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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2006

El Salvador: De los escuadrones al TLC

Fernando M. Lpez
Brecha


La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), que desde 1961 financia proyectos afines con la poltica exterior estadounidense bajo el eufemismo de ayuda humanitaria, en su pgina web apunta: La localizacin estratgica nica de El Salvador y los fuertes lazos histricos y culturales con Estados Unidos hacen de la estabilidad poltica y econmica del pas un inters vital para Estados Unidos. La liberacin poltica y econmica que El Salvador ha adoptado con xito ha hecho de este pas un modelo pos conflicto para pases en desarrollo.

En la misma lnea se colocan aquellos analistas que festejan los beneficios de la introduccin del dlar estadounidense como moneda oficial salvadorea y las innumerables ventajas que traer la apertura de los mercados a partir del tratado de libre comercio centroamericano, al que tambin se suma la Repblica Dominicana (CAFTA-DR). El Salvador fue el primer pas de la regin en poner en vigencia el cafta, el 1 de marzo pasado, y ahora Washington busca cerrar las negociaciones con el resto de los gobiernos involucrados en ese pequeo ALCA.

Sin embargo, en el ltimo informe mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que mide el desarrollo humano de 177 pases, El Salvador aparece en la posicin 104, un lugar detrs del que obtuvo en el informe de 2004. Su distribucin de la riqueza es una de las peores del continente: en 1999, el 20 por ciento ms rico recibi un 45 por ciento de las ganancias, mientras que un ao despus acapar el 57 por ciento. En el otro extremo, el del 20 por ciento ms pobre, la participacin fue de un 5,6 por ciento, descendiendo al 2,9 en el mismo perodo.

Tampoco se encontrarn datos alentadores si se revisan, por ejemplo, los ndices de mortalidad infantil, que trepan a 32 nios por cada mil nacidos vivos; o la tasa de analfabetismo, que abarca al 20,3 por ciento de la poblacin, sobre un total de 6,2 millones de habitantes.

Emigracin masiva
Ms de 2,5 millones de salvadoreos emigraron, sobre todo a Estados Unidos donde viven alrededor de 2 millones. Desde el punto de vista econmico, la expulsin de pobres se ha convertido en una de las mayores fuentes de ingresos para el Estado salvadoreo, a tal punto que en 2004 el pas recibi 2.547 millones de dlares en concepto de remesas, lo que significa ms del 16 por ciento del pbi nacional. Si se cortaran esas remesas, alrededor de 360 mil hogares quedaran en situacin de extrema pobreza.

El tema migratorio es un arma que la ultraderecha utiliza con frecuencia para influenciar el voto ciudadano. En los ltimos comicios del 12 de marzo para elegir alcaldes y diputados, el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) present la extensin del Estatuto de Proteccin Temporal (TPS) como un logro de su gestin. El TPS es un acuerdo firmado entre los presidentes Elas Antonio Saca y George W Bush, que regulariza la situacin migratoria de slo 250 mil salvadoreos en Estados Unidos y cuya prrroga rige hasta setiembre de este ao. Adems, ARENA apoy esta presentacin con una campaa de terror en la que presagiaba el fin de las remesas en caso de que triunfara su principal opositor, el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (fmln).

Los terroristas del futuro
La migracin tuvo particular incidencia en la conformacin de las pandillas urbanas, conocidas en El Salvador, y en muchos pases de Amrica, con el nombre de maras.

Las maras se originaron durante la dcada de 1970 en Estados Unidos en un duro contexto de marginalidad y xenofobia que afect principalmente a los hijos de inmigrantes mexicanos y centroamericanos. Por eso diversos estudios explican la naturaleza del fenmeno como una forma de supervivencia de estos grupos frente a las condiciones adversas que les impona la sociedad estadounidense. Las dos pandillas ms importantes surgieron en las calles 18 y 13 de Los ngeles, de donde tambin adquirieron los nombres que las identifican: Mara 18 y MS-13 o Mara Salvatrucha (MS). La primera se fund con miembros de origen mexicano, mientras que la MS responda a jvenes salvadoreos. Sin embargo, luego se incorporaron a sus filas pandilleros de diversos orgenes, sobre todo de Honduras, Guatemala y, en menor medida, Nicaragua.

