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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2006

Los hijos de los obreros siguen abandonando los estudios para empezar a trabajar
La desigualdades sociales se reproducen en el terreno educativo

Jos Daniel Fierro
Rebelin


Un informe de la Fundacin Alternativas, Desigualdades tras la educacin obligatoria: nuevas evidencias, presentado el jueves, ha venido a corroborar una de las percepciones de la clase trabajadora sobre la realidad que nos toca vivir, y es la de que, pese a las apariencias, la divisiones sociales siguen inalteradas aunque los grandes medios de propaganda se empeen en decir lo contrario.

Y tanto es as que, como en el informe queda claro que el acceso a la educacin secundaria depende del origen social y familiar de los estudiantes, muy pocos peridicos decidieron informar de ello. Y los que lo hicieron camuflaron las informaciones bajo titulares como: La mitad de los jvenes espaoles slo cursa la enseanza obligatoria (Diari de Tarragona); El fracaso escolar afecta sobre todo a los hombres, segn un estudio (Hoy Digital); o Las regiones con facilidad para lograr empleo sufren ms abandono escolar (La Razn). Slo El Pas se atrevi con El 72% de los hijos de obreros deja de estudiar tras la ESO.

Lo cierto es que el 72,5% de los hijos de obreros espaoles dejan sus estudios cuando terminan la secundaria obligatoria, frente a un 15% de los nacidos en familias con ms recursos. Si tomamos el total de los jvenes, slo el 56,9% realiza estudios secundarios no obligatorios.

El informe fue presentado por su autor, Jorge Calero -vicepresidente de la Asociacin de Economa de la Educacin y catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Barcelona-, junto con el socilogo Julio Carabaa y el dirigente de la Fundacin Alternativas Juan Manuel Eguiagaray.

Para Calero, el acceso a la educacin secundaria postobligatoria en el Estado espaol est claramente por debajo del que existe en los pases del entorno. adems el sistema educativo tiene dificultades para permitir la integracin de los jvenes con independencia de su origen.

A la hora de poder continuar los estudios pesa la clase econmica y la formacin cultural de los progenitores, en especial de la madre. Cuanta mayor es la formacin educativa de la madre, mayor es la probabilidad de que los hijos continen los estudios.

La cuestin de gnero tambin est muy acusada (en este caso a favor de las mujeres), segn detecta el informe: el 70% de las jvenes tiene estudios medios, algo que slo acredita el 55% de sus compaeros.

El mercado laboral devora a los hijos de la clase obrera, para los que encontrar un trabajo es, mayoritariamente, la nica salida familiar. Todo lo contrario de lo que ocurre entre las clases ms acomodadas. En este sentido, las regiones que ms sufren esta situacin son las del arco mediterrneo (mucho turismo y poco paro), con Baleares a la cabeza, donde slo el 48% de sus jvenes contina estudios no obligatorios, bachillerato y FP.

Entre las recomendaciones destacadas en el estudio estn las de: establecer polticas que faciliten la integracin de estudios y trabajo, tanto en la lnea de proponer estudios a tiempo parcial, como reducir el horario de trabajo en determinados contratos; mejorar la calidad de los Ciclos Formativos de Grado Medio, con objeto de favorecer la insercin educativa y laboral de los grupos de menor renta; introducir asignaturas aplicadas o vocacionales en el Bachillerato con el objeto de favorecer el incremento del acceso a este nivel educativo; y reformar en profundidad el sistema de becas para enfocar los esfuerzos financieros hacia los niveles de la educacin secundaria no obligatoria, en lugar de primar los estudios universitarios, como sucede en la actualidad.

Adems, las polticas educativas deberan reducir el fracaso escolar en la ESO (secundaria obligatoria), pues ello contribuira sustancialmente a mejorar las probabilidades de continuidad de los grupos sociales que en la actualidad estn ms distanciados de la cultura escolar.

Al mismo tiempo, el desarrollo de programas de intervencin educativa muy temprana entre los 0 y los 3 aos- constituira una importante herramienta para reducir las desigualdades provocadas por el origen social y familiar, as como el abandono escolar temprano. Facilitando, tambin de este modo, el acceso equitativo a la educacin secundaria no obligatoria.

En el Consejo Europeo de 2003 fueron fijados cinco puntos de referencia para la educacin que deban ser cumplidos en el ao 2010. Uno de ellos establece que, para esa fecha, al menos el 85% de la poblacin mayor de 22 aos debe haber completado estudios de secundaria superior. El Estado espaol con una cifra cercana al 40% se encuentra claramente alejada de esa meta. Si el sistema neoliberal no lo remedia (acabando con los trabajadores, por ejemplo) tendr que ser la clase obrera la que deber tomar cartas en el asunto si no quiere que sus hijos sigan discriminados educativa y culturalmente.



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