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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2006

Presentacin del libro Fidel Castro, Biografa a dos voces, de Ignacio Ramonet
La confianza en el ser humano

Beln Gopegui
Rebelin


Si yo quisiera permanecer en casa, viendo pasar por la televisin cadveres de miles de personas que no son mis enemigos. Si quisiera esperar hasta que un da el agua de los barrios marginales de Madrid salga marrn del grifo, y contaminada, y haya que poner verjas como las de Melilla en las calles del centro. Si no me importaran nada el futuro, ni el presente, ni la justicia, ni el fro ni morirse, entonces s bien qu hara con este libro: Mirara el ndice, hojeara un par de captulos, buscara dos o tres frases normales y corrientes que, a ser posible, no me gustaran y volvera a cerrarlo, y no tardara ni dos segundos en convencerme a m misma de que ya lo haba ledo.

Si yo creyera que Fidel Castro es un loco, un manitico, un hipnotizador de multitudes y la revolucin cubana un espejismo que en realidad no existe, cuatro generaciones y los famosos logros y las personas que han estudiado all y todo lo que se ha hecho pero tambin todo lo que ese pas no ha hecho, lo que no ha traicionado, las causas que no vendido, los principios que no ha pisoteado, si yo creyera que todo eso es en realidad fruto de los delirios de un solo hombre, de un ogro, por mejor decir, entonces tambin s lo que hara con este libro. Sacara tres frases de contexto, buscara un error, elegira una ancdota que me hubiera chocado y resumira las seiscientas pginas del libro en esas tres frases, ese error, esa ancdota chocante, y tampoco me costara nada convencerme a m misma de que ya lo haba ledo.

A veces prefer quedarme en casa, viendo pasar cadveres, a veces quise pensar que todo este asunto de la revolucin y la dignidad humana era un gran equvoco y que nada puede hacerse. Pero las personas somos animales polticos, llevamos el futuro en las yemas de los dedos y si podemos traicionar nuestros principios es porque alguna vez hemos tenido principios, y si nos encontramos un libro como Fidel Castro, biografa a dos voces nos cabe la oportunidad de leerlo entero, captulo a captulo, porque en bien pocas ocasiones la inteligencia de la especie humana aparece condensada en un libro dibujando la senda por donde esa especie podra transitar.

Al hilo de las preguntas de Ignacio Ramonet, se desgrana en el libro el proceso de formacin de un revolucionario y el aprendizaje que se deriva de cada uno de los planes que Fidel Castro, nunca solo, emprende en busca de un pas en donde llegue a parecer inconcebible, cito, un abuso, una injusticia, una simple humillacin. Pregunta a pregunta, captulo a captulo, la historia de la revolucin cubana se entrelaza con asuntos tan cruciales como la funcin del marxismo, el valor de la estrategia, el azaroso pero ineludible papel de los factores subjetivos, el mantenimiento de una conducta a lo largo de todo el tiempo, el control y el autocontrol, las sorpresas, las cosas que se van descubriendo en el camino y que vuelven, cito, el problema de la construccin de una sociedad nueva mucho ms difcil de lo que pueda parecer.

Una de las formas de ver que la revolucin cubana existe de verdad, que no es un espejismo ni un capricho, consiste en comprobar hasta qu punto la historia de los ltimos cincuenta aos pasa por ella, y hay dcadas enteras en las que nuestra reconstruccin del siglo veinte puede olvidar la existencia de Paraguay, de Per, de Sudfrica, de Nicaragua, aun de Chile, pero cuando la historia obliga a detenerse en Chile entonces tiene tambin que pasar por Cuba, o cuando obliga a detenerse en Sudfrica o en la Unin Sovitica o en Nicaragua, o en Venezuela, entonces tambin es preciso detenerse en Cuba. Esa historia compartida se entrevera en el libro junto al pulso diario de la isla con el imperio de los Estados Unidos. No pretendo, sin embargo, carecera de sentido, condensar ahora cada una de las cuestiones que se tratan en la obra, y voy a limitarme a abordar tres.

