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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2006

La contencin de China

Michael T. Klare
Znet

Traducido del ingls para Rebelin y Tlaxcala por Brbara Maseda y revisado por Caty R.


Lenta pero certeramente est siendo desvelada la gran estrategia de la administracin Bush. Una estrategia que no est precisamente dirigida a la derrota del terrorismo mundial, ni a la desactivacin de Estados villanos, o a esparcir la democracia en el Medio Oriente. Puede que estos puntos dominen el escenario retrico y sean el centro de preocupacin inmediata, pero no determinan las decisiones clave respecto a la asignacin a largo plazo de recursos militares. El objetivo verdaderamente imponente, la razn oculta de los presupuestos y despliegues de tropas, es la contencin de China. Este objetivo determin la planificacin de la Casa Blanca durante los primeros siete meses de la administracin Bush en el poder y se puso a un lado slo por la obligacin adquirida de resaltar el antiterrorismo despus del 11 de septiembre; pero ahora, a pesar de la obsesin de Bush con Iraq e Irn, la Casa Blanca est tambin recalcando su primordial inters en China, arriesgndose en una nueva carrera armamentista asitica con consecuencias potencialmente catastrficas.

El presidente Bush y sus principales ayudantes ingresaron en la Casa Blanca a principios de 2001 con un objetivo estratgico claro: resucitar la doctrina de la dominacin permanente explicada detalladamente en la Orientacin de Planificacin de la Defensa (DPG) para los aos fiscales 1994-99, la primera declaracin formal de objetivos estratgicos estadounidenses en la era post-sovitica. Segn la versin oficial inicial de este documento, segn se filtr en la prensa a principios de 1992, el objetivo primario de la estrategia estadounidense sera obstruir el surgimiento de cualquier competidor futuro que pudiera desafiar la aplastante superioridad militar de Estados Unidos.

Nuestro primer objetivo es prevenir el resurgimiento de un nuevo rival... que represente una amenaza del tipo que anteriormente fue la Unin Sovitica, planteaba el documento. Por lo tanto, "intentaremos [es obligatorio] por todos los medios impedir que ningn poder hostil domine una regin cuyos recursos, bajo un control consolidado, fueran suficientes para proporcionarles poder global."

Cuando esta doctrina fue hecha pblica inicialmente, recibi la condena de los aliados de Estados Unidos y de muchos lderes nacionales, por ser inaceptablemente imperial e imperiosa, lo cual oblig al primer presidente Bush a suavizarla; pero la meta de perpetuar el estatus de Estados Unidos como superpotencia exclusiva nunca ha sido rechazada por los estrategas de la administracin. De hecho, se volvi inicialmente al abarcador principio de la poltica militarista estadounidense cuando el Bush ms joven asumi la presidencia en febrero de 2001.

El objetivo: China

Cuando la doctrina de dominacin permanente fue enunciada por primera vez en 1992, no se especificaba en ella la identidad de los futuros retadores cuyo levantamiento deba ser prevenido mediante acciones coercitivas. En ese momento, los estrategas estadounidenses se preocupaban por una mezcla de rivales potenciales, que inclua a Rusia, Alemania, la India, Japn y China; cualquiera de stos, se pensaba, podra surgir en dcadas venideras como posibles superpotencias, y por lo tanto habra que disuadir a todos de tomar tal direccin. Sin embargo, cuando la segunda administracin Bush asumi el poder, en el pensamiento lite el grupo de rivales potenciales se haba reducido a slo uno: la Repblica Popular China. Slo China, se determin, posea la capacidad econmica y militar para desafiar a Estados Unidos en calidad de aspirante a superpotencia; y por lo tanto, la perpetuacin del predominio global de EEUU dependa de la contencin del poder chino.

El imperativo de frenar a China fue expuesto por primera vez en detalle de una manera sistemtica por Condoleezza Rice cuando ejerca como asesora de poltica exterior del entonces Gobernador George W. Bush, durante la campaa presidencial del ao 2000. En un artculo hipercitado en las Relaciones Exteriores, ella sugiri que la RPCh, como un ambicioso poder en ascenso, desafiara inevitablemente los intereses vitales de EEUU "China es una gran potencia con intereses vitales irresueltos, particularmente en lo que respecta a Taiwn, escribi. "A China tambin le molesta el papel de Estados Unidos en la regin Asia-Pacfico.

