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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2006

La caja del buen sueo

Subcomandante Marcos
Ojarasca/La Jornada


Cuentan nuestros ms antiguos que los primeros dioses, los que nacieron el mundo, lo haban hecho casi cabal. Con eso queran decir que lo hicieron casi parejo, no haba quien estaba arriba y quien abajo, la tierra no tena propiedad, no tena quien la mandara, ni papel que la dividiera ni dinero que la corrompiera. Y cuentan nuestros ms antiguos que esos dioses primeros hicieron tambin a los primeros hombres y mujeres, los hombres y mujeres del maz, y que desde entonces el maz fue sagrado para estos hombres y mujeres, los primeros que poblaron estas tierras.

Pero cuentan tambin que esos primeros dioses se cansaron, se hicieron a un lado y se descansaron porque haban trabajado mucho para hacer al mundo y para hacerlo cabal. Y llegaron otra vuelta otros dioses y otros y otros mientras el mundo segua caminando como de por s debe caminar, por abajo.

Y cuentan tambin que lleg un da en que unos de esos dioses, unos de los ms primeros, entraron en gran alboroto y bulla porque algo haban encontrado y llamaron a reunin, a asamblea, a los hombres y mujeres de maz. Ya que estaban reunidos les dijeron: "hay un problema, resulta que a los primeros dioses se les olvid decirles que iba a llegar el engao a poblar estas tierras". Empezaron a explicar estos dioses que iba a llegar un da el dinero y que con l, el poder iba a sembrar el engao por toda la Tierra. "Ese da", dijeron esos dioses, "la noche se va a alargar por muchos aos, por siglos. Cuando llegue el engao del dinero a poblar la Tierra nada ser lo que parece. Habr engao y parecer que es verdad, habr quien se diga originario de estas tierras y se venda al poderoso, habr quien use nuestro canto, nuestra lengua, nuestro vestido, para simular que bajamos la cabeza delante del dinero. La noche ser noche y el da tambin ser noche, pero el engao nos har creer que ha cambiado. Y el engao mayor que sembrar el poder del dinero ser hacernos creer que siempre fue as y que nunca va a cambiar y en ese engao vivirn mucho tiempo los hombres y mujeres de maz, lo que nosotros llamamos los pueblos originarios de estas tierras, y as como el maz en la sierra Huichola tiene muchos colores, tambin los pueblos y las pieles de las personas tendrn muchos colores, pero este engao reinar sobre todos y todos pensarn que es verdad lo que es mentira. Durante mucho tiempo estar esto y grande ser el dolor de nuestra gente y mucho llorarn nuestras mujeres, nuestros hombres, nuestros mayores y nuestros pequeos".

Quedaron todos callados los hombres y mujeres del maz. Los dioses dijeron que nada podan hacer. Empez una gran bulla en la asamblea de los hombres y mujeres de maz. Que ahora qu iban a hacer, que cmo iban a saber cundo iba a llegar el da en que el engao iba a poblar la Tierra e iban a empezar el dolor y el sufrimiento para los hombres y mujeres de maz. Los dioses dijeron que no saban mero el da y no saban tampoco cmo podan librarse de esa maldad que iba a llegar sobre la tierra, pero que algo podan hacer.

Hicieron un plan: "cuando llegue ese da del engao y la noche sea larga y el da sea una mentira querr decir que el da se ha cansado, que el sol ha quedado dormido y habr que despertarlo. Para despertarlo se necesita el buen sueo, la buena memoria y el nimo de lucha".

"Nosotros", dijeron los dioses, "lo que podemos hacer es ayudarles para que cuando llegue ese da sepan qu hacer". Y entonces, en la asamblea de esos hombres y mujeres de maz, se sac el acuerdo de qu iban a hacer los guardianes, los vigilantes para cuando esa noche llegara.

"El problema no es la noche", dijeron los dioses, "el problema es no dejarse engaar y no creer que es eterna, que nunca va a acabar. Para eso necesitan guardar el buen sueo donde el sol vuelve a nacer y donde vuelve a crecer el da pero ahora con verdad. Entonces, el mundo vuelve a ser parejo".

"Cmo vamos a hacer entonces?", dijeron los hombres y mujeres de maz, y los dioses les respondieron, "elijamos entre ustedes a los ms firmes, a los ms valientes, a los ms sabios, entonces a ellos les entregaremos el buen sueo del maana cuando llegue esa noche". Inmediatamente los hombres que estaban en la asamblea dijeron "yo", "no, yo", y empezaron a pelear entre ellos a ver quin era el ms valiente, el ms firme y el ms sabio.

Los dioses dejaron que se estuvieran peleando un tanto en la asamblea y por fin dijeron, "si nos dan oportunidad, podemos decirles quines son los ms fuertes, los ms valientes y los ms sabios entre ustedes". Como no llegaban al acuerdo entre ellos dijeron, "est bien, que digan los dioses quines son".