El fenmeno lleg a Centroamrica al final de la Guerra Fra, cuando Estados Unidos realiz las primeras deportaciones masivas de inmigrantes ilegales hacia los pases cuyas experiencias revolucionarias se vieron frustradas tras la cada del bloque socialista.
El Salvador lo vivi a partir de los acuerdos de paz de 1992, que terminaron con ms de doce aos de guerra civil. Desde entonces, los sucesivos gobiernos de ARENA identifican a las maras como la principal causa de violencia, justificando con este argumento el creciente gasto en seguridad y leyes represivas cada vez ms duras que no logran bajar la tasa de criminalidad de forma significativa.

Es cierto que el pas registra uno de los ndices ms altos de violencia, con un promedio de entre nueve y diez homicidios diarios, pero las causas van ms all de las pandillas. Las Naciones Unidas y varias ong coinciden en que los factores principales que deben combatirse son el deterioro de la situacin socioeconmica y la tenencia indiscriminada de armas en manos de particulares y empresas privadas de seguridad.

El discurso oficial que apunta exclusivamente contra las maras es funcional a un negocio que mueve miles de millones de dlares por ao y en el cual estn involucrados desde jefes policiales hasta funcionarios estatales y militares retirados. Segn cifras de la propia Polica Nacional Civil (PNC), en 2003 haba ms de 170 empresas de seguridad privada que empleaban a 23 mil agentes, es decir, 3 mil efectivos ms que los de la PNC. Hoy existen entre 200 y 300 empresas con armamento y tecnologa que superan la infraestructura de la seguridad pblica.

El economista del PNUD William Pleitez afirm recientemente que El Salvador es uno de los pases latinoamericanos que ms invierte en seguridad y uno de los que menos seguridad tiene. Los datos que maneja el organismo indican que el Estado salvadoreo gasta ms del 11 por ciento de su pbi en ese rubro, una cifra desproporcionada que duplica el presupuesto destinado a educacin y salud, que en su conjunto slo alcanza un 4,8 por ciento.

Por su parte, Santo Alberto Hernndez, director de Fe y Alegra, explic a BRECHA que el problema de las maras podra solucionarse con la mitad del dinero que invierte el Estado y con un buen plan preventivo de formacin y trabajo para incluir a los jvenes marginados, sobre todo los que poseen antecedentes de violencia familiar, que son el caldo de cultivo de las pandillas. En realidad existe un desinters por parte del gobierno de controlar todo esto, porque si se soluciona el problema se termina el negocio de las empresas de seguridad, agreg. Fe y Alegra trabaja con unos 700 menores en el corazn de la colonia Zacamil de San Salvador, donde opera una clica de la Mara Salvatrucha llamada Locos Liro Crazy (vase recuadro en pg 37). A pocas cuadras de sus instalaciones comienza el territorio de una clula de la Mara 18.

El fenmeno de las pandillas se transform en el pretexto ideal para los planes de recolonizacin de la Casa Blanca en la regin, siempre en el marco de su cruzada global contra el eje del mal. En este sentido, el presidente salvadoreo viene desempeando el rol de legitimador ante sus pares centroamericanos.

En febrero de 2005 el diario Boston Herald se encarg de instalar el rumor de que existan vinculaciones entre la Mara Salvatrucha y la red terrorista Al Qaeda. Inmediatamente, Antonio Saca asegur a la prensa que dichas informaciones eran bastante graves y que era consciente del problema, aunque reconoci que no tena pruebas al respecto.

A un ao de esas declaraciones, y tras el fracaso de su plan Sper Mano Dura, Saca ya no duda de que los mareros sern los terroristas del futuro. As los defini en la II Convencin Antipandillas, que se realiz en San Salvador del 4 al 6 de abril, con la participacin de autoridades del fbi, la dea y fuerzas de seguridad de Mxico y Amrica Central. El jefe de la polica salvadorea, Rodrigo vila, tampoco ahorr palabras para ponerse en lnea con el discurso del enemigo terrorista al asegurar que si esto fuera una guerra y se aplicaran los conceptos de la guerra, aqu las pandillas se acabaran en dos meses.
Impunidad
A pesar de los acuerdos de paz que se firmaron en 1992 entre el gobierno de El Salvador y la guerrilla del fmln, las heridas de la guerra civil de la dcada de 1980 an siguen abiertas. El analista Dagoberto Gutirrez considera que no es posible pensar en reconciliarse sin luchar exitosamente contra la impunidad, como una especie de presupuesto, pero que es tambin consustancial. Al mismo tiempo que se lucha contra la impunidad, la sociedad se encuentra, es decir, se reconcilia. Por eso, luchar contra la impunidad es luchar por la democracia.

