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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2006

Pese a ser uno de los tericos ms conocidos nunca recibi el premio Nobel
Muere Galbraith, uno de los economistas ms influyentes y populares del siglo XX

Andy Robinson
La Vanguardia

John Kenneth Galbraith, economista progresista, seguidor de Keynes, estratega de los demcratas y escritor prolfico, falleci el sbado a los 97 aos. Lleg a ser uno de los economistas ms influyentes del mundo tras la Gran Depresin y la Segunda Guerra Mundial, aunque nunca le concedieron un premio Nobel.


John Kenneth Galbraith, que muri el sbado a los 97 aos, lleg a ser el economista ms influyente del mundo en los aos del consenso keynesiano despus de la Gran Depresin y la Segunda Guerra Mundial. Pero, en un indicio del giro conservador que efectu la teora econmica en los setenta y ochenta, as como el triunfo de las matemticas sobre la economa poltica, muchos obituarios a Galbraith ayer ni tan siquiera lo consideraban un economista.

"Sus ideas habran tenido mas relevancia si hubiese tenido discpulos capaces de probarlo con modelos matemticos", sentenciaron los necrlogos de The New York Times. Hace tres aos, cuando crecieron las presiones para que a Galbraith le fuese concedido un premio Nobel antes de morirse, Milton Friedman respondi que Galbraith "no puede ganar un premio Nobel de Economa porque no es economista".

Galbraith muri por causas naturales a las 9.15 h de la maana en un hospital de Cambridge (Massachusetts), donde haba ingresado hace dos semanas, sin haber ganado un premio Nobel, pese a su enorme popularidad. Hasta su amigo Paul Samuelson tildaba a Galbraith de "el economista ms querido por gente que no es economista".

Nacido en Canad en el ao 1908, John Kenneth Galbraith se licenci en la Universidad de Toronto pero hizo la mayor parte de su obra en Harvard. En realidad, era precisamente la capacidad de Galbraith para convertir las ciencias econmicas en filosofa social, as como la elegancia de su prosa, lo que le convirti en la conciencia de la elite wasp de la posguerra y estratega econmico de los demcratas cuando el centro ideolgico de Estados Unidos an era Boston (Massachusetts) y no Houston (Texas).

Sus dos libros clsicos, El Gran Crash de 1929 un corto ensayo sobre el desplome burstil y la depresin de los treinta- y La sociedad opulenta (1958), criticaron, respectivamente, el laissez faire de la preguerra y el desencanto poskeynesiano de la sociedad del consumo, el despilfarro de la nueva era de publicidad y marketing y la desigualdad social. Su ingeniosidad a la hora de acuar frases que resuman en dos o tres palabras tendencias socioeconmicas aument su influencia.

La frase "opulencia privada, sordidez pblica" pareci resumir una verdad intuitiva, aunque los nmeros de los econometristas ya al mando en las facultades insistan cientficamente en que todo era como deba ser. En el Cultura of contentment (1992) hizo una crtica pesimista a una sociedad democrtica en la que el bienestar de la mayora haba marginado polticamente a una minora desfavorecida.

Galbraith haba escrito discursos para Roosevelt, en la estela del New Deal, pero se convirti en la autntica eminencia gris de las administraciones demcratas de la posguerra de Truman, Kennedy y Johnson, asesorando a Kennedy mientras los dos coman estofado de langosta en el restaurante preferido de ambos en Boston.

Con una presencia imponente - meda dos metros- y con un humor irnico y custico, Galbraith se convirti en un abogado elocuente de los menos poderosos y azote de los ms. Casi 50 aos despus de que los escribiera, sus comentarios en La sociedad opulenta parecen ms relevantes que nunca: "Los americanos adinerados hace tiempo que saben que es aconsejable, y adems ms estiloso, suprimir las manifestaciones ms vulgares de la opulencia" escribi, y en una seccin que causara conmocin en la Comisin Europea hoy en da afirma que "la idea de que la inseguridad econmica es esencial para la eficiencia era un error grande. En realidad, los aos de mayor seguridad han coincidido con avances inditos en la productividad".

Galbraith se atreva a desafiar a los economistas de verdad porque haba visto lo que los ortodoxos haban hecho en los aos treinta: "Conforme perdemos a ms economistas que vivieron los aos de la Gran Depresin, perdemos ms conexiones con aquellos tiempos, y esto me entristece", destac ayer William Olley, de la Universidad de Western Illinois.


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