Entonces los dioses eligieron a un anciano y una anciana y dijeron: "estos son los ms fuertes, los ms sabios y los ms valientes de esta comunidad y les vamos a guardar el sueo en la piel para que llegado el da que haya que despertar los hombres y mujeres de maz no olviden cmo debe ser el mundo cuando sea".

Se presentaron el anciano y la anciana frente a los dioses y trataron de meter el buen sueo en la morraleta y no caba, lo trataron de meter en la bolsa del pantaln o en la camisola y tampoco caba, lo trataron de cargar en las manos y no caba y no saban cmo hacer para guardar el buen sueo que iba a hacer que amaneciera de nuevo y entonces los dioses dijeron que es en la piel donde deben tenerlo, y dijeron: "a partir de ahora los ancianos y las ancianas llevarn la memoria del buen sueo para cuando amanezca". Y empezaron a ponerles en la piel, del rostro, de las manos y de todo el cuerpo ese buen sueo para que cupiera, y para que nadie supiera que ah lo tenan aparecieron las arrugas en la gente mayor, que en realidad las arrugas que se tienen en la cara, en las manos y en el cuerpo guardan este buen sueo para recordarlo.

Cuando hicieron la cuenta dijeron que no bastaba, que era necesario tambin saber cundo haba que despertar. Los dioses ofrecieron entonces que alguien guardara el buen recuerdo y volvieron a pedir al ms sabio, al ms valiente y al ms fuerte de la asamblea. Volvieron a pelear los hombres a ver quin era mejor, no llegaron a ningn acuerdo y le preguntaron a los dioses quin de ellos era el mejor, el ms fuerte, el ms valiente y el ms sabio. Y los dioses eligieron a una mujer. "sta es la ms valiente, la ms fuerte y la ms sabia de entre ustedes" y para que llegue el recuerdo del sueo que hay que despertar, lo pusieron en sus cabellos. Desde entonces, dicen los antiguos, las mujeres y los hombres de maz reconocen en las mujeres indgenas a las ms sabias en aquellas que trenzan su pelo. Es en la trenza donde se guarda este sueo por el que hay que despertar.



Cuando ya estaban por despedirse los primeros dioses que ya haban encargado en los ancianos y en las mujeres indgenas la caja donde se iban a guardar el buen sueo que iba a volver a nacer el nuevo mundo, les contaron la historia de cmo iba a ser, de cmo iba a llegar el poderoso, de qu color iba a ser su piel, lo que iba a hacer, cmo iba a sembrar el engao, cmo muchos de nosotros, los indgenas, iban a venderse, cmo la mayora se iba a mantener firme, cmo deba cuidarse la tierra porque en ella estaba el futuro y la vida de cada quien. Cmo iba a llegar el poderoso a ofrecer ms engaos, cmo iba a llegar a decir que siempre habamos estado as, cmo nos iba a vender y nosotros bamos a comprar que nosotros como pueblos indios somos menos, menos sabios, menos fuertes, menos hbiles, menos personas, casi animales.

Dijeron que iba a llegar ese da y ese da lleg junto con los espaoles cuando conquistaron estas tierras. Desde entonces, aunque hubo Independencia, aunque hubo Revolucin, nosotros como pueblos seguimos siendo tratados con desprecio por nuestra lengua, por nuestro color, por nuestra estatura, por nuestra forma de ser. Y desde entonces algunos miembros de los pueblos indios se venden al de arriba y venden junto con ellos y con su alma nuestras danzas, nuestros colores, nuestras fiestas y nuestra lengua.



*****

En este tiempo que hemos caminado por los caminos de nuestra patria que es Mxico y que hemos encontrado con pueblos indgenas, hemos tratado de decir y de escuchar esta historia de dolor. En todas partes hemos encontrado lo mismo, la misma indignacin y la misma rabia porque nuestros derechos no son respetados, pero ahora hay algo nuevo. Ahora estamos enfrentando la destruccin de nuestras tierras, el despojo de lo que nos pertenece, de lo que nos dieron a guardar y a cuidar.

Dicen en las montaas de este pas los hombres ms viejos y las mujeres, que es necesario que la noche termine, que hay que destrenzar el pelo, que hay que hurgar en las arrugas y que hay que hablar ahora del buen sueo, que es necesario ya que acabe la noche del engao que nos vendieron y que vuelva a amanecer y que el da est cabal, despierto cuando le toca y dormido cuando le toca.

Dicen que si esto no ocurre la larga noche ser definitiva y no habr ms tierra que poseer, tierra que cuidar ni tierra que querer. Dicen que si no despertamos de la pesadilla del engao que nos vendieron, no habr ya por qu luchar.

Cuento dicho al concluir un acto callejero de la Otra Campaa ante la Organizacin de Indgenas y Campesinos de Tuxpan, Jalisco, marzo de 2006


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