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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2006

Pasado y presente del primero de mayo

Antoni Puig Sol
Rebelin


Este Primero de Mayo, trabajadores y trabajadoras de todo el mundo nos manifestaremos de nuevo, detrs de las pancartas y banderas del movimiento sindical, expondremos nuestras reivindicaciones y cantaremos viejos himnos revolucionarios acompaados con lemas actuales. Todo esto, tiene un cierto regusto nostlgico e incluso puede llegar a parecer un poco anticuado, demod. Quizs ya sea el momento de pararnos a reflexionar sobre su sentido en el siglo XXI.

 

Recordemos que el origen del Primero de Mayo ya queda lejano. Se remonta a 1886, cuando una protesta de los obreros de Chicago pidiendo la jornada de 8 horas acab con una violenta represin policial y con la ejecucin de cuatro sindicalistas. Tres aos ms tarde (1889) en recuerdo de aquellos hechos se estableci el Primero de Mayo como jornada de lucha. Entonces, la clase obrera an era una clase naciente y minoritaria, tena bsicamente un carcter industrial y sus condiciones de vida y de trabajo eran las caractersticas de lo que algunos historiadores han definido como capitalismo de explotacin salvaje (jornadas muy largas, salarios tremendamente bajos, condiciones de trabajo insalubres e inseguras, ausencia de proteccin social,..).

 

Ahora, la situacin es diferente. En primer lugar, los asalariados han pasado a ser mayora absoluta en Europa, Japn, EE.UU. y algunos pases ms. Pero su situacin se ha diversificado extraordinariamente gracias al crecimiento del sector terciario y a las nuevas maneras de organizar la produccin. El trabajo asalariado tambin ha crecido en el Tercer Mundo, donde ya representa un porcentaje relativamente elevado de la poblacin.

 

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las condiciones de vida de la clase obrera han mejorado sensiblemente en los pases ms industrializados, donde adems acostumbra a contar con derechos laborales reconocidos (sindicacin, huelga, negociacin colectiva, prestaciones sociales,..). Pero incluso en estos casos, la distancia entre la parte de la riqueza distribuida a la clase obrera y la que revierte en la burguesa no ha dejado de crecer. Dicho de otra manera, en sociedades como las europeas, la tendencia al empobrecimiento de los trabajadores, sealada por Marx, prosigue inexorablemente en lo que afecta a la capacidad adquisitiva de estos en comparacin con la burguesa, y, al mismo tiempo, esa capacidad adquisitiva de la clase obrera tiende a crecer en cifras absolutas durante los periodos de auge econmico para volver a caer en los momentos de crisis, y se distribuye muy desigualmente entre los distintos sectores de trabajadores de un mismo pas, como se ve con la existencia de bolsas permanentes de miseria tanto en los EE.UU. como en Europa y Japn. Adems, algunas mejoras empiezan a ser cuestionadas por las polticas neoliberales que ya han precarizado mucho las condiciones de trabajo. Las empresas, por su parte, fragmentan sus procesos productivos. Esto da libertad para que sus directivos puedan desplazar determinados aspectos y muy en especial los de baja retribucin- ahora a un pas del Tercer Mundo, ahora a otro. Muchos trabajadores, desafortunadamente, se encuentran en una situacin mucho ms frgil. Por esto la defensa y ampliacin de los derechos econmicos, sindicales y sociales, est de nueva en el orden del da, y la negociacin colectiva sigue siendo la herramienta apropiada que el movimiento sindical tiene para conseguirlo.

 

En el Tercer Mundo, excepto en algunos pases donde el Estado regula determinados derechos sociales, se reproduce la explotacin salvaje que conocieron los proletarios europeos del siglo XIX, con el agravante de que el saqueo efectuado por los pases ricos y por las empresas transnacionales contrarresta la tendencia a la elevacin del nivel de vida y acrecienta la distancia que los separa de los trabajadores del mundo industrializado. Esta es una de las razones por las que debemos saludar la actitud firme de algunos pases, reclamando el derecho de gestionar sus propios recursos naturales, y ms ahora, que se est produciendo un incremento de las materias primas como consecuencia de la demanda que proviene de los pases emergentes.

 

Situndonos en un terreno ms genera conviene recordar que la lucha por la paz, ha sido una constante entre las reivindicaciones de todos los primeros de mayo. En la historia del capitalismo, nunca ha existido de armona a nivel internacional. Pero en la ltima dcada han reaparecido formas de violencia en los terrenos econmicos y militares que justamente unos aos antes parecan superados. Las muestras ms visibles, pero no nicas, las tenemos con la invasin angloamericana del Irak i en las crceles de Guantnamo.

 

Como se puede ver, en nuestros das el movimiento obrero se encuentra en condiciones muy distintas a las que se encontraba al establecerse el Primero de Mayo como jornada de lucha proletaria. Tambin es diferente su situacin en cada regin del mundo y en cada pas. Pero, bajo esa disparidad de condiciones y tcticas de lucha, se enfrenta a unas mismas tareas: oponerse a la opresin y la explotacin del capitalismo imperialista y a cualquier otra forma de dependencia u opresin, y defender la paz. Existen por tanto, razones de peso, para manifestarnos de nuevo todos junto al movimiento sindical.

 



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