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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2006

Bolivia y el mandato progresista en Latinoamrica (Primera Parte)
Qu aprender Evo Morales de los gobiernos izquierdistas de Argentina, Brasil y Venezuela?

Mark Engler y Benjamin Dangl
Rebelin


El 21 de enero, en una colina cerca de La Paz, una ceremonia tradicional signific un importante viraje de la poltica boliviana y un hito para la Nueva Izquierda en crecimiento en Latinoamrica. En Tiwanaku, un sitio de ruinas pre-incaicas, de gran significacin para las poblaciones indgenas del pas, un Evo Morales descalzo, vestido con una tnica roja, recibi un bastn de oro y plata de manos de los lderes del pueblo aymara. Fue la primera vez en 500 aos que esta transferencia ritual de liderazgo se celebraba en Bolivia, y sucedi un da antes de que Morales, ex presidente del sindicato de cultivadores de coca y lder del partido Movimiento al Socialismo (MAS), prestara juramento oficial del cargo de presidente de su pas.

En diciembre Morales, cuya campaa electoral se bas en la defensa de los derechos indgenas y denunciaba el neoliberalismo econmico, gan de manera aplastante en las urnas. Super a rivales que incluan a Jorge Quiroga, un favorito de Washington que fue presidente de Bolivia de 2001 a 2002 cuando complet el perodo del antiguo dictador Hugo Bnzer. Con un sorprendente 54% del voto en unas elecciones multirraciales, Morales no solo obtuvo el margen necesario para evitar una segunda vuelta, sino que alcanz la mayor autorizacin que haya obtenido un presidente en la historia de Bolivia.

Sin embargo, puede que la tarea ms difcil de Morales apenas haya comenzado. Asciende al poder como el primer presidente indgena en un pas donde las dos terceras partes de la poblacin se identifican con los aymaras, quechuas u otro grupo indgena. La misma fraccin del pas vive en la pobreza, y la divisin entre ricos y pobres es muy similar a la divisin racial. Morales ha anunciado planes para nacionalizar las reservas de gas del pas, reescribir la constitucin en una asamblea popular, redistribuir tierra a agricultores pobres y cambiar las reglas de la lucha contra las drogas que dirige EEUU en Bolivia. Si l ayuda a hacer avanzar el cambio radical que su movimiento social exige, se enfrentar a la presin de los inversionistas corporativos y de la Casa Blanca. Si se decide por un camino ms moderado, los movimientos sociales han prometido organizar el mismo tipo de huelgas y protestas que han derrocado a dos presidentes anteriores durante los ltimos dos aos.

Aunque Morales se enfrenta a estas pruebas en los meses venideros, lo har en el contexto de una Amrica del Sur que se ha desplazado cada vez ms a la izquierda. Su administracin se une a gobiernos de centro izquierda en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Estos pases ofrecen distintas sugerencias de lo que los gobiernos progresistas pueden lograr, y de qu manera pudieran responder los movimientos sociales y las lites financieras.

El momento boliviano

Morales comienza su presidencia despus de varios aos de conmociones sociales en Bolivia, alimentadas por un rechazo a la globalizacin corporativa que increment la pobreza y exacerb la desigualdad en el pas. En abril de 2000 los residentes de Cochabamba, la tercera ciudad de Bolivia, organizaron grandes protestas callejeras y barricadas contra la privatizacin del agua exigida por el Banco Mundial y que benefici a la Corporacin Bechtel. En febrero de 2003 treinta y cuatro bolivianos murieron durante protestas contra un aumento de los impuestos aprobado a peticin del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y, en parte en lo que lleg a conocerse como la "guerra del gas" de Bolivia, ms de 60 personas murieron en las protestas en octubre de 2003 contra la ampliacin de las privatizaciones del gas natural del pas y de un plan para exportarlo hasta Chile.

En ese tiempo la mayora indgena de Bolivia se refera al presidente en el poder, el multimillonario Gonzalo Snchez de Lozada, como "el gringo", porque se cri en Estados Unidos y habla espaol con acento. Como presidente Snchez de Lozada, lder de uno de los partidos derechistas de Bolivia -el Movimiento Nacionalista Revolucionario- defendi siempre la liberalizacin del comercio y el ajuste estructural recomendado por el FMI.