Por estas razones declar: "China no es una potencia statu quo, sino una que deseara alterar el equilibrio de fuerzas en Asia en su propio favor. Solamente eso la convierte en un competidor estratgico, no es un compaero estratgico como la defini la administracin Clinton en una ocasin." Era esencial, argument ella, adoptar una estrategia que previniese el surgimiento de China como poder regional. En particular, "Estados Unidos debe profundizar la cooperacin con Japn y Corea Sur y debe mantener su dedicacin a una frrea y robusta presencia militar en la regin. Washington tambin debe prestar mayor atencin al papel de la India en el equilibrio regional, e involucrar a ese pas en un sistema de alianza anti-china.

Si se mira hacia atrs, es sorprendente cmo este artculo transform esa doctrina de no-permitir-competidores, introducida en el DPG de 1992, en la mismsima estrategia que actualmente implementa la administracin Bush en el Pacfico y en el sur de Asia. Muchas de las polticas especficas por las que aboga en su artculo, desde el fortalecimiento de los lazos con Japn hasta los acercamientos hacia la India, se estn llevando a cabo hoy.

Sin embargo, durante la primavera y el verano de 2001, el saldo ms significativo de este centro de atencin estratgico fue la distraccin de Rice y de otros altos funcionarios de la administracin respecto a la amenaza creciente de Osama bin Laden y Al Qaeda. Durante sus primeros meses en la oficina como asesora principal del presidente en asuntos de seguridad nacional, Rice se dedic a llevar a cabo el plan que haba expuesto en Relaciones Exteriores. Sus principales prioridades en esa primera etapa fueron disolver el Tratado de Misiles Antibalsticos con Rusia y reunir a Japn, Corea del Sur y Taiwn en un sistema conjunto de defensa antimisiles que, se esperaba, evolucionara finalmente hacia una alianza anti-china afn al Pentgono.

Richard A. Clarke, el asesor mayor de la Casa Blanca en la guerra contra el terrorismo aleg que esta preocupacin de Rice por Rusia, China, y otros pases poderosos, acarre la subvaloracin de los avisos de un posible ataque de Al Qaeda contra Estados Unidos y as descuid el inicio de acciones defensivas que podran haber evitado los hechos del 11 de septiembre. Aunque Rice sobrevivi al duro interrogatorio de la Comisin 11/9 sin admitir cuan exactas eran las acusaciones de Clarke, cualquier historiador cuidadoso en busca de respuestas acerca del inexcusable fracaso de la administracin Bush en la toma de atencin a las alertas sobre un potencial ataque terrorista en ese pas, debe empezar por su gran atencin dedicada a la contencin de China durante ese perodo crtico.

China en segundo plano

Despus del 11 de septiembre, habra sido inapropiado para Bush, Rice y otros altos funcionarios de la administracin precipitar sus planes sobre China y entonces cambiaron el centro de atencin rpidamente hacia un objetivo largamente abrazado por los neoconservadores: el derrocamiento de Saddam Hussein y la proyeccin del poder estadounidense a lo largo del Medio Oriente. As la guerra global contra el terrorismo (o GWOT, en jerga del Pentgono) se volvi su principal punto de discusin y la invasin a Iraq su primordial centro de atencin. Pero la administracin nunca perdi de vista completamente su inters estratgico en China, incluso cuando haba poco que pudiera hacer respecto al asunto. De hecho, la guerra relmpago contra Iraq y la posterior proyeccin del poder estadounidense en el Medio Oriente fueron pensadas, al menos en parte, como una advertencia a China del abrumador podero del ejrcito estadounidense y de la inutilidad de desafiar la supremaca de EEUU.

Durante los dos aos siguientes, mientras tantos esfuerzos se dedicaban a reconstruir Iraq a imagen y semejanza de EEUU y a aplastar una inesperada y potente insurreccin iraqu, no se pasaba por alto el incremento de la inversin china en modernas capacidades militares y su creciente alcance econmico en el Sudeste Asitico, frica y Amrica Latina, la mayor parte de ste vinculado a la obtencin de petrleo y otros artculos vitales.

