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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2006

Un examen del poder de la insurgencia y de los cargos recientes de Estados Unidos contra la dirigencia de las FARC-EP
Dependen las FARC-EP de la coca?

James J. Brittain y R. James Sacouman
Red Resistencia


Numerosas instancias en medios populares, peridicos acadmicos, o informes con base en reportes de Estado han expresado la fortaleza tctica y militar de las FARC-EP. Mientras que algunos estudios han examinado la capacidad de la insurgencia para impedir el avance de crecientes esfuerzos contrainsurgentes de EE.UU./Colombia, otros han sealado la capacidad de las FARC-EP de ampliar su rea geogrfica aumentando simultneamente su nmero de combatientes por medio del reclutamiento. Dentro de este espectro de anlisis, sin embargo, muy pocos estudios han expuesto cuantitativamente la asercin del estado EE.UU./Colombia de la dependencia de las FARC-EP de la cocana o, en cuanto a eso, de su relacin directa con la industria de la coca. Esta excusa, utilizada para implementar la guerra contra las drogas de EE.UU./Colombia va el plan Colombia, es como demostraremos, una mentira.

Durante la guerra fra fue ampliamente reconocido a travs del mundo que los movimientos insurgentes de base Marxista y Marxista-Leninista podran ser parcialmente sostenidos a travs del apoyo objetivo y subjetivo de la URSS. Sin embargo, con el fin de ambas, la guerra fra y del bloque sovitico, observamos una decadencia precipitada e inmediata de importantes luchas y movimientos revolucionarios de orientacin clsicamente Marxista, especialmente dentro de Amrica Latina. Algunos analistas fueron ms all al decir que "despus de la cada de los Sandinistas y del muro de Berln, la revolucin desapareci nuevamente del lxico de la izquierda" (Castaeda, 1994: 68). Dentro de esta presunta desaparicin, no obstante, se mantuvo una organizacin poltico-militar, reivindicando una ideologa Marxista-Leninista y una estrategia hacia la autodeterminacin revolucionaria de/por/para las clases obreras y los aliados campesinos dentro de Colombia. Las FARC-EP no solamente sobrevivieron a la guerra fra y el fracaso del comunismo al estilo Sovitico, sino que la guerrilla ha crecido notablemente tanto en su tamao numrico como en extensin geogrfica (Brittain, 2005).

Las explicaciones anteriores con respecto a la fortaleza de las FARC-EP, no se han basado en una apreciacin crtica de la posicin ideolgica de la insurgencia, ni se han arraigado en un anlisis de la economa poltica y de las devastadoras condiciones materiales de la gran mayora de la poblacin rural. Por el contrario, los informes han retratado a menudo que el poder de las FARC-EP es mantenido abrumadoramente por las ventas de cocana y de opio desde el territorios controlado por las FARC" (referencia). De hecho, el poder de las FARC-EP ha sido directamente relacionado y subordinado a la intrincacin de la insurgencia con la industria de narcticos. Desde el inicio del Plan Colombia varios acadmicos y muchos funcionarios de Estado de EE.UU. han afirmado que la creciente fuerza de las FARC-EP era hipotticamente plausible "siempre y cuando sus agendas estn apoyadas por las actividades ilcitas altamente provechosas... de beneficios de la droga y de demandas de rescate relacionadas con secuestros" (Steinberg, 2000: 264).

Otros han expresado una posicin similar argumentando que los pasados logros militares de las FARC-EP han sido proporcionales al incremento de la industria de la coca en reas bajo control de la insurgencia. Alain Labrousse (2005: 179) escribi que los xitos ms decididos de la guerrilla "contra el ejrcito colombiano entre 1996-1998" fueron atribuidos nicamente "al Bloque Sur de las FARC, el cul opera en dos de los ms grandes departamentos productores de coca, los departamentos de Caquet y Putumayo". Para examinar si esto es correcto, es necesario un anlisis contemporneo de los nmeros.

Desde que los Estados de EE.UU./Colombia comenzaron la 'guerra contra las drogas', el cultivo de la coca dentro de las regiones donde se extienden las FARC-EP, de hecho ha descendido significativamente . Por ejemplo, las FARC-EP han mantenido un poder consistente al igual que apoyo por ms de tres dcadas en Putumayo. Por supuesto, el Plan Colombia apunt especficamente hacia Putumayo basndose en el razonamiento de que la extensa mayora del cultivo de la coca dentro del pas era producido en este solo departamento (UNODC, 2005: 15, 28). Dentro de un perodo de cinco aos, el cultivo de la coca demostr una disminucin precipitada en Putumayo y en el resto de las regiones de principal extensin de las FARC-EP (tales como Caquet, Cauca, y Guaviare) la cuales sostenan en un tiempo cerca del 95% del cultivo total de la coca dentro del pas (O'Shaughnessy y Branford, 2005: 32). Slo en el 2003, el cultivo de coca disminuy un 21% (Crandall, 2005b: 182).

