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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2006

Claves para la integracion latinoamericana

Marcelo Colussi
Rebelin


I.

Tras aos de feroz neoliberalismo y retroceso en conquistas histricas por parte del movimiento de los trabajadores en todo el mundo, cados el muro de Berln y el bloque socialista de Europa, el campo popular hoy comienza a retomar con fuerza luchas por cuotas de justicia silenciadas en estos ltimos tiempos. En este proceso de retorno de los ideales de equidad, de bsqueda de otro mundo posible, juega un papel clave la Revolucin Bolivariana que est teniendo lugar en Venezuela.

Las lneas que marcan el mundo en los finales del siglo XX y en los inicios del presente estn dadas, por un lado, por la precarizacin en las condiciones de vida de las grandes masas en todos los continentes producto de ese triunfo omnmodo del gran capital sobre el campo popular, y por un unilateralismo militar irreverente por parte de la potencia ganadora de la Guerra Fra: Estados Unidos de Amrica.

Pero por otro, dada una lentificacin en el ritmo de crecimiento econmico de la gran superpotencia y en el aparecimiento de grandes bloques que le comienzan a disputar protagonismo, una nueva tendencia que tambin marca estos aos es la recomposicin del capitalismo a escala planetaria. Estados Unidos sigue siendo en la actualidad la primera potencia econmica mundial con un producto bruto interno 16 veces ms grande que quien le sigue: el Japn. De todos modos la pujanza de dcadas atrs ha comenzado a detenerse.

Junto a ello vemos que han aparecido en escena una Unin Europea con un euro fortalecido y un bloque asitico (con Japn y China a la cabeza), que se muestran como polos de mayor dinamismo, de mayor vitalidad que los Estados Unidos, y que sin dudas comienzan a hacerle sombra. La competencia capitalista, al menos en principio, no parece llevar la opcin blica entre estos gigantes.

De todos modos la guerra interimperialista contina, y la modalidad que va tomando es la del desarrollo de grandes bloques de poder continental basadas, fundamentalmente, en la competitividad econmica y cientfico-tcnica con pases centrales dirigiendo el proceso y otros satlites que lo secundan. La creacin de grandes bloques comerciales (Unin Europea, Cuenca del Pacfico) parece marcar el rumbo de las prximas dcadas. En ese contexto surge en el gobierno de Estados Unidos la idea del ALCA -Area de Libre Comercio para las Amricas- como presunta "integracin" continental, pero siendo en realidad un mecanismo de control hemisfrico para afianzar su posicin de potencia hegemnica desde donde competir contra esos nuevos bloques emergentes.


II.

El ALCA representa un proyecto geopoltico de Washington que busca en realidad el establecimiento de un orden legal e institucional de carcter supranacional que permitir al mercado y las transnacionales estadounidenses una total libertad de accin en su ya tradicional rea de influencia (su patio trasero latinoamericano). Los pases que lo suscriban tendrn que transformar en constitucionales los arreglos surgidos de esta normativa, viendo an ms debilitada su capacidad de negociacin y debiendo renunciar a su soberana en la implementacin de polticas de desarrollo.

Segn expresara con total naturalidad Colin Powell, ex Secretario de Estado de la administracin republicana de George Bush: "Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar para las empresas americanas el control de un territorio que va del Artico hasta la Antrtida y el libre acceso, sin ningn obstculo o dificultad, a nuestros productos, servicios, tecnologa y capital en todo el hemisferio." Dicho en otros trminos: un continente cautivo para la geoestrategia de dominacin de Washington basada en el saqueo institucionalizado de materias primas, recursos naturales, mano de obra barata y precarizada e imposicin de sus propias mercaderas en una zona de reinado del dlar.

Por supuesto que la dependencia se asegura tambin, en ltimo trmino, en las armas (lase: sus bases militares que hoy atenazan todo el subcontinente, desde Centroamrica a la Patagonia). Considerando que todo esto es la esencia verdadera del mecanismo de integracin que propone Washington, el ALCA no puede traer bonanza para Latinoamrica y el Caribe. La preservacin de todas estas asimetras es vital para la estrategia hegemnica imperial, tanto como la multiplicidad de monedas regidas por el dlar y el mantenimiento de enormes brechas salariales.