Para la primavera de 2005, la Casa Blanca ya estaba retornando a la gran estrategia global de Rice. El 4 de junio de 2005, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld dio un muy publicitado discurso en un congreso en Singapur, donde marc lo que vendra a ser un nuevo nfasis en la formulacin de polticas de la Casa Blanca, al condenar la acumulacin militarista china en proceso y advirti de la amenaza que esto representaba para la paz y la estabilidad regional.

China, declar, estaba expandiendo sus misiles, permitindoles alcanzar objetivos en muchas reas del planeta (y) perfeccionando sus capacidades para proyectar podero en la regin de Asia-Pacfico. Entonces, con una falta de candidez sublime, agreg: "Ya que ninguna nacin amenaza a China, uno debe preguntarse: Por qu esta inversin creciente? Por qu estas grandes y continuas compras de armas? Por qu estos fuertes despliegues continuos?" Aunque Rumsfeld no dio respuesta a sus preguntas, era obvia la inferencia: China estaba andando en una ruta que la llevara a ser un poder regional, y por tanto amenazaba con representar un da un desafo para Estados Unidos en Asia, en inaceptables condiciones de igualdad.

Esta primera seal dada por un aumento de la retrica anti-china vino acompaada por actos de una naturaleza ms concreta. En febrero de 2005, Rice y Rumsfeld organizaron un encuentro en Washington con altos funcionarios japoneses en el cual fue firmado un acuerdo para mejorar la cooperacin en asuntos militares entre los dos pases. Conocido como Declaracin Conjunta del Comit Consultivo de Seguridad EEUU-Japn, el acuerdo instaba a una mayor colaboracin entre las fuerzas estadounidenses y japonesas en la conduccin de operaciones militares en el rea que se extiende desde el nordeste de Asia hasta el Mar de China Meridional. Tambin apelaba a estrechas consultas sobre las polticas respecto al Taiwn, una indirecta implcita de que Japn estaba listo para ayudar a Estados Unidos si se diera un enfrentamiento militar con China, que se desatara en caso de una declaracin de independencia por parte de Taiwn.

Esto sucedi en un momento en que Pekin ya estaba expresando su considerable alarma acerca de movimientos pro-independentistas en Taiwn, y acerca de lo que China consider como una reanimacin del militarismo en Japn, evocando as recuerdos dolorosos de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japn invadi China y cometi enormes atrocidades contra los civiles chinos. Entonces, como es comprensible, el acuerdo slo podra interpretarse por parte de la dirigencia china como una expresin de la determinacin de la administracin Bush de edificar un sistema de alianza anti-china.

El Nuevo Gran Tablero de Ajedrez

Por qu la Casa Blanca escogi este momento en particular para revivir su esfuerzo de contener a China? Sin duda muchos factores influyeron en este viraje, pero ciertamente el ms significativo fue la percepcin de que China haba emergido finalmente como un poder regional mayor por derecho propio y haba empezado a competir con la prolongada supremaca de EEUU en la regin de Asia-Pacfico. Hasta cierto punto esto fue manifestado as lo seal el Pentgono en trminos militares cuando Pekin empez a reemplazar las armas tipo sovitico de la guerra-vendimia coreana por modelos rusos ms modernos (pero an lejos de ser de ltima generacin).

No fueron sin embargo, los movimientos del ejrcito chino los que alarmaron realmente a los polticos estadounidenses la mayora de los analistas profesionales es perfectamente consciente de la calidad todava inferior del armamento chino sino el xito de Pekin para establecer lazos amistosos con tradicionales aliados de EEUU, tales como Tailandia, Indonesia y Australia a travs del uso de su poder adquisitivo y voracidad de recursos. Debido a que la administracin Bush haba hecho poco para enfrentarse a esta tendencia mientras estaba centrada en la guerra en Iraq, los rpidos progresos de China en el Sudeste Asitico comenzaron finalmente a hacer sonar seales de alarma en Washington.

