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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2006

Bolivia y el mandato progresista en Latinoamrica (Segunda Parte)
Qu ha logrado la "Nueva Izquierda" Latinoamericana?

Mark Engler y Benjamin Dangl
Rebelin


Al buscar un modelo para manejar estas tensiones, Morales puede examinar el historial de otras administraciones progresistas que han alcanzado el poder en Latinoamrica. En aos recientes, a la Casa Blanca le ha disgustado ver la propagacin de gobiernos progresistas en Suramrica. Mientras tanto, los oponentes de la globalizacin corporativa han invertido una esperanza considerable en estas administraciones y han saludado la llegada al poder de Morales.

En sentido general, los gobiernos progresistas de Venezuela, Argentina, Uruguay y Chile han aumentado el gasto social y dedicado mayor atencin a las necesidades de los pobres. Sin embargo, raras veces han cumplido las expectativas de los movimientos sociales que ayudaron a llevarlos al poder. Estos movimientos han mantenido un papel de confrontacin con el gobierno.

Igualmente, el triunfo electoral en Suramrica ha sealado una reaccin a dos dcadas de neoliberalismo econmico desencadenado. Pero la magnitud con que cada pas ha rechazado las polticas del "Consenso de Washington" vara grandemente.

La victoria electoral ms reciente de la izquierda en Latinoamrica tuvo lugar en Chile. All una coalicin de democristianos y socialistas, conocida como la Concertacin, ha gobernado desde el final de la dictadura de Pinochet en 1990. El 15 de enero los chilenos eligieron a la socialista Michelle Bachelet como su nueva presidenta. Bachelet es la primera mujer que gobierna el pas y la tercera mujer elegida como jefa de estado en la historia latinoamericana. Su familia estuvo en la crcel y su padre muri a manos del rgimen de Pinochet en la dcada de 1970. Aunque la victoria de Bachelet marca un excitante viraje cultural, la presidenta electa ha jurado "andar por el mismo camino" que el actual presidente socialista, Ricardo Lagos. Lagos apoy iniciativas neoliberales como el rea de Libre Comercio para las Amricas (ALCA), mantuvo estrechos lazos con Washington y se distanci de gobiernos ms radicales en la regin. Aunque observadores optimistas internacionales esperan que Bachelet pueda abandonar la moderacin de la administracin Lagos y enfrentar ms agresivamente las duras desigualdades del pas, su declaracin hasta ahora subraya la continuidad.

Ms relacionadas con la situacin boliviana son los ejemplos de Argentina, Brasil y Venezuela. Cada uno representa una economa dominante en la regin y cada uno ha actuado de manera diferente desde que los progresistas llagaron al poder, ofreciendo lecciones nicas a los lderes del MAS.
Enfrentndose al FMI en Argentina

En 2003 el izquierdizante Nstor Kirchner tom posesin en Argentina -despus del colapso en 2001 de la economa del pas y los levantamientos populares que expulsaron del poder a sucesivos gobiernos. Las polticas neoliberales apoyadas por el FMI e implementadas por el Presidente Carlos Menem en la dcada del 90 fueron consideradas responsables del colapso. Desde entonces Argentina ha sentado un precedente al romper con el FMI y jugar al duro con los acreedores internacionales.