El ALCA es, en definitiva, un mecanismo recolonizador. De hecho ya se han dado importantes pasos en la concrecin del proyecto hegemnico de Washington: desde 1994 funciona el NAFTA (sigla inglesa de "Tratado de Libre Comercio para Amrica del Norte"), acuerdo suscrito entre Estados Unidos, Canad y Mxico, que en realidad slo ha beneficiado al primero de los tres. Debido a trabas interminables que se han dado en las negociaciones a partir de los intereses de los grupos de poder latinoamericanos que chocaban con los grandes intereses estadounidenses, pero ms an -y fundamentalmente- por la tenaz oposicin del campo popular a travs de los distintos movimientos sociales de protesta a lo largo de todo el continente- el ALCA no pudo entrar en vigencia para el 1 de enero del ao 2005 tal como estaba previsto. Ante ello la estrategia imperial ha sido comenzar a buscar la firma de tratados regionales o bilaterales, siempre con la misma inspiracin del tratado original, que a la postre le brinden similares resultados.

As lograron establecer, a principios del 2005, el RD-CAFTA ("Tratado de Libre Comercio para Amrica Central y Repblica Dominicana"); y posteriormente Colombia y Per, en el ao 2006, terminaron firmando sendos tratados bilaterales, mientras Chile busca desesperadamente ser incluido como socio especial en el NAFTA. Ahora bien: si la integracin se centra slo en el lucro econmico de las empresas, ningn beneficio para las grandes masas ser tenido en cuenta, por lo que la integracin no servir a un genuino proceso de desarrollo social. Es necesaria, entonces, una integracin basada en otros criterios. Pero el proceso de integracin latinoamericana y de los pases del Caribe es hoy, por diversas circunstancias, muy frgil.


III.

Proyectos de integracin dentro de Amrica Latina ha habido muchos, desde los primeros de los lderes independentistas a principios del siglo XIX hasta los ms recientes del siglo XX: la Asociacin Latinoamericana de Libre Comercio -ALALC-, la Comunidad Andina de Naciones, el Mercado Comn Centroamericano, la Comunidad del Caribe -CARICOM-. Recientemente, y como el proyecto quiz ms ambicioso: el Mercado Comn del Sur -MERCOSUR-, creado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia en 1996, al que se han unido posteriormente Chile, Per, Ecuador, Colombia y ltimamente Venezuela. Sin contar, obviamente, con el mecanismo de recolonizacin del ALCA, que en realidad es ms un sumatoria de pases bajo la gida de Washington que una genuina integracin.

Hoy da, en un mundo globalizado con desafos cada vez ms grandes en lo econmico, en lo cientfico y en lo tecnolgico, en una sociedad mundial regida cada vez ms por la informacin y el conocimiento de vanguardia, y en el marco del an dominante sistema capitalista, las posibilidades de crecimiento y desarrollo como pas independiente parecen ya imposibles. Ante ello se torna imprescindible entonces el impulso de bloques de naciones. Estamos quiz ante el comienzo del fin de la idea de Estado-nacin moderno, surgida en los albores del mundo post renacentista con un capitalismo naciente. Hoy la historia se juega en trminos de bloques, de grandes bloques de poder econmico-cientfico-poltico. Es por ello imperioso reconocernos en Latinoamrica como un gran bloque con historia comn, y sin dudas tambin con un destino comn.

Las burguesas nacionales que se desarrollaron a partir de la independencia formal a principios del siglo XIX han estado siempre en una relacin de dependencia/complicidad con las potencias extranjeras. Son socios menores de los capitales transnacionales, o comercian con ellos los productos primarios que produce la regin, pero la idea de unidad hemisfrica independentista no pasa por su proyecto. El punto mximo en el planteo de integracin de esas aristocracias es el actual proyecto de MERCOSUR. Hay que destacar que ese mecanismo se centra en la integracin capitalista, siempre ajena a los intereses populares. Para los sectores explotados en verdad no hay diferencias sustanciales entre el MERCOSUR y el ALCA.