Al mismo tiempo, los estrategas republicanos aumentaban su preocupacin respecto a la creciente presencia china en el Golfo Prsico y en Asia Central reas consideradas de importancia geopoltica vital para Estados Unidos debido a las inmensas reservas de petrleo y gas natural all localizadas-. Estos estrategas perseguan contrarrestar los avances chinos, siguiendo mayormente las ideas de Zbigniew Brzezinski cuyo libro de 1997, The Grand Chessboard: American Primacy and Geostrategic Imperatives (El Gran Tablero de Ajedrez: la primaca Norteamericana e Imperativos geoestratgicos) sealaba en primer lugar la importancia suprema de Asia Central. Aunque el mismo Brzezinski ha sido excluido ampliamente de los crculos de elite Republicanos debido a su asociacin con la muy despreciada administracin Carter, su concepcin de un avance coordinado de EEUU para dominar los territorios orientales y occidentales fronterizos de China, ha sido aplaudida por los principales estrategas de la administracin.

De esta forma, la preocupacin de Washington por la influencia china en aumento en el Sudeste Asitico, ha venido a entrelazarse con el esfuerzo estadounidense por la hegemona en el Golfo Prsico y Asia Central. Esto ha dado a la poltica de China una significacin an mayor en Washington, y contribuye a explicar su apasionada reaparicin a pesar de las aparentemente abrumadoras preocupaciones de la guerra en Iraq.

Cualquiera que sea el equilibrio exacto de factores, la administracin Bush est ahora evidentemente inmersa en un esfuerzo sistemtico coordinado por contener el poder chino e influir en Asia. Este esfuerzo parece tener tres amplios objetivos: convertir las relaciones existentes con Japn, Australia, y Corea Sur en un fuerte e integrado sistema de alianza anti-china, atraer a otras naciones, sobre todo a la India, a este sistema y extender las capacidades militares estadounidenses en la regin Asia-Pacfico.

Desde que la campaa de la administracin para reforzar los lazos con Japn comenz hace un ao, los dos pases han estado reunindose continuamente con el objetivo de crear protocolos para la aplicacin de su acuerdo estratgico de 2005. En octubre, Washington y Tokio lanzaron el Informe de Transformacin y Reordenacin de la Alianza, que guiar la venidera extensa integracin de las fuerzas estadounidenses y japonesas en el Pacfico y la reestructuracin simultnea del sistema de bases estadounidenses en Japn. (Algunas de estas bases, sobre todo las de Okinawa, se han vuelto una fuente de friccin en las relaciones EEUU-Japn, por lo que ahora el Pentgono est considerando la manera de reducir las instalaciones ms perturbadoras). Funcionarios japoneses y estadounidenses tambin estn comprometidos en un estudio conjunto de interoperabilidad, dirigido a allanar el camino a la interfaz de los sistemas de comunicacin y combate entre EEUU y Japn. Una cercana colaboracin para la defensa antimisiles tambin est en marcha, inform el almirante William J. Fallon, Comandante en Jefe del Comando Norteamericano del Pacfico (PACOM).

Tambin se han dado pasos en la campaa actual para anexionar a Corea del Sur y a Australia ms slidamente a la alianza EEUU-Japn. Corea del Sur ha estado durante largo tiempo renuente a trabajar junto a Japn debido a la brutal ocupacin por parte de ese pas de la pennsula coreana entre 1910 y 1945 y a persistentes temores hacia el militarismo japons; ahora, sin embargo, la administracin Bush est promoviendo lo que denomina cooperacin militar trilateral entre Sel, Tokio, y Washington. Como indic el almirante Fallon, esta iniciativa tiene una dimensin explcitamente anti-china. Los vnculos de EEUU con Corea del Sur deben adaptarse al "variable ambiente de seguridad que representa la "modernizacin del ejrcito de China, expres Fallon al Comit de Servicios Armados del Senado el 7 de marzo. Al cooperar con EEUU y Japn, continu, Corea del Sur cambiar su atencin fijada en Corea del Norte hacia "una visin ms regional de seguridad y estabilidad".

Incluir a Australia en esta red anti-china en construccin ha sido una prioridad esencial de Condoleezza Rice, quien pas varios das all a mediados de marzo. Aunque diseada mayormente para reafirmar los lazos EEUU-Australia (enormemente descuidados por Washington en los ltimos aos), el propsito principal de su visita era organizar una reunin con altos funcionarios de Australia, EEUU y Japn para desarrollar una estrategia comn que frenara la influencia creciente de China en Asia. No se anunci ningn resultado formal, pero Steven Weisman del New York Times inform el 19 de marzo que Rice convoc el encuentro para profundizar una alianza regional de tres direcciones dirigida en parte a equilibrar el aumento de la presencia china."

