soixante-huit chandelles. Este verso de rima aconsonantada (belle / chandelles) hace alusin a dos fechas importantes en el devenir de la izquierda francesa durante el siglo XX, 1936 y 1968. La primera fue el ao de la victoria parlamentaria del Front Populaire de Lon Blum, mientras que la segunda ha pasado a los anales como el ao de los sucesos de Mayo. Es aqu donde entra en juego la palabra chandelles, proveniente de la expresin voir les trente-six chandelles, muy utilizada en el boxeo, que significa literalmente ver las treinta y seis velas y equivale a nuestro ver la estrellas tras un golpe seco en la cabeza. La ingeniosa metbola permutativa de ambas cifras que introduce Ferrat en esa expresin consagrada por el uso le permite representar as, metafricamente, el fracaso de la insurreccin estudiantil sesentaiochesca a manos del aparato represivo de la Repblica Francesa. Vanse www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/historia/contextos/3117.htm y www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/historia/contextos/3671.htm.


Traduccin inglesa en: www.axisoflogic.com/artman/publish/article_21885.shtml

Manuel Talens es escritor y traductor espaol, miembro de los colectivos de Rebelin y Tlaxcala (www.tlaxcala.es). Su sitio web es www.manueltalens.com. El dibujante espaol Juan Kalvellido es miembro del colectivo Tlaxcala, mantiene una seccin permanente en ingls en el sitio alternativo usamericano Axis of Logic (www.axisoflogic.com/artman/publish/Juan.shtml) ) y su blog personal es http://kalvellido.blogsome.com/.

Este ensayo est dedicado al artista francs Dieudonn Mbala, candidato testimonial a las elecciones presidenciales de 2007.



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