En 2003 el pas hizo la creble amenaza de suspender sus pagos al FMI -algo nunca visto en pases de ingresos medios. En respuesta, el Fondo retir sus exigencias de austeridad y tasas ms altas de intereses. Lo hizo por temor de que otros pases siguieran el ejemplo de Argentina y suspendieran pagos. El intercambio sacudi el prestigio internacional del FMI y permiti a Argentina terminar una renegociacin de ms de mil millones de dlares en deuda externa en 2005. La renegociacin redujo drsticamente el valor de las obligaciones existentes del pas con los acreedores privados. Adems, la posicin de Argentina en contra del FMI le ha permitido al pas basar su recuperacin econmica en polticas que, aunque no se desvan muy a la izquierda de las reglas keynesianas, son contrarias a las preferidas por Washington. Ms all de la poltica econmica, Kirchner ha apoyado el rechazo a las leyes de amnista que protegen a los militares. Esta accin ha ayudado a abrir un gran nmero de casos legales en contra de abusos a los derechos humanos por parte de gobiernos militares argentinos anteriores.
Sin embargo, an quedan tensiones entre el gobierno de Kirchner y fuerzas como los "piqueteros", o movimiento de trabajadores desempleados. Tales movimientos acusan al presidente de usar posiciones radicales o nacionalistas para encubrir decisiones polticas ms conservadoras. Una muestra de este conflicto surgi con el anuncio de Kirchner en diciembre de que el gobierno (despus de una medida similar por parte de Brasil), "desendeudara" a Argentina mediante el pago de $9,8 mil millones al FMI. Citando el dolor que la institucin financiera ha causado al pueblo, Kirchner present la medida como una decisin para zafarse definitivamente del FMI y sus odiosas recomendaciones. Sin embargo, como seal el Frente Popular Daro Santilln, una organizacin de piqueteros, la medida equivale a un pago total de la deuda, en vez de su renuncia. "A pesar de la retrica progresista, la deuda se paga con el hambre del pueblo", dijo el grupo en una declaracin citada por Inter-Press Service. Finalmente, la relevancia de la decisin como un modelo para otros gobiernos progresistas depender de la capacidad del gobierno de Kirchner de usar su nueva libertad del FMI para trazar un camino econmico cada vez ms independiente.
La Inocencia Perdida en Brasil
El Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) se ha mantenido en un camino ms conservador desde que alcanz la presidencia, para desencanto de muchos que se entusiasmaron al ver ganar las elecciones en 2003 a Luis Inacio "Lula" da Silva. Desde el principio Lula, un ex obrero metalrgico y lder sindical, ha seguido una poltica econmica "pragmtica". Sus cautelosas decisiones estn diseadas para tranquilizar a los inversionistas extranjeros y evitar una precipitada fuga de capitales -una preocupacin genuina para cualquier pas que desee evitar el colapso econmico que Argentina ya haba experimentado. Con el tiempo el camino de Lula casi no se distingue de las polticas que el PT critic duramente en otra poca. Lula ha optado por seguir las recetas del FMI y por continuar haciendo pagos por la enorme deuda exterior de Brasil, la cual el Banco Mundial valor en 2002 como del 49,6 por ciento del PIB de Brasil (o unos $230 mil millones). Durante veinte aos el PT haba denunciado el pago de la deuda, argumentando que desviaba demasiado dinero de los programas sociales y de la inversin econmica productiva. La actual posicin del presidente dista mucho incluso de las antiguas denuncias ms moderadas de su partido.
La administracin de Lula ha sido ms agresiva en implantar medidas neoliberales que las que ha exigido el FMI. Los dictados del Fondo piden a Brasil mantener un supervit primario del presupuesto de 3,75 por ciento del PBI. Mientras tanto, Lula voluntariamente ha decidido mantener un supervit an mayor de 4,25 por ciento, lo que deja dinero slo para modestos incrementos del gasto en programas sociales. Varios de estos programas -tal como Fome Zero, la iniciativa gubernamental en contra del hambre- han sido lastrados por una pobre implementacin y manejo.

Adems, mientras el fuerte crecimiento econmico fue utilizado en el pasado para justificar el enfoque cauteloso del gobierno, las cifras del crecimiento este ao se mantienen en un pobre 2,5 por ciento. Esto ha provocado que incluso economistas de centro critiquen la preocupacin del gobierno por controlar la inflacin con altas tasas de inters, lo que provoca un alto desempleo.

Las acciones de Lula en la escena internacional tambin muestran una trayectoria decepcionante. En 2003 la dirigencia del PT en la mayor economa de Suramrica prometi abrir un espacio de posibilidades en las negociaciones internacionales. Lula hablo a menudo de construir una "nueva geografa" de comercio y poltica, donde los pases pobres seran considerados como iguales. Brasil emergi como uno de los pases ms vehementes en su crtica a la invasin norteamericana de Irak. Y Lula fue una fuerza decisiva en la formacin del G20+, un grupo de pases en desarrollo que se enfrent a las exigencias de EE.UU. y Europa en la Ministerial de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) de 2003 en Cancn. La postura del grupo provoc el colapso de las conversaciones de Cancn.
Sin embargo, el compromiso de solidaridad de Brasil con el resto del mundo en desarrollo recientemente ha sido puesto en duda. En el verano de 2004, negociadores de Brasil forzaron a pases ms pobres a firmar el "marco de julio" para la agricultura en las negociaciones de la OMC en Ginebra -probablemente porque Lula pens que el acuerdo podra beneficiar a las compaas agrcolas brasileas. Esto dio nueva vida a la moribunda institucin. Junto con India, Brasil prosigui su camino de objetivos nacionalistas por sobre la solidaridad del G20+ en las conversaciones de la OMC de Hong Kong en diciembre de 2005. All utiliz su influencia para garantizar que el mundo en desarrollo no bloqueara un acuerdo acerca de la continuacin de las negociaciones de la "Ronda Doha". El inters en las crecientes exportaciones agrcolas de Brasil tambin ha causado fricciones entre el gobierno de Lula y el antiguamente amistoso Movimiento de los Sin Tierra (MST), el cual ha criticado el lento ritmo de la reforma agraria bajo el PT.