La reconciliacin se hace difcil en las condiciones actuales de un Estado y un Poder Judicial que se niegan a investigar un pasado reciente que dej 75 mil muertos y ms de 7 mil desaparecidos. Hace apenas unas semanas, miles de salvadoreos recordaron un nuevo aniversario de la muerte de uno de los smbolos de la resistencia contra la opresin y la pobreza: el arzobispo de San Salvador scar Arnulfo Romero, quien fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por los grupos paramilitares de ultraderecha conocidos como escuadrones de la muerte.

Estos grupos, que operaban en forma conjunta con las fuerzas armadas, fueron financiados, armados y asesorados por el Pentgono y la CIA en el marco de los proyectos contrainsurgentes de la administracin Reagan. En 1993 la Comisin por la Verdad de El Salvador responsabiliz por la muerte de Romero al creador de los escuadrones de la muerte, Roberto DAubuisson, quien casualmente tambin fue fundador de ARENA, el partido que gobierna el pas desde hace 17 aos. Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna condena por el asesinato del arzobispo.

La indiferencia de la justicia llev a los familiares de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz (un caso emblemtico de la violacin de los derechos humanos), que desaparecieron en junio de 1982, luego del exterminio masivo del Batalln Atlacatl en Chalatenango, a recurrir a la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, que deriv el caso a la Corte Interamericana. El 1 de marzo de 2005 la comisin emiti una sentencia contra el Estado salvadoreo, obligndolo a cumplir una serie de medidas que incluan la reparacin de daos.

No obstante, el gobierno de Saca incumpli sistemticamente cada una de sus obligaciones, entre ellas un desagravio que deba pronunciar el presidente el 22 de marzo pasado. Saca no slo falt al acto sino que no pidi perdn como estableca la sentencia. En su representacin envi al canciller Francisco Lanez, con un discurso preelaborado en el cual lament profundamente aquellos hechos del conflicto armado. A pesar de todo, el caso es una llama de esperanza para ms de 700 denuncias de nios desaparecidos que an siguen sin respuesta.

Agua turbia

Hace apenas un mes la revista Vrtice, de San Salvador, revel que la Compaa Integral de Agentes de Seguridad Privada (CIAP), una firma establecida a principios de 2005, recluta a civiles y ex militares salvadoreos con el fin de enviarlos como mercenarios a Irak. La tarea fue encargada por una compaa llamada Black Water, con sede en Florida, Estados Unidos, y ramificaciones en varios pases de Amrica Latina, entre ellos Chile.

Pero esta no es la nica empresa de seguridad privada que opera en Irak, donde adems el gobierno de El Salvador an mantiene tropas de ocupacin junto a las fuerzas estadounidenses. Segn otras fuentes, se calcula que existen unas 40 compaas similares a Black Water que ganan alrededor de 100 millones de dlares anuales y operan con empresas como CIAP en ms de 50 pases.

Para tener respeto

Las clicas son las clulas de una mara que se asientan en cada barrio con el objetivo de controlar y establecer tareas de choque contra las pandillas rivales, el reclutamiento de nuevos miembros, distribucin de droga, robo y cobro de peajes. Estn compuestas por no ms de 30 pandilleros, que en su mayora son jvenes de entre 12 y 25 aos.

En general, los jefes son deportados que cuentan con experiencia en las calles y las crceles de Estados Unidos. Se calcula que en El Salvador existen alrededor de 150 clicas de la MS-13, mientras que el resto de las pandillas no superan las cien.

Para brincar (entrar) a una clica el aspirante deber soportar una prueba conocida como cortn, que consiste en una golpiza de seis mareros durante un tiempo estimado de 13 segundos. As tambin se resuelven los problemas de indisciplina tales como el consumo desmedido de la droga que se destina a la venta.

Joel es un ex simpatizante de la MS, de 16 aos, que ingres al proyecto Calle, de Fe y Alegra, luego de salir de la crcel por robo. El programa consiste en la reinsercin social del adolescente, coordinando el trabajo entre la institucin y la familia, en este caso formada por el padre y seis hermanos.

Segn el joven, ninguna mara obliga a nadie a ser un pandillero, sino que la onda es ser parte de esa familia. Sostiene que el mayor incentivo de convertirse en un marero es ms que nada para que tengan respeto.


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