Empezar de fuera a dentro, de lo que rodea al libro a su interior. Hoy, en 2006, rodea la aparicin de este libro, entre otros hechos, el resurgir de la izquierda en Amrica Latina. Y es la existencia de Cuba, la permanencia de su revolucin la que permite, de algn modo, ese resurgir. Durante dcadas ha habido en Amrica Latina escarmientos, castigos brutales para aquellos pueblos que quisieron ser realmente de izquierdas. El escarmiento persigue que alguien no vuelva a cometer la falta por la que se le castiga, la falta de aspirar a la justicia, a la soberana, a la igualdad. Si los pueblos han vuelto a cometerla es tambin porque Cuba les ha permitido vencer el miedo, porque se ha alzado frente al castigo y lleva ms de cuarenta aos alzada, de pie. De manera que este libro aparece cuando el ejemplo de Cuba y su apoyo simblico y diario, minucioso, a los proyectos de izquierda en Amrica Latina, empieza a germinar.

En los das ms oscuros, como en los das ms claros, la historia que se cuenta en este libro va a permanecer. Pero siendo tantas y tan cotidianas las mentiras que sobre Cuba divulgan en Espaa las empresas privadas de difusin, es bueno e importante que, cuando menos, algunos hechos inocultables acompaen su lectura. Es bueno que el libro se lea no con el sonido de fondo de la campaa meditica desatada contra Cuba en el ao 2003, sino con la pregunta de fondo que amanece ahora, la pregunta sobre por qu los hombres y las mujeres no se rinden, no sucumben y vuelven despus de diez, veinte, treinta aos a luchar otra vez para que la educacin, la sanidad, la cultura, sean comunes y no se otorguen en distintas dosis a quienes disfrutan de ms o menos privilegios.

La segunda cuestin tiene que ver con el, digamos, formato del libro. No con la parte editorial del formato que es clara al presentarse bajo el rtulo Biografa a dos voces, sino con el formato imaginario que se superpone o va a superponerse en la lectura de quienes, en vez de asistir a una larga conversacin con Fidel Castro, quisieran asistir a un interrogatorio, dicha esta palabra con todas las connotaciones que remiten a un juicio y al momento en que la presuncin de inocencia ha derivado hacia la presuncin de culpabilidad. No es este libro un interrogatorio. Hay en l preguntas incisivas o incmodas pero no es un interrogatorio y debo decir que, al menos yo, ya estoy un tanto cansada de que se interrogue, presumiendo culpabilidades, a la revolucin cubana. A veces me ocurre como a aquel antroplogo mexicano, quien vino a Espaa y trataba de explicar el asombro que le produca tener que defender esa revolucin. Desde numerosos lugares de Mxico y de Amrica Latina, deca y tambin, por cierto, de Espaa, digo-, Cuba no es algo que haya que defender o cuestionar: Cuba es sencillamente un horizonte, un pas sin desempleo, sin mendicidad, sin mafias, con un nmero de profesionales, hombres y mujeres, altsimo, un pas sin explotacin infantil, sin desaparecidos, con un nivel de cultura y educacin que en muchos casos supera la media europea. A aquel antroplogo mexicano le pedan que defendiera Cuba y era como si le pidieran que defendiese la salud frente a la enfermedad, voces soliviantadas le desafiaban exigindole que se atreviera, que fuera capaz, que osara defender y argumentar ante ellas en voz alta que la salud era mejor que la enfermedad. Muchos y muchas compartimos el desconcierto del antroplogo por el hecho de que siga habiendo interrogatorios en donde se pide a los presuntos culpables que justifiquen por qu la salud es mejor que la enfermedad.

Otros son, en fin, los interrogatorios que quisiramos hacer y, por lo que respecta a la revolucin cubana, saludo la existencia de un libro en donde Fidel Castro explique, cuente, diga de vez en cuando simplemente cmo fueron las cosas en vez de tener que estar en todos los momentos desmintiendo infundios. Esto no significa que se eludan preguntas incmodas, que Ramonet eluda abordar si Fidel Castro es o no un dictador, o las circunstancias en qu ha sido aplicada en Cuba la pena de muerte, o si el consumo de bienes en la isla es tan irresponsable como en una ciudad europea, o es prudente, o es escaso. Lo que significa es que, aun con estas y otras preguntas incluidas, el libro sobre todo es una conversacin, y agradezco desde aqu a Ignacio Ramonet que en este tiempo de experiencias virtuales anodinas vaya a permitir a muchas personas pasar varias horas virtuales con un personaje histrico fundamental.