Un logro an mayor desde el punto de vista de Washington, sera la integracin de la India en este emergente sistema de alianza, una posibilidad sugerida por primera vez en el artculo de Rice sobre Relaciones Exteriores. Este movimiento haba sido largamente frustrado por las objeciones del Congreso al programa de armas nucleares de la India y por su negativa de suscribir el Tratado de No Proliferacin Nuclear (NPT). Bajo la ley estadounidense, las naciones que como la India se niegan a cooperar con las medidas de no proliferacin, pueden ser excluidas de varios tipos de ayuda y cooperacin. Para superar este problema, el presidente Bush se reuni con los oficiales indios en Nueva Delhi en marzo y negoci un acuerdo nuclear que abrira los reactores civiles de la India a la inspeccin de la Organizacin Internacional de Energa Atmica, dando as un ligero barniz de cooperacin con la no proliferacin al programa armamentista nuclear de la India. Si el Congreso aprobase el plan de Bush, Estados Unidos sera libre de proporcionar ayuda nuclear a la India y, en el proceso, expandir significativamente sus ya considerables lazos militares.

En la firma del pacto nuclear con la India, Bush no hizo alusin al programa anti-chino de su administracin, slo dijo que el acuerdo fijara los cimientos para unas duraderas "relaciones defensivas. Pero pocos se han dejado engaar por esta imprecisa caracterizacin. Segn Weisman del [NY] Times, la mayora de los legisladores estadounidenses ve el acuerdo nuclear como una expresin del deseo de la administracin de convertir a la India en "el contrapeso de China".

El Comienzo de la Escalada China

Acompaando a todas estas iniciativas diplomticas ha estado un vigoroso, aunque grandemente imprevisto, esfuerzo del Departamento de Defensa (DoD) para reforzar las capacidades militares estadounidenses en la regin Asia-Pacfico.

El amplio alcance de la estrategia estadounidense fue desvelado por primera vez en la ms reciente valoracin de poltica del Pentgono, el Resumen Cuatrienal de Defensa (QRD), dado a conocer el 5 de febrero de 2006. En la discusin sobre las amenazas a largo plazo para la seguridad de EEUU, el QRD comienza reafirmando el abarcador precepto articulado en el DPG de 1992: que Estados Unidos no permitir el surgimiento de una superpotencia que le haga la competencia. Este pas "intentar disuadir a cualquier contendiente militar de desarrollar capacidades perjudiciales o que pudieran generar un poder hegemnico regional o una accin hostil contra Estados Unidos", plantea el documento. Y acto seguido identifica a China como el competidor ms peligroso de esta clase. "De las mayores potencias en surgimiento, China tiene el potencial mayor para competir militarmente con Estados Unidos y para desplegar tecnologas militares perjudiciales que podran con el tiempo equipararse a las tradicionales ventajas tecnolgicas de EEUU" aadiendo entonces la sorprendente ausencia de una contraestrategia estadounidense.

Segn el Pentgono, la tarea de contrarrestar las futuras capacidades chinas, implica en gran medida el desarrollo y adquisicin de un enorme sistema armamentista que asegurara el xito de los EEUU en cualquier confrontacin militar de envergadura. Estados Unidos desarrollar capacidades que enfrentar a cualquier adversario con desafos complejos y multidimensionales y consolidar esfuerzos de planificacin ofensiva, explica el QDR. Esto comprende el incremento sostenido de dichas duraderas ventajas de EEUU as como "un ataque de largo alcance, sigiloso, maniobras y mantenimiento de las fuerzas de aire, mar y tierra a distancias estratgicas, dominacin area y guerra submarina.

Prepararse para la guerra contra China es, en otras palabras, la futura gallina de los huevos de oro para las corporaciones fabricantes de armas del complejo militar industrial. Ser, por ejemplo, la justificacin primaria para la adquisicin de costosos nuevos sistemas de armas, como el F-22A Raptor, el Joint Strike Fighter, el destroyer DDX, el submarino nuclear de ataque clase Virginia y un bombardero penetrador intercontinental, armas que slo seran tiles en un encuentro extremo con otro adversario de gran poder, de una clase a la que slo China podra llegar algn da.