Despus de la muerte de los manifestantes por el asunto del gas, los activistas comenzaron a pedir la renuncia de Snchez de Lozada. Finalmente fue derrocado el 19 de octubre de 2003. El Vicepresidente Carlos Mesa ocup su lugar, como estipula la constitucin del pas. Bajo Mesa se celebr en julio de 2004 un referendo acerca de los recursos de gas boliviano. La medida no inclua la opcin de la nacionalizacin de las reservas de gas natural del pas. En marzo de 2005, en medio de manifestaciones masivas adicionales, Mesa abandon el cargo tras argumentar que era incapaz de gobernar un pas tan tumultuoso. Por esa poca, el MAS de Morales tena la esperanza de que Mesa se mantuviera hasta las elecciones de 2007, de manera de poder construir una base de apoyo ms fuerte con vistas a un futuro gobierno.

Entre los candidatos presidenciales que participaron en las elecciones de diciembre de 2005, Morales tiene los ms amplios vnculos con los movimientos sociales del pas por haber convertido al sindicato de cultivadores de coca en uno de los movimientos sociales ms prominentes del pas y haber liderado el MAS. Pero a pesar de su historial como organizador, Morales desempe un papel limitado en los levantamientos populares de los ltimos aos. Por ejemplo, en el momento ms lgido de la guerra del gas en 2003, cuando las movilizaciones tomaron las calles para exigir la nacionalizacin de las reservas de gas del pas, Morales se encontraba en Ginebra realizando reuniones de poltica parlamentaria. Las acciones de Morales estuvieron dirigidas a generar amplio apoyo entre sectores diversos de la sociedad, incluyendo la clase media y aquellos que no apoyaban totalmente la tctica de los grupos de protesta. Esta estrategia, combinada con el direccionamiento del impulso de los movimientos sociales hacia el plano electoral, contribuy a su victoria el (pasado) 18 de diciembre.

Por su parte, los movimientos sociales apoyaron a Morales como la mejor opcin de la contienda electoral. Sin embargo, el compromiso de esos movimientos con el estado sigue siendo limitado. Muchos lderes aseguran que estn dispuestos a eliminar a otro gobierno si este entorpece el camino de la reorganizacin social centrada en la sociedad civil participatoria. Como explic Oscar Olivera, un importante lder de la revuelta contra la privatizacin del agua de Cochabamba en 2000, en una reciente entrevista con el politlogo uruguayo Ral Zibechi: "Estamos creando un movimiento, un frente socio-poltico no partidista que se enfrentar a las necesidades ms vitales del pueblo por medio de un cambio profundo en las relaciones de poder, las relaciones sociales y la administracin del agua, la electricidad y la basura".

"El (54%) no es un cheque en blanco, sino un prstamo", dijo la analista poltica Helena Argirakis a Los Tiempos, el peridico diario de Cochabamba. Su colega Fernando Garca agreg: "El apoyo de los movimientos sociales a Morales siempre ser condicional".

Al mismo tiempo Morales enfrenta una grave presin exterior si antagoniza a los acreedores extranjeros. Los conservadores en Estados Unidos se han horrorizado con el triunfo de Morales, a quien calumnian constantemente llamndolo narco-terrorista debido a su apoyo a los cultivadores de coca. (Aunque la coca puede usarse para producir cocana, las hojas naturales de la planta se utilizan para hacer una infusin, tiene importancia tradicional para el pueblo indgena del pas, y es casi imposible abusar de ella en su estado natural.) Bolivia debe grandes sumas a las instituciones financieras internacionales, incluyendo el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esto da a EEUU un veto eficaz sobre futuros prstamos al pas y, por lo tanto, la capacidad de hundir la dbil economa boliviana en una profunda crisis. Las facciones derechistas locales, centradas en la rica provincia de Santa Cruz -el corazn de la industria energtica de Bolivia- estn amenazando con una secesin si se nacionaliza la extraccin de recursos. Estos conservadores estn listos para aliarse con EEUU y el BID en contra de Morales si sucede un enfrentamiento internacional.

(La segunda parte de esta serie de Engler y Dangl explorara lo que ha logrado la nueva izquierda en Latinoamrica.)

-- Mark Engler, escritor residente en la Ciudad de Nueva York y analista de Foreign Policy In Focus, puede ser contactado por medio del sitio web http://www.democracyuprising.com. Benjamin Dangl es el editor de UpsideDownWorld.org y autor del libro El precio del fuego: guerras de recursos y movimientos sociales en Bolivia y ms all, de prxima aparicin. Kate Griffiths brind ayuda en la investigacin para este artculo.

Traducido por Progreso Semanal


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