La cuestin del personaje es la ltima que abordar. Habindose elegido a una escritora para presentar este libro habr quien haya pensado que mi tarea acaso consistira en dar pbulo a la novela, o las novelas, que contiene el libro. Y hay en efecto muchas novelas dentro de l pero lo que hace imprescindible al protagonista del libro no es, a mi parecer, lo novelesco, sus cualidades extraordinarias, las cosas que le singularizan. Pues cualquier adjetivo que se aplicara a estas cualidades no tendra importancia, cito, si uno no cree que hombres como l existen por millones y millones y millones en las masas. Los hombres que se destacan de manera singular no podran hacer nada si muchos millones, iguales que l, no tuvieran el embrin o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades. Estas palabras que Fidel Castro dice en relacin a la leccin que deja Che Guevara le son tambin aplicables, pero son adems, a mi entender, la espina dorsal del libro, el ncleo de una teora y una prctica que ir aflorando en diferentes momentos.

Los factores subjetivos median en los acontecimientos y pueden cambiar la historia, pueden acelerar el progreso o atorarlo. El factor subjetivo Fidel Castro sin duda medi en el hecho de que pudiera llegar a producirse y durar y no ser decapitada la revolucin cubana. Pero al mismo tiempo el alimento de ese factor subjetivo, la vida que lo impulsa y que permanecer es, precisamente, la creencia en el ser humano, en su capacidad de, cito de nuevo, concebir las ms nobles ideas, albergar los ms generosos sentimientos y, superando los poderosos instintos que la naturaleza le impuso, dar la vida por lo que siente y lo que piensa.

Llama la atencin a lo largo de este libro que el sentido del humor de Fidel Castro se ha replegado, como si voluntariamente Castro hubiera querido retirarlo a un quinto, sexto o sptimo plano. Como si hubiera querido retirar los rasgos ms personales dejando en cambio slo lo comn, lo que se puede explicar, la experiencia transmisible, no el yo privado sino el nosotros y nosotras. Hay en el libro nociones de estrategia, anlisis del estado actual del capitalismo que ya no es, se nos dice, ni siquiera capitalismo, hay indicaciones y sugerencias y diagnsticos. Dijo Bertolt Brecht de Lenin: El hecho de haber acertado muchas veces daba, sin duda, peso a sus consejos; a pesar de todo, segua acompandolos de razones. Creo que tambin habra aplicado esas palabras a Fidel Castro. En el libro estn los consejos y las explicaciones. Estn cinco pginas estremecedoras que responden a la pregunta sobre qu argumentos opondra Castro a quienes acusan a la revolucin. Estremecedoras porque, junto con los argumentos, Fidel Castro opone los actos, los hechos, pues a estas alturas de la historia y por encima de todos los libros la revolucin cubana ha escrito con los actos, que no se borran nunca. Y opone Castro, por cierto, tambin las cifras. Las cifras, ya se sabe, son fras y no recogen la realidad entera de las cosas. Pero, no es malo recordarlo, la vida de los 28 nios por cada mil que en Guatemala podran no haber muerto si ese pas hubiera tenido la misma mortalidad infantil que Cuba, esa vida tal vez no hubiera sido fra ni incompleta, sino completamente clida.

No obstante, cuando el libro se cierra, an por encima de todas estas cosas, va escribindose en el cuerpo una certeza, cito: Yo parto de una confianza grande en que este ser humano, con todos sus defectos y limitaciones, tiene capacidades suficientes para preservarse y tiene inteligencia suficiente para mejorarse. Yo, si no creyera eso, no luchara, fin de la cita. Por esa certeza vale la pena luchar. Y porque da vida, sentido y existencia histrica a esa certeza vale la pena no saltarse pginas de este libro. Para terminar acudo de nuevo a Bertolt Brecht: Cuando no hay respuesta, dijo, cesan las preguntas. Nos cabe hoy agradecer a Ramonet que haya formulado las preguntas, y nos cabe tambin pedir a la revolucin cubana y a Fidel Castro que sigan dando respuestas para que la humanidad no cese en su pregunta de cmo mejorar.

Muchas gracias por su atencin.



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