Adems de estos programas armamentistas, el QDR tambin aboga por el fortalecimiento de las unidades de combate estadounidenses en Asia y el Pacfico, con un nfasis particular en la Marina (la rama del ejrcito menos utilizada en la presente ocupacin y guerrea en Iraq). "La flota tendr una presencia mayor en el Ocano Pacfico", seala el documento. Para lograr esto, "la Marina planea ajustar la postura de sus fuerzas y bases militares para abastecer por lo menos seis portaviones operacionalmente disponibles y sustentables y el 60% de sus submarinos en el Pacfico para sustentar su compromiso, su presencia y el desaliento". Ya que cada uno de estos portaviones no es ms que el ncleo de un despliegue de grandes de naves de apoyo y aeronaves de proteccin, este paso traer consigo un aumento verdaderamente significativo de las capacidades navales estadounidenses en el Pacfico Occidental y requerir, naturalmente, la expansin sustancial del complejo de bases militares estadounidenses en la regin, un requisito que ya cuenta con la cuidadosa atencin del almirante Fallon y su personal del PACOM. Para cubrir las demandas operacionales de dicha escalada, este verano la Marina estadounidense efectuar las mayores maniobras en el Pacfico Occidental desde que finaliz la Guerra en Vietnam, con cuatro grupos de combate con portaaviones, y se espera que participen muchas naves de apoyo.

Smese todo esto y la estrategia resultante no puede verse ms que como una campaa sistemtica de contencin. Ningn alto funcionario de administracin puede decir esto en tantas palabras, pero es imposible interpretar los recientes movimientos de Rice y Rumsfeld de cualquier otra manera. Desde la perspectiva de Pekin, la realidad debe ser inequvoca: un aumento estable del poder militar estadounidense a lo largo de las fronteras este, sur y oeste de China.

Cmo responder China a esta amenaza? Por ahora, parece estar confiada en sus encantos y halageos beneficios econmicos como medio para aflojar los lazos australianos, surcoreanos e incluso los lazos indios con los Estados Unidos. Hasta cierto punto, esta estrategia est teniendo xito, ya que estos pases buscan beneficiarse de la extraordinaria explosin econmica que est teniendo lugar en China propulsada en gran medida por el petrleo, el gas, el hierro, la madera, y otros materiales proporcionados por los vecinos de China en Asia-. Una versin de esta estrategia tambin est siendo empleada por el Presidente Hu Jintao durante su actual visita a Estados Unidos. Como el dinero de China est esparcido liberalmente entre empresas influyentes como Boeing y Microsoft, Hu est recordndole al ala corporativa del Partido Republicano que hay todava inmensos beneficios econmicos que obtener si se sigue en una posicin no amenazante hacia China.

China, sin embargo, siempre ha respondido a las amenazas de cerco con un estilo vigoroso y resuelto, por lo que debemos asumir que Pekin complementar todo ese encanto con su propia escalada militar. Tal actitud no llevar a China a la igualdad militar con los Estados Unidos sa no es una condicin a la que puede aspirar en trminos reales durante las prximas dcadas-, pero dar justificaciones adicionales a aquellos que en Estados Unidos buscan acelerar la contencin de China, y por tanto generarn un bumern de desconfianza, competencia y crisis. Esto har que el amigable convenio a largo plazo del problema de Taiwn y del programa nuclear de Corea del Norte sea ms difcil, y aumente el riesgo de una escalada imprevista de la guerra generalizada en Asia. No podr haber vencedores en una conflagracin tal.

Michael T. Klare es profesor de Estudios sobre paz y seguridad mundial en el Hampshire College. Autor de Blood and Oil: The Dangers and Consequences of America's Growing Dependency on Imported Petroleum (Owl Books, 2005).

Brbara Maseda es miembro de los colectivos de Rebelin y Tlaxcala (www.tlaxcala.es), la red de traductores por la diversidad lingstica. Caty R. es miembro del colectivo de traductores de Rebelin. Esta traduccin es copyleft.



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