Portada :: Mundo :: Nepal, rebelin en el techo del mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2006

Monarqua o repblica

Txente Rekondo
Gara


La intervencin del rey Gyanendra anunciando que transfiere el poder al pueblo, al tiempo que se muestra comprometido con la monarqua constitucional, puede llegar demasiado tarde para sus intereses. Esta es una maniobra para salvar la monarqua ms que para reinstaurar un rgimen democrtico. No se sabe hasta qu punto puede aceptarla el pueblo. Algunas fuentes sealaban ayer por la maana que el nerviosismo en torno al palacio real era ms que evidente, que su poltica de mano dura ante las protestas no haba acabado con la demanda popular de libertad sin monarqua.

La repercusin en la movilizacin popular del gesto del monarca podremos evaluarla cuando la Alianza de Siete Partidos (ASP) muestre su capacidad para mantener las demandas que ha dicho defender hasta ahora. Los partidos debern tener muy en cuenta que la poblacin nepal tambin est cansada de las elites corruptas que se han repartido el poder durante dcadas.

Ayer, los portavoces de esos partidos sealaban que no aceptaran bajo ninguna circunstancia un gobierno tutelado por el rey. Manifestaban su deseo de que se forme un gobierno interino con todos los partidos para preparar las elecciones a una Asamblea Constituyente. Aqu reside la preocupacin del rey, quien ve que las demandas populares van en la lnea de transformar Nepal en una repblica y romper definitivamente con el pasado monrquico y reaccionario.

Los actores extranjeros tambin han movido sus hilos. Destaca la visita que esta semana ha realizado un enviado del primer ministro indio para convencer al monarca de que era necesario retomar el camino de la monarqua constitucional. Tambin EEUU prefiere esa opcin, consciente de que la fuerza de la guerrilla, unida al movimiento popular actual verdadero motor de las protestas y de los acontecimientos que han propiciado, puede provocar un peligroso vuelco para sus intereses en el corazn de Asia.

El pulso est lanzado. El rey y sus aliados (las fuerzas de seguridad y los pases extranjeros) buscan que la ASP acepte volver al juego constitucional. Difcilmente podrn las fuerzas progresistas y la guerrilla aceptar ningn acuerdo que no suponga la creacin de una repblica democrtica. Si triunfan las tesis de los primeros, probablemente el pas caminar a una situacin muy conflictiva a medio o largo plazo. El pueblo ya se ha manifestado con claridad. Su lema libertad, no a la monarqua es ms que evidente. Todo lo dems ser repetir errores.

El tiempo del rgimen feudal puede tener los das ms que contados. Aunque pueda sobrevivir un tiempo, en las calles nadie apuesta por l. Hay quien dice que su exilio se est fraguando ya fuera del pas. -




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