Como correctamente analiza el economista Claudio Katz: "Las clases dominantes de la regin se asocian pero al mismo tiempo rivalizan con el capital externo. Propician el MERCOSUR porque no se han disuelto en el proceso de transnacionalizacin. Estos sectores buscan adecuar el MERCOSUR a sus prioridades. Promueven un desarrollo hacia afuera que jerarquiza la especializacin en materias primas e insumos industriales, porque pretenden compensar con exportaciones la contraccin de los mercados internos. El problema de la deuda est omitido en la agenda del MERCOSUR. Los gobiernos no encaran conjuntamente el tema, ni discuten medidas colectivas para atenuar esta carga financiera. Han naturalizado el pasivo, como un dato de la realidad que cada pas debe afrontar individualmente".

Dicho en otros trminos: con el MERCOSUR no se pasa de "ms de lo mismo". Hoy da por todo el continente comienzan a soplar nuevos vientos surgiendo prometedores -unos ms, otros menos- gobiernos de centroizquierda. Pero es innegable que luego de aos de "fin de la historia" y forzado neoliberalismo "ms all de las ideologas", renacen esperanzas adormecidas por aos. Vuelve a hablarse de socialismo, de antiimperialismo, de Patria Grande. Aunque, para ser estrictos, todo este movimiento lejos est an de posibilitar cambios estructurales profundos. La integracin es an un proceso muy frgil, y de momento slo manejada por las derechas. Entendido la integracin como una nueva puerta que trascienda el MERCOSUR, comienza a tomar cuerpo la idea de una integracin como proceso que conduzca a alternativas al modelo capitalista. Para las burguesas locales la integracin no pasa de ser un campo de negocios que refuerce su poder. Contrariamente, para el campo popular la unidad regional puede ser un paso para la construccin de otra sociedad ms justa.


IV.

Contrariamente a lo dicho hasta el hartazgo por la prdica neoliberal, la liberacin del comercio no basta para lograr automticamente el desarrollo humano. La expansin comercial no garantiza un crecimiento econmico inmediato ni un desarrollo humano o econmico a largo plazo. Es ms: la liberacin no es un mecanismo fiable para generar un crecimiento sostenible por s mismo ni para emprender una real reduccin de la pobreza. Es por eso que, pensando no tanto en el dios mercado y en el beneficio empresarial sino en los seres humanos de carne y hueso, en las poblaciones sufridas, marginadas, histricamente postergadas, y retomando el proyecto de patria comn latinoamericana efmeramente levantado en el momento de las independencias contra la corona espaola as como contra la nueva iniciativa de dominacin del ALCA, surge ahora la propuesta del ALBA, la Alternativa Bolivariana para Amrica Latina y El Caribe.

Esta nueva propuesta de integracin fue presentada pblicamente por el presidente venezolano Hugo Chvez en ocasin de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociacin de Estados del Caribe, celebrada en la isla de Margarita en diciembre del 2001; se trazan ah los principios rectores de una integracin latinoamericana y caribea basada en la justicia y en la solidaridad entre los pueblos.

Tal como lo anuncia su nombre, el ALBA pretende ser un amanecer, un nuevo amanecer radiante. El ALBA se fundamenta en la creacin de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetras existentes entre los pases del hemisferio. Se basa en la creacin de Fondos Compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a las naciones dbiles frente a las principales potencias; otorga prioridad a la integracin latinoamericana y a la negociacin en bloques subregionales, buscando identificar no slo espacios de inters comercial sino tambin fortalezas y debilidades para construir alianzas sociales y culturales. La nocin neoliberal de acceso a los mercados se limita a proponer medidas para reducir el arancel y eliminar las trabas al comercio y la inversin.

As entendido, el libre comercio slo beneficia a los pases de mayor grado de industrializacin y desarrollo, y no a todos sino a sus grandes empresarios. En Latinoamrica p odrn crecer las inversiones y las exportaciones, pero si stas se basan en la industria maquiladora y en las explotacin extensiva de la fuerza de trabajo, sin lugar a dudas que no podrn generar el efecto multiplicador sobre todos los grupos sociales, no habr un efecto multiplicador en los sectores agrcola e industrial, ni mucho menos se podrn generar los empleos de calidad que se necesitan para derrotar la pobreza y la exclusin social.

