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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2006

Petrleo, gas y gasoducto

Ral Zibechi
La Jornada


Por dnde va a pasar el gasoducto sin Brasil y la Argentina? O piensan hacer un gasoducto areo?, este habra sido el "estallido" de Nstor Kirchner al conocer el acuerdo alcanzado la semana pasada en Asuncin por los presidentes Hugo Chvez (Venezuela), Tabar Vzquez (Uruguay), Nicanor Duarte (Paraguay) y Evo Morales (Bolivia) para construir un gasoducto que eludiera Argentina y Brasil (vase pgina 30). La informacin, contenida en la columna dominical de Joaqun Morales Sol en el diario porteo La Nacin, nunca fue desmentida. Al parecer, la irritacin alcanz tambin a Luiz Inacio Lula da Silva pero, como se sabe, la diplomacia brasilea juega al perfil bajo y no trascendieron comentarios del presidente norteo.

Fragilidades y dependencias

En las anteriores crisis petroleras, sobre todo en la registrada en 1973, la disputa giraba en torno a los precios del crudo, jaloneo que permita amasar ganancias a las grandes empresas o bien a las elites de las naciones productoras. Actualmente, en vista del cercano agotamiento del recurso petrolero, la estrategia de los pases poderosos consiste en apropiarse directamente de las reservas ms importantes del mundo. Esta diferencia, anotada por los principales analistas, puede ser til para enfocar algunos de los problemas fundamentales del mundo actual, y cobra especial relevancia en los puntos calientes del mapa sudamericano.

"Las naciones que tengan petrleo tendrn futuro; las que no, dejarn de ser soberanas", sostiene Flix Herrero en el ltimo nmero de Le Monde Diplomatique (edicin Cono Sur). En su opinin, esa sera una de las razones de fondo de que el Consenso de Washington haya diseado las polticas de privatizacin de empresas energticas como una de sus prioridades.

En Sudamrica la situacin de los diversos pases incluye un amplio abanico que va de la total dependencia de las importaciones de petrleo y gas hasta la presencia de dos de los ms grandes productores mundiales. Venezuela y Bolivia cuentan con grandes reservas de petrleo y gas y son importantes exportadores. Mientras el Estado venezolano recuper el control de la empresa PDVSA, el gobierno boliviano se apresta a refundar YPFB para recuperar sus yacimientos hoy en manos de empresas multinacionales. En el otro extremo, Chile, Paraguay y Uruguay dependen de las importaciones, a tal punto que las relaciones chileno-argentinas, por la imposibilidad de este pas de cumplir sus compromisos de abastecimiento de gas a Chile, atraviesan cclicamente serias dificultades.

Los casos ms emblemticos, sin embargo, son los de Brasil y Argentina. El primero acaba de conseguir la autosuficiencia petrolera al poner en marcha la plataforma P-50 de Petrobras, que asegura al pas una produccin de 1.92 millones de barriles de petrleo diarios, suficientes para abastecer el mercado interno. No obstante, Petrobras tiene algunas dificultades que fuerzan a matizar lo que en principio es una excelente noticia, festejada por un Lula eufrico que se retrat con las manos empetroladas, imitando a Getlio Vargas cuando inaugur la empresa en 1953. En todo caso, un tercio de la industria paulista depende del gas boliviano, por lo que la autosuficiencia petrolera est lejos de resolver los problemas energticos del pas.

El caso argentino es el opuesto y revela la destruccin del pas que dej la dcada neoliberal presidida por Carlos Menem. Un solo dato puede servir para ilustrar la catstrofe: en 1989, cuando comenz la privatizacin de YPF, el pas tena reservas de petrleo para 14 aos y de 37 para el gas. Ahora apenas tiene por delante nueve aos de petrleo y 10 de gas en sus yacimientos. La responsabilidad hay que buscarla en la privatizacin: Repsol, gran beneficiaria del reparto menemista, tiene una tasa de reposicin de 17 por ciento, o sea que de cada cinco barriles que extrae apenas repone uno, segn el citado informe del Le Monde Diplomatique.

La actividad de mayor riesgo de las empresas de hidrocarburos es la exploracin, por lo que dejaron de invertir en ese rubro para concentrarse en ganancias a corto plazo. De ese modo, mientras YPF perforaba un promedio anual de ms de 100 pozos hasta su privatizacin, las multinacionales en 2004 slo perforaron 34 pozos. Peor an: En 2004 se extrajo 50 por ciento ms petrleo y 150 por ciento ms gas natural que en 1989. En estos momentos, los informes oficiales aseguran que el autoabastecimiento energtico argentino est en peligro. La creacin de ENARSA (Energa Argentina SA) por el gobierno de Kirchner busca subsanar parte del destrozo, pero se trata de una empresa que, a diferencia de YPF, no va a cubrir toda la cadena desde la prospeccin hasta la industrializacin de los hidrocarburos.

Quin manda en la regin?

Las insuficiencias y debilidades energticas de los ms importantes pases de la regin hacen que el gasoducto que unir Venezuela con Brasil y Argentina sea una verdadera prioridad de la que puede depender la supervivencia de la industria de varios pases, y hasta la viabilidad en el largo plazo de algunos de ellos. Quiz por eso la integracin energtica se revel como uno de los temas ms delicados del difcil momento que viven las relaciones interestatales.

En la cumbre de San Pablo -convocada a instancias de un Lula preocupado por la reunin de Asuncin- los presidentes de Argentina y Brasil acordaron seguir adelante con el gasoducto, pero le pasaron factura a Chvez por su "creciente injerencia en asuntos delicados del sur del continente", segn revela La Nacin del jueves. "Es un infantilismo sumarse a un planteo de chicos contra grandes", le dijo Kirchner a Chvez en un "cara a cara" en el que particip tambin Lula. "Slo quise ayudar. Al final, fui de bombero y sal quemado", ataj el venezolano. Lula no se qued atrs y lo increp por alentar al presidente Evo Morales contra Petrobras, empresa que controla los principales yacimientos gasferos bolivianos.

Finalmente, Argentina y Brasil tomaron una decisin bilateral: el debate sobre el gasoducto se extender a todos los pases de la regin. "Todos los pases de Amrica del Sur debern ser incluidos en la discusin, porque sern consumidores, productores o pases de paso" del gasoducto, sostuvo el canciller brasileo, Celso Amorim, a Folha de So Paulo.

Chvez, fiel a su estilo, no dej pasar la ocasin sin introducir un matiz. Sostuvo que el gasoducto debe ser la "locomotora" de la integracin regional, y aclar que su prioridad es la incorporacin de Bolivia, que cuenta con las segundas reservas gasferas luego de las venezolanas, para crear una gran red de encadenamientos que atravesara todo el continente. Los tres mandatarios -"los tres mosqueteros" en palabras del venezolano- fijaron el mes de agosto como fecha para concluir los estudios de viabilidad del gasoducto que insumir 25 mil millones de dlares y tendr 10 mil kilmetros de extensin.

Luego, segn Folha, "Brasil, Venezuela y Argentina invitarn a los presidentes de los otros pases para una reunin", an no fijada, "para explicarles en qu consiste el proyecto". Manda quien manda.



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