En un ltimo hecho descorazonador, varios importantes funcionarios del PT han sido implicados en un escndalo de corrupcin el ao pasado. Esto ha manchado la reputacin del partido de mantener normas ticas ms estrictas que las de sus competidores; ha posicionado de manera desfavorable al PT en un contexto habitual de la poltica, cundido de patronazgo y sobornos.

Entre la corrupcin y los fracasos de polticas, algunos observadores han llamado con acierto al 2005 el "Ao de la Inocencia Perdida en Brasil". En el Foro Social Mundial de 2005, el presidente venezolano Hugo Chvez aconsej a los crticos de Lula que tuvieran paciencia y dieran ms tiempo al gobierno del PT para que pudiera hacer valer su independencia del Consenso de Washington. Un ao despus, con la popularidad de Lula en descenso y la cercana de elecciones en el otoo, el tiempo pudiera estar acabndose.
Venezuela como Protagonista

Gran parte del liderazgo progresista que se esperaba de Lula cuando fue elegido ha sido asumido por Hugo Chvez de Venezuela, quien se ha establecido como el principal adversario de la Casa Blanca en la regin. A diferencia de otros pases en los que los levantamientos populares y las organizaciones establecidas del movimiento social han ayudado a llevar al poder a nuevos gobiernos, Chvez ha usado al estado en gran medida como punto de partida para dirigir una "Revolucin Bolivariana", la cual subsiguientemente ha desarrollado dimensiones populares. En los ltimos dos aos la conformacin de esta revolucin ha entrado en su camino a medida que Venezuela se recuper de varias rondas de huelgas petroleras y la inestabilidad de un golpe en 2002, apoyado por EE.UU.

Aunque Chvez a menudo es presentado como una copia de Fidel Castro, varios observadores han sealado que los programas de redistribucin que son el cuo de su poltica social le deben ms al Nuevo Trato que al socialismo estatal cubano. Entre los muchos programas gubernamentales que han sido financiados en aos recientes por los ingresos provenientes de las ventas de petrleo, se incluyen un ambicioso programa de alfabetizacin, educacin publica gratuita hasta el nivel universitario, y un amplio sistema de clnicas de salud pblica. La poltica econmica de Chvez, decididamente anti-neoliberal, ha creado el crecimiento ms robusto en el hemisferio, con un aumento del PNB del pas de 18 por ciento en 2004 y aproximadamente 9 por ciento en 2005

En la escena internacional, Chvez ha sido el ms destacado de los lderes latinoamericanos al proponer un frente unido de la Nueva Izquierda. Ha presentado la Alternativa Bolivariana de las Amricas (ALBA) como modelo de cooperacin regional en contraposicin al ALCA. Prest a Argentina casi mil millones de dlares y ha vendido petrleo a precio reducido a muchos pases a fin de beneficiar a poblaciones empobrecidas (incluyendo a residentes de viviendas de bajos ingresos en el Bronx y Boston). En otro acuerdo petrolero de ese tipo, Cuba envi 20 000 mdicos para apoyar el sistema de cuidado de salud pblica en Venezuela, a cambio de petrleo. En las conversaciones de la OMC en Hong Kong en diciembre, Venezuela present una fuerte y coherente voz. En una dramtica actitud, la Viceministra de Asuntos Exteriores Mari Pili Hernndez insisti en la ceremonia de clausura en denunciar el acuerdo de la OMC, y que constara en acta, antes de que fuera aprobada formalmente por la asamblea
El hecho de que Venezuela sea el principal exportador de petrleo en el hemisferio es bsico para la reciente transformacin del pas. Los altos precios del petrleo -que produjeron $25 mil millones de dlares en ganancias para el gobierno venezolano en 2004, e incluso ms en 2005- han dado a Chvez fondos en abundancia y ventaja poltica para realizar sus planes. Por supuesto, los altos precios de exportacin no se traducen necesariamente en desarrollo humano. Las bonanzas petroleras anteriores no hicieron nada por aumentar los ingresos de los pobres o para disminuir la desigualdad. Igualmente Chvez merece elogios por sus esfuerzos por construir la solidaridad entre las naciones latinoamericanas, algo que otros pases relativamente ricos a menudo han olvidado hacer.