Por eso la propuesta alternativa del ALBA, basada en la solidaridad, trata de ayudar a los pases ms dbiles y superar las desventajas que los separa de los pases ms poderosos del hemisferio buscando corregir esas asimetras. Con estas caractersticas, un proceso de integracin hemisfrica realmente sirve a las grandes mayoras por siempre excluidas.

Como dijo el presidente Chvez sintetizando el corazn de la propuesta: "Es hora de repensar y reinventar los debilitados y agonizantes procesos de integracin subregional y regional, cuya crisis es la ms clara manifestacin de la carencia de un proyecto poltico compartido. Afortunadamente, en Amrica Latina y el Caribe sopla viento a favor para lanzar el ALBA como un nuevo esquema integrador que no se limita al mero hecho comercial sino que sobre nuestras bases histricas y culturales comunes, apunta su mirada hacia la integracin poltica, social, cultural, cientfica, tecnolgica y fsica".

El ALBA es, de momento, una buena intencin pero an no est afirmado en su posicin. De todos modos en esa lnea pueden inscribirse ya importantes pasos: los convenios de cooperacin suscritos entre Cuba y Venezuela son un ejemplo. Pero hay ms an en esta intencin integracionista: la incipiente comunidad energtica con Petrocaribe y Petrosur, la integracin en la comunicacin con el canal televisivo teleSur, las surgentes ideas de un Banco del Sur, de una Universidad del Sur, de unas Fuerzas Armadas del Sur. Es decir: movimientos concretos que nos acercan y nos unen como pueblos contra la estrategia hemisfrica de recolonizacin por parte del imperio y contra los mecanismos de unin aduanera capitalista del MERCOSUR.

La propuesta de integracin, de todos modos, es mucho ms ambiciosa: entre otras cosas apunta a crear un gigante petrolero latinoamericano -Petroamrica-, que bien podra convertirse en punta de lanza de un amplio proceso de integracin econmica de la regin cuestionando seriamente el monopolio energtico que manejan las grandes compaas petroleras, estadounidenses en su gran mayora. El campo popular pas aos atrs por un momento de reflujo, a partir de las dictaduras que ensangrentaron el continente y los posteriores planes de ajuste neoliberal que se aplicaron. Pero hoy se estn retomando tradicionales banderas de lucha por la justicia, en buena medida inspiradas por la Revolucin Bolivariana de Venezuela.

En este renacer asistimos a lo que se est formulando como "socialismo del siglo XXI". Aunque eso, al igual que el ALBA, est en pleno proceso de formulacin, marca ya un camino: no debemos repetir similares errores del pasado. La construccin del socialismo en un solo pas se ha demostrado sumamente dificultosa.

Hoy da, ante el surgimiento de grandes bloques de poder, pensar en desarrollos nacionales autnomos parece casi imposible, de donde surge la casi obligada necesidad de impulsar procesos regionales como opcin con posibilidades reales de concrecin. Una integracin desde el capitalismo, dirigida tanto por las clases dirigentes latinoamericanas vernculas como por Washington, no sirve para el mejoramiento real de las mayoras explotadas. De ah que las renovadas ideas de integracin -en buena medida aportadas por el actual proceso bolivariano de Venezuela- marcan un importante camino alternativo. Una integracin basada en principios de solidaridad y desarrollo genuino para los pueblos es, en estos momentos, un enorme paso hacia delante en trminos polticos.

El nuevo socialismo, el socialismo del siglo XXI, sin renunciar a sus postulados histricos, debe buscar nuevos perfiles. Y ah entra en escena esta nueva idea de la integracin. El capitalismo de ninguna manera est derrotado; pero se abre hoy un nuevo escenario que permite profundizar su crtica. Aunque slo Cuba y Venezuela transitan el socialismo, esos nuevos aires que soplan ahora por Amrica Latina pueden marcar una tendencia que debe potenciarse: los pueblos ansan otra cosa. Unidos, buscando la integracin solidaria para todos y no slo aquella que beneficie a los tradicionales grupos de poder, podremos construir un mundo ms justo. En ese sentido la nueva idea de integracin latinoamericana puede ser un importante camino socialista.



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