As entonces, segn los argumentos hegemnicos que ligan el desarrollo revolucionario a los narcticos, es que las FARC-EP deberan estar increblemente debilitadas por la prdida de un recurso de ingresos tan importante. En realidad, sin embargo, tal premisa demuestra ser incorrecta. Sobre el perodo de los ltimos tres aos, las FARC-EP han demostrado un aumento notable tanto en poder como en reclutamiento, con mayores ofensivas militares realizadas especialmente en los ltimos dos aos (Rangel, 2004). Desde febrero de 2005, las FARC-EP han demostrado una ofensiva militar constante a travs de diferentes sectores del pas, especialmente dentro del sur, todos los cuales se han traducido en ataques rcord contra fuerzas de estado/paramilitares (Brittain, 2005; Restrepo y Spagat, 2004). En el 2003, los ataques de las FARC-EP aumentaron en un 23%; en el 2004 se vio un incremento del 101% de las ofensivas realizadas contra infraestructura de gobierno y un aumento del 21% en ofensivas contra corporaciones multinacionales privadas a travs de ataques realizados contra oleoductos (Fundacin Seguridad y Democracia, 2006; Vieira, 2006; Crandall, 2005: 177). Interesante a su vez, es que tambin durante este perodo varios medios noticiosos hacan pblica informacin que ilustraba que las FARC-EP han estado mucho menos implicadas en actividades de narcticos que lo previamente sospechado (Semana, 2005; Miami Anuncia, 2005; EL Tiempo, 2005).

En nuestra opinin, las FARC-EP han ilustrado una importante realidad organizacional y objetiva a la extensa comunidad internacional. Todo el argumento de que el liderazgo revolucionario de las FARC-EP es dependiente de la industria de narcticos para entrar en un conflicto revolucionario con el estado colombiano es drsticamente incorrecto. Lo que ha sido observado en los pasados ltimos aos, todava con extraeza ignorado, es que las FARC-EP son mucho menos dependientes de las drogas y/o secuestros que lo que se ha ilustrado en el pasado u hoy en da. Por el contrario, la estrategia y tcticas de las FARC-EP, segn lo reconocido por James LeMoyne de la O.N.U, se delinean alrededor de una ideologa revolucionaria de auto-emancipacin de trabajadores y campesinos. Quienes integran las FARC-EP comprenden que estn conduciendo una lucha por los sectores explotados y empobrecidos de la poblacin colombiana (LACIC, 2004; vea tambin Coghlan, 2004: 10; O'Donoghue, 2003). El decline de la narco-industria dentro de las regiones de extensin de las FARC-EP ha tenido muy poco efecto en la posicin y aptitud ideolgica de las FARC-EP.

En nuestra opinin, las FARC-EP es tan profundamente consecuente precisamente debido a su organizacin Marxista-Leninista. Es seguramente clsico M-L para las FARC-EP apoyar la demanda del campesinado y del semi-proletariado para encontrar una manera de sobrevivir en Colombia rural permitiendo y regulando la produccin y la comercializacin de la coca en sus zonas de influencia mientras que intentan encontrar alternativas. Es seguramente clsico M-L que las FARC-EP estn en guerra contra los criminales-capitalistas de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), con el que claramente argumentan es un estado fascista colombiano, y con el imperialismo de los EE.UU.

Es importante tomar en cuenta esta informacin cuando se consideran las recientes acusaciones tradas contra la direccin de las FARC-EP por el Ministerio de Justicia de Estados Unidos (USDOJ). El USDOJ, sin presentar ninguna evidencia, ha declarado que las FARC-EP han importado ms de $25 mil millones (Dlares Americanos) de drogas a pases a travs del mundo?! Tal aseveracin deja dos preguntas importantes por contestar: 1) Cmo son capaces los Estados Unidos (DEA, CIA, etc.) y el estado colombiano de interceptar o de rastrear (la supuesta) cocana de las FARC-EP cuando el cultivo de la coca ha cado en forma significativa dentro de regiones de extensin de las FARC-EP?; y 2) Cmo puede el estado colombiano tan fcilmente interceptar o rastrear (la supuesta) cocana de las FARC-EP cuando el arsenal combinado del ejrcito colombiano, de los Estados Unidos (Fuerzas Especiales, CIA, DIA, DEA etc.), cuatro firmas contratistas privadas importantes, y todos los paramilitares no pueden encontrar siquiera a la dirigencia de las FARC-EP?

En el medio de estas acusaciones contra la dirigencia de las FARC-EP, 6+ toneladas (cerca de $1,5 mil millones) de cocana cultivada y procesada por el estado/paramilitares AUC han sido objetivamente encontradas en el puerto de Cartagena slo en los ltimos 100 das. Los autores reconocen que es en los mejores intereses de los imperialistas y capitalistas de Estados Unidos, del estado colombiano, y de sus socios de las AUC el trabajar juntos para distraer la atencin del mundo real urdiendo "la acusacin de narcotrfico ms grande que se haya archivado en la historia de ESTADOS UNIDOS" contra las FARC-EP. El principal narcotraficante dentro de Colombia, en la ltima dcada por lo menos, ha sido el principal socio de los EE.UU. y del estado colombiano actual, el estado-terrorista AUC. A fin de sostener el estado no-democrtico de Uribe e intentar tener en jaque si no destruir los avances de la revolucin socialista, el Ministerio de Justicia de Estados Unidos y la Corte de Distrito de Estados Unidos estn forzados a mentir.

Artculos Citados;

Brittain, James J. (2005) The FARC-EP in Colombia: A revolutionary exception in an age of imperialist expansion: Monthly Review 57(4): 20-33.

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James J. Brittain, University of New Brunswick y R. James Sacouman, Acadia University

Traducido al espaol por: Sami Nahuel



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