Sin embargo, el modelo venezolano no carece de problemas. La buena fortuna de la riqueza de recursos naturales del pas plantea preguntas acerca de si la revolucin bolivariana es exportable. Los pases endeudados, con menos libertad para enfrentarse a la comunidad financiera internacional, no pueden darse el lujo de replicar los programas sociales de Chvez y sus protestas pblicas. Adems, un nmero de iniciativas estatales han atrado las crticas de los ambientalistas. En un ejemplo, PDVSA -la compaa energtica estatal de Venezuela- se uni a Chevron y a Phillips Petroleum para el multimillonario proyecto de Hamaca, que desarrollar un campo petrolero en la cuenca del ro Orinoco. Los activistas argumentan que el proyecto tendr un impacto devastador en el ecosistema circundante.

La centralidad del presidente venezolano como un lder de esfuerzos de reformas tambin plantea preocupaciones de si la "revolucin" puede sobrevivir ms all de Chvez. Con un alto concepto de s mismo, Chvez se presenta regularmente como un actor histrico clave y a menudo ha trabajado por consolidar su propio poder. Falta por ver de qu manera grupos locales como los "crculos bolivarianos", que actan como foros de participacin democrtica en nuevas iniciativas sociales, pueden llegar a madurar a fin de sobrevivir ms all de la permanencia de Chvez en la presidencia y garantizar un modelo diferente al del poder estatal centralizado que tiene Castro en Cuba.
Cmo se Compara Bolivia?

Las circunstancias internas, las presiones extranjeras y la propia inclinacin poltica de Morales determinarn si Bolivia andar por uno de los caminos iniciados en Argentina, Brasil o Venezuela, o si trazar un curso totalmente diferente. En trminos de condiciones polticas, Bolivia es una amalgama de sus vecinos suramericanos. Al igual que Argentina, Bolivia ha experimentado una crisis de gobernabilidad con rpidos cambios de presidentes. Una presin fuerte por parte de los movimientos sociales ha creado un mandato para enfrentarse a las instituciones financieras internacionales. Pero al igual que Brasil, Bolivia debe preocuparse tambin por la fuga de capitales y los acreedores extranjeros, los cuales pueden paralizar su economa y limitar la capacidad de accin del gobierno. (Irnicamente Petrobrs, una compaa energtica parcialmente propiedad del estado brasileo, es uno de los mayores intereses extranjeros en la industria de gas de Bolivia.) Dicho lo anterior, los grandes recursos naturales de Bolivia podran traducirse potencialmente en palanca para Morales, al igual que el petrleo ha sido una bendicin para Chvez. Bolivia posee una de las ms grandes reservas de gas natural en el hemisferio, as como grandes depsitos de petrleo. Sin embargo, al menos en el futuro cercano, el pas depende de la inversin extranjera para desarrollar estos recursos.
La independencia de la sociedad civil marca una diferencia crtica entre Bolivia y Venezuela. Lderes en el nuevo gobierno de Morales y en los movimientos sociales en el pas se han apresurado en declarar que el panorama poltica boliviano bajo la administracin del MAS ser muy diferente al visto en Caracas. En una entrevista con la agencia noticiosa espaola EFE, el Vicepresidente electo lvaro Garca Linera asegur que aunque en Cuba y Venezuela "la sociedad civil ha sido construida por el estado", la sociedad civil boliviana surge casi enteramente de la base. Linera describi la reciente experiencia poltica del pas como una "construccin de mltiples movimientos sociales con una trayectoria de largo alcance y una capacidad organizativa y autnoma que poco a poco ha ido presionando al estado y finalmente ha llegado a ocuparlo".
Cuando hablamos con Oscar Olivera, lder de un movimiento social en Cochabamba, acerca de la nueva administracin, explic: "No estamos luchando para gobernar, estamos luchando para que desaparezca el gobierno y nos gobernemos nosotros mismos". Cuando se le pregunt si est interesado en ayudar a transformar a Bolivia en otra Venezuela dijo: "No creo en lderes militares o lderes ex militares (como Chvez). Cada pas es diferente y tiene su propia cultura e historia. Mucha gente en los medios trata a Chvez como si fuera lo mejor que hay. Pero el lder es una cosa y el pueblo otra".
(La semana prxima les ofrecemos el ltimo de esta serie de tres en donde Engler y Dangl discuten la nacionalizacin del gas y petrleo en Bolivia.)
-- Mark Engler, escritor residente en la Ciudad de Nueva York y analista de Foreign Policy In Focus, puede ser contactado por medio del sitio web http://www.democracyuprising.com. Benjamin Dangl es el editor de UpsideDownWorld.org y autor del libro El precio del fuego: guerras de recursos y movimientos sociales en Bolivia y ms all, de prxima aparicin. Kate Griffiths brind ayuda en la investigacin para este artculo.
Traducido por Progreso Semanal


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